La historia relatada a continuación, desarrollada a partir de 1990, está extraída del
Archivo Público del Comandante Clomro en Internet.
UNA PRINCESA CÓSMICA
Encuentro Cercano

    Como caída del Cielo
    Con mi mente adaptándose a una nueva forma de plantear mi vida, y ya que yo andaba por Brasil, y se venía a la Argentina una chica brasileña muy especial para mí, empecé a pensar en ella y en las piedras de su país, con lo cual tuve idea de llevarle un sobre con información cuando viniera.
    Va transcurriendo la primavera. Hace poco que puse mi atención en ella. En anteriores años, me venía siendo indiferente. No tengo ídolos, no se me mueve un pelo si estoy frente a un personaje famoso, porque en estos años he aprendido a verlos como personas iguales a mí, y a verme como igual a cualquiera, tal como lo he leído hace tiempo: "no eres más que una planta ni menos que nadie". Pero algo me pasa con ella; algo que no me pasa con ningún famoso, y no sé si será por su fama, o si hay algo que está más allá. Soy un potencial fan de ella, cosa que deberé evitar, conforme a mis principios por los cuales no hay que seguir a nadie, ni permitir que a uno lo sigan. Siento algo por ella, me resulta simpática y agradable. La gente se ríe cuando, hablando de esta chica, digo que la amo. Es que parece de esos amores que quedan en el que ama, y no llegan a la     persona amada, y que si acaso llegaran, no la conmoverían lo más mínimo. Por lo tanto, la gente tiene derecho a reírse de mi "tonto enamoramiento". Más aún, considerando que de alguna manera, todo enamoramiento es tonto.
    Termina el 90, y es mes de diciembre, día 20, en Buenos Aires. Hace una semana compré Ami, el niño de las estrellas, y ahora estoy esperando a una estrella de los niños. Encontraré, tiempo después, la relación entre ambas cosas. Promedia la tarde, y estoy en el Teatro Broadway. Ella está por llegar. Será su primer show en la Argentina. Yo no sabía que el show era hoy, y justo paso por la esquina en la hora de la función, y veo su nombre en un cartel. Veo una cola de gente y creo que están para comprar entrada. Pero están entrando. Las entradas eran gratis y ya se habían repartido en Telefé, agotándose hace días. Alguien que me ve preguntando por entradas,   me ofrece venderme una entrada, y... ya estoy adentro. Menos mal que el tipo estaba justo al lado mío para escucharme, y no unos metros más lejos, o me quedaba afuera.
    Lo veo a Jorge Rial, el novato integrante del equipo de Lucho Avilés. No veo otras caras conocidas; la conferencia de prensa en el Sheraton los debe haber tenido a todos allá. Menos mal que cuando ya iba para allá, me arrepentí, pensé que me quedaba afuera, y me volví. Si no, no habría pasado por acá de "casualidad", y ni me enteraba de que esto era justo hoy y ahora.  Nos mandan a todos a la sala para despejar el hall, pero me busco un pretexto y me quedo; me compro un jugo en el quiosquito y hago tiempo hasta que ella aparezca. Me quedo en un costado tomando el jugo, esperando el momento. Ella está por entrar. Atraviesa una multitud agolpada en la calle, e ingresa al teatro. Ya todos esperan en las butacas, así que soy uno de los poquitos que esperamos en el hall; algunos fotógrafos, gente de la casa, y un par de curiosos como yo. La princesa pasa frente a mí, radiantes sus cabellos dorados y celestial su blanco vestuario que, con una minifalda y sus características botas, la asemeja a una muñeca de un metro noventa, tacos incluídos. Mudo de admiración, y de respeto, me guardo las ganas de gritarle mi adoración. Al cielo se le debe haber caído un pedazo a la Tierra; un pedazo que allá debería ser un ángel, y que al venir acá tomó un cuerpo de ángel, y hasta se viste de manera angelical.
    Entro en la sala. No hay lugar adelante de todo. Empiezo a buscar alguna ubicación en otro sector. Termino en uno de los palcos allá arriba y a un costado del escenario, junto a un reflector. Para lo que hubiera querido, pésima ubicación; para mis posibilidades como están dadas, mejor lugar, imposible. Estoy de pie, solo, y la luz me hace visible. Ella aparece en el escenario, mira hacia mi rincón escondido, desde tanto y tan poco como unos diez metros de distancia, y me sonríe saludándome con la mano en alto. La saludo con mis dos puños en alto agitándose en señal de alegría. No me explico por qué justo a mí. También a la nena que está al lado mío, y a alguno que otro privilegiado. Comienza el show.

    Algo mágico
    Ella baila, canta, divierte, pero también enseña: pasar "energía" con la mano arriba (Chindolelé), la importancia de los sueños (Luna de Cristal), la magia de los colores (Arco Iris)...¿Qué significa todo esto? ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Adónde conduce todo esto? Realmente estoy sorprendido, estoy shockeado con lo que acabo de descubrir, con este mensaje espiritual que transmite esta chica. Yo creía que esto era nada más que un divertimento infantojuvenil; yo no había escuchado más que Ilarié y alguna otra cosa, y ahora descubro un repertorio que me sugiere propósitos más trascendentes. Estoy sintiendo y presintiendo la razón de por qué me encuentro en este lugar. Estoy sintiendo una magia que empieza a transformarme. No podía ser un simple enamoramiento televisivo; presiento que he sido traído aquí para iniciar algo, y ya empiezo a ver de qué se trata. Y para que eso se cumpla, piensen lo que piensen y me digan lo que me digan los demás, acá no estoy frente a un personaje al cual crean que yo no llegaré jamás: estoy frente a una persona a la que puedo mirar a los ojos, que me puede mirar a los ojos, ¡que me ha mirado a los ojos!... Que me ha sonreído, que le he sonreído; que podría tocar, que podría escucharme...
    El final está cerca. Ella dice sus palabras de cierre. Tres días después, por Telefé, todos  verán este show que está siendo grabado. Todos la verán decir esas palabras finales. Verán que la vista de ella, por unos instantes, reposa en algo mientras habla. Como sucede comúnmente ante un público, cuando entre cientos de espectadores, la vista del que habla se queda instalada en uno solo. Nadie podrá saber que ése al cual miraba, era yo.

    Ofrenda de amor
    Termina el show. No me apuro en salir. Arriba, en los palcos, pocos quedan. Una animadora televisiva argentina, que tiene un programa infantil y que está muy de moda, se encuentra del otro lado del teatro, en un palco lateral a la altura del que ocupé. No es Flavia Palmiero, sino Alejandra Gavilanes. Hacía días nada más, que le había mandado una carta. Nos habíamos conocido hacía años, cuando era maestra jardinera; una hermosura. Voy directo hacia ella y...la manija de mi portafolios se sale.   Mientras acomodo el maletín en una butaca, ella y yo nos miramos desde lejos en la penumbra; imposible que me reconociera. Tomo el inconveniente como una señal, así que si algo está sucediendo o por suceder, mejor que me apure y deje el arreglo de la manija para otro momento. Ella baja por la escalera de su sector, yo por la del mío, y abajo, de inmediato, las dos animadoras infantiles se ven rodeadas de gente. Menos mal que no me entretuve allá arriba, o me perdía a la que vine a ver.
    No imaginé que saldría tan rápido; ni siquiera se cambió: está con la ropa blanca con que cerró la función. La rodea su seguridad personal, que saldrá a los empujones, y si me trato de acercar demasiado, seré uno de los empujados. Y si me trato de acercar sólo un poco, me empujarán los que quieran acercarse más, y que no son precisamente niñitos.  Quiero acercarme y busco la forma más adecuada. Entonces me sumo al cordón; con mi voz pidiendo paso y con mi portafolios bajo el brazo (lo cual me ayuda a hacer creer que pertenezco al grupo) unos se van abriendo a mi paso, y a los que no, los voy desplazando con el maletín y con todo el peso del cuerpo, mas el del cordón. He quedado justo en el centro y adelante de todo. Soy el ariete del vallado humano protector que le abre paso empujando gente, forcejeando entre la multitud. Por fin, sube al ómnibus que la llevará. He quedado bien ubicado junto al transporte. Se asoma por una ventanilla, desparrama al vuelo fotos suyas, y entrega en mano otras. Mi mano es una de esas privilegiadas. Desde ese día, hasta más allá del día en que, siete años después, escribiré esta historia, esa foto habrá de permanecer a la vista en un estante junto con otros recuerdos importantes.
    Entre los gritos de tantos, consigo que fije su mirada en mí. Le grito la declaración de amor, la ofrenda amorosa, la única y mejor que en un momento así se podría. Halagada, ella me sonríe con simpatía. No sin sorpresa: esto no es común todavía en la Argentina. Los apasionados seguidores serán muchísimos en un tiempo más, pero ella está frente a un apasionado de casi treinta años, no un chico. El mismo que por un tiempo seguirá siendo visto como un tonto, como el único tonto conocido que le comenta a todos que a ella la ama. Hasta que aparecerán todos los apasionados; y se verá que muchos de los que creían tonto un amor así, también terminarán enamorados de ella. Pero, por ahora, soy uno de los pocos de mi edad, y en este momento hay más cholulos que apasionados en este lugar; esa diferencia se nota, y en mí ella la pudo notar: en la frase pronunciada, en la expresión, en la mirada. Ha sido una bonita sonrisa la que me mostró como comprendiendo esto. Entre cholulos, adolescentes y niños, ha visto y oído a un treintañero  diciéndole a ella que la ama, y de un modo que no era de pasar como cosa ligera.
    Lo que tanto hubiera deseado y que parecía un sueño realizable, pero distante, estaba cumplido: que un sentimiento así no quedara guardado, sino que la persona amada lo supiera, lo recibiera. Aunque estas cosas no sirvan para nada. Aunque de ahí en más no pasara nada. Aunque uno más entre millones no significara nada. Porque no significará nada en una visión panorámica, pero en un segmento de tiempo, de breves segundos en un mísero fragmento de tiempo, estas pequeñeces son vivencias enormes, valiosísimas.
    Decenas de manos se estiran para tocar la suya. Ella toma una por una. Hasta que, incomprensiblemente, ya nadie busca tocarla. Ya no hay tanta gente. Se diría que la han dejado sola por un momento. Por lo menos, en el sentido de esa compañía que se ofrece cuando no se quiere dejar la mano de alguien sin ser tomada. El muchacho de la declaración amorosa se aproxima entonces. La toma de la mano y no la suelta. En una clara intención de significar aquello. Así permanecemos durante unos momentos que no son tan breves. Hasta me da la sensación de que esta momentánea pausa en el asedio de la gente, ha sido una milagrosa providencia para permitir mi privilegiado acercamiento. Ella no me mira mientras tanto, ni nos decimos nada; no hace falta: no hay nada que decir más importante de lo que ya me ha escuchado decirle, y no hay nada que mirar en mis ojos que no sea lo que es de suponerse. Mientras su mirada recorre otras miradas, su mano reposa calmamente en la mía. No habrá registro fotográfico para perpetuar este instante.
    El segmento de tiempo casi irreal, providencial, parece haber transcurrido: vuelven las manos a buscar a la de ella, que va retirando delicadísimamente, suavemente su mano de la mía, para seguir repartiendo saludos.
    El vehículo que la llevará, arranca. Se va desprendiendo lentamente de la muchedumbre. Ella sigue asomada, saluda a los últimos que van quedando a su paso, dispersos. Las últimas palabras que escucha son: "Volte pronto...boa viagem". Ella contesta: "Obrigado", a aquel que, cuando todos han quedado atrás, sigue acompañándola hasta los últimos metros. Porque es alguien de esos que entienden que estas compañías hay que ofrecerlas hasta los últimos metros. Así lo harán tiempo después centenas de seguidores que entenderán lo mismo. Pero, por ahora, solamente yo he ido unos metros más allá, que los últimos dispersos de la muchedumbre. Y me quedo parado ahí saludándola con la mano, viéndola mirarme al alejarse; viéndome ella mirarla mientras se aleja.

