La Muerte del Poeta

 

Las musas lloran por la muerte del poeta. Las serpientes se retuercen y los ángeles, oscurecen sus rostros al mirar el pálido gesto del Dios Azteca. El ocaso se abre como un agujero negro. Muere la vida, vive la muerte.

El submundo de las serpientes, el vacío río rojo desaparece. ¿Lloras?, ¿tu osas llorar?, ¿una Venus sin canción?, ¿y tu arpa no suena por dolor?. ¡QUÉ DICES!, ¡es orgullo en tu interior!.

El pensamiento oscuro de la pirámide, anuncia el final. ¿Ríes?, ¿por qué?, ¿acaso es graciosa su muerte?. Para él es un reto.

La sangre, grita, mientras corre por sus finas venas. Apaga tu mirada. Pronto, muy pronto, reinarán las tinieblas. No temas, no te atrevas a tener miedo de ella. Solo es una diosa, inmortal, sucia, vacía. Sus blancos ojos, con lagrimas se llenan. ¿Ahora te da pena?, ¿por qué tienes tanta hipocresía dentro de un corazón forjado con piedras?.
¡Impotente Venus sangrienta!. La venganza será fría.

Una espada incrustada en su pecho, da comienzo al adiós del poeta. Acabaron los mitos y empieza la leyenda. Baila en tu impenetrable tumba. La niebla, sin darse cuenta, oculta sus bellos ojos. Calienta de nuevo tu pequeño corazón, lleno de románticas historias de amor.

Mieira, ¿lo abandonas?, ¿permites que ella venza?. Confundidos sentimientos, pasean silenciosos por mi cabeza. Una sombra se aleja, dejando tras de sí, la muerte del poeta.

Kory, algún día