Incomprensión

 

No entiendo nada... no entiendo a nadie... a pesar de que paso largos ratos de mi vida intentando comprender ciertas cosas, no comprendo muchas, muchísimas de ellas.

No entiendo al estado, a los ministros, a los que son realmente importantes y que gobiernan sobre nosotros. No entiendo a los políticos. Tampoco entiendo sus discursos plagados de rimas y frases sin sentido que hacen exaltar y aplaudir a la gente. No entiendo a la gente que aplaude, que se exalta con los discursos de los políticos, ni a la gente que disfruta yendo a estos.

No entiendo a la justicia, que brilla por su inexistencia y su gran ineficacia, y que posee esa gran falta de seriedad. No entiendo a los niños que se divierten jugando en la calle sin saber que les espera en el futuro. No entiendo a sus padres por estar orgullosos de traer a este mundo a más criaturas creyendo que lo que han hecho ha estado bien o que ha sido algo positivo.

No entiendo los cambios de temperatura, los agujeros en la capa de ozono ni las tormentas, inundaciones y sequías que asolan cada día más la tierra. No entiendo a los pájaros, que no paran de piolar todo el día como si estuvieran contentos y no pasara nada. No entiendo a los que van a cazar pájaros u otros animales por diversión y no por necesidad. No entiendo las corridas de toros ni a los toreros. Mucho menos a los que van a verlos.

No entiendo a la gente que se desvive y que mataría por el fútbol. No entiendo porque se paga tanto a los jugadores de fútbol, a, los actores de cine u otra mucha gente que realmente no se merece tanto dinero.
No entiendo las fiestas que se hacen en conmemoración de alguien que ya está muerto ni las fiestas en general. No entiendo que diversión encuentra la gente en salir cada noche para tomarse unas copas, conversar, bailar, o follar. No entiendo a la gente que se mete mierda en el cuerpo, como drogas, alcohol a raudales o mucho tabaco... aunque comprendo que algunos de ellos lo hagan porque necesiten una vía de escape en su vida.
No entiendo demasiado a la gente que mata por matar ( a pesar de uno a veces lo haría). No entiendo porque matan a la gente que no se lo merece y dejan vivos a los que deberían estar muertos. No entiendo ni el orden ni el caos, la lógica y el absurdo, el bien y el mal. No entiendo las leyes físicas.

Tampoco entiendo al destino, cosa que no me deja exento de ser llevado por él.
No entiendo a las prostitutas que venden su cuerpo cada noche y que juegan a pasar a los demás el SIDA y otras enfermedades mortales, o a los camellos que reparten su droga.
No entiendo a las mujeres que se pintan demasiado, que se esconden detrás de una falsa máscara y que luego, en lo más íntimo y casero son muy diferentes a lo que aparentan. No entiendo a los hombre machistas, chulos y engreídos, que creen que son mucho mejor que sus mujeres y mucho mejor que el resto de sus compañeros.

No entiendo el trabajo, el trabajador ni el trabajar. Tampoco entiendo el no hacer nada.
No entiendo el sexo desquiciado y sin control, y no entiendo el amor, que te atrapa en sus redes para amargarte más y más.
No entiendo la vida, el hecho de vivir, el hecho de nacer, crecer, aprender... el enamorarse, casarse, tener hijos, la vida matrimonial, la familiar, y la social. No entiendo nada de esto.
No entiendo a los que proclamas a todos los vientos que son de una manera y que en realidad no lo son, no entiendo a los que dicen no ser racistas y luego les molesta compartir asiento con alguien de otra raza.
No entiendo a los pobres que recurren al delito de robo o asesinato, ni entiendo a los ricos que, aún a riesgo de perder todo lo que tienen, se lo apuestan todo o se meten en todo tipo de negocios sucios, ilegales y peligrosos con la única finalidad de conseguir más y más dinero.
No entiendo a la religión, al fanatismo religioso ni a los oradores de algún dios. Aún menos entiendo a los que los siguen, cegados por la palabra, con esperanzas de algún tipo de salvación.

No entiendo el comportamiento de las personas, de sus actos o de sus comentarios absurdos. No entiendo la chafardería ni el egoísmo. Sigo sin entender el porque de las tradiciones o el porque de las recetas o el hecho de comer siempre a las mismas horas.
No entiendo el porque de la libertad, que tampoco existe. No entiendo porque en algunos sitios (como China, Cuba y otros muchos países) mucha gente es maltratada mientras en la otra punta del mundo nadie se preocupa. No entiendo el porque de las dictaduras ni el porque de los golpes de estados.
No entiendo los embarazos imprevistos ni las violaciones, ni entiendo a los maníacos ni a los psicópatas.

No entiendo el porque de tantas normas de circulación, de tantas leyes que casi nadie cumple ni el porque de la policía que no desempeñan sus funciones de protección pública cuando se les necesita.
No entiendo el porque de las razas urbanas ni el de las pandillas que se matan entre ellas.
No entiendo porque el tiempo va tan lento cuando uno quiere que vaya rápido y porque va tan rápido cuando uno desea que vaya lento.
No sé el porque de las distancias, de las comunicaciones ni de los transportes públicos.
No entiendo porque alguien vende más un producto cuando más guapo sea y no cuando el producto sea más bueno.

No se porque nos dejamos comer tanto el coco y porque intentamos comérselo a otros.
No entiendo porque se tiene que ir bien vestido, arreglado, peinado, oliendo bien y porque, si no vas así, no te miran bien.
No entiendo el porque de casos como Pepsi y Coca-Cola, Levi's y Lois. No entiendo la publicidad ni las marcas ni el hecho de que A sea mejor por llamarse A y B, sea peor por no llamarse A.

No entiendo a las tías, los defectos y los complejos y tampoco entiendo las ideas anormales, los ideales ni lo preconcebido. Tampoco entiendo lo precocinado ni lo prefabricado, así como no entiendo porque los barcos flotan y los aviones se aguantan en el aire.

No entiendo la gravedad, ni las matemáticas. No entiendo porque le enseñan a uno griego, latín, historia o física cuando acaba siendo limpiabotas en la esquina de enfrente. No entiendo a la gente que sonríe cada mañana al despertarse ni a la gente feliz.
No entiendo la muerte, el morir y el posible miedo que hay hacia ella. No entiendo las ganas de saber qué le espera a uno después de morir.

No sé el porque de mis odios ni porque estoy haciendo ahora mismo lo que hago..sólo se que hay muchas cosas que no entiendo ni creo que entenderé jamás... me siento... incomprendido...

Damien, 28/10/97