Homenaje a Susana Requena

"Con profunda emoción, con inmensa congoja, vengo a traer aquí la palabra de despedida del Cuerpo de Taquígrafos de la Cámara, a Susana Requena de Carrera, que por más de treinta años integró, con honor excepcional, sus filas funcionales.

Susana fue una gran dama; Susana fue una excepcional compañera; fue eximia profesional.

Fue una gran dama, que supo revestir todos los actos de su vida con la más alta dignidad, y jamás una actitud suya descendió del plano de la mayor elevación.

Fue una compañera que puso comprensión y cordialidad en todos los años de labor vivida en la Oficina. Cuando llegó a ese reducto que era el Cuerpo de Taquígrafos por la limpia vía de un concurso de oposición; cuando ingresó a esa Oficina que en sus ochenta y tantos años de vida no había conocido nunca la presencia de la mujer, hubo ceños que se fruncieron interrogantes y escépticos, en muchos de aquellos viejos colegas. Porque se dudaba que una mujer pudiera sostener sin desfallecimiento las duras jornadas que tan a menudo se tenían allí que vivir. Susana ingresó al Cuerpo y actuó a la par de todos los demás sin que su condición femenina fuera mengua para cumplir integralmente con su responsabilidad funcional. Y cuando en un año dado, en momentos de intensas pasiones políticas, amanecíamos día a día en la Oficina y las autoridades de la Cámara dictaron una resolución que permitía a las funcionarias retirarse a sus hogares a las 12 de la noche, Susana no quiso enterarse siquiera de que tal resolución existía y que también a ella le alcanzaba. Y aunque la fatiga una y muchas veces castigara su físico en grado igual o mayor aún que a cualquiera de nosotros, su amor propio, su espíritu de sacrificio y su sentido de responsabilidad la mantuvieron siempre firme junto a sus compañeros de labor.

Fue una eximia profesional. Una mano taquigráfica extraordinaria; una amplia cultura y un criterio aguzado, hicieron de sus versiones piezas impecables, que nunca merecieron la mínima observación. Y en cada uno de los grados del escalafón del Cuerpo que le tocó ocupar, su actuación fue siempre intachable y sobriamente eficaz.

Casi a manera de referencia histórica cabe señalar que, culminando una trayectoria profesional de excepción, así como Susana había sido la primera taquígrafa parlamentaria de nuestro país, también fue la primera taquígrafa que actuó, en idioma español, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y también allí, en aquel imponente foro universal, su actuación fue impecable, digna y eficiente".