SU PRIMER DISCO, "DESKARADO", RESUME SU VERTIGINOSO ASCENSO

"La Vela" está encendida

Una noche buena, contando como cómplices a los dueños del bar El Tigre, armaron el precario escenario en la calle, picaron papeles, rompieron una piñata y dijeron: "Fiesta". Ese día comenzó una inocente y desprolija zapada que hoy, los integrantes de "La Vela Puerca" recuerdan como una de las noches más lindas de su vida. Porque allí comenzó su vida como banda, su interés en seguir para adelante. Allí empezó lo que se traduce ahora en un disco denominado "Deskarado" y en una barra incondicional que los sigue a todas partes.

Día entre semana, tres de la tarde. Tres grappas miel y otra vez el remozado bar El Tigre como testigo. Sebastián, vocalista, y Nicolás, bajista, se turnaron en un extenso diálogo en el que se vislumbra la hermandad entre los integrantes, la sorpresa por el suceso que tienen y la consciencia que deben tener de aquí en más para lograr la verdadera senda del profesionalismo.

–¿Qué música zapaban antes de ser banda?

–Nicolás: Hacíamos cualquier cosa. Desde blues, que no tiene nada que ver con lo que tocamos ahora, hasta Marley, Sumo y alguna canción nuestra que escribía Seba en inglés, porque no le salía nada en español. Y en unos meses comenzaron a surgir cuatro o cinco canciones que tocábamos en los cumpleaños y asados con guitarra española. Luego empezamos a meter bajo y "bata" y las tocamos en algunos pubs de conocidos. Las canciones tenían un principio y un final, aunque no teníamos nombre; siempre decíamos que éramos un grupo de amigos.

–El demo qae presentaron en Generación 96, concurso que ganaron y por el cual obtuvieron horas de grabación para elaborar el disco, salió del toque en vivo aquella noche buena histórica, en la esquina de Scoseria y Franzini, afuera del bar El Tigre.

–Nicolás: Ese día el sonidista que contratamos para que trajera los equipos grabó el toque y se eligieron tres canciones, no porque fueran las mejores, sino porque eran las únicas que estaban grabadas de principio a fin.

–Sebastián: No tuvimos opción. Eran esas tres o esas tres.

–¿Ya habían pensado en ser una banda?

Sebastián: Yo lo tenía pensado de antes. Tenía ganas de hacer una banda, ponerle un nombre, fijarme lo que me gustaba a mí y ver lo que hacía falta. No con bronca, pero para que haya otra opción más y no sea solamente la del músico uruguayo erudito. Eso está bárbaro, pero hay mucha gente que no lo entiende: música super elaborada. Entonces, como yo tampoco sé hacer eso y no es lo que me gusta ni escucho, en lo primero que pensé es hacer algo de este estilo: accesible para la gente, para arriba, para que la gente se cope, baile y agite. Que no le dé tres vueltas a la columna. Es muy simple.

–Hay muchas bandas que comienzan haciendo ska, también con una pegada popular muy grande. El ejemplo de Los Fabulosos Cadillacs, que hoy están muy lejos de ese género, es el más claro. ¿Encuentran similitud entre esa realidad y la de ustedes como banda?

Sebastián: Sí y está todo bien. Creo que también en aquel momento los Cadillacs eran una banda de ska, cerrado. Nosotros como que nos fuimos un poco más. Aunque hay muchísimo ska, no nos quedamos ahí: tocamos algún "rocanrolito" tipo ‘Pedro’ o mismo ‘Mi semilla’, que es una "tranqui". Fue como un poco más arriesgado. Nosotros tocamos ska, pero no somos una banda de ska.

Nicolás: En este momento estamos por estos rumbos que fue lo que nos llevó por buen camino, lo que encontró una buena respuesta en la gente... Sebastián: Y es lo que nos gusta hacer. Era el momento en que nosotros queríamos hacer eso también.

–A nivel estético, ¿están conformes con la fiesta que pueden armar?

Sebastián: Le estamos dando cada vez más importancia en la medida que se pueda, desde todo punto de vista. Nosotros generalmente somos los que hacemos las cosas con la ayuda de un montón de gente que nos da una mano, entre treinta y cuarenta personas que están ahí para ayudar. Entonces todo eso depende del tiempo que tengamos, porque no podemos descuidar la música. Primero la música y después viene lo otro. En la medida que hay tiempo y plata para hacerlo, para salir a comprar y armar cosas, las ganas están. Lo hemos hecho y creo que por ahora bárbaro: pintamos remeras a mano y se la regalamos a la gente, siempre hay banderas, los 24 de diciembre hacemos la piñata... Pero, sin lugar a dudas, lo que yo quiero es hacer un show totalmente organizado. Ahora esta bueno, pero creo que se puede pulir mucho más la estética. Y te digo la estética como el show musical mismo. Se puede pulir mucho más: hacer enganches entre canciones, crear ambientes, saltar de acá para allá. Dentro de la música y de lo que es una escenografía.

