por
RICARDO PLAUL
En
el complejo entramado del mundo actual la de la educación es la problemática
que involucra a todas las generaciones y sectores sociales. Es entendida por
los socialistas como proceso y práctica social que se constituye en una situación
histórica sobre ciertas condiciones económico-sociales y que posibilita la integración
crítica, creativa y transformadora de la realidad. La política neoconservadora,
monetarista y fiscalista impuesta al país por los organismos internacionales
(Bco. Mundial, F.M.I.), implementó una pseudo-transformacíón educativa que se
fundamenta en una Pedagogía de Mercado en el marco de un exacerbado darwinismo
político, social y económico que promueve el individualismo competitivo e insolidario
iniciando un camino de quiebra del Sistema Educativo Argentino. El neoliberalismo
asentó la política oficial en el esfuerzo por incorporar mecanismos de mercado
en el Sistema Educativo a través de un mayor compromiso con el sector privado
y por abrir camino al arancelamiento de la educación pública. Se~ha reciclado
en un lemguaje economicista viejas demandas y se le ha cambiado el rumbo, orientándoselas
hacia la desestatización y la privatización educativa.
Frente a esta situación reivindicamos el rol indelegable, imprescriptible
e inalienable del Estado que asegure una educación gratuita, obligatoria,
no-dogmática, garantizando la igualdad de oportunidades educativas para toda
la población y la equidad en la distribución federal de los recursos. Sostenemos
una política educativa construida desde las demandas y necesidades de la comunidad,
conforme al patrimonio cultural nacional, justa y solidaria. Apoyamos un modelo
educativo proveniente de la demanda social reconocida y sentida-por la comunidad,
para transformar las relaciones de dominación y poder por las de justicia
social en un proyecto histórico—cultural popular e independiente.
El criterio de quienes hacen de la educación una mera actividad comercial
o sectaria, sosteniendo que la función del Estado es subsidiaria reniega de
la obra de los fundadores de nuestro Sistema Educativo y atenta contra los
intereses del pueblo. El hecho de que la educación sea una función pública
y un derecho social exige que el Estado asuma en plenitud sus obligaciones
creando las condiciones que garanticen el ingreso, la permanencia y el egreso
de todos los habitantes, así como una orientación curricular y una modalidad
de evaluación comprometidas con el fortalecimiento y profündización de la
democracia en todos los órdenes sociales y politicos.
El Estado debe garantizar un Sistema Nacional de Educación que recupere
para la enseñanza la función de integrar la sociedad argentina mediante la
generación y distribución del conocimiento socialmente relevante. Para ello
el Estado debe establecer nuevos vínculos con la comunidad educativa y los
sectores marginados por el ajuste permanente. Es responsabilidad del Estado
promover y generar los mecanismos de articulación con las instituciones de
la sociedad que tienen una clara incidencia en los procesos pedagógicos. Sólo
así podremos formar ciudadanos deseosos de intervenir en la ansiada democratización
política, social y económica. Los socialistas concebimos la política educativa
como una política de Estado que no puede depender de cada gobierno de turno
sino que debe desarrollarse sobre bases políticas, financieras y programáticas
estables.
Debemos recuperar la unidad del Sistema Educativo y darle un carácter
común (donde lo común no sea lo impuesto desde arriba sino lo acordado desde
la diversidad de la base) y democrático (en el uso del poder para tomar decisiones)
que fortalezca la defensa de la educación como derecho social y como política
de Estado.
Entendemos la obligatoriedad de la educación como una responsabilidad
tanto individual como del Estado, quien debe ser el garante efectivo del ejercicio
de este derecho. Esta responsabilidad debe extenderse sobre el tramo que va
de los dos últimos años del nivel inicial hasta completar la educación secundaria.
Esto no disminuye la responsabilidad del Estado sobre todos los niveles y
modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida.
La educación debe ser en y para el trabajo como bien social, no para
el empleo, como mero adiestramiento en habilidades y destrezas. Desde el Sistema
Educativo se debe sostener la posibilidad de producir como enseñanza y aprendizaje,
una visión comprensiva del mundo del trabajo y del vinculo entre desarrollo
productivo y científico-tecnológico que acompañe el conocimiento de las condiciones
de trabajo, de la realidad productiva, salarial y sus repercusiones económicas,
sociales, culturales y políticas.
La ciudadanía y en particular las clases populares no pueden aceptar
resignadamente que para pagar la deuda externa y las deudas fiscales cierren,
según los designios del F.M.I., se sacriflque la educación pública comprometiéndose
el futuro de nuestro pueblo. La escuela no puede seguir siendo el paliativo
del hambre y de la falta de seguridad social, donde graduarse o ser promocionado
se corresponde cada vez menos con la apropiación de conocimientos, capacidades
o actitudes. Toda política educativa democrática deberá necesariamente ir
acompañada de políticas sociales capaces de evitar los estragos de la pobreza.
