lionel castiglioni

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CALLEN AL POETA
Cuántos kilómetros más
tendré que recorrer
para empezar a querer
al poeta dentro mío.
En qué punto de mi vida
Fue que perdí la ruta,
Si cuando subí a ésa puta
No creí alejarme tanto.
Qué fue de mi religión.
Aunque el agua va al río,
Mis pecados son míos
Y creía que se perdonaban.
Por eso me cansé:
Quemen a la bruja,
Callen al poeta,
Rían del mendigo.
Si me tengo que ir, que me lleven.
Pero carajo, yo así no sigo.
A
ELLOS...
A
ellos les escribo,
Pues
en ellos estoy pensando.
A
ellos que nunca se han ido.
Aquellos
que me mantuvieron vivo.
A
ellos que atajaron mis llantos,
Y
atajaron mi alegría.
A
ellos que escucharon mis sueños,
Y
leyeron mi poesía.
A
ellos, que les debo tanto
Porque
entendieron mi locura
Y
no dejaron que yo caiga
Al
pozo de esta vida dura.
A
ellos que apagaban el fuego,
Cuando
un amor se iba.
A
ellos que gritaron conmigo
Cuando
ese amor volvía.
A
ellos, que conocen mi camino
Y
conmigo lo han recorrido.
A
ellos, que nunca les dije
Cuánto
los he querido,
Y
que han sido la familia
Que
Dios me dejó elegir.
El entierro de la fe
Jesús podría estar entre nosotros,
Haber pasado justo frente nuestro
Y, nosotros quizás, lo hayamos ignorado.
Jesús podría ser un vagabundo,
O quizás un mago callejero
Al que la limosna le has negado.
Jesús podría ser quien odias,
O quizás no te hayas dado cuenta
Que es quien debajo tuyo ha gritado.
Una rima había tapado tus ojos,
Y mientras arruinabas tu vida;
Jesús pasó llorando a tu lado
En un mundo en el que nada sorprendería,
Jesús podría nacer,
Conocer vicios y morir
Mientras quizás,
confundan sus milagros con poesía.
Sabes bien que aquella mañana
Mientras lavabas tus manos
Era él quien tu habías matado.
Sabes bien que sin saber por qué
Mientras regalabas tus sueños
Faltaste al entierro de tu fe.