
| Conducción Temeraria
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| Mucha gente me ve por la calle y me
pregunta: "Sven... ¿Cómo debo de conducir mi coche?". Yo les contesto:
"primero: tuerza a la derecha; segundo: cuando llegue a la rotonda, desvíe hacia la
izquierda y tercero: siga todo recto hasta ir a tomar por culo". Mi madre dice que no
sé seguir instrucciones y debo admitir que tiene razón. Muchas veces me he perdido con
el coche y me he parado a preguntar: "Disculpe, ¿Cómo hago yo para llegar a la Gran
Vía?". Lo normal es que el gentil lugareño se enrolle de una forma tal que ya no
sé si es hacia la derecha o si es a la izquierda donde hay que torcer. Me considero un conductor prudente. Sin embargo, más de una perrería me han hecho en la carretera y no me refiero a pisar una cagarruta. Un día iba tan tranquilillo al volante cuando, en una carretera a la que se suele ir a 90 km/h, una señora paró su coche sin avisar para "auxiliar" (según ella) a otra conductora cuyo coche estaba en la cuneta. Reaccioné tarde, pegué un frenazo espectacular, invadí el carril contrario (por fortuna no venía ningún coche) e, irónicamente, acabó mi coche aparcado delante de la que frenó sin avisar. A veces uno no depende de uno mismo. Hace poco, llevé el coche de un amigo a que se lo repararan a un garaje. Al volver íbamos los dos en su otro coche. No sé si es importante resaltar que el chico es parapléjico - no puede mover las piernas - dado que se dió un cocotazo enorme al circular en su entonces moto a toda pastilla. Mientras me explicaba lo buen conductor que era, le dio un yu-yú y al ver que había una caravana de coches en frente suya decidió adelantarlos a todos en una sola maniobra. ¡Ni siquiera podía ver si venían coches en dirección contraria porque estaba lloviendo y no había accionado el limpiaparabrisas! Es triste pero es cierto. Algunos energúmenos consideran apropiado espetar a otros conductores con las ventanillas bajadas: "¡Gilipollas!". "¡Tu madre!", contesto yo. No obstante, estimados lectores, denoto un halo de concordia y creo poder afirmar que los insultos, la imprudencia y la falta de sentido de común al volante perjudican seriamente las relaciones viales. Os invito a que meditéis y reflexionéis mientras yo me voy al bar a comprar dos litronas antes de emprender el viaje a casa en mi buga. |
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| Incubus, 12/06/01 | |