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| ENTRE EL PROHIBICIONISMO, LA PROSCRIPCIÓN Y LA REPRESIÓN |
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No hay dudas de que el sistema de dominación empieza a entrar en crisis en el Estado Español, ya no puede garantizar los “derechos civiles” de la población, las instituciones no “velan” por los derechos de los ciudadanos, por la libertad de expresión y de opinión, por el libre ejercicio de la lucha política ni siquiera en el terreno que más controla, es decir el terreno electoral.
Es como decimos los marxistas, una maquinaria de opresión, que en tiempos de expansión económica se hace ver ante las masas, como estado benefactor y protector de los “derechos cívicos” en los marcos de la magna derecho a la propiedad privada. Pero los tiempos que corren son de aires de enfrentamiento, la situación comienza a tensarse y se percibe en el discurso del gobierno que mientras habla de paz y democracia proscribe organizaciones políticas a las que acusa de terroristas y de la oposición que agita el fantasma de la guerra civil luchando por el poder para aplicar una política más dura de ataque a los derechos democráticos y a la libre expresión. Pero mientras esto sucede a nivel de los derechos formales del sistema, al nivel de los derechos concretos los trabajadores sufren un terrible ataque a su nivel de vida que se profundiza, con niveles de explotación cada ves más intensos, un ataque sistemático que busca rebajar aún más los salarios, que reduce el poder adquisitivo y obliga a los trabajadores a más horas de trabajo impagados. El gobierno socialista aplica como cualquier partido de derecha que defiende los intereses de la burguesía y su monarca, una política antiobrera descarada, condenando a los trabajadores a más injusticia, más explotación y a mayor sometimiento y opresión, esclavos del trabajo precario. Como no podía ser de otro modo, el prohibicionismo expresa la tensión en la que ha entrado el sistema político Español, y es justamente lo que caracteriza los síntomas de crisis que ya no garantizan la dominación de clase de la burguesía, no cabe dudas de que este sistema de la constitución monárquica a perdido su razón histórica y ya no puede seguir siendo el marco donde se puedan desarrollar las relaciones dentro de la sociedad sin que se produzcan choques más o menos violentos. Pero lo peor está aún por venir, el ciclo económico es el principal motor de la crisis política que se empieza a manifestar y es el motivo de la política de criminalización de la protesta y la represión de las manifestaciones, como las que ocurren en Cataluña, Andalucía, Galicia y el País Vasco. Pero la clase obrera irrumpe también en la lucha callejera con los métodos de la movilización, que en algunos casos es masiva como en Cádiz o muy violenta como en Ferrol, que indica que la clase obrera esta dispuesta a luchar, y no tardará en pasar a la acción en forma generalizada por que la crisis social, ya no solo política, comienza a resultar insoportable, por la alta inflación y los bajos salarios, por las hipotecas y por los posibles quebrantos de la industria de la construcción, principal motor de la economía Española que expandirá rápidamente el mal estar al conjunto del tejido económico. La burguesía, el gobierno y la oposición ya saben que esto sucederá, la economía Española se encamina a un ciclo recesivo y por eso tambalean los pilares institucionales del Estado y esta crisis que tiene sus raíces en el Euro y en la internacionalización de la economía de países integrados en la UE que obliga a economías desiguales a competir en las mismas condiciones. Si vemos a nuestro vecino inmediato del norte, vemos a una Francia que enfrenta serios problemas con una reacción del mismo signo contra las masas, de segregación y de ataque a las conquistas históricas de los trabajadores, en un anunciada liquidación de los restos del Mayo del 68, eso por supuesto tiene al igual que en España sus raíces en la crisis de la economía Francesa, lo que indica entonces de que España tiene pocas posibilidades de evitar pasar por un período reaccionario y antidemocrático como el que empezamos a padecer. Los revolucionarios marxistas que defendemos los derechos democráticos mas halla de lo formal, debemos denunciar enérgicamente este ataque a los más elementales derechos democráticos que hace el gobierno ZP y los Socialistas, continuando el camino de censura, suprimiendo la libertad de expresión, criminalizando la opinión, y tratando la lucha política y la protesta callejera como a terroristas. Por eso repudiamos estas elecciones, por antidemocráticas que son la demostración más escandalosa de la mentira electoral, y llamamos a todos los que se inspiran en la defensa de los derechos democráticos a impugnar este acto electoral y a no participar, repudiando al gobierno y a todos los que participan en este fraude. |
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