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La Situacion Mundial y la Conciencia Reformista

Trepper

No caben dudas del retroceso en la conciencia proletaria, que se refleja en la falta de confianza en las enseñanzas que nos dejó la revolución de Octubre, en la crisis y degeneración de las superestructuras del proletariado a escala planetaria.

La caída de la “cortina de hierro” y la restauración capitalista en la Unión Soviética han significado para el movimiento revolucionario un retroceso terrible en la historia de la humanidad.

Pero el capitalismo que había proclamado el fin de la historia y el triunfo del capitalismo, hoy tiene que enfrentarse a sus propias contradicciones, propia de su naturaleza que desata agudas crisis económicas y sociales, y que como siempre en la historia, termina resolviendo con la guerra y la destrucción.

Por eso, a pesar de los centros imperiales del capitalismo y de sus proclamas; el capitalismo no puede más que retomar la dinámica histórica que tenía en 1914, la burguesía mundial empieza a enfrentar un resquebrajamiento de su orden mundial, donde se rompen los tratados y donde todo es subvertido, poniendo en evidencia a la ONU como un organismo hueco, sin ningún poder efectivo para equilibrar las relaciones internacionales que siempre ha servido a los intereses del imperialismo norteamericano y que utiliza según su conveniencia.

Podemos decir que la ONU es un cadáver que al igual que su antecesora, la Sociedad de Naciones, esta a punto de estallar cuando sea incapaz de evitar la tercera guerra mundial que está en plena preparación.

Ello es lo que podemos ver en el surgimiento de bloques como la OCS, junto a los nuevos pactos militares que se desarrollan al mismo ritmo que crecen los despliegues militares de los EEUU para extender la guerra en el mundo.

El crecimiento vertiginoso y astronómico del gasto militar en el mundo confirman que todo esto es la consecuencia de la crisis del sistema capitalista, y esto es una realidad imposible de negar, toda la mentira neoliberal ha quedado al descubierto, las campañas de mentiras contra países acusados de terroristas por la Casa Blanca, quedan en evidencia por su propio servicio de inteligencia, esto es el síntoma de un hecho mucho más profundo. Todo esto es la consecuencia de la crisis del sistema, La crisis de las hipotecas en EE.UU. es solamente una muestra de lo que esta por venir, por que el talón de Aquiles del imperialismo USAmericano es su enorme déficit fiscal que es astronómico y es la verdadera madre de las bombas, ese es el mayor peligro que enfrentan los yanquis.

El estallido le está poniendo límites a la enorme especulación en las bolsas de valores del mundo, principalmente en Wall Street de la que viven los EE.UU. haciendo que el comercio mundial subvencione su economía y poniendo todo ello al servicio de una industria de guerra para beneficio de una elite de banqueros y corporaciones súper millonarias que lucran con la guerra, la miseria mundial y la destrucción de países enteros como sucede en Irak, Afganistán o Palestina.

En otros casos, países sometidos al yugo imperialista con planes de reestructuración económicas impuestas por los banqueros de las Instituciones de Bretton Woods. Los llamados Banco Mundial y FMI que han provocado verdaderas catástrofes económicas y sociales en países donde se destruye su aparato productivo y se condenó a su población a vivir en condiciones infrahumana, mientras las corporaciones realizan un acelerado proceso de saqueo literal de las riquezas naturales, despojando a la enorme mayoría de los habitantes, del derecho a tener una vida digna donde sean respetados los derechos humanos que tanto cacarea la ONU, pero que los capitalistas en realidad pretenden por todos los medios recortar o directamente suprimir en todo el mundo.

Cada día se ve con mayor claridad que el sistema capitalista confirma su carácter reaccionario, cada vez queda más en claro que no hay lugar para el reformismo político como estrategia de mejora o de cambio social por que el sistema es irreformable.

Sin embargo muchos sectores reivindican todavía el camino reformista tomando como modelos a movimientos nacionalistas burgueses como el de Chávez en Venezuela o el de Evo Morales en Bolivia, que hasta ven incluso con alivio que surjan poderosos alineamientos internacionales que parecen hacer frente al mundo unipolar americano, tal que los bloques de países comienzan a crear un clima de rebelión desafiando las reglas del mercado mundial impuestas por las instituciones de Bretton Woods.

A esto le llaman el socialismo del siglo XXI, una mezcla de reformas Socialdemócratas con un capitalismo de estado que pretende humanizar el sistema capitalista sin tocar en lo profundo las relaciones de propiedad y de explotación del trabajo asalariado, es decir un sistema donde se haga un uso más “racional” de la plusvalía extraída al proletariado.

