
| Time & Dreams
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| No sé bien cuanto tiempo ha transcurrido
desde hace un tiempo. Mi reloj inexistente pretende hacerme imaginar que serán más o
menos las cuatro o las cinco, pero yo quisiera que aún no hayan dado las tres. Tal vez me duerma con ese interrogante (que pos importa ahora) pero con el latente peligro de que luego, cuando penetre en esa nada absurda donde el contacto con el suelo se pierde, donde las horas se diluyen como sales efervescentes, en ese estado de vacío total donde la tierra ya no existe y la irrealidad acapara cada segundo. Es allí, que puede ser que tenga alguna importancia el correr de las agujas. Quizá sea Cronos quien comande aquello que vaya a suceder en nuestro futuro sueño. Es posible que caprichosamente y por alguna cuestión de venganzas nos envíe una de aquellas pesadillas que estallan los oídos y nos provoque una sensación de ahogo insoportable (esa falta de oxígeno, ese abismo interminable donde caemos y caemos, sin terminar jamás de caer... Pero también es cierto que esta noche Orfeo se haga presente y sea más fuerte y gane la batalla logrando que en el sueño surjan algunos clamores destellantes que den tregua, que recuperen, que hagan que pueda volver a respirar como si el aire fuera sólo mío, como si mis pulmones fueran sólo míos y no presos del tabaco, como si mi mente fuera solo mía, como si el sueño fuera sólo mío... Por las dudas, buscaré un reloj de los reales o llamaré al 113 para que esa bella voz que hace años murió me diga cuál es la hora que es, cuál es el preciso instante en el que me encuentro. Y que el dios tiempo y el dios sueño se tomen la noche libre y no se preocupen por los designios a asignarme... Solo así podré dormir con la tranquilidad de quien tiene el alma limpia de miserias, con la serenidad que dan las pausas, con los acordes sensatos de la paz, para mañana despertar y volver a oír aquellos frágiles pero maravillosos murmullos de la vida... |
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| Lucrecia, 14/12/99 | |