Odiado Hijo

 

Odiado Hijo,

Recibí tu carta hace ya unos días pero he esperado un tiempo para ver si pasaba tan mal momento en el cual te encontrabas.

Lo cierto es que he estado meditando sobre el tema que me planteas y me sabe ciertamente mal que te halles en una posición tan cercana al borde que algunos nos hemos visto obligados a cruzar (o a saltar), puesto que tú eres mi hijo, y deseo lo mejor para tí.

Como sabrás hace ya tiempo que vivo recluido en una fosa de la que nadie sabe su existencia, sólo vosotros, mis odiados hijos, que venís a visitarme muy de tanto en cuanto para que los demás, los humanos, no sepan de mi guarida, de mi hogar y no vengan a perturbar la (falsa) felicidad por la que estoy pasando. Pues bien, hijo mío, la opción que escogí hace ya mucho tiempo, a pesar de que fuera muy dura para conmigo mismo, la elegí por que me encontré con muchas dudas en mente, semejantes a las que deambulan por tu digno y noble cerebro y que no te dejan dormir tranquilo durante las eternas noches en las que sabes que nos encontramos como animal libre de cadenas, cuerdas y otros aparatos que van en contra de la libertad y a favor del esclavismo más engañoso, burdo y zafio que jamás haya existido en esta ominosa tierra.

Bajo la presión que ejercían el resto de seres con los que compartía vida, hogar y demás enseres, no podía seguir viviendo durante mucho más tiempo. Odiaba (y odio) como tú las fiestas cristianas, las celebraciones absurdas en las cuales se emborrachan de placer los humanos, el calor del verano (verano que se está acercando muy peligrosamente y contra el cual debemos combatir con todas nuestras fuerzas; recuérdaselo al resto de Hermanos) y otras tantas y tantas memeces que llenan este mundo de NADA, de oquedad, ya que sin ellas esto sería aún mucho mejor ... pero debido al escaso ánimo y a las pocas ganas de mejorar que poseen los demás, todo sigue igual de pobre y lleno de sinsentidos.

El mundo en el que estamos, como tú muy bien dices, es muy duro, muy complicado y nada agradable pero es lo que nos ha tocado vivir y aquí debemos seguir hasta que nuestra prima lejana, Muerte, venga a llevarse nuestros putrefactos cuerpos y nos guíe por el sendero de la luz, de la luz eterna, la verdadera luz, la luz que sólo los seres oscuros como nosotros podemos atisbar sin cegar nuestros rojos y llameantes ojos.

A Bateman le escribiré algún día. Sé que lo pasa mal pero tanto tú como yo sabemos que debe superar por sí solo la prueba a la que nuestro dios le ha sometido en señal de su valor. Lo superará, de esto no te preocupes Ghorthor, él lo hará. Yo sé que es capaz. Dale recuerdos de parte de su Padre.

A Bastard parece que no le va tan mal. Sigue enfrascado en sus estudios, adentrándose en la cultura que nos rodea y la cual nos vemos forzados a aprender. Gracias a él, estaremos siempre por delante de los demás.

De Centollo hace mucho tiempo que no sé nada. Ya sabes como es. Muy posiblemente ande enfrascado en algún lío que él mismo se habrá buscado... pero tampoco a él le pasará nada: sabe cuidarse muy bien.

Seguid en pie, firmes, con la mirada aparentemente baja de cara a los demás pero bien alta en vuestros valientes y poderosos corazones, sabiéndoos nobles como sois. Intentad olvidar el resto y haced caso solo de aquellos que os aman, que os quieren, que realmente darían la vida por vosotros. Todo lo demás no vale la pena. Para nada.

Recibe un cordial y oscuro abrazo de tu odiado padre.


El Padre.        



Damien, 26/04/98