Indagación
    Los días que siguieron, me la pasé consiguiendo revistas sobre ella, incluso la que publicaba su historia. Encontré curiosidades que iban confirmando mis ideas sobre su papel en el mundo. Libro preferido: El Alquimista, de Paulo Coelho. Frase inspiradora de su actividad: "Dejad que los niños vengan a mí", de Jesús. Un retrato de Jesús riéndose, en su casa (por fin una imagen alegre para un ser al que siempre lo pintaron con cara de dolor o de beatitud, como si eso hubiera sido su constante). Ella con su convicción de que su tarea es una "misión divina" o "cosa de Dios". Lo de la energía, ya lo había visto en el teatro. Yo no tenía la mínima duda de que mi atracción hacia esta persona, involucraba motivos hasta entonces insospechados, y de los que ya empezaba a tener sospechas. Estaba teniendo elementos para sospechar. La información obtenida en las revistas confirmaba mis percepciones cuando la vi en el teatro.
    Esperaría, desde entonces, su regreso el año próximo, para establecer comunicación con tan interesante persona. Con esa persona que podía decir mucho más de lo que ya les estaba transmitiendo a los niños. Para eso requeriría una preparación que ya estaba encaminada: si prefería entre sus libros al de Paulo Coelho, y si manejaba el tema de las energías, de ahí a lo cósmico, lo extraterrestre, el paso sería muy pequeño. Por lo tanto, para que esa preparación continuara ampliándose en ella, mi intervención podría ser útil, quizá necesaria: por algo fui a parar a ese teatro, por algo se dieron las cosas como se dieron adentro y afuera de allí; para algo tal vez alguna fuerza externa a mí y a ella, me puso dentro de su campo magnético. El por qué de haberla conocido, tenía que estar mucho más allá de lo circunstancial. Y si por eso mi intervención no sólo podía ser útil, sino también necesaria, tenía varios meses para pensar en el asunto seriamente.
    Por lo pronto, el primer contacto con ella estaba producido. Visual, verbal y tactil. Tenía yo un sobre con ciertas informaciones para ella, cuando la tuve ahí pudiendo dárselo. Pero entre lo informativo y lo afectivo, le dejé esto último. Fue esa mi elección en ese momento. Evalué la situación en ese instante y advertí que era un momento para efectuar una transmisión de sentimientos, y no de asuntos en papeles. Por más que ella pudiera olvidar a ese sujeto que se le aproximó de modo llamativo, el contacto estaba abierto a nivel de almas; el encuentro estaba producido y el camino estaba abierto para futuras transmisiones que yo empezaría a pensar en efectuarle, preferentemente por escrito.
Así cerró ese año 90, en el que sobre extraterrestres había hablado muy poco y en pocos lugares, porque estuve volcado a otras actividades, no menos importantes para el planeta. Actividades que tuvieron que ver con mi aproximación a esta persona clave en lo que me parecía una estrategia cósmica operada en la Tierra, y que, por lo tanto, pasaría a ser clave en mi propia estrategia de difundir ciertas cosas para la humanidad.
Estudio y divulgación del fenómeno
    Es necesario ubicar a Xuxa en el contexto de la pluralidad de mensajes que se transmiten y de opiniones y convicciones que se tienen sobre el futuro del planeta, ¿Dónde está situada ella? ¿Dentro de qué y fuera de qué? ¿A qué forma de pensamiento representa? ¿A cuáles no?
    Dentro de su actividad y de sus propósitos, ni a Xuxa, ni a su equipo de producción, ni a su público les ha interesado saber todo eso. La transmisora, los elaboradores y los receptores del mensaje sólo tienen una cosa clara: ése es el mensaje adecuado a sus deseos. Y no importa si se trata de un mensaje de aspiraciones utópicas: lo importante es creer posible lo imposible. En la dinámica del hacer, los artífices del "fenómeno Xuxa" difícilmente podrían detenerse a estudiar en qué contexto ideológico filosófico-doctrinario se mueve el asunto. La misión de Xuxa y su equipo parece transcurrir sin tanta percepción de lo que está pasando. Mi tarea consiste en explicarlo.
    ¿Qué diferencia hay entre saber y no saber lo que está pasando? El conocimiento no sólo produce un contacto con la realidad a nivel del pensamiento. Produce también un acceso, una sintonía, una vinculación con lo que se conoce, un pasar a formar parte de esa realidad. Y una vez que el lector de este trabajo conozca la parte de esta realidad que le resultó desconocida hasta aquí, sintonizará de un modo distinto con la "cuestión Xuxa".
    También a mí me pasó, en su momento, que el conocimiento de ciertos aspectos especiales de Xuxa, me puso en sintonía con ella. Pero estas cosas que supe, las supe por conocimiento previo de cierta temática. De no haber estado en tema, Xuxa y sus connotaciones e inclinaciones místicas me habrían pasado tan imperceptibles frente a mis ojos y oídos, como a millones de espectadores que no han sabido descifrar ciertos códigos. Al percibir instantáneamente cuál era el trasfondo espiritual y cósmico de lo que pasaba con Xuxa, y al vincularme lo más a fondo posible con este fenómeno, observándolo desde adentro, pasé a disponer de información cualificada, accesible a pocos, con la que eventualmente podría dejar impactados a unos cuántos con quienes conversara.
Mi entrada en Acuario
    Influencias
    1991 me vio llegar a Capilla del Monte por cuestiones comerciales ajenas a los ovnis y al Uritorco. Y por las mismas cuestiones extra-ufológicas, estuve, ya por el otoño, y en Buenos Aires y aledaños, visitando instituciones dedicadas a los temas cósmicos. No hablo de observatorios Astronómicos, sino de entidades espirituales en línea acuariana. Y por moverme entre gente de la New Age, escucharla, leer lo suyo, mi mente empezó a ser influenciada al incorporar otras variantes. Mi lectura de los Ami y de otros libros de Enrique Barrios, me hacía entender ciertas cuestiones cósmicas con las que yo estaba en desacuerdo. O, dicho de un modo más apropiado, me hacían creer entender, o creer lo que creía estar entendiendo.
    Mi entrada en el campo magnético de Acuario, con su literatura y sus personas referentes, me permitió advertir que aquella ídola de los niños y adolescentes, era una típica mensajera acuariana. Y más aún: una estratégica mensajera capaz de llegar a un público tan variado y tan numeroso, que no habría persona mejor situada que ella para operar transmisiones de conciencia como las que ella efectuaba y que podía efectuar con mayor amplitud. Pero yo no fui el único que pensó así: ya en su retorno a la Argentina, dijo que le había sido regalado el libro Ami. El comentario lo hizo antes de grabar su primer programa aquí, y minutos antes de que yo saliera para Buenos Aires a comprarle y llevarle ese libro. Señales como ésta, me indicaban el camino.
    Con el nuevo mapa de realidades que estaba trazando en mi mente, mi orientación estaba tomando un giro de 90 grados. La primera rotación de los mismos grados, había sido cuando despegué de mi creencia en que había que prepararse para la evacuación en las naves; un par de años atrás, al distanciarme de la organización de gente contactada con los seres cósmicos, y cuando sintonicé con el mensaje de Cocoon II. Los 180 grados de giro se completaban ahora, con Xuxa y la Nueva Era, cuando no sólo no me importaba irme del planeta, sino que me importaba seriamente hacer algo por él. Porque lo que hasta el final de los años 80 había visto y aprendido, me auguraba un futuro pesimista para el mundo.
 
    La razón y la fuerza
    Los años 90 que comenzaban, con el optimismo que inspiraban Ami y Xuxa en cuanto al futuro del planeta, me verían con esperanzas y dónde apostarlas. El libro me dio razones; Xuxa, la fuerza: con alguien como ella funcionando así en la Tierra, algo tendría que pasar; si no se ha dado cuenta, o si nadie se ha dado cuenta, yo sí veía en ella una fuerza enorme, capaz de ser aprovechada para lograr gigantescas transformaciones mundiales. Y yo tenía que apostar mis esperanzas, mi pensamiento y mi sentir, a lo que estaba vislumbrando. Creer en que esa persona era la ideal para que, mediante los niños, muchos cambios fueran posibles, me hacía creer en el futuro, hasta entonces falto de faros encendidos como éste, a mi vista. Esa fuerza, su fuerza, era impulsora de mi fuerza. Y cuando digo fuerza, digo entre otras cosas, esperanza. Porque con alguien así, a uno le cuesta menos tener esperanzas por el futuro del mundo.
    Era, para mí, conmovedor escucharla, verla, ver lo que pasaba a su alrededor, esa magia que se transmitía a la gente. Veía yo las lágrimas de los niños cuando ella se iba en su plato volador al final de los programas; como si fuera, repetido diariamente por años, en ficción, un adelanto de algo que tal vez algún día sucederá en la realidad.
    Poco importaba el tiempo de Playboy y del cine erótico; esta persona no era la misma. Y si una estrategia tuvo que ser planificada en los Cielos para que ella llegara al centro de todas las miradas, desde donde iniciar el cumplimiento de la misión, y tuvo que ser por ese conducto y vía Pelé (porque para triunfar en este sistema hay que "ser astutos como la serpiente", dijo Jesús) para mí era comprensible; no la juzgaba ni condenaba como tantos "moralistas". Y como yo era  uno de los muchos que así lo entendían, colaboraría con esta misión que estaba muy a mi vista, dejando de lado las otras realidades cósmicas de la misión que yo integrara en la segunda mitad de los 80. Mis conocimientos cósmicos trascendían tanto la realidad de este mundo, que se tornaban inútilmente inaplicables a mis posibilidades terrenales. Aquí había, en cambio, una posibilidad concreta de acción positiva. Con esta mujer como inspiradora y movilizadora.

