Los Escritores
Por Charles Bukowski
Los Escritores
Por Charles Bukowski
Harold llamó a la puerta del apartamento.
Nelson estaba sentado a la mesa de la cocina comiendo un trozo de
tarta de queso y bebiendo una taza de café express.
-¿Sí? -preguntó Nelson. Los golpes a la puuerta le ponían
nervioso. Y cuando se ponía nervioso desarrollaba un tic en la
cabeza. Su cabeza empezaba a hacer reverencias.
-¿Quién es?
-Nelson, soy Harold.
-Ah, un momento.
Nelson cogió lo que quedaba de la tarta de queso y se lo metió
en la boca. Mientras masticaba se le humedecieron los ojos.
Pesaba 20 kilos de más. Tragó el último trozo, se precipitó
hacia el fregadero, echó agua sobre el plato, se lavó las
manos, después se fue hacia la puerta, quitó la cadena, giró
el pomo y abrió la puerta.
Harold entró. Medía 1 metro 52 cm y era delgado. Tenía 68 años.
Nelson tenía unos 30 años menos. Ambos eran escritores pero sólo
escribían poesía. Sus libros se vendían muy de vez en cuando y
era un secreto bien guardado cómo podían sobrevivir. Ambos
contaban con canales de ingresos furtivos provenientes de algún
sitio. Pero ninguno hablaba de ello.
-¿Quieres un café express? -preguntó Nelsoon.
-Bueno, sí...
Harold se sentó. Nelson le trajo una taza enseguida. Después
Nelson se sentó a su lado en el sofá junto a la mesita.
La cabeza de Nelson empezó a hacer reverencias y a sacudirse de
nuevo.
-Bueno, Harold, fui a ver al hijo de puta.. Me concedió una
entrevista.
Harold levantó su taza a medio camino hacia la boca. Se detuvo.
-¿Follawski? -preguntó.
Así era como ellos llamaban a aquel escritor.
-Sí.
Harold dio un sorbo, volvió a poner la taza sobre la mesa.
-Creía que ya no veía a nadie.
-¿Estás de broma? Ve a casi todas las maldditas mujeres que le
escriben o le llaman. Intenta emborracharlas, les hace promesas,
cuenta mentiras, se pone pesado con ellas y, si no ceden, las
viola.
-¿Y cómo justifica todo eso?
-Afirma que necesita algo sobre lo que esccribir.
-¡Qué jodido viejo verde!
Continuaron sentados un rato pensando en aquel jodido viejo verde.
Entonces Harold preguntó:
-¿Y cómo te permitió que fueras a visitarllo?
-Probablemente para dar la matraca. Ya sabbes, yo lo conocí justo
cuando acababa de dejar la fábrica y había decidido intentar
convertirse en escritor. Ni siquiera tenía papel higiénico para
limpiarse el culo. Usaba papel de periódico arrugado.
-¿Así que le viste, Nelson? ¿Y qué pasó? ¿¿Estaba borracho?
-Claro, Harold, estaba borracho corno una cuba.
-Se cree que eso es de machos. Me da asco..
-No es tan macho. Tod Winters me contó quee una noche le dio una
paliza que casi lo mata.
-¿De verdad?
-De verdad. Eso es algo de lo que no escriibirá nunca.
-Ni soñarlo.
Continuaron sentados sorbiendo sus cafés express.
Nelson hurgó en el bolsillo de su camisa y sacó un purito. Se
lo llevó a la boca, rasgó el celofán con los dientes. Después
le quitó uno de los extremos, se lo metió en la boca, se estiró
para coger un cenicero de encima de la mesa.
-Oh, no enciendas eso, Nelson, ¡es una cosstumbre asquerosa!
Nelson se quitó el purito de la boca y lo tiró sobre la mesa.
-Y es que, Nelson, aparte de la maldita peeste que echa, está el
cáncer.
-Tienes razón.
Se quedaron otra vez en silencio durante un momento, pensando más
en Follawski que en el cáncer.
-Bueno, Nelson, ¡dime qué te dijo!
-¿Follawski?
-¿Quién va a ser?
-Bueno, Harold, ¡se rió de mí! Dijo que yoo nunca lo lograría.
-¿De veras?
