
| Muchos Pedos | |
El título de esta historia lo dice todo por muy mal que huela decirlo. Desde niño ya notaba yo que tenía ciertos problemas de flatulencia después de zamparme algunas comidas. De forma estudiada, fui averiguando gradualmente qué era lo que producía las reacciones bioquímicas que con tan fétidos resultados hacían que expulsara gases. La primera víctima de mi estudio flatulo-científico fueron las alubias. ¡Qué traicioneras que son mis amigas las alubias! Ñam, ñam...Es obvio que tras una buena comilona tuviera que tomarme una siesta puesto que son muy ricas pero también muy pesadas de digerir. Al despertar notaba que estaba lleno de aire, como si fuera un globito, y, lentamente, soltaba los llamados "pedos traicioneros" en la cama. Y vos me preguntareis, ¿Por qué los llamáis "pedos traicioneros", gentil lugareño? Cierto, me habéis formulado una pregunta muy interesante. Los llamo "traicioneros" porque al levantarme de la cama después de estar un rato adormilado y risueño, retiraba las sábanas (habiendo olvidado la gran carga de gases que había almacenado en la cama) y al intentar reincorporarme recibía la visita inesperada de estos. Otra bomba es el repollo que nada tiene que ver con la re-gallina. También denominado "kapusta" en ucraniano. En ruso, los billetes americanos (osease, los dólares) se llaman igual ya que son de color verde. Nunca me he comido un billete pero sí he comido repollo. Los resultados son aún más contundentes. Su efecto es prácticamente inmediato una vez finalizada la comida. El repollo es menos pesado que las alubias y apenas siente uno ganas de tomarse una siesta. Lo que sí os aconsejo es no ir a una piscina municipal en verano después de comer repollo porque transformaréis la piscina en un "jacuzzi" con efecto masaje. Está claro que los japoneses desconocían los efectos del repollo cuando inventaron el susodicho burbujeante baño. Para concluir, mencionaré los champiñones. Llegado este punto me he acordado de una anécdota de cuando estaba en octavo de EGB. Estábamos en clase, cuando de repente Fernando - el que tartamudeaba - soltó un rosario de pedos en la clase que conmocionaron a todos incluida la profesora. Después de la sorpresa tan ingente la profesora preguntole: "Pero, ¡Fernando! ¿Qué has hecho?". Fernando respondió con cara angelical y con toda la inocencia del mundo: "E-e-e-e-s q-q-q-ue tenía gases...". ¡Ya lo creo que los tenía! ¡Desde hacía una semana los tenía! ¡Qué hedor! ...ejem...Como habéis podido comprobar, los champiñones producen pedos que apenas coalescen para formar otros más grandes sino que permanecen pequeños y se van acumulando en los intestinos hasta el punto de no ser uno capaz de contenerlos. ¡Pregúntenselo a Fernando si no! No es mi intención discriminar a las alubias, al repollo y a los champiñones. Ya que otros alimentos como son las setas y los garbanzos no me crucifican de modo tan cruel. Supongo que todos tenemos nuestro metabolismo y la respuesta a estos alimentos puede variar de un individuo a otro. No obstante, si os identificáis con mi problema os contaré un secreto. La adición de comino (¡!) al repollo elimina de cuajo cualquier problema de flatulencia que pudiera causar su ingesta. Sin embargo, no conozco ningún remedio casero para eliminar los gases que producen las alubias y los champiñones. Por tanto, siempre que podáis evitad ingerirlos si tenéis una cita importante a la que acudir. Dudo que la gente fuera igual de comprensiva que yo, si os desahogáis como hizo Fernando en su día. |
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| Incubus, 10/03/02 | |