La empleada del mes

 

- Estoy feliz! (me dice Daniela, ingresando en mi departamento como una tromba)

Yo creo que debe ser cierto, ya que de sus ojos (o lo poco que pude ver de ellos) salían como una especie de rayos ultra-violetas.

Daniela se acerca a la heladera y saca una botella de agua mineral, le pido una cerveza y me la trae.

- ¿No me acompañás? (le pregunto) y ella sostiene que no, que en media hora debe estar en su empleo, que está cuidándose, que la silueta, que debiera dejar de tomar, que estoy poniéndome gorda e irracional y que y que y que....

- Así que estas feliz!?... (le digo y pienso inmediatamente ¿para qué habré empezado toda esta charla estúpida?)

- Es que me nombraron "la empleada del mes"... (que hermosa sos, te parecés un poco a mi hija... pienso mientras acabo con mi vaso)

- Y en que consiste eso? ¿qué es lo que tiene de feliz? (le digo, o lo pienso con la implacable crueldad de la envidia... obviamente le dije o lo adivinó o tal vez no pudo parar con esa enorme verborragia compulsiva y femenina)

- Es importante, me darán grandes oportunidades, veinte dólares más al mes y cuatro horas más de trabajo, pero bueno... ya sabés lo bien que nos vienen a Carlos y a mi esos pesos extras.

- Sí, claro, entiendo... ¿ y además?

- Saldrá mi foto... (se le ilumina el cuerpo)

- ¿Sí, dónde? (en realidad no me importa)

- En el cuadrito de la entrada.(ahora se ven destellos azules y rojos formando un violeta violento, algo así como un orgasmo o una caricia... que crece de su boca)

- Ah!!!, eso es bueno... tu foto... sos muy linda, tal vez consigas algo... (y ya no puedo ocultar mi fastidio)

- No se trata de eso, se trata de escalar posiciones, de lograr la superación... dejá esa cerveza, por favor... no me estás escuchando!!! (en otro momento se hubiése ido o me hubiera insultado, es obvio que se siente feliz, de verdad...)

- No es así, dulce, solo que no comprendo...¿hay algo más? (le digo con el tono más agradable que puedo lograr a esta altura...)

- Por supuesto, me dijeron que si me acuesto con el supervisor, es posible que tenga el futuro asegurado...

- Y... ¿lo vas a hacer? ¿al menos... está bueno? (Y me imagino a Robert de Niro o a Richard Gere estrechándola entre sus brazos pequeñitos...tan imposiblemente estrechos)

- No, ni en lo más mínimo, es un pendejo de barba incipiente que responde solo a sus hormonas y a los bigmac... pero si es necesario lo voy a hacer... (sonríe...en un gesto cómplice parecido a esos gestos que solíamos tener algunas veces...)

- No sé que decirte... te felicito... en realidad no sé. (porque en realidad no sé que decir y tampoco se trata de decirle todo lo que no sé porque es posible que así llegue tarde al trabajo y pierda su premio...)

- Es que siempre estás tan borracha... nunca sabés que decir... no importa: no me vas a arruinar la felicidad de hoy...soy la empleada del mes y me gané un autoadhesivo que encajará perfectamente en mi culo, y tapará las estrías y celulitis y este verano (en realidad el siguiente, porque al ser la empleada del mes tendré que trabajar full-time) te decía: que voy a hacer furor en las playas de San Clemente del Tuyú...

- OK. Hacé tu vida, (le digo o no le digo, ya no recuerdo bien) mientras la veo salir con su uniforme: camisa blanca con rayitas rojas, pollera corta al tono, donde lleva prendidos varios prendedores (los que ellos llaman pins) y una viscera rezando el nombre de su empresa...

El portazo que pega en la puerta me da la impresión de que ya no es feliz...

Lo siento, Daniela, realmente lo siento... (me digo y me siento horrible... una cerveza más tal vez me calme un poco...)

Ya no quedan... salgo a la calle prometiéndome imposibles, compro cigarrillos y una lata más... segurando que aún más siento que te hayas ido enojada... pero mucho, mucho más aún... el quedarme aquí sola, tomándome otra birra y sabiendo que ni siquiera seré jamás... "la empleada del mes" del puto Mc Donalds...

Lucrecia, 11/01/00