De mentiras vive el hombre (y la mujer)

 

Parece mentira, nunca mejor dicho. Parece una burda mentira más del hombre, parece una más de las patrañas que perpetra el hombre con tal de conseguir lo que se propone, aun a costa de los demás, sean seres lejanos y ajenos o sean seres cercanos o allegados.
El hombre miente por naturaleza y no sabe vivir sin ella, sin la mentira.

En la vida real nos encontramos mil veces con estas mentiras y, cuanto más tiempo nos pasamos pensando en ello y más nos adentramos en algunas esquinas que no habíamos visitado antes, nos damos cuenta de que más y más mentiras se cruzan delante nuestro, nos voltean e incluso se meten en nuestro interior.
Muchas veces dichas mentiras vienen hacia nosotros o nos caen encima pero, y quizás sea lo más grave de todo, las mentiras salen de nosotros mismos y van dirigidas, como dardo envenenado, a los demás con mil y una finalidades.

Desde el hombre que engaña a la mujer hasta la mujer que engaña al hombre tenemos mil casos.
El hombre engaña a la mujer cuando dice que sale con los amigos y en realidad se va a echar un polvo con su amante o con una prostituta. Lo mismo sucede a la inversa aunque, por lo general, las mujeres mienten menos o al menos eso les parece a los hombres. Quizás sea que se les nota menos.
También se miente en la pareja cuando uno se pasa la vida al lado del otro o el simple y mismo momento del sí en la iglesia. Es una mentira. Es una mentira el que uno de la pareja realmente no ame al otro o que este, sencillamente, esté harto y aburrido del otro y tenga que soportarlo porque así lo juraron un estúpido día de su estúpida juventud. También se miente uno a sí mismo en estos casos.

Mentimos a nuestros superiores, jefes o cabecillas y también a nuestros inferiores o trabajadores. -"Pronto te subiremos el sueldo" - dicen unos, y -"necesito tomarme unos días de vacaciones por que he trabajado mucho últimamente y estoy muy cansado" -, dicen los otros.
- "Si sigues así tendrás privilegios" - se oye decir de los que oyen decir - "creo que usted es el mejor jefe que alguien pueda tener" - o - "este es el mejor trabajo que he tenido nunca" -.

Las mentiras no siempre nos vienen de seres cercanos o de gente conocida, sino que muchas, muchas veces, el estado, los políticos, la televisión o demás cosas despreciables en su mayoría, se pasan el día contándonos mentiras y más mentiras, escondiéndonos la realidad debido a intereses inimaginables normalmente con un único fin de tipo monetario o de intercambio o ganancias de poderes. Quizás este tipo de mentiras no nos deberían molestar tanto por su lejanía o por la costumbre a la cual nos hemos visto sometidos durante el devenir de los tiempos pero, sabe mal, muy mal, que cosas como las mencionadas antes, que todos sabemos que tienen tanto poder ya sea de comunicación, ya sea puro poder, en su más literal significado, mientan a una sociedad que por defecto se deja engañar día tras día.

La verdad es que la mayoría de veces dan asco o, incluso y cuanto más pensemos en ello, más tendremos miedo el escuchar y decir tantas mentiras.
Así no hay manera de confiar en nadie... por que todos te pueden mentir. Puede parecer que alguien de tu confianza te está diciendo la verdad cuando posiblemente te esté pegando la gran púa y no seas más que un par de oídos para él.
Y las mentiras de los seres a los que más queremos son los que más daño nos hacen, como fácilmente podemos imaginar, ya que son las personas de las que menos mentiras esperamos siempre. Lo bueno para los que mienten, y también en muchos casos para los mentidos, es que a veces las mentiras o se olvidan o uno nunca llega a saber la verdad (por lo tanto no sabe de la existencia de la mentira).
Cuando la sabemos, o pensamos en dejar la mentira de banda, olvidarla y pensar en el presente, o bien nos hundimos en la más mísera de las venganzas para con el mentiroso.

Y mentirosos hay de muchos tipos y de muchas variedades pero todos ellos se diferencian de los que no lo son en, AL MENOS, una cosa: si te han mentido una vez nada hace ni nadie te dice que no te puedan volver a mentir. Hay que ir con cuidado, con mucho cuidado.

A pesar de que las mentiras pueden ser muy simples y nada malignas, si nos paramos a pensar en el hecho no es nada agradable que alguien te esté contando algo que no es cierto o que sí que lo es, pero no en su totalidad.

Seamos todos un poco más sinceros con los demás y con nosotros mismos, por el bien de la humanidad y de la relación entre las personas, JODER! Al final tendremos que ir con una bíblia en la mano para que, antes de hablar con cualquier persona, nos jure y perjure que todo lo que va a decir no va a ser más que la verdad y la pura verdad

"No te los creas, no te creas a nadie por que todos ellos te darán algún día por el culo..."

Damien, 31/12/97