Desde el Jordán, Dios le
habló al hombre:
no matarás, oye Israel
tierra sin paz donde el
creyente
en confusión reclama
poder.
Oh, arden los lirios
de Jerusalén ...
Jerusalén, ciudad
marcada
la espada cruel no se
apartará
de norte a sur truenan
sus montes
mientras su luz se hace
oscuridad.
Oh, arden los lirios
de Jerusalén ...
Entre las tinieblas
planean la guerra
pueblos sin Mesias
e hijos del Corán.
Franja, autonomía,
cuestión palestina
mientras se debaten
qué sacrificar.
Siglos sin paz en Medio
Oriente
combaten hoy política y fe
no importará la vida y la
muerte
lo que verás no es
realidad.
Oh, orden los lirios
de Jerusalén ...
Oh, arden los lirios
de Jerusalén ...
(Música: W. Giardino Letra: G. Rowek, M. Ian, S. Berdichevsky) |