Odiado Padre

 

Odiado Padre:

No paro de recordar que ya hace dos meses que ha pasado la celebración cristiana de Navidad. Aunque me repugna profundamente el sentido de esta fiesta y todo lo que la envuelve, debo confesar que me siento a gusto durante esta época. Es tiempo de frío, de cielos grises y tapados, en fin, no es momento de calor, de vida, de alegría, sino de melancolía, tristeza, solemnidad.
A cada día que pasa me recuerdo a mí mismo que ya se acerca es estación por todos nosotros, tus hijos, odiada. La estación del calor y del Sol. Sólo espero poder sobrevivir a otro verano cada vez más cercano y caluroso.

Hoy me he reunido con mi hermano Bateman. Hemos estado charlando y me envía recuerdos para tí. Tiene ganas de verte. Debo admitir que me preocupa ese asunto suyo que tan bien conoces, ya sabes, M. Creo que deberías intercambiar impresiones con él.
Padre, cada día que salgo a la calle me deprimo. Cuán simple y a la vez complejo es este mundo que hemos elegido para asentarnos. No ha sido una buena elección.

El individuo es inteligente, completo y perfectamente autónomo. En cambio, la masa es estúpida, de una simplicidad extrema y completamente dependiente. De qué, me preguntarás. Pues bien, no lo sé...

No sé si admirar al individuo por lo que representa como tal, o bien odiarlo y eliminarlo, pues forma parte de una masa, de una raza. Tengo la mente dividida en este dilema.

Tampoco se me olvida que para el resto de las individualidades yo también formo parte de la masa de gente que puebla este lugar. Así pues, merezco el perdón o, por el contrario, debo desaparecer? Yo no creo que deba desaparecer de este lugar; ni yo ni ninguno de mis Hermanos. Creo que somos imprescindibles. Nosotros, tú y tus Hijos, lo sabemos, pero, lo sabrán los de ahí afuera? Lo dudo...

Eso hace que dude de nuestro propósito pues, quien si no tú, nos enseñará a dar los pasos adecuados en este "hogar"?

Debo dejarte, Padre, ya que debo dedicarme a mis obligaciones para con la demás gente con la cual comparto una vida. Te veré pronto.

Te odia tu Hijo.

Ghorthor, 24/2/98