Duendes de la Narración
"En un Mundo de Cuerdos" (ICPR-1984)
No me fue difícil adjudicarme la locura...
"esa fruta hacía tiempo que se caía de
madura...

Nunca fue normal que, en medio del
ruido o el silencio que me rodease,
sintiese de pronto la necesidad de esca-
par, reunirme con mi otro yo y escribir
un poema, una canción o sencillamente
uno de estos pensamientos. Y así
siempre me lo hicieron saber los cuerdos
que me rodean.

"Debes caminar en tierra firme", me repiten.
Como si sólo los cuerdos tuviesen derecho a
los caminos. Admito, sin embargo, que los
locos a veces caminamos sobre la maleza;
pero al hacerlo abrimos caminos nuevos que
luego se adjudican los sanos de mente:
(después que están hechos).

No me fue difícil iniciar este comentario en
verso, prosa y canción. De manera natural
surgen a diario estas pequeñas manifestaciones.
Confieso que algunas se pierden en momentos
inoportunos cuando se me hace imposible
reducirlas al papel. Otras se van con el viento
de la tarde y regresan luego casi a exigir
que las haga mías.

Quedan otras cosas por decir; quedan quizás
otros volúmenes por escribir; quedan miles de
sueños por capturar; pero lo importante es que
damos nuestro primer paso persiguiendo adeptos
en el mundo de los cuerdos.

Otros a quienes, como yo, todavía les enternezca
el llorar de un niño, el cantar de una joven o
sencillamente el perfume de una flor.

Por eso no me ha sido difícil adjudicarme la
locura... creo que es contagiosa.
Yo quiero ser pan si tienes hambre,
ser calor si acaso tienes frío.
Yo quiero ser luz si tienes miedo
de las sombras que oscurecen los caminos.

Yo quiero ser agua en la sequía
que azota tu tristes sentimiento;
ser a tiempo, el barco salvavidas
que socorre el naufragio de tu pecho.

Yo quiero si eres nido ser el ave
que regresa a descansar después del vuelo;
si eres papel, ser letra que en ti escriben;
si eres poema estar en cada verso.

Quiero ser la razón de que camines
por el camino que llega a la alborada.
Yo quiero ser el fuego de tu lecho.
Yo quiero serlo todo y no soy nada.
Piensa uno que después de terminar la tarea de copiar
"En un Mundo de Cuerdos" en esta sección de "Los Duendes..."
es menester dejar impreso un comentario final y al día de lo que
la publicación de esta obra, en 1984, ha significado en mi vida y
en mi carrera profesional.

Les confieso que al tomar el primer ejemplar del libro
en mis manos no pude contener las lagrimas ni evitar
los sollozos. La existencia de un "libro" constituye la mejor
evidencia de que uno es escritor... y en ese momento sentí
dentro de mí la mágica realización de haber alcanzado un
peldaño más en los quehaceres de mi vocación.

Sentí además una gran carga. El escritor, al publicar una
obra, asume inmediatamente la responsabilidad de responder
por lo que ha dicho, de ejemplarizar aquellos ideales a los cuales
dice estar adherido y de continuar cultivando esa semilla que germina
y se convierte en la flor que adorna el jardín de sus logros profesionales.

En mayo de 1999 saldrá a la luz mi segunda obra, la cual he titulado
"Comentario desde el Soberao..." Espero que a través de ella pueda
seguir recorriendo con ustedes ese íntimo rincón que se nos ha antojado
llamar "sentimiento" y que encuentra su espacio en cada uno de nosotros.

Rafi Escudero
Gracias por caminar conmigo "En un Mundo de Cuerdos"
La Flama de mis Locuras te lleva a seguir conociendo
"Los Duendes de Rafi Escudero"