
| Guerrero
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| Antes de tu concepción tan sólo fuimos
informados de que tus padres habían decidido celebrar su aniversario de boda en París. Más de uno coincidimos en la idea de que París es la ciudad del amor, la ciudad de donde vienen los niños, etc. Es por eso por lo que le insinué a mi mujer (ahora ya tu madrina) la posibilidad de que su hermano y su cuñada llegaran con una sorpresa bajo el brazo. Al principio nadie se pronunció al respecto. Cayó alguna que otra indirecta pero ellos no parecieron responder a ellas, con lo cual nos fuimos olvidando todos del asunto; hasta que al final se confirmó. M. estaba embarazada y esperaba una criatura para finales del 1999. Todo fue alegría y felicitaciones por parte de toda la familia. Debes saber que yo sé ocultar bastante bien mis emociones, lo que no significa que sea un hipócrita, pues es algo que detesto muchísimo aunque reconozco que es un mal necesario hoy en día. No es conveniente decir todo lo que se piensa. Por esa misma razón no me alegré demasiado al saber que la familia iba a tener un nuevo miembro. Traer niños al mundo es una gran responsabilidad. La mayoría de las veces, concebir una criatura responde al capricho y egoísmo de los padres. Son ellos los que quieren tener un juguete nuevo, sin pararse a pensar lo difícil que lo va a tener su hijo desde el momento de su nacimiento. Esas reflexiones vienen a posteriori, cuando la semilla ya está plantada y todo está en marcha. Demasiado tarde, pues ya está iniciado el embarazo. Deberías saber que no lo vas a tener nada fácil en este mundo. Desde el momento de tu nacimiento vas a pasarlo mal. Cuando tengas unos días te molestará el frío, el ruido, el ajetreo y el hecho de tener hambre. La cuestión es que los niños no paran de llorar y chillar cuando apenas tienen unos meses. Eso demuestra que no les gusta estar aquí, les molesta todo. De hecho, tengo la firme creencia que los bebés lloran cuando llegan al mundo porque intuyen lo que se les va a venir encima. Al cabo de un tiempo, cuando tengas unos años, te volverás egoísta y lo querrás todo. Mayor será tu desilusión cuando compruebes que tendrás que renunciar a una gran mayoría de cosas que deseas. Lloros y más lloros nos demostrarán que no estás satisfecho con muchas de las cosas que pasarán a tu alrededor. No olvides que por ese entonces serás el centro del Universo, o eso te creerás tú (y muchos componentes de tu familia también, para qué engañarnos). Llegará la época del colegio, con más problemas, deberes, compañeros que te chinchan, profesores que te harán la vida imposible y por encima, tus padres, tíos, abuelos que te preguntarán por qué no sacas mejores notas en esta o aquella asignatura. Ya en el instituto empezarás a razonar por tí mismo. Hasta ahora tan sólo has sido un pelele en manos de tus educadores (sean padres o profesores), y es aquí en donde se empezará a formar tu personalidad, en función de lo que los arriba mencionados te hayan enseñado. En la Universidad (si es que vas. Hay muchos que no lo han hecho e igualmente se han convertido en hombres de provecho. Mira a tu padre o a tus abuelos) te darás cuenta de lo podrido que está el mundo y la sociedad en general. Verás muerte, corrupción, enfermedad, catástrofes naturales por un lado, y gente que, como nosotros, le dedica unos pocos minutos al día a estos pensamientos. Se limitan a decir "Oh sí, que mal está el mundo, pobres países del tercer mundo, pasan hambre. La guerra de Kosovo, pobre pueblo, lo mal que lo estarán pasando. Bueno, en el fondo qué mas da? Qué podemos hacer nosotros? Ya tenemos bastante con nuestros propios problemas..." y así tendrán su conciencia tranquila. En la vida profesional te darás cuenta de una cosa. Utilizaré una frase que utiliza un buen amigo mío y que, en la mayoría de los casos, resulta ser muy cierta. O jodes o te joden. Aquí se sintetiza todo. Tú mismo deberás encontrarle sentido a esta afirmación. Al final te preguntarás qué demonios haces tú aquí, viviendo en este mundo podrido y sin ética. Si te fijas, las personas estamos dependiendo largo tiempo de nuestros progenitores hasta que somos capaces de valernos por nosotros mismos. Estamos expuestos a muchísimos peligros día a día, nos vemos obligados a luchar para sobrevivir, aunque al principio nuestros padres lo hacen por nosotros. Durante este tiempo tenemos que aprender los entresijos de la vida, y no es un aprendizaje rápido, sino que nos cuesta más de una cuarta parte del tiempo que estemos vivos. Más de 20 años para aprender a ser autosuficientes. Esto te da una idea de lo complicado que es el mundo. Déjame que te diga que lo arriba mencionado son tan sólo unas pocas de las muchas que te sucederán en tu andadura por el mundo. Pero déjame que te diga también otra más importante. Al cabo de un tiempo, tan sólo las cosas buenas encuentran cabida en nuestros recuerdos. Te olvidarás de los malos momentos para recordar tan sólo los buenos. Y eso cambia la situación. Recordarás, como recordamos todos ahora, los buenos tiempos que pasaste con tu padre o tu madre cuando eras chico. Lo que te reíste en el cole con tus amiguetes, la primera chica que te gustó de verdad en el instituto, tu primer amor (o tus muchos amores, Don Juan), la inigualable época de estudiante en la Universidad, en tu piso de estudiantes con tus amigotes y la chica que finalmente acabará por ser la compañera que elegirás en tu largo viaje por este mundo, la mujer que te dará hijos cuando os hayáis casado algo más adelante. Si arriba he dicho que la idea de traer un niño al mundo me parece horrenda, mantengo lo dicho. Yo mismo me he planteado si quiero que tengas primitos o no. Y aunque he decidido que los tendrás, me parece un acto de extremo egoísmo y crueldad por mi parte. El 10 de diciembre de 1999 naciste tú, y tan sólo con ver la cara de felicidad que puso la que ahora es tu madrina me doy cuenta también de lo que significa tener descendencia. Yo mismo, a pesar de lo que has leído más arriba, debo reconocer que, cada vez que tengo oportunidad de verte y de coger tus manitas cambio radicalmente de opinión, sustituyéndose esa actitud crítica por otra mucho más comprensiva. Te han llamado Pau (=Paz) y, aunque te llames así has salido muy guerrero, lo que me demuestra algo muy importante. Tú serás una de aquellas personas fuertes, inconformistas, íntegras y, sobre todo luchadoras. Nadie te podrá pisotear ni aprovecharse de tí, harás valer tus principios, si son los correctos, y si no lo son, sabrás rectificar con sabiduría. De modo que Pau, Pablo, Paul, Pavel, comoquiera que te llamen, aquí nos tienes. Lord Ghorthor, tu tío. |
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| Ghorthor, 05/01/2000 | |