En Girona un buen número de personas se han quejado indignadas por las pintadas que dia i noche aparecen en las paredes exteriores de los pisos, locales o casas. Són aquellos garigotes casi siempre indescifrables que alguien nombra graffitis.
La broma de limpiar estas pintadas de las paredes i del metro de NY le cuesta al Concistorio de la ciudad de los rascacielos la cantidad de 6.000 miliones de pesetas cada año. Girona, a pesar de ser mas pequeña , se gasta entre 5 i 6 miliones anuales para intentar limpiar aquellos espacios públicos que dia tras dia són ensuciados. Además hay que añadir las inverciones que tenderos y habitajes particulares han de realizar si quieren liberarse de las pintadas. El ayuntamiento considera que la ciutadania no tiene que sufrir las molestias que causan unos quantos jovenes. Porque lo cierto es que, aunque estos muchachos a vezes consiguen verdaderas obras de arte, en un 90% de los casos las hacen sin autorización. Hasta ahora, eran pocos los autores de pintadas pillados por la policia, ya que la vigilancia que los jovenes estavlecian hacia que pudieran uir al detectar la llegada de los agentes. Ademas, lo que parecia una moda más, i por tanto en vias de extinción, se ha convertido en una especie de plaga que ha inundado la ciudad de Girona : la misma casa consistorial, la facultad de Letras, i muchas de las viejas piedras del "call " judio han sufrido últimamente las gotas de colores que salen de los esprays con los que pintan los i las jovenes.
El considerable gasto económico que todo esto comporta i las quejas de la ciutadania han decidido al Concistorio de Girona aplicar unas mesuras que se han implantado favorablemente en otras ciudades. Las personas que pinten sin permiso recibiran una sanción económica que puede ir desde 25.000 a 50.000 pesetas. Además los autores de las pintadas habran de pagar los daños que ocasionen. Si el joven i su familia se declaran insolventes, se los penalizará con la limpieza de las paredes que hayan ensuciado.
* Reportage publicado en la revista de la "Cambra de la propietat urbana" de Girona y escrito por Miquel Murlà