Cuánto hace que no subes al tren?

 

Aviones, coches, barcos, motocicletas, ... , pero que mejor para viajar que un buen tren donde los haya.

A la hora de subir a un tren, te enfrentas con una serie de obstáculos que en ocasiones son difíciles de superar, pero con empeño, y a veces con una ligera pizca de paciencia es posible superarlos y subir al deseado medio de transporte.

Lo primero que hay que hacer para lograr introducirse en un tren , es conseguir un billete. Esta tarea puede parecer a primera vista una tarea simple, pero no lo creáis, a menudo te encuentras con circunstancias adversas que pueden impedir que logres tu objetivo. Al entrar en la estación, te encuentras normalmente con una larga cola en espera de conseguir lo mismo que tu pretendes, un simple billete de tren; pero en la cola están ellos, unos personajes malvados que quieren impedir que tú cojas ese tren, son personas que se dedican a perder tiempo en la ventanilla del vendedor, son gente que no pretende comprar un billete, sino que quieren amargarte el día para que tu no cojas ese tren. Estos personajes lo que suelen hacer es pedir información sobre otros trenes, comprar un billete para un tren que saldrá al cabo de dos semanas, pedir un horario de trenes y para ello deben hablar y hablar con el vendedor,... haciéndote perder los nervios a ti que estas en la cola sufriendo por no perder el tren que te debe llevar a tu destino.

Si eres un ser con una paciencia finita, siempre tienes otro recurso, y es utilizar unas máquinas cuya función es también la venda de los deseados billetes, pero esta alternativa puede llevarte un sinfín de dolores de cabeza, primero tienes que elegir entre la extensa gama de billetes que te ofrece la maquinita, y debes elegir el correcto pues de lo contrario podrías tener serios conflictos con el revisor durante la realización de tu viaje, el siguiente paso es pagar el billete, y ay de ti que no lleves cambio, si eso ocurre debes abandonar rápidamente la máquina pues hay riesgo de que acabes en prisión por liarte a darle golpes al maldito aparato; no es que la máquina sola acepte monedas, sino que le introduces un billete y te lo devuelve, orgullosa ella, es como si te dijera no quiero tu asqueroso dinero, vete a la cola de la ventanilla como los demás...

Pero bueno al final tarde o temprano acabas consiguiendo un billete, aunque te cueste algún que otro disgusto.

Una vez ya has conseguido el billete, sólo te queda esperar a que llegue el tren, este es otro aspecto curioso de los viajes en este tipo de vehículos y es que tú sabes que emprenderás el susodicho viaje, pero cuando?... Esto depende del día, si tienes suerte y es un día bonito, hace sol y los pájaros cantan tienes un alto porcentaje de posibilidades de cogerlo a la hora prevista, pero si por mala suerte esta lloviendo, casi seguro que llegará con retraso. La pregunta está ahí: Por qué ocurre esto? La verdad es que ni yo, con la larga experiencia que tengo en viajar en tren, he logrado descubrir, pero es un hecho comprobado. Quizás sea que los maquinistas de trenes son personas alegres y sensibles, y la lluvia los deprime de tal manera que deciden joder a los demás para que no sean los únicos deprimidos... No lo sé, es una explicación posible... Pero en fin... puedo asegurar que al final acabas viendo como se acerca el tren hasta la estación y acabas por subir en él.

Cuando estás arriba te enfrentas con otro reto, y es buscar un aposento para pasar el viaje lo más a gusto posible.

Este es el punto clave del viaje, aquí es donde debes echar mano de todas las técnicas que hayas adquirido mediante la experiencia de otros viajes, aquí es donde se manifiesta la astucia del auténtico viajero, para lograr hacerse con el asiento deseado. Normalmente cuando subes al tren y tienes ganas de compartir tu viaje con alguien lo sueles compartir ya desde antes de subir al tren, es decir ya desde la estación cuando esperas la llegada del tren, pues de lo contrario lo que haces es no dirigirte hacia la persona con quien no quieres compartir tu viaje y de alguna manera si es una persona inteligente lo capta y no se siente ofendida, ni intenta acercarse a ti para convencerte de lo contrario. Pero en ocasiones, te encuentras con gente que no es inteligente, y no capta esta situación, y lo que hace supongo que sin darse cuenta es amargarte el trayecto. Te puedes encontrar con personas a las que no conoces de nada, que se te ponen a hablar como si fueras un colega de siempre, haciéndote un resumen de toda su vida, a veces te encuentras con personas que conoces, y que son unos pesados de la hostia y que sabes de antemano que si tienes la mala suerte de sentarte a su lado en el tren acabarás con un dolor de cabeza que ni la aspirina con ácido acetilsalicílico podrá calmar, es por este motivo que acabas aprendiendo a luchar contra esto, y aprendes técnicas para la supervivencia en el tren, técnicas como girar la cabeza hacia un lado al pasar junto a la persona no deseada, atarte el zapato cuando la persona no deseada pasa a tu lado, de manera que te agachas e igual no te ve, ponerte los cascos de tu reproductor de cassettes y hacerte el dormido (incluso a veces si roncas la persona no deseada se avergüenza de ti y no se acerca),.. entre otras muchas que vas adquiriendo en tus viajes. Dependerá por lo tanto de tu experiencia de que pases un viaje largo y pesado o uno corto y agradable.

Una vez has encontrado el aposento que buscabas o el que has podido encontrar, ya que hay que decir que los trenes a veces van muy llenos y no tienes más remedio que coger lo que queda libre o ir de pie (a veces es bueno ir de pie con tal de no ir al lado de un mameluco pesado de los que ya he comentado), puedes empezar a disfrutar de tu viaje, puedes mirar por la ventana, y disfrutar del paisaje, claro que esto ocurre la primera vez que vas en el tren pues luego el paisaje siempre es el mismo y acabas aborreciéndolo, pero siempre puedes hacer otras cosas para pasar el rato.
Otro personaje importante en los viajes de tren es el revisor, de esto si que hay una variedad impresionante, los encuentras de todo tipo, grandes, pequeños, delgados, gordos, simpáticos, estúpidos... Y lo que es muy curioso es que cada día encuentras uno diferente; es otro misterio que todavía no he logrado desvelar, que pasa con los revisores que has visto anteriormente, hacen un único viaje y los echan? Hay los que los ves alguna otra vez, pero la mayoría de veces ves a un personaje diferente al de cualquier otro día.

En fin para acabar el viaje de forma adecuada, no debes levantarte del asiento cuando el tren ya se ha parado, pues esto podría ser tu perdición, y seguramente acabarías llegando a la siguiente estación. Lo que debes hacer es levantarte un poco antes de llegar a tu destino, con el fin de bajar del tren antes que la gente que esta esperando para subir logre su hazaña antes que tú, si eso pasa ya no tienes nada que hacer, y es que la gente para subir al tren se comporta como un auténtico rebaño de cabras, no piensan en los demás, solo piensan en ellos mismos, que más da si uno se queda arriba..... pandilla de animales.

Bueno, lo importante es llegar al lugar donde uno quiere ir, y el tren te lleva a ese lugar, depende de cada uno juzgar si merece o no merece la pena viajar en tren mejor que en cualquier otro medio de transporte, para mí es como un perrito, mi mejor amigo.....

Bastard, 8/4/98