Reflexión de un infanticida

 

Es tarde. No sé que hora es y no me importa.

Estoy sentado en un puto comedor a las tantas de la madrugada pensando en lo cobardes que somos todos. Me pregunto cual es la finalidad, el objetivo de nuestras vidas; vivimos en una cultura egoísta, la occidental, donde todo lo que hacemos lo hacemos por algo, es nuestro medio de vida, vivimos para llegar a algo, y la pregunta que os formulo es cual es la finalidad de la vida? Para que vivimos? Acaso no estamos todos condenados a morir?... entonces por que alargar este fin? Merece la pena pasar por las agonías que te depara la vida? Nos engañamos cuando decimos que tenemos algún motivo para seguir viviendo, nos inventamos excusas para esconder nuestro miedo a morir, persiguiendo cosas vanas como la felicidad, pero lo cierto es que hagamos lo que hagamos acabaremos todos criando malvas en una estructura de hormigón, o bajo tierra, tarde o temprano.

La única verdad es que el único objetivo de la vida es la muerte y por lo tanto la existencia de todos nosotros es inútil. Entonces por que no acabar de buen principio con el sufrimiento, la tortura de nuestra existencia?

El suicidio sería una solución al problema, pero para eso hay que tener huevos, somos todos unos putos cobardes, tenemos miedo a la muerte. Y como podemos tener miedo a algo que desconocemos totalmente? Por que somos así, cobardes, no tenemos valor para afrontarlo y nos sometemos a las injusticias de la vida. Pero yo he encontrado el camino, no os puedo salvar a todos, pero si a aquellos que todavía no han adquirido la capacidad de razonar y por lo tanto de temer a la muerte. Todos estos recién nacidos deben morir, y van a morir conmigo!!

Es muy tarde y no se ve a nadie por este maldito Hospital, me dirijo a la sala de maternidad, donde se encuentran todos los bebés que han nacido esta noche, la puerta está abierta, ha llegado el momento...

Bastard, 23/06/98