
| Al lado de una virgen (dedicado a Roser)
|
||
Hoy me he sentado al lado de una virgen. Sé que era virgen. Lo sé. Su rubio y largo cabello inspiraba pubertad y sus azules ojos reflejaban la luz que en ellos intentaba penetrar sin su permiso. El olor que desprendía su cuerpo, era de una bondad innombrable e hipnotizadora. El perfume. El perfume que llevaba, del cual desconozco el nombre, ha seguido acosándome y produciéndome una somnolencia estrepitosa a la vez muda y silenciosa, que hacía que nadie se diera cuenta de lo que me estaba pasando al soportar toda la carga embriagadora de la virgen. Sentado allí, a su lado, disimulando el placer que me producía tanta dulzura sin haberla siquiera tocado y lo atontado que estaba al notar su virginidad de una manera tan inequívoca y firme, de una manera tan y tan cierta como irreales era sus manos, esas manos sin callos ni arrugas, sin una pizca de suciedad o vejez que pudieran hacer de ellas algo imperfecto. Sus manos, tan lisas y suaves, sin venas aparentes que brotaran desde dentro, y los dedos, saliendo de estas como algo por lo que morir y las uñas, de color rosado virginal, como los pómulos de su blanca tez, han atraído mi atención durante un largo y casi mágico rato. He pensado en su sexo, he pensado en sus tiernos pechos ingenuos y en su barriguita de Berjusa, he pensado en su culito, el los glúteos, blandos pero aún no demasiado crecidos, acabados de salir del horno... Me han entrado ganas de acariciarla, de "sobarla" incluso, de notar parte de esa pureza que de ella brota y de que ella al menos me sonriera... Luego me ha mirado.. o quizás nuestras miradas se hayan cruzado. Ella ha seguido mirando hacia mi lado y lo único que he podido hacer ha sido rendirme ante su mirada y perder el combate amistoso visual. Me he visto obligado, posiblemente debido a mi poca experiencia con las miradas altamente expresivas, a desviar mi vista y dirigirla hacia otro lado mucho menos agradable, para luego volver a fijarme en ella.. Y mirándola de nuevo, sé que era virgen.. lo sé... Ella podría haber sido la estrella de la noche... pero yo sé que era virgen y no hay que romper lo que tan cautelosamente se ha guardado durante largo tiempo y que, alguna vez, alguien mucho más apropiado que yo, romperá... De todas maneras, siempre me quedará el recuerdo de ese olor corporal tan irresistible e inolvidable que no hacía otra cosa que emborracharme y pervertirme, que repetirme que ella era virgen... lo sé.. sé que era virgen y además estaba a mi lado...sentada... esperando a que el tiempo la desvirgara... |
||
| Damien, 18/12/97 | ||