Uno de los fenómenos pop del 1997 fue escuchar el Blitzkrieg Bop de los
Ramones en los altoparlantes del estadio Pro Player de Miami mientras miraba las Series Mundiales
entre los locales Marlins y los Cleveland Indians. Junto con 65.000 fanáticos en el lugar, una
audiencia nacional de televisión finalmente tuvo su primera exposición a la demoledora y
revolucionaria música de los Ramones. La ironía era que los chicos mismos -los miembros fundadores
Joey y Johnny, junto a los leales reclutas Marky y CJ, quienes reemplazaron al alumno Dee Dee y
Tommy sin perder el ritmo- se habían retirado un año antes en un show muy promocionado que fue
grabado y filmado para la posteridad. We're Outta Here junta ese CD y el documental en
un bonito paquete de despedida.
Aunque los cínicos en su momento dijeron que el show de los hermanos del 6 de agosto de 1996 en
el Hollywood Palladium (típico de la suerte de la banda, fue trasladado a último momento desde el
Billboard Live, que incluso figura como el lugar del concierto detrás del CD) era solo uno de los
shows finales, los Ramones no parecen volver a reunirse en el futuro cercano. La división entre
el liberalismo hippie de Joey y el capitalismo derechista de Johnny -los cuales alimentaron durante
mucho tiempo el híbrido de pop y metal de la banda- se ha hecho tan ancha, la pareja, quienes se
conocen desde que estaban en la escuela secundaria en Forest Hills (Queens), no pudieron entenderse
incluso para promocionar la salida del paquete. La animosidad esparcida en una riña durante la
reciente aparición del gurpo en el show de radio de Howard Stern fue tan despreciable, que te sentías
como agarrándolos a ambos y sacándoles algo de sentido.
El hecho que los Ramones nunca tuvieran un éxito en el sentido comercial -ninguno de sus albums
fue certificado como de oro, representando 500.000 copias vendidas- cuelga sobre este atractivo
paquete de despedida como un píldora dulce y amarga a la vez. Durante un segmento de entrevista en
el film, Allan Arkush, quien dirigió en el film Rock 'N' Roll High School de Roger Corman, dijo
"Por justo derecho, Rocket To Russia debería haber vendido tantas copias como Meet the Beatles,
Sticky Fingers o Who's Next. Sheena Is A Punk Rocker debería haber estado en todas las estaciones
de radio clásicas. Lo que quiero decir es, ¿cuántes veces podés escuchar Stairway to Heaven?"
Era una pregunta que se hacían constantenmente, no solo los Ramones y su legión de admiradores, sino
muchos de los que armaron sus propias bandas y algunos de los cuales -como Green Day, Offspring y un
montón más- recogieron la recompensa cuando el punk fue finalmente juzgado como seguro para el consumo
público. O como el circunspecto Johnny Ramone enuncia, "Cuando empezás a ver bandas que han sido
influenciadas por bandas que vos influenciaste, es hora de parar". O mejor aún, "Cuando no podés
hacer algo mejor de lo que has hecho, deberías parar también". Consejo que Mick y Keith deberían
tener en cuenta.
"Gabba gabba, we accept you, we accept you, one of us" Los Ramones iban a ser propiedad, los
arquetipos de nerds de secundaria y marginados que desesperadamente querían encajar. Encontraron
aceptación en el rock 'n' roll, incluso si el hostil establishment del rock -representado por Rolling
Stone, MTV, la radio comercial e incluso la industria- negaba fijamente darles la bienvenida. Pero la
banda dejó su marca, dando a luz una revolución del rock con su show de Julio del '76 en el Roundhouse
de Londres, los efectos del cual aun sentimos en estos días. Si los Ramones no inventaron el punk rock,
lo cristalizaron en su forma más pura, más elemental -tres acordes y una nube de suciedad- influenciando
no solo a compañeros músicos sino a artistas, escritores e incluso directores de película como Jim
Jarmusch, quien glorifica a la banda en el documental por inspirar su propio enfoque minimalista para
filmar. "Me hicieron dar cuenta que no necesitabas ser un virtuoso para ser un artista."
En 150 minutos, el video es solo media hora más corto que el Titanic y es casi tan denso como un cuento.
Entrelazando preciosamente imagenes en color de su último show, gemas de archivo y entrevistas a lente de
ojo de pez con sobrevivientes del punk neoyorquino como Richard Hell, Deborah Harry, Tina Weymouth, Chris
Frantz, Rob Zombie, Stray Cat Slim Jim Phantom y su primer manager Danny Fields, el director Kevin Kerslake
(quien también realizo el video "Live! Tonight! Sold Out!" de Nirvana como así también videos musicales
para los Rolling Stones y Smashing Pumpkins) logra una narrativa épica y una verdadera visión de lo que hizo
sonar a los Ramones. Hell llama a la banda "los Chuck Berrys ocultos de los setentas y ochentas,"
mientras que Weymouth se maravilla diciendo que son "la personificación de los dioses del rock."
Kerslake divide el film en secciones examinando la influencia de la banda en la música, la moda, el estilo
e incluso en política.