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BIOGRAFIA  DE  ROCIO  DURCAL  

Por: Jorge Dájer Paz

Su verdadero nombre es María de los Angeles de Las 
Heras Ortiz, familiarmente la llaman Marieta. Procedía 
de una familia de obreros, que vivía con el sueldo que 
ganaba el padre, Tomás de las Heras, como camionero y 
luego como taxista y más tarde como probador de coches 
de la Seat. Si bien nunca pasaron hambre, afirma 
Rocío, tampoco sobraba nada.

Nació en Madrid, el 4 de Octubre de 1944 en el barrio 
Cuatro Caminos. Sus padres fueron don Tomás de las 
Heras y doña María Ortiz. Ellos afirmaron  que su hija 
fue una niña muy tranquila, pero que siempre le 
gustaba salirse con la suya. En caso contrario era 
capaz de armar alborotos para informar que no estaba 
satisfecha de lo que le hacían. De todos modos, nadie 
hubiera sido capaz de imaginar que con el tiempo esa 
niña llegaría a tener miles de admiradores que se 
sentirían muy honrados si ella les permitiera 
satisfacer el menor de sus caprichos.

Su infancia transcurrió en un barrio tranquilo de 
Madrid. Ahí, entre los niños de su edad, la futura 
estrella pasaría los  primeros años de su vida.

Diferente a la mayoría de los casos, Rocío no 
manifestó celos por el nacimiento de su hermano 
Jacinto, menor que ella algunos años, quien se 
convirtió en su juguete favorito y en el centro de 
toda su atención. Rocío era demasiado pequeña para 
comprender que el niño era una persona y muchas veces 
los padres la castigaron al sorprenderla haciendo 
maromas con su hermanito.

Después de Jacinto, Rocío tendría cuatro hermanos más: 
Carlos, María Antonia (Cuca), Arturo y Susana. Rocío 
afirmó que uno de los grandes  regalos que Dios le ha 
dado son sus cinco hermanos, pues se llevan 
admirablemente y siempre se divierten cuando están en 
la intimidad del hogar.
El abuelo paterno trabajaba como conserje en la 
Institución Sindical de la Paloma, donde la familia 
vivió por un tiempo. Posteriormente se trasladó a 
Valencia, cerca de Nazaret. Rocío guarda gratos 
recuerdos de estos años. Le tocó hacer muchas cosas en 
casa así como ser "madre" para sus hermanos menores, 
por lo cual faltó mucho a clases en el colegio. Se la 
reconoce como la más fuerte, la emprendedora de la 
familia. Recuerda que las tormentas eran su único 
miedo.

Llegado el momento en que Rocío fuera inscrita en el 
colegio, sus padres creían que la niña les daría 
dificultades porque estaba demasiado apegada a las 
costumbres hogareñas e iba a parecer intolerable 
permanecer en un lugar desconocido en compañía de 
otras niñas.

Sin embargo, Rocío se mostró muy entusiasmada y el 
primer día que fue a la escuela levantó a toda su 
familia a las cuatro de la madrugada. Fue inscrita en 
el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús (Chamartín de 
la Rosa)  una pequeña escuela vigilada por monjas 
católicas. Nunca causó problemas a sus maestras y 
disfrutaba haciendo toda tarea que le encomendaban.

En ese tiempo, confiesa ella,  fue cuando sintió 
deseos de ser actriz. No confiaba sus sueños a nadie y 
prefería ocultarlos en la intimidad de su ser para que 
fuera lo que siempre había sido: sueños de una niña 
ilusionada por el cine. Para entonces, la niña había 
ya demostrado inclinación por el canto, lo que hacía 
bastante bien.

Esta actitud provocó las primeras dificultades en la 
escuela. A la hora del recreo sus compañeras no la 
dejaban descansar, sino que la obligaban a que les 
cantara. Rocío no se hacía de rogar; le gustaba cantar 
y, al mismo tiempo, parecía maravilloso contribuir a 
la diversión de sus compañeras.