TIPOS "DESCARADOS"

Sebastián cree que siempre fueron – y lo siguen siendo – bastante inconscientes respecto al surgimiento como banda, "de estar todo el tiempo para que no nos pase la ola. Fue todo muy rápido: en dos años salió todo esto que nosotros no imaginábamos". Nicolás agregó que no hubo una instancia en la que dijeron de parar y reflexionar. Fue todo sobre la marcha. De pronto se vieron en la televisión en un concurso al que se presentaron más de 200 bandas, tocaron en el teatro de Verano de La Paloma junto al promocionado Peyote Asesino y poco tiempo después telonearon a Los Piojos en el teatro de Verano de Montevideo. Y aunque todas fueron pruebas, quizás el encare más difícil fue el de la grabación del disco: "¿Cómo se graba un disco?...Hay que hacer una preproducción, ¿Una pre qué?", dijeron ambos a carcajadas. "Ahora ya hay una cabeza general de que es un momento importante, de la responsabilidad que significa estar acá, que es un laburo de todos los días", precisó Nicolás. El nombre del disco, "Deskarado", tiene mucho que ver con lo que les ha pasado en estos dos años de "locos". Porque tuvieron que poner la cara a muchas situaciones y nunca dieron un paso atrás. "Fuimos bastante descarados, porque desde aquel día que salimos en la tele, que no nos conocía nadie, salimos como si fueramos los Rolling Stones", dijo Nicolás. Ese mismo espíritu los ayudó en su presentación en el Teatro de Verano y en otras instancias importantes. En sus letras, aunque siempre con un andar festivo, La Vela Puerca trata de hablar de realidades sociales que les chocan y están a flor de vista: "Me parece que se ve en todos lados donde nos movemos nosotros. Si callejeas, te tomas una cerveza en un muro y salís en grupo con tus amigos las cosas están al alcance: desde los problemas que hablamos con la policía hasta las carencias sociales que hay, como el hambre, el malandraje, la pobreza y la mala distribución de la riqueza que está separando cada vez más las clases. Eso, a su vez, genera violencia...", dijo Nicolás acerca de algunas de las cosas que los movilizan para escribir.

Adrián Minutti


Revista Sabado Show Nº1304, 25/Abril '98



ROCK X ROLL DE ACA


Los tipos quieren fiesta. Esa parece ser la consigna de este grupo de amigos que se reunía a tocar temas de Sumo por el hecho de gozarse un rato y que ahora, en un par de años muy vertiginosos, son una de las grandes expectativas del festival. El 24 de diciembre de 1995, en el ya afamado baile callejero que se desarrolla en Scocería y Franzini, la mayoría de los integrantes de la Vela Puerca hicieron su debut ante un público nutrido de muchos amigos. Y esa noche fue tal el clima festivo que decidieron seguir adelante. Hubo de todo: música, malabarismo, danza, tambores, disfraces, etc. Ese día descubrieron el objetivo que sienten tener con esto de hacer música: "tirar a la gente para arriba, para que baile, que se divierta, que se llene de alegría y se olviden por un rato de los problemas". De ese noble objetivo a transitar de verdad por el difícil mercado que genera la música había un abismo que de a poco fue disminuyendo. En 1996, tras una importante serie de actuaciones ganaron el concurso Generación 96 que organizaba el programa televisivo Control Remoto que les valió una buena cantidad de horas de estudio además de otros premios. Entre más de 200 bandas la Vela Puerca salió primera y su impulso fue incomparable. Sin saber demasiado de estudios, los muchachos se largaron a grabar hasta que a mediados del año pasado lograron un acuerdo con el sello Obligado que dispuso que Claudio Taddei hiciera la producción artística. El resultado: la estructura básica de la Vela con voces, cuerdas, batería y vientos conformando ritmos ska, reggae y rock & roll, arreglados detalladamente por Taddei, quien tiene más de diez años de experiencia entre estudios y actuaciones. Comenzó a grabarse en octubre del año pasado, primero en La Cárcel y luego en El Estudio. Hoy ya está en la calle y el repertorio que van a escuchar en este festival está incluido en este primer disco que es, realmente, "Deskarado".

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