Instantes antes de morir

 


Habitación silenciosa, estado febril caótico, recuerdos que pasan y pasan por mi mente. El cuerpo tenso, rígido, intranquilo. Los músculos agarrotados y agotados.
Mi cabeza va a estallar, algo la está llenando por dentro hasta el punto de querer desbordarme; parece que vaya a explotar. Un dolor profundo me acecha y penetra, como agujas que se introducen sin miedo en mi cabeza, atravesando y traspasando mi cerebro. La masa encefálica tierna y llena de nervios, las venas, irradiando actividad y poder, se salen de sus sitios como empujando la piel hacia afuera, pretendiendo escapar de mi cuerpo.
Mis ojos, sus órbitas oculares desencajadas ya, se abren así como los párpados de par en par y siento que se me salen, que los ojos van a caer...
El cuello duro, la garganta seca y la espalda pétrea, aunque de manera curvada por las malas posiciones adquiridas en los últimos años, que se une con la parte baja de mi cuerpo como si de una sola pieza se tratara.

Las piernas entumecidas, como paralizadas por el miedo acumulado, dormidas por el pavor, inmóviles, insensibles a lo que pueda pasar. Los gemelos son estirados con fuerza hacia arriba, elevados como por un resorte demencial y demoniaco...
Los dedos de los pies yacen separados entre ellos, al acecho, y sus puntas, señalando hacia el suelo con chulería, queriendo undirse en el mármol sobre el cual se apoya esta sala en la cual me encuentro yo. Parecen querer echar raíces para no poder dejar jamás ese suelo sobre el cual están, sobre el cual han pasado tantas y tantas cosas durante largos años...
El tic-tac del viejo reloj colgado en la pared se me antoja eterno y pesado. Tic-tac, tic-tac.... es lo único que se oye en la estancia. Parece que, a parte del ruido del reloj, el silencio es casi absoluto, que haya un vacío en la sala...A pesar del ruido del reloj, parece que el tiempo se detenga.

Mis codos siguen apoyados encima de la vieja mesa de madera. Están algo rojizos por el contacto y por el roce con la superficie dura de la mesa. Esta última no nota nada a pesar de la presión que aporto sobre ella.
Me siento enmedio del cosmos, dentro de él, parte de él. A pesar de saberme un punto en una inmensidad, parezco una extensión de la sala y de la mesa, parezco un objeto más en la habitación, un mueble, simple decoración... y en ese instante, mientras sigo concentrado en mis más profundos pensamientos, una sombra aparece delante mío...es ella...por fin ha llegado.
Llevaba esperándola mucho tiempo y ahora parecía que todo había acabado, que la espera había terminado.

Empiezan a pasar por mi mente, por delante de mis vista escondida, escenas de mi pasado, recuerdos imborrables, muy difíciles de olvidar, hechos que por algún motivo u otro hicieron que mi vida cambiara en un sentido u otro, que cambiará ni que fuera un poco el destino de mi camino.... pasan a mil por hora.. En unos instantes imperceptibles pasa frente a mi toda mi vida en imágenes sin guión aparente y sin un orden establecido. Estos recuerdos no me alegran demasiado...
Empiezo a sentir frío, un frío innombrable e inexplicable. Las arrugas de mi cara, producidas por la tensión interior del momento, se deshacen para quedarse en las arrugas producidas por el pasar del tiempo y la edad.

Todo mi ser empieza a tranquilizarse mientras una lágrima sale de cada uno de mis ojos y va directa hacia abajo. Pasa por la mejilla y deja mi cara. Cuando entra en contacto con la mesa, estalla en mil porciones infinitas de la misma...las lágrimas, las gotas, desaparecen como tales...
La espalda también se relaja, el cuello se vuelve más blando y las piernas, por poco tiempo, parecen flotar sobre aguas tranquilas. Los dedos de los pies que con tantas ganas y fuerzas apretaban hacia el suelo, parecen calmarse y reposar sobre él, en armonía.
Ya no hay tensión en mi. Parece que se ha esfumado con su llegada.
Los párpados empiezan a pesarme como nunca, no puedo retenerlos más tiempo elevados.. empiezan a caer a la vez que encierran a mis ojos en una profunda oscuridad a la cual soy sometido y que por desgracia sufriré ya para un tiempo muy muy largo.. indeterminadamente largo...

No veo nada pero se que ella está a mi lado, ella sigue allí. Ha venido por fin y esta vez no se irá con las manos vacías.. esta vez yo la acompañare (o ella será la que me acompañe..). Ella será mi guía al otro lado, ella me enseñará el lado oscuro de todos, la cara que se esconde bajo la máscara que todos llevamos puesta día tras día...
Los codos empiezan a aflojarse, mis brazos se desmoronan y mi cabeza sobre ellos.. se produce un golpe sordo - que ya no noto porque ya no formo parte de la sala, ya no soy un objeto más que la decora.. - y mi cabeza queda encima de la mesa, con la vista perdida en el infinito. A pesar de tener los ojos cerrados sé que mi rostro aparenta una expresión algo mortecina, nada simpática y muy triste...

Me alejo de ese lugar en el cual pasé tantos años de mi vida, acompañado por ella, por una dama de negro con la cara y las manos muy pálidas... blancas quizás... Veo mi cuerpo doblado sobre la mesa.. me apeno enormemente de dejarlo todo...ya no hay vuelta atrás...

El reloj sigue con su tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac, ...

Now's the time
See the writing on the wall
Life's a crime
Watch the axes as they fall

Widowmaker

Damien, 13/11/96