-De veras. Imagínatelo sentado con sus tejjanos rotos, descalzo,
con una camiseta sucia. Vive en esa casa enorme, con 2 coches
nuevos en el garaje. Está detrás de una gran cerca. Tiene un
sistema de seguridad carísimo. Y vive con esa chica tan guapa
que es 25 años menor que él...
-No sabe escribir, Nelson. No tiene vocabuulario, no tiene estilo.
Nada.
-Sólo vomitar y follar y putear, Harold, eeso es todo...
-Y odia a las mujeres, Nelson.
-Pega a sus mujeres, Harold.
Harold se rió.
-¿Dios mío! ¿No has leído nunca ese poema en el que se
lamenta de que las mujeres nazcan con intestinos?
-Harold, es un tipo condenadamente barriobbajero. ¿Cómo logra
vender?
-Tiene lectores barriobajeros.
-Sí, escribe sobre apuestas, borracheras...., una y otra vez.
Se quedaron pensando sobre eso un momento.
Entonces Harold suspiró.
-Y es famoso en toda Europa, y ahora está llegando a Sudamérica.
-Un cáncer de imbecilidad, Harold.
-Pero aquí no es tan famoso, Nelson. En loos Estados Unidos le
tenemos calado.
-Nuestros críticos saben quién es auténticco.
Nelson se levantó y volvió a llenar las tazas, luego se sentó.
-Y hay otra cosa, ¡algo desagradable! ¡Basstante!
-¿El qué, Nelson?
-Se hizo un chequeo general. E1 primero dee su vida. Tiene 65 años.
-¿Y qué?
-Limpio y transparente. Tiene los resultaddos guardados debajo de
una botella de vodka. Los he visto. Se ha bebido suficiente
matarratas como para destruir a un ejército. La única vez que
no bebió nada fue cuando estuvo en chirona por borracho. Lo único
que no dio normal en el chequeo fueron los triglicéridos, tiene
264 menos de los que hay que tener.
-¡Al menos le pasa algo!
-De todos modos, no es justo. Ha enterradoo a casi todos sus
amigos borrachos y a alguna de sus amigas borrachas.
-Ha tenido suerte no sólo con la escrituraa, Nelson.
-Es como un perro que hubiera logrado cruzzar sin mirar una
autopista congestionada sin ser atropellado.
-¿Y le preguntaste cómo es eso?
-Sí. Se rió de mí. Dijo que los dioses esttán de su parte.
Dijo que es su karma.
-¿Karma? ¡Si ni siquiera sabe lo que signiifica esa palabra!
-Fanfarronea, Harold. Fui a una lectura dee sus poemas y cuando
uno de los estudiantes le preguntó qué pensaba que era el
existencialismo, le contestó que «pedos de Sartre».
-¿Cuándo van a ponerle en evidencia?
-¡No veo el momento!
Sorbieron sus cafés express.
Entonces la cabeza de Nelson empezó a saltar y a hacer
reverencias otra vez.
-¡Follawski! ¡Es tan feo! ¿Cómo puede una mujer besarlo sin
vomitar?
-¿Tú crees que realmente ha conocido a toddas esas mujeres sobre
las que escribe, Nelson?
-Bueno, yo he conocido a algunas. Y tienenn bastante buen aspecto.
No lo entiendo.
-Le tienen lástima. Es como un perro con ssarna.
-Que cruza una autopista congestionada sinn mirar.
-¿Por qué seguirá teniendo suerte?
-Mierda, yo qué sé. Cada vez que sale se mmete en un lío. Lo último
que he oído es sobre un editor que lo llevó a él y a su novia
al Polo Lounge. Se levantó de la mesa para ir al lavabo de
caballeros y se perdió. Se dedicó a dar vueltas diciéndole a
la gente que eran todos unos impostores. Cuando el maître se
acercó para ver qué era aquel escándalo, él le amenazó con
una navaja. Ahora no le está permitida la entrada al Polo Lounge.
-¿No te enteraste de cuando lo invitaron aa la casa de ese
profesor y se meó en un tiesto con flores y prendió fuego al
gallinero?
-No tiene ni un puto gramo de clase.
-Nada en absoluto.
Otra vez se sumieron en un silencio momentáneo.
Entonces Harold suspiró.
-No sabe escribir, Nelson.
-Y no tiene educación literaria, Harold.
-Un pichaboba. Un completo pichaboba. Le oodio.
