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CRÍTICAS
Ingenioso Ubú Caribeño
Víctor
Bogado
(TEMPORALES INTERNACIONALES DE TEATRO, 2 de julio
2007)
El grupo
Gayumba de la República Dominicana -compuesto por Nives
Santana y Manuel Chapuseaux- nos ha traído este
año, desde esa hermosa isla del Caribe, el
espectáculo UBU REY de Alfred Jarry, en versión
del colombiano Enrique Buenaventura.
Jarry
nació en Laval, Francia en 1873 y falleció en
Paris en 1907. Realizó estudios superiores en la
Sorbona. Durante sus días de estudiante secundario
escribió un texto satírico en el cual tomaba del
pelo a un profesor apodado Pere Hebé (Padre Hebé
que en la pieza teatral se convierte en el Padre Ubú)
Primero la hizo representar como teatro de títeres para
su círculo de amigos y ocho años después
-un 10 de diciembre de 1897- la estrenó en el Theatre de
L`Ouvre parisino con tremendo éxito. Esta pieza es
considerada como antecedente a los movimientos llamados
Surrealismo, Dadaísmo y el Teatro del Absurdo (este
último apareció en la década de 1950 en
Europa). Sin embargo, el excéntrico Jarry creó su
propio movimiento que lo llamó Patafísica, que
según él era una disciplina que versa sobre las
leyes que gobiernan las excepciones y explican el universo
adicional a éste (es decir, los hechos del universo son
una excepción y las leyes de la física no son
más que excepciones que se producen más
frecuentemente).
La trama
gira en torno al perverso personaje llamado Ubú,
convertido en capitán del ejército polaco, ex-rey
de Aragón y gran doctor en Patafísica, quien con
la ayuda de Mama Ubú, derroca al rey de Polonia,
Venceslao. Una vez en el poder, Ubú sube los impuestos y
castiga a pequeños y grandes comerciantes, haciendo uso
de su poder corrupto. El príncipe Brugelao, hijo del
ex-rey Venceslao lo derrota y Ubú se ve obligado a
escapar de Polonia en compañía de su pareja
Mamá Ubú.
Claramente se nota
que Jarry se ha basado en Macbeth para hacer una sátira
de la obra de Shakespeare.
La
concepción del director y actor Manuel Chapesaux es
hacer un espectáculo minimalista, sencillo, fácil
de llevar a cualquier espacio, sin necesidad de recurrir a la
parafernalia de la tecnología moderna que nos recuerda
al rico teatro pobre, desprovisto de escenografía y
pocas luces. Introduce el distanciamiento brechtiano para que
la emoción no nos impida ver la aguda crítica
satírica al poder y la corrupción que reina en
nuestra sociedad actual. Nives y Manuel se convierten en dos
fabulosos clowns que nos deleitan con su energía
desbordante y el humor ácido y a veces
escatológico. Ambos manejan admirablemente tanto el
lenguaje corporal como verbal con excelente dicción
caribeña. En conclusión, Gayumba, el
magnífico ñaque -es decir un grupo de dos
actores-dominicano nos demuestra que con imaginación,
creatividad y talento se pueden hacer excelentes montajes
teatrales.
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