De todos modos, había unas niñas que no estaban de 
acuerdo en que Rocío acaparara toda la atención e 
impidieran que las demás se dedicaran a sus juegos 
acostumbrados. Por eso, cuando la veían cantando se 
lanzaban contra ella y sus admiradoras. El pleito se 
generalizaba, pues las amigas de Rocío sabían 
defenderse y la causante del disgusto no podía dejar 
de encabezar el bando que peleaba en su favor.

La pequeña asimilaba las enseñanzas de las monjas, al 
mismo tiempo que desarrollaba sus facultades para el 
canto. Así se convirtió en el número uno obligado en 
todas las fiestas escolares. Sus padres aplaudía sus 
aptitudes pero no consideraban la posibilidad de 
lanzarla al estrellato.

Durante algún tiempo, trabajó como aprendiza en una 
peluquería de damas en su barrio con el fin de apoyar 
económicamente a los suyos; pronto logró un ascenso. 
Se caracterizó por ser muy hogareña, muy buena hija y 
hermana. Religiosa, recatada, femenina y guapa, así 
como  inteligente, simpática y elegante.

LLAMADA AL ARTE:

Su carrera artística se inició cuando aún era una niña 
participando en varios festivales artísticos. Su 
abuelo paterno fue su primer admirador, quien insistía 
en su talento y encima  de una mesa la hacía cantar 
para la concurrencia. Así empezó a “jugar” a ser 
artista. Su abuelo fue el primer promotor  de su arte 
y su cómplice, ya que el padre de Rocío no veía con 
buenos ojos que su hija anduviera por todas partes 
como cantante. Sin embargo, el abuelo insistía casi en 
secreto  y recorrieron muchas emisoras de radio que 
organizaban concursos para voces jóvenes.

El primer paso como profesional lo dio a los quince 
años, al destacarse en  un concurso para cantantes 
nóveles en el programa de  "Primer aplauso" de la 
televisión española. Sus padres no se opusieron a que 
realizara su deseo de participar en este concurso y 
Rocío fue una de las primeras que hizo acto de 
presencia. Cantó la tonadilla española  titulada  "La 
sombra vendo" y fue muy aplaudida por los 
organizadores del concurso. 

Ella misma ignoraba lo que estaba ocurriendo en una 
casa cercana de la estación televisora. Luis Sanz, un 
"buscatalentos" madrileño, quien estaba rasurándose, 
escuchó el precioso timbre de voz de Rocío y la vio en 
el programa, desde ese instante, Sanz sintió el 
impacto de su personalidad. Advirtió que era 
fotogénica y tenía voz, gracia y una gran simpatía. 
Antes que Rocío  hubiese terminado su actuación, Sanz 
ya se había comunicado con la estación televisora para 
que le proporcionaran el nombre y la dirección de la 
jovencita concursante.

El buscatalentos fue a la casa de la muchacha y habló 
con ella y sus padres. Rocío estaba llena de estupor, 
puesto que Sanz era ya representante de varios famosos 
artísticos como Carmen Sevilla, Paquita Rico, Lola 
Flores, entre otros. Por primera vez en su vida la 
futura estrella habló de sus   ambiciones artísticas y 
de sus deseos de ponerse en manos del señor Sanz, que 
pretendía lanzarla al estrellato.

Al principio, los padres de la muchacha no sabían qué 
actitud debían tomar. Pidieron a Luis Sanz  que les 
dejara pensar una semana, después de la cual le darían 
su decisión. Esa semana fue la más difícil en lo que 
de existencia llevaba Rocío. La chica pedía que la 
dejaran probar fortuna pero sus padres temían que su 
hija fracasara y se sintiera frustrada para siempre.

Al fin ella se salió con la suya. El día que sus 
padres dieron su consentimiento estaban muy lejos de 
imaginar que su hija mayor no sólo no iba a fracasar, 
sino que se iba a convertir en un fenómeno artístico 
mundialmente conocido.

Contaba con quince años y apenas era consciente, como 
reveló, de lo que pasaba a su alrededor. Se divirtió 
muchísimo haciendo cine y nunca se sintió explotada 
porque si bien la gente que la ayudó a lograr la fama 
sacaba beneficio de ello, también ella lo obtuvo. Para 
Rocío era un mundo mágico lleno de sorpresas.

