
| Odisea en el WC - técnicas para cagar (pt.1) | |
Estimados amigos, Debido a que observo que muchos de vosotros perdéis innecesarias cantidades de tiempo truñando, paso a exponeros a continuación una serie de consejos que os serán de utilidad y os ahorrarán mucho tiempo. Ante todo debemos tener muy en cuenta la clasificación de los truños. Truños los hay de todos los tipos. Podríamos clasificarlos desde los menos a los más consistentes. Los menos consistentes son las diarreas en sus múltiples variaciones. A veces te encuentras un poco jodido del estómago y con ganas de echarte un cuesquecillo. Vas haciendo fuerza para echártelo de una vez y cuando finalmente logras echarlo, suele tener un sonido bastante parecido a cuando llenas un globo con agua y aire y lo vas soltando todo simultáneamente. Lo malo que sucede con estos pedos es que habitualmente vienen acompañados de tremendas bafaradas fétidas e inmundas, que echan una peste de la hostia y no hay manera posible de disimular que tú has sido el artífice de semejante escape de gas pútrido. A parte de esto, en múltiples ocasiones vienen también acompañados de esa agüilla marrón que preceden al grueso de la diarrea y que te deja los calzoncillos del color del barro. En ocasiones llegan a estar tan húmedos que podrías incluso escurrirlos. La manera más fácil de identificar la diarrea antes de echarla por el esfínter es saber notarla en tus intestinos. Si sientes como si tu recto fuera una especie de desagüe (notas como un glup, glup, glup dentro) o si tuvieras una rana croando en los interiores de tus entrañas, puedes estar casi convencido de que se trata de una diarrea. Otra manera de notarlo es empezar a botar y es entonces cuando te sientes como si tuvieras el cuerpo lleno de agüilla. Un poco semejante a cuando llenas el depósito de tu coche de gasolina. Se oye perfectamente el movimiento de ésta por todo el recipiente. Si has identificado la diarrea, lo más aconsejable es que vayas a evacuarla lo antes posible, pues a la larga sucede como con el moquillo; se escapa por las comisuras de tu ano sin que tengas manera de poder pararla. Siéntate tranquilamente en la taza del water, ponte erguido y disponte a dilatar tu esfínter todo lo posible. Lo que sigue a ésto es un placer totalmente inusitado. Se te escapa, al principio, una cantidad de liquidillo que parece como si hubieras meado litros. A ésto le sigue ya la mierda propiamente dicha, salpicando toda la taza de gotas marrones, mientras que el agua del fondo va adquiriendo tonalidades marrones semejantes a las del lodo más infecto. Todo esto se va sucediendo hasta que al final empiezan a caer trozos de mierda un poco más consistentes y tu ano va emitiendo ruidos como los de una Vespino de los años 80. Pop, pop, pop, porropopop, prrop, prrop.... Inmediatamente después de esto sientes un alivio y un vacío inmediato. Lo bueno es que, aunque tengas el culo súper peludo, con sólo pasarte un par de hojitas de papel higiénico ya estás completamente limpio, en parte porque el agüita que ha escapado al final de todo es clara y cristalina y ayuda a eliminar los restos de mierda que has soltado. Suele ocurrir que, al cabo de un par de minutos y después de haberte lavado las manos, te vuelve a venir la misma sensación, teniendo que volver a introducirte en el cagadero para proceder a lo mismo. Después tenemos los truños que yo más odio. Son algo más duros que la diarrea y ya tienen la forma característica del truño....como de salchicha larga con surcos. Como digo, éstos son los más jodidos porque, aunque tengas ganas de truñar, no tienes demasiadas pero decides ir igualmente. Te sientas en la taza del water y empiezas a soltar el truño, pero notas que no es una cagada limpia sino que va rozando tu piel, pringándola de una manera pegajosamente asquerosa. También, si eres peludo de culo, tus pelos se van impregnando de esta mierda y ya estás perdido. Por si fuera poco, cuando ha acabado de salir el truño, te da la sensación de como si se hubiera quedado un trozo por salir, como si el truño se hubiera roto antes de caer por completo en la taza. Lo triste de todo esto es que justo en la salida del esfínter, o sea, en el ojete, se te ha quedado un trocito de truño muy pringoso pegado y cuando empiezas a limpiarte la mierda con el papel higiénico, lo único que haces es pringarte el resto del ano, los pelos y las galtas del culo. Como si de paté o foie-gras se tratara, tu ano está totalmente untado de mierda y entonces es un follón limpiarte del todo. Usas papel y más papel y no parece que la intensidad del marrón disminuya. Tienes el culo prácticamente en carne viva y el papel ya inunda por completo la taza del water, rozándote las piernas y los pelos del culo cuando decides parar. Te subes los pantalones y, al ver la inmunda cantidad de papel que has gastado, tienes que tirar varias veces de la cadena para que semejante cantidad de papel pueda ser ingerida por el Sr. Roca. En muchas ocasiones, el lavabo se emboza y entonces la "cagada" ya es total. Peor aún si estás en casa de tu novia o, por poner, de tus suegros. Pero no acaba ahí el asunto, cuando llegas a casa y te quitas los calzoncillos (blancos con dibujos de barquitos) ves una mancha marrón increíble en parte interior. Dicha mancha se debe a que la mierda, antes seca, se ha ido humedeciendo con el lógico sudor que procede del ano al sentarte y se ha ido impregnando en los calzoncillos. Con incredulidad también compruebas la existencia de tarzanetes o almendrillas de mierda. Esto son trozos de mierda que se han quedado pegados en los pelos de tu culo. Si tienes suerte, el tarzanete estará ubicado en un sólo pelo de tu culo pero, si la has cagado de verdad, cada uno de los tarzanetes se habrá pegado a una gran cantidad de pelos y, como ya sabréis, arrancarlos en seco duele un huevo, porque tienes que arrancarte también los pelos en los que se encuentra el tarzanete (llamados "ses pilotetes de merda" por los mallorquines). Mañana más, ciao. |
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| Ghorthor, 02/10/01 | |