El Dolor

 

Le vendieron un futuro no previsto en ningún libro y lo pago en cuotas indexadas. Todo se empecinaba en la gran dificultad, en la aguda puntada y el ardor en la columna que se daba así, como una especie materna y vengativa.

Consiguió al menos elaborar un sueño y puso empeño en alcanzarlo, aún sabiendo de antemano que nada de lo que fuese posible terminaría por conformarlo.

Y ese dolor ......

Buscando bálsamos que lo mitigaran se encontró adormecido en unos brazos que terminaron dividiéndose entre estúpidos comentarios matinales y oscuras indiferencias nocturnas, casi tan exactas y ordenadas que fueron provocando un abismo profundo y a la vez, tan impenetrable que le fue imposible, siquiera hundirse en la boca sedienta del salto.

Cuando descubrió la mirada azul, pensó en desandar caminos, en la espera de esa caricia anclada, vaya a saber en cual de los puertos donde los barcos van a morir......

Pero el dolor del miedo, el pecho cerrado de nicotina y las piernas inestables no permitieron que pudiera seguirla en su andar calmo.

Luego el insomnio y el derrumbe: el buscar placebos inmediatos, cromos sobre el oxido que fueron como vitaminas adictivas e inútiles, como meros destierros de sensación y estima.

Y nuevamente la aguda aguja en la espina y el maldito chino sádico gozando y esa enfermera... y los mejores besos, esos a su medida, los que incendiaron sus banderas y vencieron la hemiplejia del deseo. Mirada oscura que supo estar a tiempo a la hora del adiós y no pudo con el maltrato y los reproches y la frustración de no haber podido regenerar lo irrecuperable: esa camisa absurda, el poco cabello que iba quedando, los ojos sin cuencas ya gastadas de ver y de sales glandulares y teléfonos mudos.

No había amigos, los huesos gemían su implacable lamento...el dolor....el dolor.

No había médico que cure la mala suerte. Ningún paliativo y ninguna molestia en arreglarlo un poco antes de meterlo en esa caja de madera berreta donde hábiles gusanos se ocuparían con gran eficiencia de acabar el despojo, el hedor...el dolor...

Lucrecia, 07/06/00