Sanz le ofreció, en presencia de su familia,  un 
contrato en exclusiva para su productora “Epoca 
films”, sin imaginar qué tan alto llegaría...  Rocío, 
sin saber por qué, sabía que siempre se dedicaría al 
arte con fe,  éxito y entusiasmo.

Luis Sanz se hizo cargo de ella. Decidió convertirla 
en una gran estrella, comprendió que era necesario que 
la chica abandonara sus estudios de bachillerato para 
tomar maestros particulares y no fuera sometida a la 
disciplina de un colegio que ocuparía la mayor parte 
de su tiempo.

Desde el principio, la joven se sometió a un riguroso 
entrenamiento que exigía mucha disciplina: Dieta en un 
severo régimen alimenticio. Estudios de canto con Lola 
de Aragón, el maestro Quiroga y Algueró. Canto y baile 
de flamenco con Jarrito. Así mismo, recibió 
entrenamientos de baile con Alberto Lorca e 
interpretación en un plan minucioso de estudios 
promovido por Luis Sanz, quien  la transformó y se 
encargó de revelarle todos sus secretos de la 
profesión artística, pero tuvo cuidado de que no 
perdiera su personalidad de adolescente ni el encanto 
que él había descubierto en ella. Puede decirse que lo 
logró plenamente.

Sanz la ambientó también  en lugares de fiestas, 
cócteles, entrevistas periodísticas y estrenos para 
introducirla en el medio artístico, así Rocío conoció 
a famosos como Jorge Mistral, Carmen Sevilla, Lola 
Flores, Vicente Parra, Paquita Rico...

Rocío se caracteriza por entregar totalmente su amor 
constante y consistente y, de esta misma forma, no 
dejó de superarse en la línea de la declamación, el 
canto, recitación, interpretación, gesto, mimo, 
expresión, ballet, francés, natación... Así mismo  
recibía clases de Historia del Arte, Literatura, 
Gramática y Matemática, aunque ésta última no fuera de 
su simpatía,

Luis Sanz pensó que su nombre verdadero era muy largo 
y que, por lo mismo, no era estratégico. Buscaron un 
nombre que sea corto y Sanz quiso uno "claro, vital, 
fresco... como el rocío" y de este modo surgió el  
nombre de ROCÍO. Quisieron un apellido muy español, 
por ejemplo "Fiestas", "Benamejí" pero no llegaban a 
llenar el gusto y las expectativas. Luego,  lo 
encontraron en un mapa de España: Rocío puso su dedo 
en él, cerró los ojos y empezó a dar vueltas y, 
finalmente, lo posó sobre una pequeña población de la 
provincia de  Granada, llamado DÚRCAL, donde más 
tarde, Rocío sería homenajeada con grandes honores: el 
alcalde de esa época la nombró "Hija Adoptiva" y 
colocó el nombre de "ROCIO DURCAL" a una de sus calles.

Inmediatamente, Rocío fue sometida a unas pruebas 
fotogénicas con resultados extraordinarios. Los 
productores que estaban interesados en la joven 
desconocida tenían fe en ella y necesitaban aquilatar 
el valor de su descubrimiento. La prueba final estaba 
dirigida por Eugenio Martín, quien más tarde la 
dirigió en "Las Leandras", Por medio de esa prueba 
supieron que Rocío retrataba maravillosamente y 
transmitía con su mirada las emociones que el público 
aprecia en una actriz. Aquello era el fin del 
principio.

Rocío, por el hecho de poseer una personalidad 
diferente, necesitaba una persona diferente. No era el 
caso de hacerla representar un personaje complicado. 
Era preciso que el público conociera a la futura 
estrella interpretándose a sí misma: una adolescente 
sencilla y enamorada de la vida. 
"Esa adolescente feliz y enamorada de la vida -comentó 
Fran José Valdés desde Asturias- ha sido la que ha 
conquistado nuestros corazones desde que éramos niños".
Rocío sólo necesitaba vivir una historia que 
interesara al público. Con tal objeto, los productores 
encargaron a sus guionistas un argumento especial. Esa 
previsión unida al talento de Rocío, fue la causa  de 
que ella lograra el estrellato con una sola película.