    De una misión a otra
    Esta nueva toma de posición, me hacía sospechar que la razón de haber sido mandado a este planeta a ocupar este cuerpo, no era la que me venía impulsando en sentido contrario. En primera instancia, se me había enviado a participar de una misión ajena al problema de la Tierra, junto con seres que cumplían aquí objetivos cósmicamente a mayor escala. Había una verdadera guerra universal, y no meramente galáctica, y aquí en la Tierra había una lucha de cabezas de Fuerzas opuestas,  que vinieron a dar a este escenario, como el Graf Spee vino a dar al Río de la Plata, en un combate fuera de contexto. Y yo fui sacado de mi contexto de responsabilidades cósmicas para con este planeta, para ser puesto en ese combate entre generales. Yo, un soldadito galáctico en medio de tamaña lucha de fuerzas inconmensurables.
    Luego de esas instancias iniciales, mi alejamiento de tal misión empezó a parecerme ya previsto (y hasta inducido) por los mismos mandos que determinaron mi envío a la Tierra a ocupar este cuerpo. Si se me hubiera enviado para mantenerme en la misión, ¿qué estaba haciendo en sentido centrífugo? Por momentos me sentía un traidor, y por momentos un engañado o un utilizado que se estaba rebelando. El fondo de la cuestión era que este mundo tenía que ser destruido por los altos mandos del Universo, y yo no tenía ninguna obligación de ayudar a evitarlo: lo mal hecho, debe ser deshecho; ése era el mandato. Razones había, pero en mi rebelión, empezaba a adherir a un mandato galáctico: lo mal hecho, debe ser reciclado. Por lo tanto, mientras la destrucción del mundo como prevención de males mayores en expansión, se evitara, yo me integraría a las fuerzas galácticas de restauración de la armonía planetaria. Es decir, la Confederación. Ésa cuyos comandantes, eran tan soldaditos como yo en comparación con las jerarquías universales a cuyas órdenes me encontraba. Y yo sabía bien que estaba retirándome de algo grandioso, para abocarme a pequeñeces de un insignificante rincón de una galaxia perdida en la noche del espacio.
    Quizá éste fue mi más correcto proceder, pues haber estado por accidente ante lo que tuve el privilegio de estar, no suponía que yo estuviera para tan grandes asuntos.

    Conflicto de ideas
    Sin embargo, se nos había  dicho que el sólo hecho de haber accedido a tales revelaciones, ya nos hacía diferentes de cualquier ser de niveles galácticos. Porque lo que vivimos, lo que supimos por estar en medio de tal experiencia ajena a todo lo de aquí, no llega a ser aprendido en las etapas de evolución galáctica. La transmisión efectuada al grupo que yo integraba, por parte de seres que no eran de esta galaxia, ni de ninguna otra, sino de más allá de lo físico...revelaba cosas ajenas no sólo a las galaxias, sino al Universo...pues hay otros Universos más allá de éste. Ningún ser galáctico podía saber sobre esos planos, por no poder alcanzarlos. Cuando un conocimiento al que no se puede, entonces, acceder, desciende a niveles como el nuestro, produce transformaciones allí donde se reciba. Produce un estado de conciencia por el cual el receptor verá todo distinto, podrá actuar distinto, por más baja que sea su evolución galáctica, mientras que el resto seguirá viendo y haciendo todo igual, por más alto que sea su grado galáctico de evolución. Por eso no temo desafiar a ningún comandante galáctico que me quiera venir a enseñar lo que cree saber que es el Universo y cómo debe ser la vida en él. Por eso mi adhesión al plan galáctico de ayuda al planeta, es condicional: colaboro con que este mundo se arregle, pero no con enseñarle a la humanidad que haya sido creado para una normal evolución, cuando para la evolución verdadera  mundos así son una aberración.
    Sin embargo, mi mente se contaminaría a tal punto de conceptos galácticos de la Confederación, que por un tiempito yo llegaría a formular la conjetura de que todo fuera al revés de lo que yo pensaba, y que realmente Dios había sido quien hizo que todo esto funcionara así, y para fines evolutivos. Fue como una película virtual que me hice, en la cual me introduje pasando por toda la trama, hasta llegar al desenlace de que no; yo no había pensado al revés de la realidad: la realidad que me vendían la New Age y sus comandos interestelares, era un bonito cuento de hadas.
    Pero eso sucedería entre mediados del 91 y dos años después. Luego, mi desactivada misión extragaláctica, universal, recobraría chispazos de vida, para mucho después encaminarme a una lucha reivindicatoria de todo aquello que yo mismo había combatido. Por ahora, estamos en otoño de 1991, y estoy dentro de un cuento de hadas galáctico, hechizado por un hada milagrosa que creo venida de no sé dónde, a la Tierra.

Entre la pasión y la misión
    Sentimientos y Pensamientos
    La Operación Xuxa (como un amigo la definió cuando le conté mis planes y pasos) se cumplió a lo largo del año con mi envío de cartas y de libros sobre toda esta temática espiritual y cósmica. Quiero ser breve acerca del resultado de todo este despliegue, lo cual consta detalladamente en mi archivo privado, en tanto no resuelva publicarlo en un libro. Lo que deseo resumir, es que aquella persona que a los demás les parecía inaccesible para mí, e incapaz de prestarle la mínima atención a mis ideas y a mis sentimientos, sí me dio la respuesta que yo sabía que ella podía darme a ambas cosas.
Yo no me hubiera imaginado en el papel de un frío e insensible transmisor de información y conocimiento para que ampliara su preparación, su conciencia. Dudo que algo así de mi parte le  pareciera especial, y digno de alguna respuesta.
    Tampoco yo me hubiera imaginado en el papel de mandarle cartas de amor o seguirla a sol y sombra como sus fans, sin otro propósito; sin ningún propósito de transmitirle todas esas cosas que estaban encaminadas a activar ciertos aspectos de la misión que ella cumplía. Se habría encariñado conmigo tanto como le sucedió con sus seguidores, pero nada más. Nada menos se podría decir, pero yo debía serle útil en otros aspectos, aquellos trascendentes; no sólo útil a su afectividad.
    Estaba bien, entonces, que yo para ella haya sido una combinación de cariño y función; en otras palabras, sentimientos por un lado, pensamientos (la misión) por el otro. Ella tenía claro que mi sentir que me llevaba hacia ella, estaba equilibrado con mi función de transmitirle cosas. Era, entonces, a veces muy pasional, muy comúnmente humano, y a veces muy espiritual y cósmico en mis actitudes hacia ella.
    Ya desde mi primera carta (mis cartas llegaban a destino por vías seguras, sí) ella percibió ese "cariño muy especial" (tales sus palabras al comentar una de mis cartas en un programa), el cual me agradeció. Pero también en la primera carta, yo le escribía sobre la misión cósmica que, a mi entender, le había sido planificada para que ella viniera a cumplir a la Tierra. Algo que le reiteraría otras veces, por si le quedaba alguna duda, con mi contundente afirmación de que ella venía de otro mundo para esta misión.

    Ideas "locas"
    Por aquel entonces, alguien me comentó que una vez la vio llegar o irse en el plato volador de su programa, haciendo un saludo que le llamó la atención: "es el saludo de un comandante", me decía sospechando como yo, algo sobre su procedencia espiritual antes de esta vida. Un parapsicólogo ahora amigo, declaraba en una revista, que Xuxa es una enviada que vino a preparar a los niños para la Nueva Era. Y una vidente que por entonces conocí, hablando del mal estado de las cosas en el mundo, me dijo que, ante eso, Xuxa "es alguien que han tenido que mandar..."
    Me decía una seguidora que el chofer de Xuxa, Gerardo Roa, comentaba que esta mujer hacía cada cosa, que parecía de otro planeta. Eso no sería una mera expresión elogiosa, sino que daba idea de una percepción más profunda. La chica seguidora había visto, un día, una radiación en una de las Paquitas, y tenía un amigo que estaba en el tema de los extraterrestres, al cual me presentó. Así las cosas, las charlas entra ella y Gerardo habían dado lugar a ciertas consideraciones de ambos sobre este misterio que sugería la cuestión Xuxa. Ella me lo presentó, y desde entonces he hablado muchísimo con él, incluso sobre mi propia experiencia con aquellos seres cósmicos, y sobre mi visión del tema Xuxa. Porque él pertenecía a la clase de personas con las que estos temas se podían hablar. Siguió ligado laboralmente a Xuxa durante todos estos años, tanto que en algún momento lo llamé "el piloto de la nave que la transporta".
    Hoy por hoy, ya al filo del 2000, se habla en algunas partes sobre su procedencia venusina...(Quien haya leído Servidores de la Luz, de Rhea Powers, contactada con venusinos, sabrá advertir cómo el mensaje de Xuxa está en perfecta consonancia con en mensaje de los seres de Venus).

