Los amigos

 


Ensucian su cara que dirigen a ti. Invitan a sus fiestas a gente como tú. Se acompañan de sombras que someten, controlan y, secularmente humillan; sombras como la tuya. Temen grafiar su ira por miedo a desencadenar la tuya. Destripan su realidad devorando su vida como un cáncer, cuando la que más por su sabor aprecian es la tuya.

Odio y amor, conjugados en esta paradoja de sangre y fuego, por activa y pasiva, funden emociones extasiáticas unidas a un infinito sentimiento de culpa, por tu culpa.

Sencillos presentes, representan el amor prohibido y sexuado, con la necesidad de vivir y ser recordados, recordado, recordado por ti y amado por ti.

Este amor platónico y aventura bizantina, lo que buscas, amigo... o es quizá que estás tan solo como yo.

Pero no te preocupes, todo esta bien, ya puedes reposar. Si tienes frío te traeré una manta. Si tienes hambre yo te saciaré. Si tienes sed, podrás beber de mí porque yo soy sangre, yo soy vida, yo soy tú, y vivo en ti. Apoya tu cabeza en mi seno y corrómpete con mi leche.

Todas estas palabras amigo, son vanas, vacías, sin odio, sin dolor, sin vida si no eres tú, amigo, quien las lee.

Espero que este texto te sofoque, sacuda, agite, emocione y exorcice porque más vedad no está escrita más que en los corazones que han sido alimentados por la mentira, y solo se les revela a aquellos que erosionados por las palabras buscan la verdad.

John Merrick, 07/11/99