Cuando se inició el rodaje  de "Canción de juventud", 
dirigida por Luis Lucia,  todos estuvieron de acuerdo 
en que Rocío conquistaría a los diferentes sectores 
del público cinéfilo. Para ella, esta primera 
filmación, fue toda una diversión. Luego de su 
presentación cinematográfica donde interpretaba a una 
alumna de un colegio de monjas que comparte una serie 
de peripecias con unos estudiantes de arquitectura,  
los cronistas ayudaron a ensalzar su nombre y su 
rostro por toda España haciéndose popular en muy poco 
tiempo y rápidamente se convirtió en una actriz 
destacada en los países de habla hispana.

El día del estreno de la cinta se celebró una gran 
función de gala en la que la debutante fue presentada 
al público asistente.
Según declaró, esa fue la noche más emocionante de su 
vida, cuando subió al escenario y recibió el sincero y 
espontáneo aplauso que la gente le brindó,  supo que 
no había equivocado su profesión y que tenía la 
obligación de complacer al público en cada una de sus 
futuras actuaciones.

La película se estrenó en las principales ciudades 
españolas y rompió récords de entradas. El éxito de la 
cinta confirmó lo que sus productores habían pensado 
al conocer a Rocío: la joven era una estrella distinta 
a las otras y gustaría al público por el simple hecho 
de serlo.

El éxito que "Canción de juventud" tuvo en España se 
repitió en  todos los países de habla hispana: en 
México, Colombia, Centro América, Bolivia, Venezuela, 
Chile, Perú, entre otros... permaneciendo varias 
semanas en cartelera, ésto elevó a la protagonista a 
la categoría de un verdadero ídolo popular.

Después del fuerte impacto provocado por el nacimiento 
de la nueva figura, su representante pensó que era 
conveniente internarla algunos meses en una escuela de 
niñas-bien, donde le enseñaran buenos modales y cómo 
comportarse en sociedad. Al mismo tiempo, Rocío 
tendría la oportunidad de cursar varias materias como 
Literatura, Historia... que le servirían para ampliar 
su cultura.

Su estancia en "Ciudad Dúrcal", en el Escorial y que 
es el nombre de la escuela, fue muy provechoso para 
ella, al mismo tiempo que le permitió hacer realidad 
el argumento de "Canción de juventud", al menos en lo 
que se refiere a su estancia en el colegio y a las 
diversiones de las chicas encaminadas por un grupo de 
religiosas, al estilo de las monjas de su película.

Su llegada al cine, según declara Rocío, fue un 
milagro en unos momentos económicamente difíciles para 
la familia porque les brindó la oportunidad de salir 
adelante. 

Mientras tanto, un grupo de guionistas se dedicó a la 
tarea de elaborar un nuevo argumento para la nueva 
estrella. A consecuencia de haber logrado el 
estrellato siendo muy joven, un grupo de periodistas 
pretendió invitarle una serie de romances 
publicitarios. Rocío se opuso a sus intenciones 
declarando que era muy joven para pensar en el amor y 
que su único interés, por el momento, era su carrera. 

Nuevamente dirigida por Luis Lucia en su segunda 
película: "Rocío de la Mancha" (1962), la joven actriz 
interpretó  otro personaje que estaba muy de acuerdo 
con su tipo y sus posibilidades. El guión fue hecho a 
su medida, colmó las grandes  expectativas del público.

Para promover el estreno de esta película, Rocío 
realizó una gira por España y en todos los sitios que 
se presentó provocó verdaderos tumultos. Así inició 
una serie de  relaciones públicas asistiendo a 
festivales benéficos y sociales. Visitó hospitales, 
amenizó veladas a los políticos, hizo de madrina en 
promociones de estudiantes...

Contra lo que sucede en la mayoría de los casos, Rocío 
disfruta del contacto con el público y durante esos 
tumultos, la estrella acostumbraba mezclarse entre la 
gente sin ninguna protección.

MAS ALLA DE ESPAÑA:

A los 17 años viajó por primera vez a México en medio 
de un entusiasmo desbordante, lo mismo sucedió en 
Venezuela, Puerto Rico y en los Estados Unidos donde 
se presentó en el célebre programa "Ed Sullivan". 

