Editorial
SOLIDARIDAD
condena al gobierno ruso por la masacre que está llevando adelante
en Chechenia. Además, también se declara partidaria de la
derrota de las tropas rusas y el establecimiento de un estado independiente
en Chechenia. La guerra de Chechenia es un nuevo ejemplo de cómo
los estados militarmente poderosos usan la violencia para sofocar los deseos
de autodeterminación de las minorías nacionales que habitan
dentro de sus fronteras.
En este caso, Chechenia es de particular importancia
para Rusia ya que por su territorio pasan los principales oleoductos rusos
que llevan el petróleo hasta los puertos del mar Caspio. Su perdida
significaría una debacle para las exportaciones rusas. Además,
la autodeterminación de Chechenia podría sentar un precedente
para el resto de las minorías qua habitan la Federación Rusa.
En la nueva invasión a Chechenia, el
gobierno ruso está siguiendo el ejemplo de la OTAN. Si esta pudo
bombardear indiscriminadamente Yugoslavia hasta conseguir su sumisión,
por qué Rusia no puede hacer lo mismo con Chechenia? Por otro lado,
el Kremlin sabe que en este caso las potencias occidentales ni siquiera
harán amagues de intervenir militarmente en el conflicto debido
al potencial nuclear heradado por Rusia de la ex-URSS. Además, las
instituciones financieras son concientes de que si Rusia ve interrumpidas
las exportaciones de petróleo, ellos dificilmente cobrarán
sus prestamos. Aquellos que desde la izquierda depositan esperanzas en
una intervención internacional, tal cual lo hicieron en el conflicto
de Kosovo, lo único que hacen es embellecer al imperialismo occidental,
el cual ha demostrado en cientos de oportunidades que su único objetivo
es la defensa de sus intereses económicos.
Los socialistas debemos defender el derecho
a la autodeterminación, el cual en el caso de Chechenia se expresa
en la lucha independentista de su pueblo. Este ha luchado contra el chauvinismo
ruso de los regímenes de los zares y de Stalin. Ahora lo hace nuevamente
contra Yetsin y Putin. Nuesto apoyo a su lucha es incondicional y va más
allá de quienes la dirijan. Sin embargo, nuestra opinión
es que los obreros y campesinos chechenos no deben depositar ninguna confianza
en su actual dirección quien de triunfar continuará con la
restauración capitalista e integrará a Chechenia completamente
al mercado capitalista mundial. Ellos además de luchar contra las
tropas rusas deberían pelear para retener el control de las industrias
estatales y los servicios públicos y por expulsar a los nuevos capitalistas
y a las mafias del país.
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