"2 Poemas y un fragemento de articulo", por Carlos Alberto Meda


BUKOWSKI

ustedes creen en lo mejor y en lo peor
en lo posible y en lo imposible
en lo
ambiguo
en lo metálico
en las bayonetas
en el automóvil
en las grandes

ligas
en pastillas y cremas
en una duda metódica
en la medicina
en las
máscaras antigás
en los museos
en la escuela
Yo sólo creo en la nada
más
absoluta
que el absoluto padre


BUKOWSKI I

conozco un gato de california destruido
todas las noches pierde algo de
cuerpo
un ojo, los bigotes, una garra o dos
ya no camina se arrastra
y
maúlla bajo como elástico de cama
pero su ojo es torvo y sus dientes que le
quedan agudos
añora ratas de cloaca y se enternece con una pecera en la
tienda de animales
mientras afila las uñas en felpudos se ensueña con
persecuciones de otrora
como a mao le llegó su época de patas de oso
y
sabiamente seduce pájaros que se arriman y veloz como el rayo les arranca la
cabeza de un mordisco feliz
entonces entrecierra su único ojo
deja que la
sangre le manche su pelo amarillo
el poco que le queda
decidido a ser un
gato callejero hasta el final
y luego el cielo de los guerreros
Para mí son
todas peras en el árbol
parece cantar el guacho
y tiene un harén que ya se
quisieran otros
muerto de amor por ese pedazo de carne


 

EL MALVADO DE BUKOWSKI (fragmento)

"Bukowski no es un santo en la forma como la escritora Rocío Silva
Santisteban, citando a San Pablo ("todo es puro para los puros"), habla de
Cyrill Collard o de Róger Santiváñez. Considerarse puro, y considerar que
todo lo es, incluyendo el ghetto comercial gay, los 144 mil justos que se
salvarán o la jornada laboral de ocho horas, sería para Bukowski una idea
sucia, propia de contritos y arrepentidos, catequistas, personas no
demasiado inteligentes, feligreses que buscan añadir alguna oveja
descarriada a su santoral de escritores malditos, mártires que andan tras su
propia beatificación.

Bukowski es un santo porque fue un espectador. Pensaba: era un fruto
desprendido del árbol de la vida. Un voyeurista con el fango hasta la sien y
los ojos intentando mirar el cielo. Con un corazón partido en dos. Sin
redención posible. Los golpes de cielo que se dejan entrever en sus escritos
quieren hacernos decir que sus palabras le han salvado. Pero no sería
exacto. Si Bukowski se considerara redimido sería un embaucador. O un
ingenuo que pone el cuerpo en una trampa para osos ("sería tonto del todo si
me creyera libre de todas sus redes... cuidado con las trampas, amigo, hay
muchísimas"). Bukowski sabía demasiado como para creer que se redime con
cuatro cosas que escribe. Y era lo suficientemente escéptico como para
querer terminar colgado como un mito al lado de Rimbaud. Estaba solo. Y a
veces, ocultamente, se sentía el único ser humano vivo sobre la tierra. Y
otras veces el más inútil y farsante de todos, la peor escoria. Era un ser
humano íntegro. Estaba lejos de los críticos a sueldo que le ponen la ya

frívola etiqueta de "maldito" a todo el que se emborracha de sol a sol y
tiene sexo con todo lo que se mueve. Él no se acomodaba en el rol. No era el
Papa de los Punks ni el sucesor de Céline. Estaba fuera de la Historia de la
Literatura, por encima y por debajo. Bukowski sabía: se le llenaban los ojos
de desamparo y nada lo podía redimir. Sólo y únicamente en este sentido es
un santo."


Esta pagina ha sido perpetrada por Sergi Puertas
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