CAFE CON AROMA DE MUJER - NOVELA
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Por el autor: Fernando Gaitán |
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"En 1990 RCN Televisión me encomendó la tarea de escribir una historia que tuviera como trasfondo el universo cafetero colombiano. Para la programadora resultaba curioso que la televisión no se hubiera ocupado del tema hasta el momento; un tema vital para la economía y la cultura del país, y un tema que abarcaba a un porcentaje muy alto e importante de la población colombiana. Y todo, a partir de ese momento, fue curioso. Cuando empecé las investigaciones, lo primero a lo que traté de recurrir fue a la literatura con la ilusión de encontrar en ella los personajes más arraigados de la cultura cafetera y también para impregnarme de la atmósfera particular de este universo. |
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Fue sorprendente que en toda una vasta y prolifera zona, que ha parido grandes escritores colombianos, no existiera más que una novela, La Cosecha, de un escritor y periodista bogotano: José Antonio Osorio Lizarazo. Si bien la novela me dio las primeras luces sobre un ambiente cafetero, no reflejaba el universo que deseaba tocar en mi historia. La novela se desarrollaba en una etapa muy oscura para el cafetero, era una novela de personajes pobres, desesperanzados, sometidos a la dictadura de tenderos y comerciantes sin escrúpulos que recorrían la región comprando café. Sin embargo, había algo que me conmovió y donde entendí el sentido de la vida del cafetero: su existencia y la de su familia giraba alrededor del café y sobre todo, de la ilusión de la cosecha. |
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De aquí en adelante estaba todo por hacerse. Me desplacé a la zona cafetera, en épocas de cosecha. Si bien no era el mundo de la opulencia, tampoco era el panorama negro de La Cosecha. Había cambiado, por lo tanto habría que construir una nueva realidad. Me puse en la tarea de realizar varios reportajes, de seguir los itinerarios de los personajes que participaban en la producción; estuve a su lado en los cultivos, en el pueblo, los vi en las cantinas, en las fuentes de soda, escuchando su música, bebiendo su aguardiente, encomendándome a sus santos; aprendí su mitología y creo que comprendí sus sueños. |
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Luego, vino la investigación en la ciudad. Penetré en el mundo de los exportadores, en el mundo de la Federación Nacional de Cafeteros. Me sumergí en la historia del café, desde cuando llegó a Colombia, hasta nuestros días, me rompí la cabeza tratando de comprender el gran andamiaje económico del grano, seleccioné los universos y los personajes más importantes que surgían desde la tierra hasta las altas esferas en Londres, estudié el organigrama de algunas familias importantes, y al cabo de unos meses, empecé a armar la historia. |
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La armazón fue una serie continuada de saqueos: de la realidad que me brindaba la investigación, del cine y de literatura. Desempolvé argumentos que tenía archivados y reviví personajes destinados para otros oficios. Y desde luego, exorcicé fantasmas y recuerdos. Y pude armar la historia..." |
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