-¿Por qué lo leen? ¿Por qué compran sus liibros?
-Es por el estilo simple que tiene. Esa faalta de profundidad les
da confianza.
-¡Aquí nosotros escribiendo algunos de loss versos más
grandiosos del siglo XX y ese pichaboba de Follawski llevándose
los aplausos!
-Tiene un espíritu despreciable.
-Es un impostor.
-¿Cómo puede una mujer besar esa cara tan fea?
-¡Tiene los dientes amarillos!
Entonces sonó el teléfono.
-Disculpa, Harold...
Nelson contestó el teléfono.
-Dígame... Ah, mamá... ¿Qué? Bueno, no lo sé. No, no creo
que sea una buena idea. No, no lo creo. Bien, mamá, vamos a
dejar este asunto... Ya sé que tenías la mejor intención. Vale.
Oye, mamá, ahora estoy en una reunión. Estamos trabajando en la
organización de una lectura de poesía en el Hollywood Bowl. Te
llamaré pronto, mamá. Un beso...
Nelson colgó de un golpe.
-¡ESA PUTA!
-¿Qué pasa, Nelson?
-¡Está tratando de encontrarme un TRABAJO!! ¡ESO ES LA MUERTE!
-¡Santo cielo! Pero ¿es que no comprende?<
-Me temo que no, Harold.
-¿Follawski ha tenido madre alguna vez?
Entonces Nelson se levantó y comenzó a deambular por la
habitación. Su cabeza se sacudía más que nunca.
-¡DIOS MÍO, ME CANSA TANTO ESPERAR! ¡ES QUUE NADIE PERCIBE EL
GENIO!
-Bueno, Nelson, mi madre, no. Hasta la nocche en que murió, no.
Pero, al menos, sí tuvo inteligencia suficiente para ahorrar e
invertir su dinero.
Nelson volvió a sentarse. Se cogió la cabeza con las manos.
-Jesús, Jesús...
Harold sonrió.
-Bueno, a nosotros nos recordarán 100 añoss después de que él
haya muerto...
Nelson retiró las manos, miró hacia arriba. La cabeza rompió
todos los récords de inclinaciones para arriba y para abajo.
-PERO ¿NO TE DAS CUENTA? ¡AHORA LAS COSAS SON DISTINTAS! ¡ES
POSIBLE QUE PARA ENTONCES EL MUNDO HAYA VOLADO EN PEDAZOS! ¡N0
SEREMOS APRECIADOS NUNCA!
-Sí -dijo Harold-, sí, eso es cierto. ¡Ah,, qué maldición!
En algún lugar de una ciudad sureña Follawski estaba sentado a
su máquina de escribir, borracho, escribiendo sobre dos
escritores que había conocido. No era un gran relato, pero era
necesario. Escribía un cuento al mes para una revista de sexo
que publicaba religiosamente todo cuanto él les enviaba. Sin
importar lo malo que fuese. Posiblemente, debido a su fama
internacional.
A Follawski le gustaba que sus páginas aparecieran entre
fotografías de coños despatarrados. Se imaginaba a alguna de
las modelos de las fotos hojeando la revista y topándose con uno
de sus relatos.
-¿Qué mierda es esto? -dirían.
Chicas, contestaría él si pudiese, esto es la frase simple, sin
confusiones, el diálogo realista. Ésta es la forma en que debe
hacerse. Y sólo podréis besar mi fea cara con los dientes
amarillos en vuestros sueños. Yo ya estoy comprometido.
Follawski sacó la última página de la máquina, la unió con
un clip a las otras y luego buscó un sobre de papel manila. Ésa
era la parte más pesada del trabajo de ser escritor: meter lo
escrito en el sobre, poner la dirección, pegar el sello y
enviarlo, después, por correo.
Y normalmente le llevaba un par de copas de vino rematar una de
las formas más bonitas que se han inventado para pasar la noche.
Se sirvió la primera.
Gracias a Mariana Kirkpatrick por
mandarme este texto
Esta pagina ha sido perpetrada por Sergi Puertas
Accede a la pagina indice de Bukowski en: http://www.oocities.org/SunsetStrip/5855/
Accede a mi pagina personal en http://www.deabruak.com/sergi/
Esta pagina se lee mejor navegando con vino barato en el cuerpo