Este nuevo enfoque que no es nuevo, basado en un contenido nacionalista patriotero, en la mayoría de los casos, son parte del proceso que la revolución burguesa a sido incapaz de realizar en la etapa de ascenso del capitalismo, y países con economías atrasadas pasan periódicamente, producto de las crisis propias de la economía mundial por procesos de ascenso del nacionalismo burgués que pretenden detener la rueda de la historia.

Ante la decadencia del mundo unipolar propuesto por el imperialismo Norte americano, que condena a la esclavitud y al saqueo a la humanidad a manos de un puñado de corporaciones multinacionales, surgen movimientos de resistencia de sectores de clase burgueses que buscan perpetuarse en el poder y para no ser rebasados por las masas y evitar que el proletariado haga la revolución Socialista, junto a sectores reformistas que prefieren buscar un camino de reformas sociales para lograr un capitalismo humanista en lo que pretenden proclamar como socialismo del siglo XXI.

No se puede negar la importancia que tiene para la lucha de las masas populares estos procesos de resistencia, que sin dudas debilitan al imperialismo, pero no podemos apoyar a estas direcciones que llevan a la clase por el camino de la conciliación, tratando de maniatar al proletariado en la colaboración con sus burguesías nacionales, y que ha sido siempre el primer paso para justificar la guerra mundial.

Podemos afirmar que este fenómeno que encabeza Chávez y la burocracia cubana en Latinoamérica tiene muchos puntos de coincidencia con la política de la nueva burguesía y la plutocracia que gobierna Rusia, o con el capitalismo de estado de la burocracia comunista que gobierna China, que con sus canto de cisne proclaman a los cuatro vientos su vocación de construir un mundo de cooperación, un mundo equilibrado entre las grandes naciones del planeta.

El gobierno norteamericano ha reconocido oficialmente que la economía ha entrado en recesión y pretende lanzar un plan de “salvataje” que no garantizará más que prolongar y potenciar aún más una crisis sin solución que tiene su raíz en un déficit fiscal desmesurado.

Mientras las burguesías del resto del mundo comienzan a tomar sus precauciones abandonando el dólar a su suerte y refugiándose en el oro, muy pronto veremos los bonos del tesoro convertidos en “bonos basura” aún falta saber el impacto que tendrá la explosión del Dólar, su caída será estrepitosa si ya no lo es, que podemos simbolizar con la caída de las torres gemelas, así se hundirá el Dólar, las grandes economías del mundo se verán afectadas gravemente, en especial China, Japón, la India, y la Europa del Euro no podrán escapar a la debacle económica.

UN NUEVO CICLO DE GUERRA Y DE REVOLUCIÓN

El capitalismo necesita un nuevo ciclo, y eso solamente lo ha logrado después de la destrucción y la guerra.

La decadencia mundial del capitalismo lleva inexorablemente a la repetición histórica, el mundo camina a otra guerra mundial de la mano de los diez millones de ricos del planeta que a través del control de sus corporaciones económicas y políticas tienen el poder militar para llevar a una nueva carnicería a la humanidad, la que ahora mismo está en marcha.

Como una paradoja de la historia estamos ante un gran cambio mundial, es una situación mundial donde la guerra y la revolución estarán a la orden del día, como siempre las condiciones de crisis del sistema nos llevaran a un nuevo choque entre las fuerzas reaccionarias del capitalismo y las necesidades de un salto en la escala de la civilización en una nueva revolución que necesariamente será mundial.

Hoy se ve dramáticamente la falta de la dirección mundial de los trabajadores. Sin dudas la humanidad padece una perdida de la memoria, una perdida de la ilusión y esperanza en un mundo mejor.

Esa era la esperanza que creemos perdida, y hoy que reina la confusión el tiempo de salir a luchar y organizarnos se nos hecha encima, la caída del sistema capitalista nos aplastará si no salimos ahora que podemos. La guerra parece inevitable, las USArmy a desplegado sus flotas preparando el ataque a Irán, y la marina de guerra Rusa también está preparada para salir en auxilio de su aliado.

Tanto EEUU como La nueva Rusia han declarado al mundo lo dispuestos que están al uso convencional de las armas nucleares, ya no se comprometen a respetar los tratados por ellos firmados, el holocausto acecha a la humanidad. La recesión económica en el corazón del capitalismo mundial no hará otra cosa que tensar más las relaciones internacionales y polarizar aún mucho más las relaciones entre las clases al interior de los países por los ataques que la burguesía se verá obligada a llevar adelante en contra de sus respectivos proletariados.