Si éstas resultan inadecuadas o insuficientes ninguna reforma educativa dará
resultados satisfactorios. Pensamos que la escuela encierra múltiples posibilidades
en el camino hacia el logro de una mayor justicia-cultural, económica y social
si se remueven los factores que inciden negativamente sobre su accionar y
se le otorgan las condiciones suficientes para superar la crisis instituciOnal
y profesional que la agobia.
Una transformación real del Sistema Educativo sólo será posible
cuando se aseguren para ello las condiciones laborales, de capacitación y
de infraestructura para llevarla a la práctica. La obtención de recursos económicos
para el financiamiento de la educación debe ser producto de un sistema impositivo
basado en la progresividad. El sostenimiento debe incluir: salario, infraestructura,
equipamiento y una adecuada área administrativa como soporte de la tarea pedagógica.
Para asegurar la vigencia de las necesarias transformaciones educativas
que nuestro sistema exige, no sólo deben asegurarse los recursos financieros
suficientes, sino entender que las mismas requieren tiempo, consenso, voluntad
política y modestia. No se puede cambiar todo ni se puede hacerlo autoritariamente
sin la participación real de todos los sectores involucrados. El protagonismo
colectivo y la autonomía institucional no deben entenderse como descentralización
competitiva, m confiundirse con el dejar hacer o el “entre todos haremos todo”,
ni con el abandono del Estado de sus responsabilidades. Hay que reunificar
el Sistema Educativo Nacional superando tanto la centralización verticalista
como la desestructuración actual y otorgar protagonismo a los acuerdos basados
en la transparencia de la concertación.
Hechas estas consideraciones convocamos entonces a la participación activa
de la sociedad para llevar adelante las siguientes medidas:
•
Suspensión de la implementaciófl de la Ley Federal de Educación y la
Ley de Educación Superior y abrir el debate para que la comunidad educativa
pueda participar en la propuesta de modificación de las mismas.
•
Jerarquización salarial y profesional del docente en el marco del Estatuto
del Docente (de alcance federal) y de los Estatutos jurisdiccionales que se
adecuarán al mismo respetándose las particularidades regionales.
•
Diseño un modelo pedagógico que tienda a la formación integral del
hombre y su inserción crítica en una sociedad democrática y justa asegurando
la unidad educativa nacional sin afectar las particularidades regionales.
•
Democratización del gobierno de la educación y fortalecimiento de la
participación en todos los niveles de todos los actores sociales
•
Análisis y redefinición de los créditos externos para el sector educativo.
Fondo de Financiamiento Educativo con recursos genuinos e incrementos incorporados
al salario básico bonificable. Asegurar para la educación el 6% del P.B.L.
progresando hacia el 8%.
•
Recategorización, seguimiento y supervisión de los subsidios a las
escuelas
privadas atendiendo a su función social.
•
Perfeccionamiento, actualización y capacitación sistemática, permanente
gratuita y en servicio teniendo en cuenta las necesidades de las distintas
áreas y niveles y contemplando la posibilidad de cursos a distancia y semi-presenciales.
•
Inversión en infraestructura adecuada a los requerimientos de la universalización
de la educación.
•
Jornada laboral docente con tiempo frente a alumnos, tiempo de trabajo
institucionalytiempodeperfeccionamiento e investigación.
•
Creación de un Centro Nacional de Investigaciones educativas que brinde
asistencia técnica a las jurisdicciones
•
Recuperar la función social y pedagógica de la escuela por encima del
asi stenciali smo.
•
Pleno respeto al régimen jubilatorio, con sus especificidades, y rechazo
a toda modificación inconsulta.
•
Modificación de las condiciones de trabajo que inciden negativamente
en la salud del trabajador de la educación. Sistema de atención y prevención
de la salud, gratuito y permanente.
•
Implementación de estrategias nacionales destinadas a la educación
de los adultos que erradiquen el analfabetismo y faciliten la inserción de
éstos en el mundo de la cultura y el trabajo creador.
•
Creación de un Sistema Federal de Evaluación del Sistema Educativo
con participación de los gobiernos nacional, provinciales, sindicatos docentes
y otras organizaciones de la sociedad civil.
•
Constitución de un Consejo de Evaluación y Transformación del Sistema
conducido desde el Ministerio de Educación y Cultura con participación del
Consejo Federal, de las comisiones de educación de ambas cámaras y de las
organizaciones gremiales docentes que revea el impacto de la última reforma
educativa reorganizando la estructura del sistema.
•
Articulación de los Instituto Terciarios con las Universidades que
proporcione oportunidades diversas a los egresados.
•
Estrategias para consolidar la extensión de la obligatoriedad que deberán
atender al principio de gradualidad en tres aspectos: infraestructura, transformación
curricular y capacitación docente.
Pensamos que estas medidas y otras que surjan de la construcción
colectiva de los actores involucrados lograrán transformar este modelo educativo
para pocos en una alternativa educativa popular.