Leyendas del pasado

 

Cuenta la leyenda, que hallándose un viejo pirata presenciando el amanecer más piojoso que un perro rabioso, halló cobertura en un satélite de cada 100 por 2. Como que en aquella época se creía que Einstein no usaba pasta de dientes, realizó una sorprendente media vuelta para darse cuenta que ya no existía penumbra alguna.

Mas la sorpresa que se llevó con el zumbido aerográfico glacial del Puerto de Rosas (cerca de los Mares del Sur: tres manzanas a la izquierda y dos plátanos a la derecha, para los que sean de Lepe), fue destornillante. Solamente hubo una pulga en todo el país con ganas de bailar jotas a esas horas de la madrugada: era ella, sólo ella podía ser ¡Szzimp!, Viva Szzimp!!

El viejo pirata, asustado hasta quemarse los tirabuzones, cortó con ella porque no veía nada de claro por la noche, en el pozo de petróleo oscuro y sin luz.

Al no saber qué hacer, llamó al teléfono de información, y allí le dijeron que pasara por casa de Ruiz Mateos. Al no encontrarla, preguntó a una anciana jorobada, la cual le dijo que no era de allí sino de Springfield pero que si se quería casar con ella, que no se enfadaría, y así lo hicieron.

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Cuenta la leyenda, que un perro novato alcanzó su máxima longitud corporal al atardecer, mientras llovía despiadadamente. El coche aparcado en la tercera fase del mar, tuvo ganas de despedir un olor triunfal por no usar el alcornoque derecho del bosque de los animales malformados.

El caso es que el lobo no dudó en comerse el turrón del casimiro, que era ciego.

Al llegar el turrón, a la falange inferior del corazón derecho, el zorro sintió más calor que en el Polo Sur) en una cálida noche de invierno).
Entonces ésta recordó al viejo pirata y su pulga Szzimp y se dijo:

- Porqué no comprar una butifarra catalana e ir a la Expo?

Es por esto que se fue a la tienda del supermercado "Jiper", pero... a que no sabéis a quién se encontró?... nada más ni nada menos que a Elvis, sí, a Elvis Presley. Era el fantasma de Elvis Presley con El Fari.
Y los dos se pusieron a cantar y bailar unas sevillanas y ya ves el supermercado cayéndose todo y rompiéndose los cristales.

La gente se escapaba como podía hasta que llegó Supermerde!

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Cuenta la leyenda, que Colón era sordo y que además de escribir Romeo y Julieta, descubrió el valle de Seattle.

Con cien cañones por banda, cogió sus siete lanchas motoras, llamadas l-1, l-2, l-3, l-4 l-5, l-6 y l-7, respectivamente, y con Nestlé como patrocinador, se hizo a la mar.

Al ver con un super catalejos con infrarrojos ultramoderno, importado del Japón y comprado en Andorra (más barato), el valle, se puso muy contento y saltó al agua para llegar a la isla nadando.

Al llegar y encontrarse con los de la ETA, intercambió zapatillas deportivas Nike, bañadores Mistral, raquetas de tenis Wilson y hasta una cerveza Carlsberg (posiblemente la peor cerveza del mundo).

Se sentaron en la mesa cuadrada del rey Filiberto y sus doce ladrones y fumaron la pipa de la paz.

Pero la sorpresa fue cuando dentro de la pipa se encontraron a la pulga Szzimp! La, la, la!

Entonces Colón, sin querer queriendo, como diría Julio Iglesias, se la tragó. En sólo seis horas estaba ya en el hospital clínico de Santa Eugenia de los Milagros Concienzudos y Rúbricos de Arriba. Lo malo es que el citado hospital estaba haciendo huelga (mejor dicho, sus trabajadores).

No sabiendo lo que hacer, los de la ETA lo mataron y por eso son terroristas y por eso no pudo volver Colón y decir de qué nacionalidad es y por esto, todo el mundo, se rompe el coco por saber cuál era su nacionalidad.

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Cuenta la leyenda, que un hombre un día un hombre se sintió inspirado y tenía ganas de escribir un libro.Un libro es lo que él se creía que era lo que hizo, puesto que no llegaba a guía de teléfonos.

Se puso a escribir con ordenador y terminó por utilizar el chino (el lenguaje).

Eso ocurrió porque sus instancias favoritas recorrieron todo el país en doce versos y diez papeles.

Cogió el teléfono y llamó a los bomberos, pero como era domingo, no trabajaban. Sólo tenía una solución, introducirse en la enciclopedia vasca de sinónimos antitéticos y borrar la palabra caballo. Que porqué? Porque se le habían pinchado las ruedas y la horchata ardía como una piedra del desierto de Kolvi (y no Cobi).

Encendió la tele sin más, sin más dinero que del que le quedaba en la hucha, para pagarse una caja de gomas para su hermana. La cuestión es que se quedó soltero en cuestión de segundos. Pero él no se desanimó: se fue al cine para ver la película Book Book.

El cine estaba cerrado. Se estiró en el suelo y allí murió de aburrimiento.

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Cuenta la leyenda, que Copérnico, un día caluroso, sintió ganas de ir a la bolera a ver si se encontraba a E.T. jugando al parchís.

Pero al llegar, la sorpresa fue que a quien vio fue a Carmen Sevilla que estaba dando un discurso:

- Ay las ovejitaaaaaassss!!, Ay las ovejitaaaaaassss!!

Me gustan tanto los jugadores de baloncesto con sus raquetas, sus guantes de boxeo, su gorro de agua y su bicicleta!!

Al oír esto, Copérnico no tubo más solución que salir de la bolera porqué, como todos sabéis, él fundó la Enciclopedia General de Dialectos Industriales y Toledanos.

Al salir, pasó Magnum con su Ferrari y le salpicó de barro.

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Cuenta la leyenda, que un día nublado, se encontraba Napoleón jugando a las damas chinas con Eisenhower.

Hacía años que cada tarde del miércoles se encontraban para jugar a este "deporte" tan cansado. Y además jugaban con apuestas: Napoleón se jugaba tres barritas de chocolate Nestlé y Eisenhower la batalla de Nickenpacken.

Es bien sabido que Napoleón se creía muy buen deportista por el hecho de que hizo la batalla de Waterloo (y no Waterpolo, como él creía) y por que jugaba a las damas "chinas" en su cama cada noche.

Por otra parte, tenía un perro con un atuendo espontáneo de morder al primero que se le ponía delante.

Mientras esto ocurría en Julishistrich, en Mozaldurria, las tropas mongolas, sin ningún desprecio (puesto que son caras (??)), compraban yogures Dia% por 30 ptas el litro.

Todo esto lo hacían en el supermercado de la tercera avenida. Algunos de ellos incluso comparaban Dodotis para ponérselos en las cabezas por si acaso les sangraba.

La partida entre Napoleón y Eisenhower había terminado al cuarto round con tres goles de Napoleón y KO para Eisenhower.

Los dos dieron las patas y volvieron a sus madrigueras para dormir pensando que habían sido mejores en la batalla.

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Estas paranoias fueron escritas hace ya mucho (MUCHO, hace unos 10 años) tiempo.

Si algo puedo sacar en claro de las mismas, es que mi cerebro hace ya muchos años que no acaba de funcionar correctamente...


Damien, pasado a ordenador un 13/09/99