Alemania: algunas reflexiones
sobre la crisis del CDU
Los escándalos financieros que actualmente
envuelven al CDU son algo más que mera corrupción. Una consecuencia
directa de ellos puede llegar a ser la ruptura del sistema político
vigente en Alemania Federal desde el final de la segunda guerra mundial.
Helmut Kohl, el supuesto gran estadista europeo y líder del gobierno
alemán durante 16 años, ha sido expuesto como un deshonesto
lavador de dinero.
El CDU constituyó uno de los pilares
fundamentales del aparato de estado alemán de postguerra principalmente
por dos factores. Por primera vez en la historia de Alemania un partido
de centro derecha fue capaz de abroquelar al conjunto de la burguesía
alemana. Además cumplió el rol de partido populista con una
base social incluso más amplia que la de la socialdemocracia, siendo
de esa forma el representante ideal para el capitalismo "corporativo"
alemán. El CDU fue capaz de unir a los más variados sectores
sociales: empleados, campesinos, obreros e industriales, católicos
y protestantes social reformistas y liberales fundamentalistas. Todos están
representados dentro de él. De esta forma, los conflictos de intereses
pudieron ser resueltos dentro del partido evitándose así
la lucha política abierta.
Debido al importante rol jugado por el CDU,
muchos comentaristas políticos dicen que su crisis alcanza los niveles
de una crisis de estado. Ellos suponen que la centro derecha puede llegar
a desestructurarse dando lugar al resurgimiento de las desaveniencias políticas
características de la República de Weimar. Como consecuencia
de ello, el SPD se vería también afectado. La alternancia
en el gobierno de los dos grandes partidos burgueses constituye el fundamento
principal del sistema político alemán. Por lo cual, un colapso
del CDU podría someter al SPD al mismo tipo de fuerzas centrífugas.
Esta es la causa por qué el SPD reaccionó de una forma moderada
y no explotó politicamente los escandalos en los que está
involucrado el CDU. Tanto la actual dirección del CDU, como el SPD
y los verdes, se han preocupado por presentar el escándalo político
como un producto de errores individuales. Este es también el objetivo
de las confesiones diarias que tratan de ubicar el escándalo dentro
de la esfera de la moral.
En realidad, lo que ahora es conocido como
el "sistema Kohl" está intimamente relacionado con el
rol político jugado por el CDU. La compleja red de interdependencias
que dominaba la vida interna partidaria necesitaba de un arbitro incuestionable.
Este fue el rol jugado por Kohl durante los 25 años que estuvo a
la cabeza del partido. Su comportamiento tuvo el objeto de preservar al
partido, el cual era fundamental para preservar al estado alemán.
Algunos políticos y periodistas presentan
el descubrimiento de las prácticas financieras del CDU como un paso
fundamental para la autopurificación del sistema político
alemán que incluso pueda venir acompañado de un giro a la
izquierda. Desde mi punto de vista no hay nada más erroneo que esto.
Tres meses después del inicio del escándalo, está
más que claro que las consecuencias políticas del affaire
implican un giro a la derecha. Durante este periódo, la coalición
gobernante SPD-Verdes ha podido hacer pasar una serie de medidas antiobreras
y ha derechizado aún más su política internacional,
a pesar de haber sido condenada por su electorado en las elecciones regionales
del verano pasado debido a los recortes presupuestarios aplicados por su
administración. Por su lado, dentro del CDU, una nueva generación
se está colocando a la cabeza del partido. Esta se ubica bien a
la derecha del propio Kohl. Además, no se puede descartar que como
en Austría, ante la inxistencia de una opción real de izquierda,
los partidos de ultraderecha saquen provecho del descontento popular con
la corrupción de los políticos.
Una verdadera oposicón a la corrupción
y a la injustica social debe ser dirigida contra las bases del propio sistema
capitalista. En la actualidad, los grandes consorcios poseen el poder y
el dinero suficientes para corromper a los políticos. La corrupción
no es un problema de los hombres sino del sistema. Es una más de
sus consecuencias. Por lo cual sólo podrá ser eliminada destruyendo
el capitalismo.
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