A México volvería en múltiples ocasiones y al que 
estaría íntimamente ligada en muchos aspectos. Allí, 
como en otros países latinoamericanos, realizó varias 
presentaciones. A pesar de que es una estrella, Rocío 
asegura que su vida normal no ha sido afectada por el 
ambiente cinematográfico. 

No veía por qué su vida debiera cambiar por el hecho 
de ser una actriz. De hecho, su carrera nunca  influyó 
en su forma de ser .Rocío nunca lamentó no haber 
vivido su adolescencia y juventud como las otras 
chicas porque siempre supo que el éxito de su vida 
tenía también sus inconvenientes. 

En 1963 se destacó con "La chica del trébol" (La 
cenicienta del barrio)  en la que se lució más como 
actriz que como cantante.

En su cuarta película "Tengo 17 años" (1964), Rocío 
manifiesta mayor madurez, crecimiento y romantisismo 
dejando de lado su rol de "niña prodigio". En este año 
realizó su primera obra de teatro: "Un domingo en 
Nueva York" dirigida por  Adolfo Marsillach, donde 
Rocío se reveló como una excelente actriz teatral. 

Luego, bajo la dirección de Luis César Amadori, le 
siguen exitosamente: "Más bonita que ninguna" (1965) 
"Acompáñame", "Buenos días, condesita" (1966), en 
este año Rocío recibió el Premio a la Mejor Actriz. 
Luego, filmó: "Amor en el aire" (1967) y "Cristina 
Guzmán" (1968) en la que la niña prodigio desaparece 
para siempre después de esta interpretación siendo 
autorizada para mayores de dieciocho años. 
Seguidamente, Eugenio Martín la dirigió  en "Las 
Leandras" (1969) el film más taquillero de su carrera. 
Trabajó en compañía de la mítica Celia Gámez y nuestra 
querida y popular Isabel Garcés. 


MATRIMONIO:

En verdad, Rocío tuvo muy pocos novios. Generalmente 
salía en grupo con sus amigos y amigas. Tuvo un corto 
romance con el cantante Juan Pardo quien formaba, con 
Junior (Antonio Morales Barretto), el grupo musical 
"Los Brincos" a quien Rocío admiraba; de hecho, 
interpretó algunas canciones del grupo en "Más bonita 
que ninguna". 

Posteriormente "Juan y Junior" conformaron un 
excelente dueto.
Al principio Junior se sentía atraído por una amiga de 
Rocío y luego por la cantante Marisol, pero finalmente 
Rocío se convenció de que estaba realmente enamorada 
de Junior  y ella le declaró su amor. 

Tras de nueve meses de noviazgo se casaron el 15 de 
Enero de 1970 en el monasterio de San Lorenzo del 
Escorial, donde transcurrieron famosos, Carmen 
Sevilla, Augusto Algueró, Paquita Rico, Luis Sanz, 
Luis Lucia,  Lola Flores, Juan Luis Galiardo...

Celebraron su luna de miel  en París, Roma  y  la 
Islas Azores. Luego, cada uno volvió a sus respectivos 
trabajos. Se instalaron en el apartamento de Junior. 
Rocío compaginó las labores del hogar con sus clases 
de canto y baile.

Rocío estuvo durante un tiempo retirada de los 
escenarios y de las salas de grabación. Nació su 
primogénita Carmen María Guadalupe D. el 12 de 
Diciembre de 1970 y cuya madrina fue Lola Flores. 
Rocío rechazó excelentes contratos por atender a su 
hija y, al siguiente año, regresó al llamado del arte 
de seguir conquistando al público reiniciando el cine 
en 1971 con "La novicia rebelde" (La novicia soñadora) 
dirigida por Luis Lucia.

Luego filmó "Marianela" (1972) basada en la novela de 
Benito Pérez Galdós y dirigida por Angelino Fons. Este 
nuevo film le dio grandes satisfacciones  como actriz 
y su interpretación, sin cantar, fue motivo de orgullo 
y superación. 

