02.07.01
Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo del
Apertura
Ha terminado el Apertura, y el cuadro rosado ha
dejado a sus hinchas confundidos producto de una irregularidad que fue la única constante
en esta campaña, y que nos llevó a un vaiven contínuo entre el delirio y la desazón.
A continuación, un resumen de los hechos más saltantes.
LO BUENO:
El invicto en casa: Luego
de que el año pasado tuviéramos que soportar varias derrotas en casa, en el Apertura '01
se recuperó el respeto de los rivales por el Miguel Grau. Ningún equipo pudo ganar
al Boys en su fortín, y, aunque en varios partidos las cosas se pusieron difíciles, el
Boys siempre sacó la garra e hizo respetar la casa. En resumen, nueve triunfos y
dos empates.
La
sobresaliente campaña de Tempone: Que duda cabe, que el Boys contó en
este campeonato Apertura con una figura salvadora: Gustavo Tempone. Sus 9 golazos
llegaron siempre cuando el equipo más los necesitaba, y permitieron rescatar muchos
puntos. Aparte, sus dotes de conductor se pusieron de manifiesto, y le permitieron
redondear, para beneficio de nuestro querido equipo rosado, su mejor temporada desde su
llegada al Perú.
La
aparición de Rómulo Fernández como goleador y nuevo ídolo de la afición porteña:
El popular "Copete" se ganó el cariño de la hinchada desde su
primer contacto con el balón (traducido en gol con que se ganó al Coopsol en la primera
fecha). Su garra y entrega total lo convierten en un rosado a toda prueba, fiel al
estilo histórico de juego del Sport Boys. Fue el goleador del equipo con 10 tantos.
La consolidación de Omar Zegarra y Jair Iglesias en la
defensa: En una época en que el hincha rosado reclama el surgimiento de
valores de la cantera, como otrora siempre lo hizo el Sport Boys, tenemos que saludar la
promoción de Omar Zegarra al cuadro titular en el puesto de marcador derecho, así
como los progresos de Jair Iglesias (en la foto) en el sector izquierdo. Se trata de
dos jovenes valores que sin duda le serán muy útiles a La Misilera en el futuro
próximo.
Las
goleadas a nuestros rivales tradicionales: Jugando uno de sus mejores
partidos, el Sport Boys goleó por 5-2 a Universitario, dando cátedra de fútbol y
goles. Y por supuesto, está la goleada de 3-0 a Alianza Lima que merece párrafo
aparte.
El incentivo de la dignidad: la goleada a Alianza Lima. En un momento
en que nadie creía en el equipo, luego de la catastrófica goleada 0-4 ante el Wanka, el
equipo rosado se mentalizó para hacer respetar la casa y no permitir que Alianza
Lima diera la vuelta olímpica en el Callao. Las figuras de Kukín Flores, Gustavo
Tempone y Johnny Vegas brillaron con fuerza y contagiaron a los demás para lograr la
hazaña. El Boys calló la boca a sus detractores y se despidió del campeonato con
una nota positiva.
LO MALO:
El no haber ganado un solo
partido de visita: Si se quiere lograr una campaña destacada, hay que
ganar en casa y hay que ganar afuera. El cuadro porteño sumó una de sus peores
campañas de visitante, empatando dos partidos y perdiendo nueve (varios de ellos por
goleada).
Las goleadas en la
altura: El equipo demostró una pésima preparación física para afrontar
sus compromisos en la altura. El desempeño de los jugadores fue completamente
anormal en esas ocasiones, lo que se reflejó en las goleadas recibidas ante Cienciano
(0-6), Unión Minas (0-3) y Deportivo Wanka (0-4).
Los planteamientos ultra-defensivos: Durante muchos pasajes del
torneo, el Boys se caracterizó por sus planteos mezquinos y ultra-conservadores, que en
lugar de traerle beneficios le costaron puntos importantes. Felizmente, el técnico
Ramón Mifflin decidió revertir el esquema sobre el final del campeonato, en que el
equipo jugó casi siempre con tres volantes creativos, mejorando ostensiblemente su
accionar.
Las contínuas lagunas en la defensa: Uno de los puntos
débiles de la defensa fue la zona central, donde ni Chacón, ni Gamarra, ni Velásquez ni
Carassa fueron solución. Así mismo, se improvisó mucho en los laterales con
Silvera y Penalillo, y Llanos no rindió lo que se esperaba de él. Felizmente, la
aparición de Omar Zegarra y la mejora de Jair Iglesias permiten mirar el panorama con
cierto grado de optimismo.
LO FEO:
La contínua falta de estabilidad
económica en el club: Como siempre la ausencia de dinero afectó el
rendimiento de los muchachos, quienes como siempre pasaron varios meses sin cobrar,
pasando a veces dificultades hasta para poder costearse el transporte al estadio.
Lamentablemente, el club sigue sin más opciones que la voluntad del mecenas de turno.
La
inestabilidad de la situación dirigencial del club: Se impidió por mucho
tiempo que los hinchas rosados se hicieran socios, siguieron las rencillas internas entre
dirigentes, se aplazaron las elecciones, y aun no se vislumbran vientos de cambio dentro
de la institución.
Las contínuos actos de indisciplina
de Kukín Flores: Por enésima vez, Kukín siguió
haciendo de las suyas y los dirigentes siguieron apañándolo. Pareciera que en las
últimas semanas Kukín viene recapacitando y acercándose nuevamente al mundo del
fútbol. Ojalá que así sea, ya que el Sport Boys y el fútbol peruano necesitan un
jugador de su talento. Sin embargo, habrá que esperar para poder dar una
afirmación más sólida, según dictan las experiencias acumuladas a lo largo de la
trayectoria del hábil jugador.
La pobre asistencia de
público a ver y a apoyar al Boys: Podemos decir que durante el Apertura la
hinchada le falló al equipo. Cuando las cosas andan mal es cuando más se notan los
verdaderos hinchas, y, valgan verdades, esta vez el aficionado rosado simplemente se
ausentó. Fueron varios los partidos en casa en que fueron menos de 1,000 personas,
justo cuando los muchachos más necesitaban del apoyo de la hinchada. Recien en el
partido contra Alianza la hinchada se volcó masivamente y se portó a la altura, callando
a la hinchada visitante y ganando el partido en las tribunas. Ojalá veamos esa
misma respuesta de las barras durante todos los partidos del próximo campeonato Clausura.
Por Mario Sánchez
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