
| Mi tributo a la Chica de la Aspirina
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| Todo el mundo quien más
quien menos ha sufrido en su vida algún que otro resfriado. Un virus se mete dentro de tu
cabeza, y hace destrozos en tu interior, sientes que dentro de ti se lleva a cabo una
sangrienta batalla entre los desagradables gérmenes y las defensas que todo ser viviente
tiene por defecto. Durante unos días compruebas que los intrusos se hacen fuertes, mueren
muchos de tus guardianes que ves salir por tu nariz en forma de mocos viscosos. Todos
ellos, tras sonarte la protuberancia de tu cara, van a parar a un pañuelo lleno de otros
cadáveres que anteriormente han sido expulsados de tu cuerpo. Tienes un bajón de todas tus fuerzas, no tienes ganas de seguir adelante, prefieres dejarlo todo, rendirte, dejar que todas esas toxinas se apoderen de tu cuerpo y te conviertan en un ser repelente y asqueroso. Entonces te sientas en el sofá, más tirado que una pela de plátano en un cubo de basuras, pones la tele, y refunfuñas por que han dejado de hacer la película que hacían para poner anuncios; pero estás tan agotado que pasas de cambiar de canal. En ese momento clave de tu vida, se hace la luz en tus ojos. Una cara bella, la más hermosa que has visto jamás está delante de ti, recogiéndose el pelo y mirándote con una enorme sonrisa en sus labios. Oyes muy de fondo la voz de un muchacho que habla pero que no entiendes lo que dice pues tu corazón se ha parado momentáneamente y sólo escuchas el bombeo de la sangre en tu cabeza. Al poco rato te das cuenta de que es un anuncio publicitario de la aspirina, pero no le das la más mínima importancia, aquel ente angelical te ha hecho olvidar tu resfriado, y todo lo demás, todo tu pensamiento está puesto en ella, es como si el tiempo se detuviera y permaneciera delante de ti durante largos ratos, gozando de su perfección, de su hermosura única, de su mirada triste pero con una sonrisa capaz de animar hasta las piedras, unos ojos negros y profundos, el pelo largo y suelto, y todo ello ralentizado, con movimientos suaves, que aun intensifican más esa acumulación de belleza que tienes delante. De repente desaparece, pero tu sigues viéndola. Ha quedado grabada en tu mente, es como si aun la tuvieras delante. Te levantas del sofá y te miras por casualidad en un espejo que hay colgado en la pared, tienes una pinta deplorable, ves delante a un monstruo, ojeroso que da asco ver. En ese momento reaccionas, todavía tienes en la cabeza a la que de ahora en adelante llamarás "mujer de la aspirina". Piensas en la existencia de esa mujer, te la puedes encontrar hoy mismo en la calle, y
no puedes permitir que vea ese lado oscuro de tu persona, debes remediarlo de alguna
forma, debes luchar contra esos ocupas interiores que han abordado tu cuerpo, ¿pero
cómo? La solución te la da ella, esa mujer ha cambiado tu vida, el producto que
anunciaba es la ayuda que tú necesitas. Entonces recuperas tus fuerzas, tus ánimos se
intensifican hasta el infinito, tienes ganas de luchar, tienes una arma nueva, ahora
estás a punto para ganar una gran batalla, la gran batalla, en la que miles de
repugnantes seres microscópicos morirán a manos de la guardia de tu cuerpo, y todo ello
gracias a la aspirina... o mejor, gracias a la mujer de la aspirina. |
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| Bastard, 6/10/98 | ||