Inconvenientes
    Me fui dando cuenta, a medida que iba viendo sus reacciones, de que a ella no le gustaba que se pensaran cosas tales. La revista Tele-Clic hablaba de sus visibles connotaciones místicas, lo cual ella negaba tener. Ella quería ser una humana normal, y no dar lugar a tales especulaciones. Esto me permitió deducir que ciertas cosas mías, no le gustaron. Y el año 91 cerró con incertidumbre acerca de la síntesis interpretativa que en todo ese tiempo ella haya hecho de mi parte afectiva y mi parte operacional en cuanto al propósito trascendente. Las cosas entre ambos no habían quedado en buenos términos, es la verdad. Pero mi duda era si lo que provocó el distanciamiento había sido mi parte sentimental interfiriendo en mi dignísimo y honorable propósito espiritual y cósmico, o si este propósito interfirió en lo que pudo haber sido un simple intercambio de sentimientos entre ambos. Porque quizá la afectividad que yo le transmitiera y la que todos le estaban transmitiendo -y no delirios místicos- era lo que más le importaba de la vida en aquellos momentos a veces oscuros y solitarios.
    En este aspecto, mi transmisión afectiva estuvo por debajo de las posibilidades y oportunidades que se me presentaron. Por momentos me comportaba como lo que podría parecerle un fan, inclusive viéndome a veces reunido con seguidores suyos (hice amistades en ese entorno, e incluso con gente más directamente vinculada a ella). Pero, por momentos, mi comportamiento era esquivo hacia ella; me veía mantener distancias que tal vez no comprendía por qué yo las ponía, si ella no lo hacía conmigo. Mi idea del asunto era que sólo debía hablar con ella si había de qué hablar, si algo importante hubiera que tratar, si como consecuencia de las cosas que le enviaba, le surgían ideas o temas para conversar conmigo. Por eso no trataba de acercarme para hacer surgir cosas que no estaban surgiendo. Si ella necesitaba más tiempo para comprender adónde apuntaba lo mío, le daría todos los meses o quizá años que fueran necesarios. Yo no estaba para correr entre sus seguidores para saludarla, como en un momento había sucedido.
    Ni siquiera había querido volver a hacer tal cosa, en una oportunidad en la cual, cuando me vio en uno de los taxis que la escoltaban, en su rostro vi dibujársele la sonrisa más hermosa que alguien me había mostrado en mi vida. La sorpresa y la alegría estaban en esa expresión que me dejó paralizado; la sorpresa de quien no esperaría encontrarse conmigo, y mi paralizante sorpresa de no imaginar que yo pudiera ser motivo de tal alegría. Me hizo una señal que no pude ver, por un reflejo de sol que justo dio en el parabrisas. Poco después, durante el trayecto, con los dos vehículos apareados, se inclinó para buscarme con la vista, y al verme otra vez, su expresión hacia mí fue distinta de la anterior: casi seria, apenas una leve sonrisa, mirada profunda, y la mano estirada haciéndome con tres dedos su habitual saludo en el lenguaje de los sordomudos para significar "te amo".
    Había sido reciente mi envío a ella de un telegrama a Río (cuya recepción confirmaría luego), diciéndole que la extrañaba, durante una  prolongada ausencia en setiembre. Y también había sido reciente mi envío de cierto material periodístico en el que me habían hecho una nota en la que hablaba favorablemente sobre ella, en medio de las polémicas sobre sus vinculaciones o no con cosas demoníacas. Sumado esto a cartas y todo lo anterior, era de entenderse su imprevista actitud para conmigo. Pero a pesar de esta demostración de afecto, que era toda una invitación a aproximarme de una vez, no lo hice. No quise dejarme llevar por esa impulsividad típica de un fan, que ante una posibilidad así, se habría bajado del vehículo para correr a saludarla: habría sido el principio del error, el retorno a un pasado en el que las corridas acompañando expresaban mi aspecto pasional. Y yo tenía que ser más racional y equilibrado, en virtud de mi función, a la cual en aquellos momentos yo denominaba "misión", y a la cual no debía poner en peligro con comportamientos que deslucieran mi persona. Porque no quería ser visto por ella como un seguidor, que por el sólo hecho de ser o parecer tal, podría significarle cierto grado de idolatría, que no concordaría con mi propósito y mi mensaje, a lo cual desmerecería.
    Alguien entre sus fans me preguntó por aquellos tiempos, ¿hace mucho que seguís a Xuxa?, a lo cual le respondí "27 millones de años" (ocurrencia que no sé de dónde me salió), y le aclaré: "no la sigo: la acompaño". Compañía fantasmal y distante, a veces cercana, que le brindaba en cada carta, en cada presencia, pero con mi mente evitando que mis emociones me impulsaran al contacto físico en condiciones inconvenientes.
    Luego, cuando me traicionaron los sentimientos y estando en Río de Janeiro, intenté un acercamiento, la cosa no prosperó. Su actitud hacia mí fue esquiva en todo momento. Quizá estaba bien y hasta le hacía bien mi distante y epistolar cariño que alguna vez me agradeciera. Y quizá estaba bien mi transmisión de cuestiones místicas a distancia. Pero yo no había estado del todo bien al poner tanta distancia, y como consecuencia ahora no estaría del todo bien aparecerme en su casa, dentro de su casa como lo hice (toda guardia puede ser persuadida), y tampoco me serviría de mucho que le dejara mensajes dictados a quien atendiera su teléfono (todo número puede ser obtenido) para cerrar el 91 con un "feliz año nuevo" deseado a ella por esa vía.
Encuentros con gente especial
    1992, febrero; con Capilla del Monte y el Uritorco, se me preparaba el escenario para realidades muy cósmicas que viviría. Allí conocí a Enrique Barrios, a quien ofrecí contactarlo con Xuxa, ya que me dijo que todavía no se habían dado las condiciones. Y conocí gente que me llevó a un supuesto contacto programado en el cerro sagrado. El grupo parecía sectarizarse, bajo la conducción de uno de esos especímenes especiales para formar sectas. Finalizada la reunión, (a la que los ovnis al final no asistieron...) hablé con algunos sobre mi pasado y sobre mi ocupación de este cuerpo. Les hablé sobre la importancia de la confusión para llegar a la verdad, pues la convicción aferra a creencias y no permite salir del error si se está en él, y descubrir lo cierto. Esta apreciación mía sobre lo útil que es estar confundido, le hizo pensar y decir a uno de los presentes, que entonces Menem es muy útil, porque se la pasa creando confusión. No me cabía otra cosa que concordar...
    Quien dijo eso, me manifestó en un momento dado, en tono de broma, su temor a que yo, que había hablado de los extraterrestres negativos, y de mi procedencia, fuera uno de ellos. Al día siguiente, él tendría la respuesta a su duda. Estaba yo en un bar con gente amiga y otra que acababa de conocer. Estaba un chico de 11 años, cuya madre lo había llevado a Capilla del Monte ante la insistencia de él por conocer el Uritorco. Eran de Neuquén. El problema de la madre, que nada sabía de extraterrestres y esas cosas raras, era que el nene se la pasaba hablando de todo eso, dibujando naves y seres extraños, a tal punto que se lo suponía autista. Y los "profesionales" a cargo, querían efectuarle un tratamiento con drogas, pues se suponía que padecía de un problema glandular que le provocaba estas "deficiencias psíquicas".  Mi oportuna aparición ayudó a evitar tal aberración.
    Como el problema mayor era que el nene decía ser extraterrestre, le informé a la señora sobre la existencia de casos similares, que esto es normal, que son muchos los chicos que dicen esto, porque es verdad que vienen de otros mundos a cumplir misiones. Le hablé de Flavio Cabobianco y su recién publicado libro Vengo del Sol, y de sus apariciones televisivas que produjeron llamados de padres con hijos que actuaban parecido. Y por si esto fuera poco y por si todavía le quedaba alguna duda sobre la salud mental de su hijo "extraterrestre", pasó algo increíble en esa mesa. Cuando le dije a la señora que yo también soy como su hijo, y que no estoy loco ni él tampoco, el chico (que al parecer percibía cosas), le dijo en voz baja a la madre que yo también vengo de otro mundo, cuyo color describió, y empezó a dibujar naves y seres. La nave que dijo que él había tripulado, era el clásico plato volador. La nave mía, según su dibujo, era triangular; "¡es una nave de combate!", exclamé al ver sus características. Eso no parecía concordar con la misión que el chico dijo que yo vine a cumplir: "traer el rayo del amor".
    Hablando de rayos,  días después, el nene hizo salir rayos luminosos de un cristal que le regalé. Y supe que, testigos del hecho, andaban después por los comercios buscando "los cuarzos que hacen luz"...Y hubo quien me dijo que vio al nene hacer con una mano señales al cielo, desde donde una luz pulsante parecía responderle.
    Y entre lo curioso que sucedió durante la charla en la mesa del bar, en ese momento, el señor que, la noche anterior, había mostrado su inquietud ante la posibilidad de que yo fuera un extraterrestre "malo",  justo había pasado por ahí, me había visto y se había detenido, en el preciso instante en que el nene hablaba sobre mi origen y misión. Para ese señor, que observaba y escuchaba todo sin que supiéramos que estaba a un costado, tal coincidencia fue poco menos que una prueba absoluta. Yo diría que nada de poco menos: fue, con todas las letras, una prueba absoluta para él. Desde entonces, Pancho es uno de mis mejores amigos. Hizo cuanto pudo para ayudarme en contactarme con personas que estaban en temas cósmicos, espirituales (a muchas de las cuales, en los primeros tiempos, él les comentaba que tenía un amigo extraterrestre) así como yo lo puse en contacto con gente así, o a gente así con él, dado su papel de interconectar personas, del cual era conciente. Gran destino el suyo, que pudo haber tenido otras derivaciones si, cuando él era un bebé, su padre bodeguero hubiera colocado, como iba a hacerlo, la foto de él y su apodo como marca, en el que iba a ser el vino Panchito, pero que terminó siendo el famoso Resero. Pancho estaba muy al tanto de mis movimientos con el tema Xuxa, y hasta uno de sus hijos llegó a tener amistad y algo más con una de las Paquitas argentinas de ella, con la que en algún momento he conversado bastante, pero no de mis intimidades cósmicas. Mi propósito con respecto a la "misión Xuxa", involucraba a la gente ligada a ella, de modo que Paquitas, productores, seguidores y quien tuviera algo que ver, recibirían durante estos años algo de mí, pues mi visión de la cuestión Xuxa, era la de un "proyecto cósmico" centralizado en ella, pero estando ella secundada por toda esta gente, sin la cual, nada funcionaría. Y eso me llevaba a suponer que no cualquiera participaba de algo con tan trascendente trasfondo: debía tratarse de seres espiritualmente acordes con esta misión. Y fortalecer o despertar las conciencias de cuantos pudiera entre ellos, era parte de mi tarea.
Nuevos niños
   Se venía hablando mucho a estas alturas, de los chicos que estaban naciendo y las cosas sorprendentes que decían y hacían. Casos como el de Flavio Cabobianco y el chico de Neuquén que con Pancho conocimos en Capilla del Monte, iban apareciendo y anunciaban una progresiva apertura de la llegada de conocimientos cósmicos por medio de estos llamados "nuevos niños". Planifiqué, entonces, una reunión que debería ser televisada, en la cual estaría Flavio, y estarían personas que sabían de este fenómeno que se está produciendo, con el nacimiento reciente y actual de estos seres. Podrían estar Trigueirinho y Pedro Romaniuk, que venían hablando del tema; Enrique Barrios, Juan Vitali,  Xuxa...
    La primera entrevista televisiva a Flavio, y quizá la mejor, se la había hecho Silvina Chediek. Se daba la coincidencia de que Pancho era amigo del productor de ella, así que no hubo duda de que ella era la conductora ideal para un programa tal, incluso por su aptitud profesional para algo así.
    Paralelamente, para el cumpleaños, a Xuxa le regalé el libro de Flavio, con la idea de que lo invitara a su programa, lo cual sería importantísimo para que chicos y grandes supieran lo que él decía. Más aún, para que estas cosas que muchos chicos dicen, sean tomadas con mayor atención, a partir de un caso como éste que Xuxa estaría presentando. No hubo ningún comentario de ella al respecto.
    Habiendo establecido comunicación con la familia del chico, supe que el sábado 2 de mayo,  estaría en Telefé en el programa de Juan Alberto Badía, y fui a verlo. Al mismo tiempo a pocos metros, grababa Xuxa, que pasó por un corredor frente a nosotros, y Flavio se quedó inmutable como si hubiera pasado frente a él cualquier persona de la calle (lo cual no deja de ser una verdad). Detrás pasó y la intercepté para saludarla, la Paquita Pituxita, a quien en Río le había regalado el cassette con las canciones de Ami, cuando supe por su prima que yo conocía, que ella estaba con ese libro. Entré luego al programa de Badía con Flavio, los padres y el hermano. Un programa más para revelaciones cósmicas, y para mantener en boca de muchos el tema de los chicos que traen estas enseñanzas.
    Mientras tanto, el programa con la reunión de las referidas personalidades seguía en fase de planeamiento. Ya había hablado con el productor de Silvina Chediek, y ya ella había leído una carta mía, donde le manifesté que yo soy...eso que soy. Pero era una confidencia que le confiaba para que supiera cómo venía manejada la cosa, por quién y con qué intención, que en ningún momento hubiera sido la de aparecer yo en pantalla. Era un tiempo en el cual yo no estaba para decir mis propias cosas, sino para colaborar con los que estaban diciendo lo suyo, propiciándoles circunstancias, con gente y medios, para que pudieran divulgarlo todavía más. Era una etapa durante la cual, todo ese conocimiento hipertrascendente que yo había recibido, estaba neutralizado por conceptos y realidades galácticas de toda la literatura y personas con las que interactuaba. Nada tenía entonces que decir de todo aquello, y en cuanto a esto, para qué decirlo yo, si veía clarísimo que mi papel más útil pasaba por este trabajo de laboratorio para teledirigir vinculaciones entre personas y establecer vías de difusión cuya vertiente era predominantemente televisiva, y necesaria y estratégicamente con Xuxa en el centro de la escena.
 
