Odio en la ciudad, desesperación de automovilistas:
El conductor de la "L" azul


Acabo de trabajar, meto la mano en el bolsillo y.... ¡Desgracia! ¡No me quedan cigarrillos! Miro el reloj... las ocho menos cuatro minutos... el estanco más cercano está lejos para ir andando... abro la puerta del coche, mientras la cierro ya estoy poniendo el motor en marcha, no tengo ningún coche aparcado delante, mientras pongo la primera miro por el retrovisor si viene algún coche, está lejos, piso a fondo y salgo disparado sorteando a una señora que pretendía pasar... seguramente ella no tenía prisa, ya puede ir gritando... llego al primer Stop, no viene nadie por ningún lado, gas a fondo... las ocho menos tres... me acerco al centro de la ciudad... tengo diversos vehículos delante que ruedan sobre los 40 km/h, ningún problema, voy a llegar, el Volvo de delante se detiene para girar a la izquierda... mientras, puedo entrever como delante suyo está saliendo de un estacionamiento un vehículo con letras de colores por todo el coche y un artilugio de publicidad de colores similares sobre el techo ¡No me puede estar pasando esto a mí! El Volvo es demasiado ancho para adelantarlo por la derecha y vienen coches de frente... ¡Gira de una vez! ¡Que no salga! Demasiado tarde... el Volvo ha hecho lo que ha podido pero cuando consigo pasar por el espacio que deja mientras gira el citado vehículo con el artilugio sobre el techo ya ocupa mi carril... ¡¡¡NNNNNNOOOOOO!!! Agarro el volante con fuerza... resignación, calma, no va a ser tan malo (intento auto-convencerme de una utopía), a lo mejor en algún momento no vienen coches de frente... miro al carril contrario, una cola espeluznante... miro mi cuentakilómetros, la aguja está por debajo del número veinte... las ocho menos dos... la aguja de la velocidad desciende hasta el número diez... vuelvo a mirar hacia delante, el carril contrario repleto de vehículos diversos con conductores con su cigarrillo en los labios, mi carril únicamente ocupado por el vehículo del artilugio en el techo y yo detrás suyo... ¿Me habré quedado dormido en el trabajo y esto es una pesadilla provocada por mi jefe como venganza? No, esto es peor que una pesadilla...

Llegamos a un "Ceda el Paso", nadie por la derecha... nadie por la izquierda... pero el vehículo infernal del artilugio se detiene... vuelvo a mirar a la derecha, nadie... a la izquierda, nadie... y seguimos detenidos en el Ceda... un minuto para las ocho... ¡Arranca ya!... pero no, a lo lejos viene un dos caballos a cinco por hora... que no lo vea... que no lo vea... ¡Santa Inquisición! Lo ha visto... después de echar para adelante unos centímetros dándome esperanzas de salir de aquí, se ha vuelto a iluminar esa luz roja que indica que el conductor ha pisado el freno... se acerca el dos caballos poco a poco... poco a poco... poco a poco... ¿llegará antes del Juicio Final?... parece que sí... pasa por delante nuestro... conduce un abuelete con un cigarrillo en los dedos y cara de velocidad... mientras una señora empujando el cochecito de su bebé le adelanta por la acera... finalmente ha pasado... vuelvo a poner la primera... a la derecha, nadie... a la izquierda, nadie... empiezo a dar gas... el infernal vehículo de delante sigue inmóvil... toco el claxon dos veces y observo cómo el energúmeno del instructor le hace señas al diablo que hay sentado detrás del volante para que se calme y no se ponga nervioso... ¿Nervioso? ¡Aquí el que está nervioso soy yo!... las ocho... mientras pongo el freno de mano y quito la primera pienso a cuál de los dos le parto la cara primero... ¡Milagro! ¡La pesadilla infernal sobre cuatro ruedas se mueve!... a lo mejor el estanco cierra un par de minutos más tarde... la pesadilla sobre ruedas empieza un movimiento constante hacia delante... mi aguja que señala la velocidad ha perdido su esencia... no se mueve del cero... ¿Estaré avanzando realmente?... las ocho y uno... la aguja está levemente por encima del número 10... de repente la luz roja se vuelve a encender... no puede ser verdad... esto no me puede estar pasando a mí... ¿quién ha tenido la genial idea de poner un paso de peatones ahí?... bueno, sólo hay una señora con intención de pasar... las ocho y dos... quizás no sean dos minutos sino cinco los que tarde el estanquero en cerrar... la señora ya está a la mitad... llegan dos hombres con traje y maletín por la derecha y tres jovencillas con libros por la izquierda... ¡Arranca ya! ¡Tienes tiempo de pasar! ¡La señora ya está en la otra acera!... pero no... el la pesadilla infernal sigue detenida... las ocho y tres... ¿Qué he hecho yo para merecer esto?... prometo portarme bien... estudiaré inglés... no le diré a una chica diferente cada fin de semana que es el amor de mi vida... dejaré el alcohol... dejaré el tabaco... ¡Pero que se mueva de una jodida vez que tengo que ir a comprar tabaco!... desesperación... por mi mente se entrelazan ideas de suicidio con ideas de asesinato... las ocho y cuatro... por fin el paso de peatones queda libre... pasan los segundos... al fin la pesadilla con ruedas se pone en movimiento... a los cincuenta metros ocurre lo más temido... esa luz roja se vuelve a encender... no hay ningún Stop, ni Ceda el Paso, ni semáforo, ni paso de peatones ni ningún jodido perro cruzando la calle... veo movimiento dentro de la máquina de pesadillas... ¡Se está poniendo bien el cinturón de seguridad!... las ocho y cinco... por mi cabeza pasan títulos de películas como La Matanza de Texas o La Isla de las Cabezas Cortadas... se vuelve a poner en marcha... a lo lejos diviso el estanco aún abierto... las luces del estanco se apagan... la aguja de la velocidad está por debajo del número diez... entre nosotros y el estanco sólo hay un cruce... pero tenemos preferencia... puedo llegar... sale un hombre del estanco con unas llaves en la mano... llegamos al cruce... sólo hay veinte metros hasta el estanco... ¡Oh no! Otra vez la luz roja... tenemos preferencia... a la derecha, nadie... a la izquierda, nadie... y nosotros detenidos... las ocho y... y demasiados minutos... el hombre de las llaves baja la persiana del estanco y cierra con llave... y yo sigo detrás de un vehículo con letras de colores por todo el coche y un artilugio de publicidad de colores similares sobre el techo... yo sigo detrás de un conductor de autoescuela... yo sigo detrás de alguien que nunca va a ver su fotografía en un permiso de conducir... yo sigo detrás de alguien que va a morir... esa pesadilla móvil se detiene a la derecha... me detengo a su lado... giro la cabeza para ver quién va a morir....... la rubia que conocí ayer noche................ las ocho y seis... se acabó el horario de prácticas... con suerte de aquí al bar no encontraré más vehículos similares.


Nightowner, 27/01/00