En este año, artísticamente se desempeñó con Junior, 
su esposo. Hicieron exitosas giras cantando juntos en 
España y América

El  1º de Abril de 1974 nació el segundo hijo Antonio 
Fernando y, como excelente madre, se dedicó a él y a 
enriquecer su vida familiar.

En 1974 realizó su segunda obra de teatro: "La 
muchacha sin retorno" y el film "Díselo con flores" 
una coproducción francesa que fue presentada en el 
Festival de Cannes de ese año.

Finalmente,  hizo su última película: "Me siento 
extraña" (1977) un film no apto para menores y del que 
no quedó muy contenta y que
Constituyó, sin embargo, uno de los mayores éxitos 
comerciales del cine español de la Transición, 
convirtiendo a Bárbara Rey en todo un símbolo erótico 
y borrando definitivamente la previa imagen de Rocío 
Dúrcal. 

En este año, Rocío hizo su tercera obra de teatro: 
"Contacto peculiar" con el que permaneció sólo algunas 
semanas en cartel, pues la llamaron de México para 
presentarse en Conciertos debido al gran éxito que 
había alcanzado su primer disco en rancheras.

La evolución que ha experimentado desde el momento en 
que debutó en el cine hasta ahora, es muy notoria. 
ROCIO DURCAL es una mujer  responsable y muy 
consciente de sus deberes. Cada uno de sus actos tiene 
toda la aprobación del público.

Rocío y Junior trabajaron juntos en obras teatrales y 
haciendo dueto.
En uno de sus viajes a México, Rocío conoció, en 1976, 
al cantante  que había de ser determinante en su 
carrera artística, el compositor de rancheras Juan 
Gabriel , quien compuso para ella varios temas que 
rápidamente se hicieron muy populares desde 1977. A 
partir de entonces se la identificó como intérprete de 
música ranchera y se convirtió en "Embajadora del 
folklore mexicano". 

Junior renunció a su carrera y a su fama para poder 
estar más cerca de sus hijos y ocuparse directamente 
de su educación. Rocío confesó agradecimiento eterno a 
su esposo por tal dedicación, facilitándole así  el 
hecho de que ella continuara con su  vital y próspera 
carrera .

El 28 de Agosto de 1979 tuvo el gozo de recibir a su 
benjamina, Shaila de los Angeles, que fue la bien 
hallada y la alegría que inundó la casa. Desde 
entonces, Rocío va de éxito en éxito a lo largo de 40 
años al tiempo de ver realizado su sueño de formar una 
familia unida y feliz.

Rocío y Junior conforman una de las parejas más 
estables del mundo artístico. En realidad, están cada 
vez más enamorados, se llevan muy bien en todos los 
aspectos, se entienden y comprenden... Su convivencia 
amorosa y fructífera está basada en el amor 
incondicional y de apoyo mutuo en el dar, recibir y 
ceder de cada día... ¡Son un verdadero ejemplo para 
las parejas de hoy!.

ROCIO DURCAL es toda una señora cantante en el 
escenario: Habitualmente, en sus Conciertos que forman 
gran parte de su vida,  el público ocupa sus lugares, 
los músicos empiezan a afinar sus instrumentos, los 
chicos encargadas de las luces están encaramados en 
los andamios y el ingeniero de sonido ha cuidado 
minuciosamente que cada músico y cada micrófono suene 
perfectamente. Las luces se apagan... de pronto, un 
aplauso ensordecedor y muchos gritos y silbidos 
anuncian la llegada de la Señora de la Canción: Rocío 
Dúrcal... y una magia especial se cristaliza...

Sin preámbulos de ninguna clase comienza el 
espectáculo con la canción que Rocío ha escogido para 
iniciar su velada.. No importa cuál haya sido porque 
todas son consentidas del público e igual la van a 
tararear junto con ella. Su sencillo, pero elegante 
atuendo, nos recuerda su abolengo español y, aunque 
las baladas de corte ranchero son las predilectas de 
la gente, cuando se trata de bailar sus raíces 
hispánicas la delatan.