Es necesario que la vanguardia revolucionaria mundial realice una enérgica campaña internacional de denuncia de la situación, haciendo un llamado a la movilización contra la guerra mundial que se avecina a corto plazo y contra la bancarrota del capitalismo que está demostrando una vez más la incapacidad histórica para regir los destinos de la humanidad.

Cabe señalar que la crisis aún no se percibe de la misma forma en todo el mundo, es cierto que en cada país los ritmos de la lucha de clases son diferentes, pero la magnitud de la crisis del sistema imperialista muy pronto agudizarán y harán estallar las contradicciones que se vienen arrastrando y las luchas obreras que se multiplican por todo el globo se verán impulsada por la necesidad de enfrentar nuevos ataques a su nivel de vida por el aumento de la explotación y por los planes de ajuste que la burguesía mundial descargará sobre sus espaldas.

El estallido de procesos revolucionarios en todo el mundo es una posibilidad tan cierta como la cercanía de la tercera guerra mundial.

POR LA UNIDAD INTERNACIONAL DE LOS REVOLUCIONARIOS

Estamos ante la posibilidad histórica de revertir todo el proceso de desprestigio y de calumnias desarrollado por los aparatos de propaganda imperialista, hoy como nunca resurgirá con mucha más fuerza el marxismo a nivel mundial por que la crisis del capitalismo no es solamente económica, sino que es también política e ideológica.

Ante el proclamado fin de la historia y del triunfo del capitalismo, ante el fracaso de la globalización neoliberal, ante la creciente miseria de las masas a escala planetaria, ante la devastación de la guerra, ante el peligro de la tercera guerra mundial que nos acerca al holocausto nuclear es el momento de que el movimiento revolucionario mundial retome el camino de la lucha revolucionaria del proletariado, por la destrucción del estado burgués, y por la unidad mundial del proletariado detrás de las banderas de la cuarta internacional.

Es una época de crack económico y de guerras, que necesariamente abrirán el camino a grandes insurrecciones de masas en el mundo, es sin dudas la mayor contradicción histórica donde la máxima de aquello que “la crisis de la humanidad, es la crisis de su dirección revolucionaria” se vuelve patente y material para resolver la disyuntiva “socialismo o barbarie” o quizás “socialismo u holocausto”.

Hoy como nunca en la historia es necesario retomar el camino revolucionario, hoy más que nunca es necesaria una diferenciación tajante y enérgica con los reformistas pequeño burgueses, con los socialchovinistas, socialpatriotas y socialtraidores.

Hoy más que nunca antes deberemos emplear toda nuestra energía por la recuperación de las banderas de la cuarta internacional usurpada por las organizaciones pequeño burguesas que no han hecho más que ensuciar las tradiciones del movimiento revolucionario mundial.

Las organizaciones, los grupos, y los individuos dispersos que defendemos las banderas de la cuarta internacional, que defendemos la concepción de partido de combate, clandestino, conspirativo, revolucionario, enemigo acérrimo del estado burgués, el partido leninista. Aquellos que defendemos las experiencias de la revolución de octubre, la herencia consagrada por los cuatro primeros congresos de la internacional comunista, el programa de la revolución permanente y el programa de transición de la cuarta internacional, debemos reagruparnos y debemos hacerlo sobre la base de expulsar a los reformistas de nuestras filas, con la premisa de realizar la revolución política del movimiento revolucionario allí donde podamos, expulsando a los burócratas y retomar el camino de la confrontación abierta contra el sistema capitalista y sus regímenes de dominación.

Esto significa en primer término la ruptura con el sistema parlamentario burgués, abandonando la lucha electoral y proclamando su destrucción. Debemos diferenciarnos tajante y categóricamente llamando a las masas a destruir el estado burgués y a luchar por la dictadura del proletariado, por el libre ejercicio de la democracia obrera en organismos propios de autoorganización de las masas obreras y populares.

Los socialtraidores no quieren ni escuchar hablar de la revolución socialista mundial, tampoco de la dictadura del proletariado ni de la autoorganización de las masas, mucho menos de abandonar los privilegios que obtienen por sus favores del régimen parlamentario burgués, es sobre esa base que deberemos reagrupar nuestras fuerzas dispersas, y es sobre esto que nos diferenciaremos de los reformistas pequeños burgueses.

Somos aún una minoría, sufrimos una debilidad extrema por nuestra dispersión, pero los vientos que soplan, las tensiones creadas por las crisis del capitalismo imperialista favorecen el reagrupamiento de los revolucionarios, en todo caso la crisis seguirá su desarrollo y será nuestro mejor aliado al demostrar nuestro análisis acertado de la realidad y pondrá en evidencia a los capituladores y los reformistas.

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