"Correo cósmico" y cierto papel del que hablaba
    Habiendo continuado la incomunicación entre Xuxa y yo, ya era la mitad del año, y sólo me había limitado a mandarle libros y materiales referentes al propósito en cuanto a mi función. Los sentimientos estaban heridos y confundidos, pero eso no debía interferir en lo que yo tenía que cumplir. Para el cumpleaños de ella en marzo, había llegado hasta su casa en Río, dejando un paquete conteniendo el libro del chico Flavio, y tres cartas; una mía, otra de Solange, amiga seguidora que integraba el fan club "Arco Iris", y otra del actor Juan Vitali (que había estado en uno de los programas de Xuxa con un grupo de niños que cantaban temas inspirados en Ami), a quien conociera por medio de Pancho.
    Fechada el 8 de mayo, una carta del prestigioso especialista en temas cosmobiofísicos, Pedro Romaniuk, fue por mi intermedio a la casa de ella en Brasil ("Muy querida hermana en la Luz de Cristo Jesús: Debido a que Ud. está ENTREGADA A LOS NIÑOS y por lo tanto...quienes AMAN a los niños AMAN A DIOS y su obra a través de la Luz del CRISTO JESÚS  (...)  Reciba todo mi apoyo por su obra con los niños y oraremos por su Salud y Fuerza. Hasta siempre".); y libros y un video de él, también llegaron a ella por mi intermedio.  Hice de correo con varias personas, pues estaba en buenas condiciones de garantizar que lo que me dieran iría a destino.
    Era curioso observar cómo mi presencia en ciertos lugares donde se venía hablando mal de Xuxa, terminaba por revertir actitudes. Como si yo generara un campo de fuerza o algo así, que daba lugar a transformaciones de pensamientos en otros. Quizá eso era parte de mi papel en todo este asunto. Era curiosa la paradoja de que, siendo el mensaje de Xuxa típicamente "New Age", todo grupo o institución en la línea Nueva Era que yo visitara, tenía entre su gente a muchos que veían a Xuxa como un ser negativo. Poco o nada se había prestado atención a algunas cosas muy destacadas en cuanto a este mensaje acuariano que ella transmitía. Para agregar a todo lo dicho hasta aquí,  puedo citar una de las canciones menos conocidas que, titulada "Quién sabe, un día...", con un trecho musical con las notas de Encuentros Cercanos, de la música de John Williams, habla de la futura llegada de un "un ser que nadie imaginó", un "raro ser" con "ojos llenos de amor, sembrando de luz la oscuridad",  que descenderá de "un rayo de sol", y a partir de esto, "el mundo entero cambiará".
    Pero al desconocimiento de esta parte de la cuestión Xuxa, se sumaba la insistencia en aquello de las grabaciones diabólicas en las canciones pasadas al revés, lo cual nunca fue demostrado; sólo "parecía" ser así...También el tema en cuestión era lo comercial de Xuxa, y la idolatría que sobre su imagen estaba montando, conduciendo al fanatismo; los evangelistas veían anticrístico hacerse idolatrar, pues "sólo Dios debe ser adorado" -decían- y se prohibía entre ellos ver los programas de Xuxa y escuchar su música. Una chica que conocí entre ellos, rezaba por Madonna y por Xuxa, "para que se liberaran de Satanás", y rezaba por mí, para que yo estuviera con Jesucristo (y supongo que no con Xuxa, en tanto ella "siguiera con el diablo"). En círculos New Age, se hablaba de la succión energética que ella operaba sobre los niños.
    Para ser ecuánime, imparcial y desapasionado, debo decir que hay algo de razón en todo esto de la excesiva comercialización, de la idolatría que arrastra ciegamente a la dependencia psíquica, y en esto hay un mecanismo de captación de energías. Ese torbellino energético volcado hacia un eje inductor de fuerza centrípeta, imposibilitaba a los adeptos para ser centrifugados hacia valores más trascendentes; en definitiva, buscar energías en planos superiores, en conexión con el Ser Superior Universal, y no en una persona. Xuxa quería y enseñaba esto, pero el sistema de marketing instalado, lograba lo otro. Para los seres menos preparados, más necesitados de afecto, o más proclives al fanatismo, Xuxa era un eje. Para una minoría capaz de entender su mensaje y su propósito, ella era un puente hacia otra cosa. Por algo los que así lo entendíamos y que estábamos en temas trascendentes, la buscábamos para convertirla en ese puente de divulgación de una conciencia nueva. Como los que le escribían canciones espirituales, ecológicas o concientizadoras en diversas realidades, para que, al cantarlas, muchos que escucharan, descubrieran y marcharan hacia un cambio. Sin estos músicos, Xuxa no habría trascendido: su propuesta musical fue lo que definió su éxito. Si una misión vino a cumplir, era imposible sin el cumplimiento de la misión artística de los creativos que la rodeaban, lo que también incluye escenografía, vestuario, coreografía...Una misión de muchos, y no sólo muchas misiones. O, en otras palabras, un plan de misiones integradas.
    Pero esto era invisible a muchos ojos de "new agers" fanatizados en sentido inverso, viendo los defectos en vez de las virtudes. Se hablaba mal de alguien que estaba diciendo y haciendo lo que podía para que ciertas enseñanzas empezaran a ser recibidas por los niños, entre mucho más, de público conocimiento. Hice cuanto pude para revertir estos pensamientos en mucha gente. Hasta les daba la razón a muchos en ciertos aspectos, pero les decía cosas tales como: "si es negativa y la criticamos, no hacemos nada útil; yo le he estado mandando muchas cosas que pueden hacerla más positiva, porque a lo negativo hay que revertirlo y aprovecharlo, no destruirlo" Y era curioso ver cómo, uno por uno, se iban dando vuelta esos pensamientos en personas que terminaban hablándome bien de ella, y hasta dándome cosas para que le llevara. Hasta el mismísimo Enrique Barrios terminó siendo uno de ellos, luego de algunas dudas que había tenido por el tema de las grabaciones satánicas, y de las correspondientes aclaraciones que al respecto le hice.
Encuentro programado
      Hora de definiciones
    Xuxa venía elogiando y recomendando leer el libro Ami. Ella tenía la idea de hacer una versión fílmica de ese libro. Había seguidores de ella que lo habían leído y a quienes conocí. Los contacté con el autor, tracé un plan, y al poco tiempo intermedié, como inductor de situaciones y como intermediario en mensajes, para que él y Xuxa se conocieran (todo sujeto "insignificante" puede hacer lo que poderosos y famosos no siempre logran por sí mismos). El por ella tan ansiado encuentro, sucedería en un programa suyo en Buenos Aires. Para Xuxa, fue trascendente al extremo. Fue un sueño en su vida, que recién en ese momento iría a cumplirse.
    Si bien desde que la conocí supe que yo podía ser útil para vincularla con personas así, pues mi función y aptitud yo las tenía claras, no habría imaginado que yo iba a estar en el medio de esta historia. Recién ahí estuve en condiciones de darme cuenta de cuál había sido la relación entre mi presencia en aquel primer show de Xuxa en la Argentina, y mi compra del libro Ami en aquellos días. Así como la relación de esto y de sus consecuencias finales, con el hecho de que fuera yo (si es que alguien no hizo lo mismo) quien le regalara a Xuxa casi todo lo que había publicado Enrique Barrios y que ella, en una nota en Gente de octubre del 91, dijo haber leído.

