Austria, retorno a un pasado
histórico nefasto
Grandes movilizaciones populares han estado
sacudiendo a este país montañoso, enclavado en la cadena
de los Alpes, cuya capital es Viena, antigua metrópoli del imperio
Austro-húngaro.
Tras la segunda guerra mundial Austria ha
vivido políticamente bajo el alero de los gobiernos de los socialdemócratas
(SPÖ) o del partido popular (ÖVP), quienes siempre necesitaron
el apoyo del partido liberal (FPL), quien ha venido utilizando su pequeña
fuerza electoral muy bien, convirtiéndose en una especie de bisagra
de la política austríaca, lo que les permite estar siempre
en los gobiernos de turno. Esta vez , los liberales, debido a su oportunismo
y su política de derechas, abandonaron su coalición con los
socialdemócratas para unirse a los populares, formando un gobierno
con la extrema derecha, que no sólo ha irritado al movimiento popular
austríaco, sino que también ha hecho preocupar a la comunidad
europea y a sus gobiernos. En Austria, desde el fin de la segunda contienda
mundial, el derrotado fascismo no lograba escalar posiciones tan altas.
La Unión Europea (UE) hizo sentir el peso de su voz y de su poder
económico provocando un retroceso en las posiciones del nuevo gobierno
"negro pardo" (populistas de derechas y neonazis). Las intereses
de los capitalistas y gobernantes europeos nunca han compaginado con los
movimientos progresistas ni menos de izquierdas, pero tener que soportar
en su seno el retorno de un pasado que molesta e inquieta por sus horrores
y crímenes, rebalsó la medida de lo posible. Inmediatamente,
después de la puesta en escena del nuevo gobierno, las amenazas
de bloqueo económico, la expulsión de Austria de la UE, y
otras medidas drásticas, permitieron un retroceso significativo
de la política agresiva y antipopular de este gobierno de coalición
derechista y fascista.
Dentro de la comunidad europea ya existen
experiencias de desarrollo y avance de grupos políticos de extrema
derecha, pero las intenciones de estos grupos han quedado truncadas gracias
a las movilizaciones de los trabajadores y de connotados intelectuales.
Especialmente en Alemania, Francia y Dinamarca, los grupos fascistas han
logrado formar partidos, los que han participado en elecciones tanto comunales
como regionales con buenos resultados e, incluso, han logrado introducirse
en estos parlamentos superando el mínimo del 5% exigido.
A las primeras protestas populares contra
el gobierno fascista, en las que participaron elementos de las diversas
capas sociales, tales como ecopacifistas, partidos políticos, sectores
de base de la iglesia católica, homosexuales, etc.. se sumó
la poderosa clase obrera austríaca, la que al final inclinó
la balanza del descontento popular. Los obreros austríacos organizados
en una federación nacional central, la que se ramifica en una sólida
base organizada por ramas de producción, pese a su formidable poder
de persuasión se encuentran atados al carro político del
partido socialdemócrata, cuya mayor desviación es su política
de colaboración de clases con el estado capitalista y los patrones.
Esto hace que los obreros no puedan desarrollar una política independiente,
sino que actúen de acuerdo a los cánones del oportunismo
histórico de los llamados socialistas austríacos.
Además, es importante señalar,
que los intereses geopolíticos de Austria, impulsados por el capitalismo,
han caminado de la mano con la historia de los Balcanes, de su expansionismo
y del espanto de ser absorbidos tanto como comunidad étnica como
como nación, cuestión heredada desde los tiempos del colonialismo
otomano. Tanto su ubicación geográfica como sus pasos por
la historia han convertido a esta pequeña nación (83. 858
Km2 y unos 9 millones de hab.) en una sociedad de intereses multiétnicos
fuertemente ligada al desarrollo de los países vecinos. Debido a
esto es que en el seno de la república conviven diversas culturas,
religiones, idiomas, etc.. Por ello existe un grado de extrema sensibilidad
que es aprovechado por nacionalistas y fascistas para crear las bases de
la intolerancia racial, la xenofobia,etc. .
Durante los últimos años se
ha observado un buen desarrollo económico en este país, lo
que ha permitido que su industria y servicios públicos hayan necesitado
de mano de obra extranjera. De este modo se ha visto aumentar una población
ajena al modus vivendi de esta comunidad de rasgos germánicos. A
los cientos de miles de húngaros, eslovenos y croatas que han residido
históricamente en territorio austríaco se han sumado turcos,
yugoslavos, y tantos otros provenientes del mundo entero. Este panorama
ha permitido que la política de la extrema derecha se haga hecho
eco de las esperanzas de los racistas y nazis de poder escalar posiciones
gracias a la crisis económica que sacude al país. La llamada
experiencia austríaca está haciendo agua y el descontento
popular ha sido canalizado para desarrollar toda una política dirigida
contra la izquierda, la democracia formal y hacia el movimiento obrero.
En la provincia de Corintia, su gobernante
y dirigente Haider ha sido capaz de llegar en el momento preciso y con
un discurso de corte popular poniendo el dedo en los intereses inmediatos
de la comunidad. Ha escalado posiciones hasta llegar a ubicar a su partido
en las esferas del poder, convirtiendo a Austria en el temor de la región
y produciendo, al mismo tiempo, inseguridad y resquemores en los trabajadores.
Este político astuto, frío y calculador, no solamente es
la lengua más venenosa de la región sino que es el político
más rico de Austria. ¡Contradicciones del modelo capitalista
y flaquezas del sistema democrático burgués!
Cheo Morales
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