
| Gusanos | |
Para el gran gusano negro, representante quizás, de toda la tragicomedia humana, de toda la perfidia, el egoísmo, la envidia, la asqueante simpleza de nosotros los gusanos 15 centímetros delimitaban un grotesco cuerpo, herido y supurante, viscoso, poblado de llagas donde vivían y morían otros gusanos como él. Ya sabes "naces, creces, te reproduces y mueres" esa es la ley. Y no la puedes evadir. Si, puedes romper el círculo, pero eso seria absurdo. ¿Para que? Además seria pecado. Aquí de lo que se trata es de comerse a otros gusanos, negros, asquerosos, de engordarte, pasarla bien y de encontrar un trozo de estiércol con un hedor lo suficientemente romántico para sentirlo propio, habitarlo, encontrar una sumisa gusana a quien follarte en las noches y procrear otros gusanos para perpetuar el ciclo. Y todas las mañanas el hediondo gusano se levanta, bebe su café, lee el periódico, lanza un comentario sobre el clima o la economía, se ajusta su corbata, observa con desprecio a su gorda mujer, la besa y le dice "Te quiero linda", para asumir otro día, otro día de selva, el mismo día que se había repetido una y otra vez los últimos 58 años. Mientras conduce su mercedes el gusano recuerda sus años mozos, antes de la renuncia. Si, los años en que sus sueños no incluían una esposa gorda, un mercedes ni dos babeantes gusanillos que lo llamaran "papi". El gusano soñaba con convertirse algún día en una hermosa mariposa, y volar. ¡baah! Que sueño tan estúpido (porque de hecho para ser sueño tenia que ser estúpido). Pero afortunadamente había madurado, había entrado en razón y había entendido que las mariposas no existían, que no eran mas que leyendas, fantasías estúpidas, creadas por estúpidos y para estúpidos que no tenían el valor ni la inteligencia necesarias para vivir una vida dura, como debía ser, de arrastrarte y trabajar, porque tu sabes "ganaras el pan con el sudor de tu frente". La fe, si, la fe no la había perdido, él creía, creía en el omnipotente, omnipresente y omnisciente dios dinero. El dios al que todos aman y respetan, el dios por el que vale la pena vivir, sufrir, morir. Y él era muy cuidadoso con su fe, todas las noches encendía la cajita mágica para ver los milagros y manifestaciones terrenales del dios dinero y sentirse más cercano a este, todos los domingos asistía al culto en el centro comercial y de una u otra forma cada acción, cada instante, cada segundo de su vida estaba dedicado, motivado e inspirado por el altísimo, el dios dinero. Por que tu sabes "de estiércol venimos y a estiércol volveremos" esa es la materia pura y creadora, la fuente de la vida. Y estiércol somos, estiércol comemos, el vivimos, crecemos, pero nunca sabemos que es estiércol. Además el dios dinero siempre te permite costearte caros perfumes para no sentir el hedor, hermosos trajes verdes para que hagan juego con el color de tu piel, una buena botella de Wodka para mandar al carajo los ocasionales recuerdos de las mariposas y cuando tengas ganas de volar te inyectas tu buena dosis de heroína y que más vuelo que ese. Porque de eso se trata gusanillo ¿no lo entiendes? Nacer, crecer, reproducirse, morir. Las mariposas no existen. Ahh gusanillo, y una ultima cosa: No me vengas con tu miedo a la muerte ¿que no te das cuenta? Ya - hace -mucho- tiempo - que-estamos-todos-muertos. La mariposa contemplaba con dolor la bombilla, y como suele suceder con los seres que sienten cercana la muerte, hacia un recuento de su vida, desde que había sido un pequeño gusano negro pasando por la época de la transición, del cambio, hasta el encuentro con la bombilla. La bombilla que debería haber sanado sus heridas, acabado con el vacío, iluminado sus dudas con la verdad, purificado su ignorancia. Después de años y años de volar había encontrado la bombilla, y en un estado de éxtasis indescriptible, presa de una locura y una fascinación por el brillo constante se había acercado a ella, con las pocas fuerzas que le habían dejado los años de lucha, primero por el abandono de su existencia gusanil, y después por la búsqueda de la bombilla, y al observarla, perdiendo la poca cordura que le quedaba se había lanzado hacia ella. Primero vino el calor, cada vez mayor, y luego cuando venciendo el dolor una de sus alas la toco, vino el estallido. La superficie de su pequeña ala dorado se desgarro y el humo lleno la habitación. La mariposa cayo unos metros para volverse a elevar, sin comprender, y tocando otra vez la bombilla, en un intento irracional, desesperado, volvió a ser alcanzada. Si eso era la verdad, el conocimiento, la iluminación, la sanación, ¡cómo dolían!. Ahora, sobre el piso agonizaba. Y con su ultimo aliento recordó las palabras del antiguo presidente de la compañía donde trabajaba: "ya- hace- mucho -tiempo- que-estamos-todos-muertos. Mientras tanto, el gran gusano se devoraba a si mismo, se podría, en un mórbido intento por seguir vivo consumía su propia carne, a sus propios hijos, porque ya no había mas gusanos para cenar. Porque no se puede poner vida donde no la hay. Gusanillos y mariposillas todos, ignorantes en sus luchas por mercedes y bombillas, todos, malditos, no entendían. ¿Qué vendría después? La muerte. Y el gran gusano comprendía que la felicidad sólo se encuentra en la ataraxia, es decir, la ausencia de dolor, y si la muerte era la ausencia de todo, y por ende la ausencia de dolor, entonces con ella todos serian felices. Engullendo su propio corazón, en una eterna sed de vida el gran gusano pereció. ¿Y entonces la nada? No. Primero la gran explosión. el estallido de luz. Luego los choques eléctricos y entonces, pocos segundos mas tarde, un pequeño microbio conoció la vida. Porque el ciclo se repetía. Todo empezaba una vez más. Porque la búsqueda de la verdad merecía el castigo de encontrarla. Así renacía el gran gusano. El gran gusano llamado vida. |
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| Thasak, 12/05/01 | |