    ¿Una directora para la película?
    Al mismo tiempo en que esto sucedía en Buenos Aires, yo estaba ya en Río para la Eco 92. Había viajado para llevar un mensaje ecológico a las Naciones Unidas, cuyas copias entregaría también a las ONGs. Ingresé al Forum Global con alguien muy especial para mí, y que había conocido el 25 de mayo, luego de un primer contacto postal entre ambos: la directora de la película Super Xuxa contra Bajo Astral, y autora de la letra de Arco Iris, canción que, hecha para esa película, quedó imprevistamente como uno de los éxitos de Xuxa incorporados a su repertorio.
    El filme, que yo había visto casi un año atrás, transmitía enseñanzas muy místicas, en especial sobre los poderes del cristal de cuarzo, y sobre la lucha entre el Bien y el Mal. Supe, al conocer a Anna Penido, que mi suposición sobre el propósito de hacer un filme así, había sido correcta: que esto fue hecho por gente que está en lo místico; que buscaron a Xuxa para vehiculizarla como transmisora de enseñanzas preparatorias para una nueva conciencia en los niños.
    Tal había sido mi percepción de ese filme cuando lo vi en julio del 91, que a partir de ese momento me vi obligado a acelerar todo el plan que tenía trazado para que Xuxa fuera, gradualmente, recibiendo ciertas cosas por mí intermedio. Porque la película me acababa de mostrar que ya alguien se había encargado de hacerle conocer a Xuxa unas cuántas cosas, y esto ya había sucedido en 1988 con este filme. Fue entonces cuando, basándome en cosas que ella evidentemente ya conocía, puse en acción los cristales; aquello tan destacado en el filme. Resplandeció así, en uno de sus programas, una piedra de cuarzo de varios quilos que le regalé.
    Y ahora, casi un año después, miércoles 10 de junio, estaba yo en el Forum Global 92 ingresando con el pase que me prestó la cineasta, con su nombre escrito, en tanto ella llevaba otro. En todo caso, yo era transexual, o qué sé yo. No nos miraron los nombres. Conmovedor era ver ecologistas, místicos, religiosos, artistas, gente de todas las razas y de muchas naciones, reunidas allí para salvar al planeta. Con Anna fuimos a ver actuar a uno de los artistas; un músico de California, con quien habíamos cenado momentos antes, y que me había dicho que tenía contactos telepáticos con extraterrestres.
    Le comenté a Anna la idea de Xuxa de hacer la película de Ami, y como ella sabía español, le regalé el libro, en su versión ilustrada en colores, junto con Ami Regresa y Ami y Perlita. Era mi deseo que ella dirigiera esa película, lo cual le manifesté, así como lo haría días después por escrito a Xuxa. Un deseo basado en su profesionalismo y en su visión mística de la vida. ¿Cómo definirla?, de cabello rubio muy largo, ojos...¿verdes o celestes? (qué frecuente duda aun con gente a la que veo a veces), rondaría los 35 años y, ante un abrazo suyo, uno sentía como una parte del cielo abriéndose para recibirlo. Su marido David, co-director del referido filme de Xuxa, era, como ella, místico. Habían recibido carta mía hacía un tiempo, y por la respuesta que Anna me envió, fui a conocerla a la empresa fílmica Dreamvision. Cuando vi a los dos salir a recibirme, sus miradas parecían verme desde el infinito. Tuve la impresión de estar frente a dos ángeles. Ella dio indicaciones de no ser interrumpida, porque estaba con "una  persona muy importante" (jamás había escuchado hablar así de mí, que yo recordara) y había una razón para eso.
    Hacía unos meses, le había mandado una carta, con una copia de un documento municipal de aquel lugar de Minas Gerais donde se explota cristal de cuarzo y donde yo diera mis clases en la escuela, y donde pasara también el video de la película de Xuxa. Dicho documento fue producto de que propuse y se aprobó una disposición (diciembre del 91) cuyo texto es el siguiente:
    "Art. 3º - Es declarado de interés municipal el filme "Super Xuxa contra Bajo Astral", por el valioso contenido que posee sobre la energía del cristal, en un lenguaje comprensible para la mentalidad de los niños, y que muestra la importancia de conocer las fuerzas ocultas que regulan la vida y la naturaleza; lo que es esencial para el propio autoconocimiento y enriquecimiento espiritual, siendo por su valor educativo, incorporado a la enseñanza escolar".
    "Quedé feliz y emocionada" -me respondió Anna en su carta- "Nunca imaginé que mi filme pudiera inspirar en alguien una actitud tan concreta, al punto de volverlo ley", decía sobre aquel artículo de esa ley municipal que, en los dos anteriores, declaraba de interés municipal a mi actividad cultural con los cristales, y al estudio y divulgación de sus propiedades energéticas, sobre todo en el campo de la enseñanza escolar. Una película como ésa, me facilitaría mucho las cosas con los chicos, porque pensando en prepararlos mentalmente fue que Anna la concibió. Y, al final, entre la Eco 92, Xuxa y Ami, estaba con Anna compartiendo unos momentos para la eterna recordación.

    Difusión de Ami y cierta otra gente
   Mientras tanto, en Buenos Aires se acercaba la visita de Enrique Barrios al programa de Xuxa, tal como había sido fijado antes de mi salida para Río, para el viernes 12. La fecha se fijó luego de un par de movimientos rápidos. El sábado 30 de mayo llegó a mi casa una carta de Barrios para Xuxa, fechada el 25 (día en que conocí a Anna, y en que revista Para Ti aparecía con una nota a Xuxa, en la que ella hablaba de extraterrestres). A la llegada de Xuxa, el 4 de junio a la noche le hice entregar la carta. Quien se la dio, me dijo que Xuxa no podía creerlo: ¡¿Para mí?!, dijo; ¡el autor de Ami escribiéndome!, pensaría,  con inocultable alegría.
    Al día siguiente, viernes 5, a las 17, en la grabación del programa a emitirse el martes 9, Xuxa leyó esa carta, invitando a Enrique Barrios a su programa. A la espera de novedades, estaba yo en inmediaciones del canal, así que alguien que había estado en la grabación, me dio aviso de lo sucedido; de inmediato llamé a Juan Vitali, avisándole de la invitación de Xuxa a Barrios, que el martes podría verse en pantalla, así que, adelantándonos a esto, Juan iría al otro día al canal a hablar con la producción, fijándose al viernes 12 a las 17.00 para la visita de Barrios.
    Juan Vitali había sido uno de los numerosos asistentes a reuniones espirituales que eran convocadas en la Plaza Naciones Unidas. Durante un tiempo, la convocatoria la hacía una organización fantasma que con Pancho y dos o tres más, integraba yo, bajo la precaución de no agruparnos para no caer en el sectarismo. Yo había escrito mi "Decálogo de los no agrupados": 1- No hay más líder que cada uno, 2- No hay cargos ni funciones fijas, 3- No hay estatuto ni encuadre jurídico, 4- No hay nombre ni sede, 5- No hay fin del mundo, 6- No hay un fin claro definido, no hay verdad segura, no hay doctrina, 7- No hay más que fines inmediatos, 8- No hay  pertenencia ni presencia fija, 9- No hay unidad total de pensamientos, 10- Unir a los sectores divergentes. Ideas que quedaron tras aquel viaje a Capilla del Monte, y que procedían de mi propia experiencia de militancia sectaria, donde los líderes eran demasiado inexpertos para no caer en los errores que yo sí, con tal experiencia, sabría evitar.
    El programa con Enrique Barrios se grabó a las 20.00 del día prefijado; hora en que me encontraba en el Forum Global en una reunión de la LBV (Legión de la Buena Voluntad), curiosa religión cristiana que sostiene la existencia de la reencarnación, y la importancia de las energías del sol, del agua y del cristal de cuarzo; con sede central en Brasilia, donde levantó el Templo de la Buena Voluntad, una maravilla con reminiscencias quizá atlantes, o un "recuerdo" anticipado "del año 5000", como lo definió un artista. Pues bien, estuvo entonces Enrique Barrios con Xuxa, y lo que ambos vivieron en ese momento sería indescriptible con un simple relato escrito. El video del programa, creo que puede conseguirse en la editorial Errepar, que lo pasó en su stand de la Feria del Libro. Allí está para quien desee saber lo que entonces sucedió, al margen de una buena propaganda para Ami, que era lo más importante en cuanto a la finalidad de que se difundieran sus enseñanzas. (Por mi parte, hice bastante mientras estuve en esto; además de lo ya expuesto, y sin contar a la gente desconocida a la que le prestaba, regalaba o recomendaba los libros, cassettes de Juan Vitali y todo eso, podría mencionar, ya que estamos, a Claudia Schiffer, a quien le llevé cuando vino, Ami en inglés, dentro de esa estrategia que consistía en tocar ciertas cabezas instaladas en niveles o ámbitos influyentes para que las cosas se divulguen. No así a otras visitantes destacadas, como Sharon Stone, y Madonna, a quien mi regalo, simétrico a su mensaje, es innombrable para páginas de este lenguaje).

