
| ... y te sientes dios
|
||
| Lo haces y empiezas a crecer, a
agrandarte, a aumentar de tamaño físico, a extenderte dentro de ti mismo hasta que te
das cuenta que ya no cabes en ti, que necesitas más espacio para exteriorizar lo que
sientes y lo que vives. Entonces es cuando sales, te abres, respiras hondo y te percatas de que todo el aire del mundo no podría hacerte sentir mejor de lo que te sientes, mejor de lo que en este momento está pasando por tu cuerpo, por tu cabeza, por tu alma. Sigues creciendo a pesar de haber salido y a pesar de estar fuera, al aire libre, sigues creciendo de tal manera que temes no caber en este mundo. Piensas en la posibilidad de apartarte de aquí para no chocar contra el muro, crees que desaparecer sería lo mejor por que sabes que es peligroso el modo en el que creces, el modo en que te estás creciendo y la velocidad en la que lo estás haciendo. Lo sientes dentro, sientes como te llena, como te hace sentir bien, demasiado bien. Tan bien que esperas pronto repetir si es que sales vivo de ésta, si es que este crecimiento exageradamente chiflado te deja con posibilidades de seguir respirando normalmente, como de costumbre. Piensas en el atún (el claro, calvo. Digo... el calvo, claro), en los anuncios de la tele y en los malditos huracanes. Nada de eso sirve en este momento. Lo sabes muy bien. Sigues intentando no crecer tanto, parar tu ascenso directo y precoz a los cielos, incluso decrecer si es necesario, pero hallas en un árbol, en la copa del árbol precisamente, un descanso no tan largo como desearías para poner tus pensamientos un poco en su cauce. Te repites a ti mismo que esto es demasiado, que no puede ser real, que estás en otra galaxia. Miras a tu alrededor a ver si ves a Spock, a ET o a Darth Vader pero ninguno de ellos asoma la cabeza. Eso te hace pensar (pensar, por que sigues pensando mientras creces) que posiblemente no estés en esa lejana galaxia sino que te encuentres en este mundo al que llaman tierra a pesar de que cada vez te alejas más de la misma debido a tu inmenso e inconmensurable tamaño. Tu tamaño ya no es normal. Por no ser ya no es ni anormal. Es orbital, ultrasensorial y metasocial, encapsulado junto con las pastillas Avecrem para poder soportar mejor esta especie de alucinación transoceánica. Una vez oíste decir a alguien que alguien, otro alguien que no era el primer alguien, había reventado de tanto hincharse, que se había hecho pedazos después de crecer y crecer como parece que estás haciendo tú. De todos modos la vida siempre está llena de objetos (cuerpos) con vida propia que te dicen muchas cosas que nunca ocurren, así que gracias a dios y a la virgen maría desvías un poco este pensamiento que te podría llevar por el camino de la amargura. Llegas a un tren, te subes y te sientas al lado de dos cotorras que no paran de hablar de la gente de su barrio, ignorándote, haciendo ver como que no existes y haciéndote pensar cada vez más que la vida se está convirtiendo al fin y al cabo en un eterno anuncio de compresas. La marca da igual: todos son iguales (como todos los anuncios dirigidos a las mujeres). Y luego dices que eres machista. Más que decírtelo te lo preguntas, auto respondiéndote al acto que no lo eres, ni mucho menos. Amas a las mujeres como cualquier otro hijo de padre y madre, pero simplemente a veces te salen frases como la de unas líneas más arriba. O quizás no salgan de ti. Quizás el hecho de que sigues creciendo te hace pensar que todo sale de ti. Y eso sería malo. Sería malo que todo saliera de ti, sería incluso frustrante ver como todo sale de ti, ver como actúas como una madre o una gallina de los huevos de oro o una belladonna o una nave nodriza, vomitando todas las cosas, todo y todos hijos tuyos... Pero qué más da si tú sigues creciendo, sigue aumentando tu tamaño con unas dimensiones desproporcionadas y no proporcionales (entre ellas). Recuerdas a Pavarotti, a su voz, a como canta, su eterna sonrisa fabricada por los billetes que abarrotan sus bolsillos, los mismos billetes que nadie podría pagar por verte crecer como lo estás haciendo. Sabes que no es real... nada es real.. simplemente lo haces y te sientes dios.. " Lenguas mojadas de dulzura. Algo dentro que te hace crecer y crecer. Y sentirte dios... "
|
||
| Damien, 13/12/98 | ||