Reclamando Invierno

 

Querido Invierno,

Quien tan humildemente te escribe estas palabras, se siente complacido con tal de que simplemente las leas pero lo haría aún mucho más, enormemente más, si no tuvieras suficiente con leerlas sino que te dignaras a consumar lo que a través de ellas se te pide con inusitada ansiedad.

Frío Invierno, debes venir pronto, apagar el calor que este verano nos está imponiendo día tras día, sin ningún tipo de vergüenza ni compasión, amargando la vida de muchos que lo sufrimos sin poder encarar algo tan grande y lejano como es el sol. Sofoca la pena que el astro "rey" ejerce sobre todos los que nos sentimos invernales, fríos y amantes del mal (buen) tiempo. Ya sé que tu época aún no ha llegado, ya sé que se supone que aun no debes aparecer por aquí, que ahora estás descansando del enorme trabajo que realizaste el año pasado por aquí... Sé que muchos te odian pero tú también sabes que muchos te adoramos... y no me preguntes por qué hace unos años yo también pertenecía a las filas de los que están en tu contra, de los que buscan tu muerte a favor del verano, no me preguntes por que hace tiempo prefería el calor veraniego antes que la crudeza invernal. No quieras saber por qué ahora no amo las vacaciones del verano como antes o como hasta ahora. Los humanos cambiamos tanto o más que vuestro padre El Tiempo. Simplemente lee y créeme.

Si bien antes adoraba el verano y tenía muchas ganas de que llegara para poder tener tiempo para hacer lo que yo quería, tomar el sol, estar con gente de otros sitios, lejanos o no, disfrutar de todo lo que envuelve esta época del año, sentirme fresco en la piscina o ir ligero de ropa, ahora pienso y siento, desde el fondo de mi alma, todo lo contrario: ahora sé que el verano es lo más parecido al Infierno y de momento no quiero estar allí.

Tienes que venir, Invierno, te lo ruego, por el bien de todos, por nuestro bien y por tu reinado, por las ciudades ya oscuras a horas tempranas, por la gente que va abrigada, por la nieve, por el viento y por la lluvia que arremeten con fuerza para hacernos recordar que tú eres el que mandas y no el sol, ni el calor ni el casi siempre agobiante e infecto verano.

Por todos los que deseamos tener más frío por las noches, por todas aquellas parejas que ahora ni siquiera se tocan por miedo a morir deshechos o abrasados al unir sus quemados cuerpos, por todas las personas que confiamos en tí y que sabemos que en tí siempre hay algo de misticismo y de nobleza, cosas que no encontramos durante la época que nos está tocando soportar.

Sí... ya sé que durante tu reinado no podremos disfrutar de esas hermosas hembras que pueblan las calles, de esas tiernas y tentadoras muchachas que las abarrotan, que nos perturban con sus ropas prensadas y apretujadas al cuerpo, con esos tops y con esos pantaloncitos que dejan ver más que imaginar, con esas piernas y esos pechos de infarto que no podemos disfrutar en tí, en Invierno más que de manera íntima y bajo techo... pero qué más da...de todos modos las vemos y no las tocamos, las deseamos y nuestro deseo se queda allí, muere con ellas...

También sé que muchos se verán obligados a dejar de ir a la playa, de salir a la montaña a pasear o incluso yo mismo dejaré la bicicleta en el garaje no pudiendo usarla con el tiempo que tu representas... pero qué diablos importa si estamos en tu época y podemos disfrutar del aire helado pudiendo abrigarnos con atuendos creados para tal fin o podemos jugar con el calor que de los cuerpos vivos se desprende, algo mucho más loable que disfrutar del calor de un objeto inanimado, lejano y mucho más frío de lo que aparentemente podría parecer.

Así que ven pronto querido Frío Invierno, atrápanos con tu poderosa y helada respiración, manda al sol y al verano al carajo porque ya no les queremos, de verdad, sólo te necesitamos a tí y a nadie más.
Haz que las parejas (mundanas parejas) y la gente en general se abrace más, que los cuerpos se unan como en ninguna otra estación lo han hecho y verás como te adorarán como al mismísimo dios de los cristianos, más que a él incluso.

Invierno, escucha estas sinceras palabras que salen de alguien que está a punto de morir de insolación, deshidratado, sudando cada agotador instante de estos dos o tres agonizantes meses. Piensa en mí y en los que, como yo, están sufriendo las consecuencias cada vez más difíciles de soportar de estas épocas de sofoco, y que no se crucen en tu camino ni el verano, ni el otoño ni la primavera... sólo, ni que sólo sea por este año... por favor...ven y llena el mundo de frío, un frío soportable pero al fin y al cabo tu misma esencia hecha sensación e incluso sentimiento, ya lo sabes.

Espero que te alegre mi deseo, en nombre de muchos como yo, de volver a verte y que haya nuevas criaturas que te deseen y te quieran tanto como yo. No estoy sólo. Somos muchos los que te esperamos.

Recibe un frío pero cansado saludo de un discípulo tuyo,

Yo, un agonizante acalorado. (No exponer al sol ni a temperaturas altas. Consecuencias desastrosas para el buen funcionamiento).

Damien, 31/07/98