    La enviada
    Lo que sí voy a mencionar, es que en un momento del diálogo, Enrique Barrios dijo haber visto luces en el cielo y naves, preguntándole a Xuxa si ella no ha visto. Ella le respondió: "No, pero cuando yo vea, yo creo que me voy con ellos". No sonó a que fuera a dar un paseo cósmico, sino a cosa definitiva. Llama la atención que una persona que cree estar cumpliendo una misión como la que ella estaba convencida de que cumplía, pudiera llegar a abandonarla por la tentación de un paraíso cósmico. Quizá eso daba la medida de su voluntad frente a su deseo; de su servicio frente al vicio en su ser. Porque en este enviciamiento de soñar con salvavidas interplanetarios, mucha gente, y parece que entre ella Xuxa, no ha adquirido la noción de que nosotros somos esos salvavidas, no arrojados a este mundo para salir, sino para flotar aquí mismo. ¿Y si Xuxa fuera la extraterrestre? ¿Qué sentido tendría irse con ellos, si se es de ellos y ha venido a estar aquí?
    El diálogo continuó con Enrique Barrios diciéndole a Xuxa: "Tú bajas de una nave todos los días acá", a lo que ella contestó: "Sí, eso es para llamar uno, para que pueda quedarse más contento acá con nosotros". En su ingenuidad, quizá ella dijo una verdad que ni siquiera haya pensado: que, fuera de la tridimensión, en el programa no haya uno, sino muchos de "ellos" observando, no sólo no sería raro, sino que sería raro que eso no ocurriera. Y en cuanto a "quedarse más contento" allí con Xuxa y toda la gente, habría que ver cómo es la alegría para seres que participan pasiva o activamente desde otro plano, en medio de emociones humanas en un programa televisivo. Pero no imagino que pueda haber insensibilidad ante una transmisión de afectos y ante las energías desprendidas por la gente en estados de alegría como los vividos allí. Si eso no pudiera hacer que un extraterrestre se quede más contento, ser un e.t. sería un poco aburrido.
    El autor de Ami le dijo luego a Xuxa: "Sabes, yo creo que hay personas que nacieron acá, pero vienen de otros mundos, mejores que éste, y que vienen con la misión de ayudar a que este mundo cambie, que sea mejor. Yo creo que tú eres una de ellas". La grave expresión de Xuxa no acompañó a la exclamación de la tribuna ante tal revelación; la "terrenal" animadora televisiva seguía resistiéndose a que su ficción tuviera un fondo de verdad; su ficción de llegar e irse en un plato volador de utilería.
    El día en que fue emitido este programa (martes 23 de junio) estaba yo listo para verlo en mi casa y ya había avisado a todos los que había podido, y que, a su vez, avisarían a otros. Cuando Xuxa escuchó, de la boca del escritor, lo que yo le venía diciendo desde mi primera carta...imagine cada uno. A mí me causó risa y exclamé: "¡sonaste, Xuxa!". Lo que yo siempre le había dicho en privado, acababa de hacerse público. Era como si, Barrios mediante, estuviera yo hablándole otra vez, una vez más golpeando su vallado mental. Porque, quizá, las cartas que a él le había enviado tocando este punto, habían sido influyentes en su pensamiento.
    Yo venía trabajando en un proyecto de libro sobre Xuxa, en el cual revelaría tal procedencia cósmica para los que nunca lo hubieran imaginado. Mi duda de publicar tal pensamiento, terminó ante las palabras que Barrios pronunció sobre el origen de ella. Esa misma tarde decidí que mi libro se publicara lo antes posible: parecía que la naturaleza cósmica de Xuxa estaba siendo puesta al descubierto. Y era mi momento de echar toda la leña al fuego.
    Sin embargo, la elaboración de este libro, cuya idea era de octubre del 91, se extendería por tantos años que, ya en octubre del 97, está indefinida en cuanto a tiempos posibles, ante la abundancia de contenidos actualmente en compaginación. No podía ser un libro para el presente, sino para que, en un futuro, se haga luz sobre lo que, para entonces, habrá de ser un pasado en el que quedarán puntos oscuros que esclarecer. Y que proyectarán luz sobre cosas que sucederán.

Se viene la "Inquisición"
   La "secta Ami"
    Algunos seguidores de Xuxa con los que yo me reunía por el tema de Ami, recibían cartas de Barrios, luego de que yo le pasara sus direcciones. Hubo padres, católicos, que ya venían metiéndose en el asunto, interceptando cartas. Con la aparición de Barrios en el programa de Xuxa, lo cual vieron, y al cual escucharon para confirmar sus "sospechas" ("mi hijo, los chicos y Xuxa están cayendo en una secta"), la situación tomó cuerpo. La Fundación SPES (en latín, fe, pero en "católico", Servicio Para el Esclarecimiento en Sectas, de la Universidad Católica) recibió entonces la denuncia de estos padres preocupados, y Barrios y yo éramos los denunciados.
    Era la noche del viernes 23 de junio, en Buenos Aires, cuando tras una reunión de seguidores de Xuxa, una de las chicas que estaba en el tema Ami, me dijo que tenía una muy mala noticia, y no encontraba la forma de decírmela, como para que al oírla no me cayera de espaldas, o algo así. Cuando me informó lo que estaba sucediendo, le dije, imperturbable, "¿Y qué problema hay? voy ya mismo a la Fundación SPES, y si me quieren investigar, que me investiguen en persona, y si no, que le vayan a preguntar por mí a Alfredo Silletta, que sabe quién soy". Fui para la fundación, pero estaba cerrada. Después dejé pasar la cosa, y no volví. Meses después, yo sería bienvenido allí, por esas vueltas del destino, sin que tuviera que dar ninguna explicación de nada, pero donde de todos modos presentaría voluntariamente un informe sobre la cuestión Xuxa-Barrios-seguidores, en el cual dejaría bien clara mi posición antieclesiástica, y a lo cual la autoridad allí (el Lic. José María Baamonde, vocero eclesiástico en la Argentina en el tema sectas) me contestaría: "Está bien, no hay que ser clericalista". Sin comentarios.

    Carta de advertencia
    En previsión de las posibles derivaciones de la cuestión SPES, aquella misma noche de junio, le escribí una carta a Xuxa para ponerla al tanto. Extensísima, sirvió también para manifestarle cosas que aclararían o no, dudas que sobre mi comportamiento ella haya tenido. Reproduciré unas pocas partes.
    (...)Hay hechos dolorosos que desearía que no supieras. Quién sabe, mayor dolor causarían si te enteraras sin estar prevenida. El propósito de esta carta, es precisamente ése: prevenirte de cosas que sucederán. Sabrás cómo reaccionar y manejarlas cuando algo pueda suceder.
    Directo al tema: la presencia de Enrique Barrios en tu programa y lo de Ami, tuvo reacciones desfavorables. (Le hablé de todos los que no creen en los extraterrestres, incluyendo a los católicos opositores de Ami, a los Testigos de Jehová y a los millones de evangélicos que a ella la creen diabólica). (...) En la medida en que continúes divulgando esto, verás crecer una corriente de negatividad desde esos focos que sentirán la fuerza de tu misión y sufrirán una progresiva disminución de sus ejércitos infantiles. Los niños hijos de la gente de esas religiones, recibirán de ti algo que contradice las creencias de sus padres. Se producirá un conflicto; serás factor de discordia en las familias. Y muchos niños elegirán lo tuyo.
    Como ya debes saber, y desde hace bastante, hay padres que les prohiben a sus hijos ver tu programa. ¿Habrá de ser prohibido por ellos también Ami?
    Creo en cosas de muchas religiones, pero no integro ninguna. Tengo buenas relaciones con varios grupos e instituciones filosóficas, místicas, ovniológicas y de contactos con extraterrestres, pero no pertenezco a ninguna. Me invitaron a integrarme a varios de tus grupos de seguidores, pero no entré en ninguno. Porque mi función es conectar grupos y personas, no concentrar mi energía en sectores en particular; estoy para cosas que promuevan la integración de esas fuerzas que pueden agruparse y que están desconectadas.
    (...)Y el tuyo es un programa religioso: hablas de Dios, de energía, del poder del pensamiento positivo, de la magia de los colores, del milagro de la vida, del amor.
    Por eso te encontré: porque estabas, como yo con mis cristales y extraterrestres, haciendo parte de la misma religión que yo. Ami y tú llegaron a mí con diferencia de sólo una semana, cuando lo descubrí y cuando por primera vez te saludé, en aquel diciembre de 1990. Todo un símbolo, una señal de lo que iría a suceder.
    Cuando desde mayo del 91 te empecé a bombardear incesantemente de libros, cartas y cosas muy cósmicas, queriendo prepararte para una misión que cada vez está ahora más a la vista, pero que, en su momento, nadie, ni tú misma, excepto yo, imaginaba, era mi riesgo que tomaras lo mío como un adoctrinamiento contrario a tu voluntad, a tu conciencia y a tu paciencia. Pero no lo veía, el riesgo estaba, pero yo no lo distinguía: para mí, tú comprendías mis intenciones y compartías mucho de lo que yo pensaba.
    (...) Con el tiempo, me di cuenta de que yo estaba mucho más convencido que tú de tu papel cósmico en la Tierra. Declaraciones tuyas negando que seas "un ángel", y que lo tuyo "no es algo místico", y eso de tus miedos cuando te veías esa aura luminosa, me dieron los justos parámetros para darme cuenta de que mis cartas a ti habían sido demasiado místicas para tu modo de pensar. Me sentí como un fanático religioso queriendo adoctrinarte.
    Sabía yo que una "Xuxa cósmica" sería mejor que una Xuxa que no transmitiera cosas trascendentes, pero sabía también que se levantaría el enemigo en tu contra, que serías atacada por las fuerzas de mal en esta guerra cósmica en la que el Bien nunca puede hacerse sin provocar oposición. Y preparar tu conciencia, era prepararte para la guerra, cuando podría haberte dejado tranquila y fuera de peligro.
    (...) Puedes evitar problemas, guardándote tus ideas y convicciones al respecto. El fenómeno Xuxa como negocio, vende más si no entra en oposición o contradicción con el gusto del público, y ese gusto implica que Xuxa no tenga ideas religiosas, políticas y hasta deportivas que no coincidan con las del público. Y el negocio peligra cuando se transmiten valores con los cuales hay gente que no se identifica. Una Xuxa mística, terminaría por ser mal negocio, porque sólo un sector del público la aceptaría como tal. A menos que otros digan: "pobre chica, debe estar volviéndose loca; pero da gusto verla cómo baila, cómo canta, cómo juega, cómo quiere a los niños". Y que, al final, tus creencias y convicciones no sean para tanto problema. Y como estoy seguro de que "el negocio" y que "lo que vende y lo que no vende", no te importa nada en lo que a decir lo que sientas se refiere, creo que tu corazón sabrá decirte cual es la medida justa de lo que guardarás y lo que entregarás.
    (...) como Enrique y otros escritores; como yo y otros "extraterrestres" como tú, estamos todos en un compromiso de alta responsabilidad frente al futuro. Y que esta carta diagnosticando una enfermedad en gestación, sea por si una epidemia intentare debilitar esta fuerza positiva que estamos generando en el planeta; una carta capaz de ganarle posiciones al adversario: porque mientras él prepara su estrategia, tú previenes sus movimientos con una actitud inmune a toda crítica que pueda aparecer.
    (...)Después de todo lo que vienes pasando, y de todo lo que no sólo de mí escuchaste, porque otras voces te lo están diciendo, creo que estás en buenas condiciones de autodescubrirte. Y no creo que juzgues mis proféticas palabras como locuras. Porque estás yendo bien, muy bien. Así lo percibo. ¡Continúa así!...

  Estaba fechada al inicio, a la medianoche del 26 al 27 de junio. Iba acompañada de otra fechada a las 15.15 del miércoles 24, en la que, en un trecho, le decía:
    Aunque no sé cuánto tiempo me resta en el planeta, y atravesé mil riesgos sin que la hora me llegara, como si se me diera a entender que no sirve querer irme, y que seguiré siendo inmortal hasta que la misión termine (...).
    HE VENIDO A TRAERTE LAS COSAS Y PERSONAS QUE, COMO HUMANA Y COMO MISIONERA EN LA TIERRA, NECESITAS. Sólo luego de eso volveré allá de donde vengo. No sé si serán años o décadas. Me da lo mismo, y si fueran meses o semanas, también: mi muerte no será otra cosa que el final de mi papel aquí (...). Habrá champagne y baile en mi velorio, porque mi cuerpo quedará con la expresión de una misión cumplida, que dejaré en su rostro al irme.

