Historia de Tantra

El Tantra procede del budismo, que, a su vez, se originó en las enseñanzas de Gautama el Buda, dictadas y asimiladas en la India hace unos 2500 años.

Estas doctrines no fueron conocidas entre los occidenta­les hasta mediados del siglo XX gracias, principalmente, al movimiento hippie de los años cincuenta (concretamente, la adhesión de los Beetles a las enseñanzas de su guru, Maharashi Mahesh Yoga, las hicieron populares en los medios de comunicación).

Empeñado en el esclarecimiento del aquí y ahora, al ser­vicio de una trayectoria vital más rice y aprovechable para las personas, el tantrismo empleó siglos en la divulgación práctica de sus principios antes de fijar sus presupuestos doctrinarios por escrito. Sus primeros textos reconocidos datan aproximadamente de los siglos IX-XII d. c., cuando representaba ya una síntesis de diversos movimientos liberadores surgidos a la sombra (y en ocasiones a la contra) de las principales religiones y filosofías de su entorno.

De esta forma, los desplazamientos y la amplitud de miras de los representantes del Tantra tanto maestros como discípulos les pusieron sucesiva o simultáneamente en contacto con diferentes doctrinal (desde el hinduismo védico hasta el Islam árabe, pasando por el budismo, el shintoismo japonés o el taoísmo chino), de las que el pensamiento tántrico fue aprovechando las conclusiones y los hallazgos más heterodoxos y afines con sus propuestas prácticas y vitalistas.

¿DE DONDE VIENE LA PALABRA?

La palabra Tantra es de origen sánscrito y significa literalmente <urdimbre> o «trama> en el sentido en que esta expresión se aplica a la confección de un tejido. Por extensión, y por el típico proceso metafórico común a las lenguas orientales, el término se convirtió posteriormente en sinónimo de <regla,> o < doctrina,> aunque no perdió en ningún momento su asociación original con las manufacturas artesanales