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La frontera y sus consecuencias no terminan con el desafío de haberla cruzado, el viaje con un destino incierto, una migración con muy posibles reproducciones de la especie, donde la sangre mexicana no solo se seguirá alimentando de tortillas y frijoles sino de jornadas inciertas, horas de encierro, rostros ocultos en la clandestinidad de una raza, esta pareciera ser la primera parte de una larga e intrincada historia del camino hacia el ”norte”. Por generaciones y generaciones las palabras en español, en los Estados Unidos, se vuelven impronunciables y el interés por la lengua madre se transmuta en una medicina innecesaria para las nuevas generaciones, es la historia de tal vez los padres, de los abuelos y ya no la propia; el arte chicano con todo su origen y su riqueza histórica, es el resultado de una reinterpretación nostálgica por un “México” por un lado, y por el otro el grito inminente de aqui estamos, aqui vivimos y por tanto tada expresión de nuestra presencia, resulta este grito necesario frente a la aplastante y manipuladora cultura norteamericana. Ante nuestros ojos esta seria una primera aproximación en el análisis del encuentro de dos realidades intrincadamente unidas en la parte sur del país vecino. Cuando se abandona México la meta es encontrar una mejor condición de vida, un mejor nivel económico y pareciera que esto es lo único que articula la nueva vida. Como en todas las colonizaciones históricas con toda la implicación de tal término, no se olvida señalar que en tal hazaña se ha conquistado una presencia mayoritaria cuyas costumbres han marcado una notoria diferencia en Estados unidos volviéndose cada dia en un importante problema del gobierno norteamericano que, como un acto reflejo, ejerce su despliegue de violencia, propio de una sociedad empeñada en no querer ver, ó viendola demasiado,a esta otra cultura que viene asentándose por años de migración; un sector fuertemente establecido y por tanto peligroso y dificil de controlar. Los discursos artisticos son esa “pequeña señal” ,del movimiento biologicosocial que se da, con todas sus reivindicaciones politicas y culturales por una por una raza que no va ha renunciar a sus vinculos históricos con los que se configura su existencia en otro país.
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El encuentro entre artistas mexicanos y chicanos ha posibilitado ver dos realidades creativas alejadas geográfica e históricamente por la idea de frontera y por la frontera. Tanto hombres como mujeres han manifestado en su discurso artístico una necesidad imperiosa por señalar los puntos y líneas que articulan la actual situación de ambas realidades de este lado. Ciudad de México, la experiencia se enmarca en la decisión de irse, de haberse ido y después el dolor por la separación, Los relatos, las cartas, el dinero, los mensajes en muy diversas ocasiones difíciles de enviar desde aqui. El pais, la tierra y los vinculos fracturados por la ausencia.
Los artistas que participaron en este segundo festival de libre enganche*, realizado en la ciudad de San Antonio, hicieron evidente su visión y experiencia del haber cruzado la frontera, con los recuerdos presentes de otras vivencias, de la suya propia, aún en la legalidad de haber llegado al “vecino” país. Cuando uno se va al otro lado la fisura se vuelve herida intocable. De este lado la visión del “norte” es lógicamente otra que en la confrontación directa con aquel lugar; esta se revierte en un incontable paralelismo de datos, de experiencias, las historias de aquí abarcaban estos sentires antes mencionados. También la conciencia de ser mujeres con su otro lado de la moneda, con sus omisiones imperdonables en los terrenos de la “evolución“ social que a veces parecen omitirse y peligrosamente olvidarse. Ahí estuvieron presentes para mostrarse y nombrar la importancia política y social de hablar del cuerpo sexual de las mujeres, de su no olvidable naturaleza biológica, historicamente violentada en la prepotencia del otro, en ese bloqueo condicionado por no querer ver las verdades de las mujeres que en la superficie parecen incomprensibles pero en la verdad de la vida hay todavía mucho que sanar. La cultura mexicana, como ha venido desarrollándose en sus diferentes niveles socioculturales, tiene una historia moral y de prejuicios desfazada, en apariencia, de dicho desarrollo. Evidentemente también en lo económico. Al parecer el performance, en sus capacidades expansivas de discurso, puede trastocar los contenidos estéticos aunque en su moral siga, sin ningún pesar, reflejando la cotidiana situación del vivir en la ciudad de MÉXICO.
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