Van desfilando una a una todas las canciones que ha 
traído preparadas en su repertorio. Rocío no deja de 
cantar, de moverse de una lado a otro como una 
quinceañera, se nota a leguas que le gusta esto del 
canto y que pone todo su amor en cada palabra 
pronunciada y en cada nota tocada. Ya no es sólo el 
dinero y la fama. Más que eso, es el compromiso que 
tiene con su público que le responde maravillosamente 
regalándole el mejor de sus aplausos.

La noche sigue pasando y con ella va quedando en el 
recuerdo cada una de las canciones interpretadas. El 
público le pide una y otra. Después de canta una 
veintena de temas, Rocío está cansada. Es natural.  No 
se ha tomado un solo descanso porque sabe que la gente 
vino a escuchar su voz. Se acerca la hora de partir. 
Canta la penúltima y luego la última, pero el público 
le pide más con atronadores aplausos Rocío reaparece 
en los escenarios para complacer a su gente. La escena 
se repite dos o tres veces y se repetiría hasta el 
fin, pero hay que comprender que una artista es 
también un ser humano que debe descansar.

"Yuuuuu!!... Gracias!... gracias!!!... un beso para 
todos... se les quiere mucho... les prometo que 
volveré... muy pronto...", son las palabras que Rocío 
pronuncia en cada presentación y la gente las acepta 
porque sabe que va a volver.

Es muy grato tener en el mundo a una artista de la 
talla de Rocío Dúrcal, una gran mujer que merece el 
calificativo de "Señora de la canción" y que puede 
pisar cualquier escenario y dominarlo con la 
convicción de que llevará al éxtasis al público porque 
es imposible quedarse impertérrito ante la gran 
calidad del espectáculo que regala Rocío Dúrcal.

Su donaire, su belleza, su porte, su voz y el profundo 
sentimiento  que le pone a cada canción hacen que la 
gente vibre de emoción en cada nota. Las palabras 
sobran y es mejor admirarla personalmente!.

Este es un homenaje a una mujer que, en gran medida, 
ha dejado todo, incluso su hogar, su esposo, sus 
hijos, por dedicarse de lleno a su carrera y esto es 
algo que muy pocos estarían dispuestos a hacer.

Y no es que Rocío no visite a su familia, sí lo hace, 
y  muchas veces su familia viaja con ella... pero son 
tan pocos los momentos libres que le dejan sus 
múltiples compromisos que ha tenido que ver crecer a 
sus hijos casi de lejos. Carmen María, Antonio 
Fernando y Shaila de las Angeles, han tenido que 
comprenderla y entender que también pertenece a un 
público multitudinario que la aclama y no permite que 
se retire del espectáculo porque está ávido de su 
presencia.

Para Rocío no hay límites de tiempo, ni edad, ni de 
nada. Ha llegado hasta donde ha querido. Su carrera se 
encuentra siempre en un plano ascendente gozando de 
excelente fama y prestigios. 

En los últimos años, desde 1981, también optó por 
cantar baladas al lado de compositores de la talla de 
Rafael Pérez Botija, Juan Carlos Calderón, Felipe 
Campuzano, Marco Antonio Solís, Joan Sebastian y 
Roberto Livi.. 

En 1998, con la dirección de Luis Sanz, realizó la 
serie "Los negocios de mamá" celebrados exitosamente 
en TVE.

ROCIO DURCAL anda de concierto en concierto y 
recibiendo premios, trofeos y distinciones.  Sus 
discos se venden como pan caliente y la gente no deja 
de aclamarla, admirarla y aplaudirla. ¡Pasará mucho 
tiempo para que brille en el firmamento otra artista 
con la calidad de esta singular estrella!.

¡¡¡GRACIAS,  ROCIO DURCAL,  POR  ACOMPAÑARNOS  A LO  
LARGO  DE  NUESTRA NIÑEZ,  ADOLESCENCIA Y MADUREZ  
CON  EL  CARISMA  TUYO  QUE  ENRIQUECE Y  ALEGRA  
NUESTRAS  VIDAS!!!. 

Con amor y simplicidad: Jorge A. Dájer Paz (Bolivia):
Jorgedajerpaz@mixmail.com

Santa Cruz, Bolivia, Octubre de 1999.-

Text file Source (historic): geocities.com/televisioncity/network/8170

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