  Esas doce páginas que le insumirían una buena hora de lectura nocturna, estaban al fondo de una caja que, para colmo, tenía una pila de libros y otros regalos que le preparé. Eran las 21 del jueves 2 de julio cuando, llegada al Aeroparque de Buenos Aires, recibió la caja y la abrió en el acto. Por vía televisiva al día siguiente y, al otro día, por una seguidora amiga suya y mía, me envió su agradecimiento y un beso, luego de tantos meses de silencio. Le dijo a la chica, que me transmitiera que había leído "todo, todo, todo", que "eran un montón de papeles que no se terminaban nunca". Felizmente para mí, mi transmisión más importante desde que todo empezó, había quedado efectuada.

    La hora de las sectas
    La denuncia al SPES no iba a prosperar. Pero algo ajeno al asunto sucedió, y repercutió por ese lado y por muchos otros. El miércoles 15 (seguimos en julio) llegan noticias de Brasil: un niño asesinado, otro desaparecido, una secta sospechada, y argentinos en ella. Luego se comprobará que el jefe de la policía del estado de Paraná, había desviado hacia ellos la investigación, y que los culpables eran otros, que al final cayeron. Pero el avispero ya había sido agitado, las investigaciones, denuncias y coberturas periodísticas habían agitado a la Argentina, Brasil, Uruguay...Y como yo manejaba cierta información sobre ciertas cosas, fui uno de los tres agitadores principales. Alfredo Silletta y Alejandro Agostinelli fueron los restantes. Cada uno en su papel: yo como denunciante, los otros como sectólogo uno, refutador de pseudociencia y especialista en cultos ovni el otro. La "caza de brujas" iba de los cultos platillistas a los cultos afro-brasileños, del incipiente Mauro Viale anfitrión de denunciantes y delincuentes, a la legendaria Mirtha Legrand, pasando por Susana y Grondona, por Gente y ¡Esto!, por Veja y TV Globo, por el Herald y por las agencias noticiosas del mundo.
   Las muertes en la Argentina por intoxicación con propóleo -sabotaje a un laboratorio- hicieron bajar hasta las ventas de miel y de dietéticos en general. Tal el temor por la inconciencia de lo que estaba sucediendo; todo al mismo tiempo en que se perseguía a grupos espirituales "por si acaso", "ya que estamos..."
    Aunque el caso policial de la secta argentino-brasileña no hubiera trascendido, la paranoia persecutoria de cultos no católicos tenía que saltar por un lado o por otro. Sobre todo con la New Age, que venía pisando fuerte y arrastrando gente que ya no era captable por las iglesias. Y esta inquisición de fin de segundo milenio, conseguiría debilitar a muchos líderes y seguidores de grupos místicos, desarticulados unos, disueltos otros, sobreviviendo a duras penas los más sólidos. Corría el rumor de que el Vaticano había impartido orden de generar una sistemática persecusión de otros cultos en nuestras tierras, pero habría que ver hasta qué punto eso era real; la cosa parecía más anárquica que teledirigida.
    Surgió en medio de todo, el famoso video del chileno Carlos Warter diciendo ser un extraterrestre, y que Menem también es un agente extraterrestre puesto por "ellos". Un desprestigio para la gente de la farándula que estaba con él o que había estado (con Warter, claro; con el otro Carlos, el desprestigio de ser visto no necesitaba  motivos extraterrestres).
    En una charla de bar, hablando con Silletta, en medio de todo este asunto, le pregunté qué pensaba hacer con Xuxa, ya que ella estaba en la Nueva Era (cosa que él no había percibido en su mensaje) y me dijo que no, que a ella siempre la defendía cuando hablaban de las grabaciones satánicas y todo eso. Le comenté del proyecto Xuxa-Ami cinematográfico, del que no estaba al tanto. Él lo comentó luego en una conferencia en Mar del Plata, y de unas pocas líneas que La Capital publicó al respecto, Crónica levantó la información para ponerla en primera plana: "DENUNCIAN QUE UN ESCRITOR DE SECTAS FILMARÁ CON XUXA".
    La información se trasladó a Telefé; Susana había invitado a Xuxa y le preguntó por el asunto, y ella aclaró; Juan Vitali, en el programa de Xuxa, ya había estado días antes con sus chicos del Grupo Ami, aclarando él y Xuxa cosas que se estaban diciendo sobre todo eso de la supuesta "secta Ami".
    Todo este escándalo culminó con que la Iglesia retiró a Ami de las librerías católicas (al parecer hubo quemas...¡como en los viejos tiempos!), Enrique Barrios anunció su retiro de toda actividad pública, a cambio de que lo dejen en paz (un deseo de paz que yo no entendía cómo podía tenerlo quien debe estar preparado para una guerra como la que supone escribir ciertas cosas). Anunció también que la película con Xuxa ya no se haría (antes, Anna Penido había intentado comunicación con él, sin resultado, según ella me dijo). Era 29 de setiembre cuando supe todo eso, al recibir de él un boletín informativo, que a veces me mandaba y que en este caso era el último que iría a publicar: se acababa hasta el contacto postal con los que estábamos en el tema.
    En razón de todos estos sucesos, alejado yo precautoriamente de Xuxa y de sus seguidores, que sabían de mi relación con todo el asunto, y cuyo contacto conmigo evitarían algunos, por temor a no sé qué, pero por las dudas... reaparecí recién a los cinco meses, para el show que ella hizo en el estadio de Vélez, el 19 de diciembre. Nuestras miradas se encontraron a la salida, pero no hubo saludo. Así quedó la cosa. Así cerró el 92 en ese aspecto.
    Y en cuanto a mi posición con respecto a qué pensar de Dios, del Universo y del mundo, tras todas esas influencias acuarianas, al cierre de ese año, tenía ya recuperada mi cosmovisión anterior. En una carta cercana al final del año, a una persona que sabía bastante de mí, le decía:
"No puedo aún revelarle a Xuxa un secreto sobre la verdad de este mundo, de la vida, de quién creó todo esto realmente y de quiénes son Dios y el Diablo en realidad, y no lo que se piensa.
    Lo que pasa es que soy más extraterrestre de lo que puedas imaginar, y hay cosas que sé que también serían increíbles. Por eso Xuxa no las sabe aún. Pero es posible que en breve decida mostrarle todo eso".
    En cuanto a mi trayectoria y vinculación en lo que se refiere a sectas, grupos y pensamientos, y apariciones mías en los medios que me habían traído complicaciones por estar en estos asuntos, mi balance podrá sorprender a muchos. Siendo que yo era persona de ideas inconvenientes para ciertas estructuras de poder, y siendo que los organismos investigadores de sectas y pseudociencia sabían tanto de mí como para, el día de mañana, desacreditarme, no habrían de hacerlo, al menos hasta la redacción de este informe cinco años después. Porque se sabía que mi experiencia sectaria me había dado tal aprendizaje, que yo no estaría en riesgo de integrarme a ninguna secta peligrosa o idearla y dirigirla. Se sabía también que yo había hecho un aporte muy útil al enfrentarme públicamente (medios) a una secta a la que le desnudé muchos de sus puntos débiles, y se sabía que a mí la gente sectaria no me gustaba.
    Las tres personas de máxima palabra en la Argentina en este asunto, capaces de hundirme cuando quisieran (Silletta, Agostinelli y Baamonde, temidos y odiados por místicos, esotéricos y platillistas pseudorreligiosos de todo el país) ya habían hablado cordialísimamente conmigo varias veces, y no guardaban ninguna animosidad hacia mí, ni les di motivos: yo grupos raros y peligrosos, ni dirigía, ni integraba. Aun así, de no haberme conocido personalmente, la historia podría haber sido muy otra: cualquiera de mis "delirios" de los que se enteraran, les habría dado interesante material para investigarme con otra actitud y llevarme a la prensa con otra intención. Estas buenas relaciones mías con ellos, eran un tanto curiosas desde la perspectiva de muchos que estaban en lo mismo que yo, y que no entendían cómo podía relacionarme con "inquisidores" como estos. En verdad, me daba satisfacción relacionarme con perseguidores, con perseguidos, con santos, con diablos, con culpables, con inocentes, con honestos y con mentirosos. Yo, en mi neutralidad, ajeno a todo grupo, tenía libre acceso a todas partes. Esto no lo tenían quienes estaban en un lado o estaban en otro, porque pertenecer, no siempre tiene sus ventajas.
    En otro orden, el cierre del año y la apertura del siguiente me encontraría trabajando en un proyecto literario conducente a combatir la violencia en el fútbol, con tratados entre hinchadas. Una utopía que me marcaría, como termómetro, mi grado de optimismo que mantendría a pesar de todo.

   La hora de volver a empezar
    1993 fue abriendo con una recomposición de las líneas que la persecusión había debilitado en los grupos espirituales de Nueva Era. Conocí mucha gente de ésta. Estuve en encuentros, conferencias, reuniones; publiqué cosas, todo lejos de revelar públicamente mis secretos cósmicos de mi llegada aquí, salvo a unos pocos, como siempre. Y con los problemas que siempre supone decirle estas cosas a alguien inadecuado para escucharlas. Esto me pasó promediando el año. Me puso en duda de si yo debía seguir diciendo estas cosas, o si lo mejor era guardármelas, no transmitir nada, y que la gente me acepte y me quiera como a una persona común y corriente. Mi amigo Pancho, al saber esto, me dio su parecer: que pase lo que pase, y por más que tenga que sufrir por quienes no me comprendan, yo tengo que decir las cosas;  que es mi misión.
    Hacia noviembre, conocí el último trabajo discográfico de Xuxa, que incluía el tema "Corrente de amor", en el que ella cantaba:

"Foi até o infinito no meu disco voador.
Lá acima eu descobrí de ónde eu vim, pra ónde eu vou".
    El juego de la "princesa cósmica" en su nave, continuaba con esa alusión a su descubrimiento, hecho "allá arriba", de su origen cósmico y su destino.
    Durante ese año, con Xuxa, tuve mínimas transmisiones unilaterales. Nada respondió tras recibir el libro de la niña Marisol Massola, Rayos de Sol (regalo que, por mi intermedio, la nena le hizo a Xuxa para el cumpleaños); libro que presenté para el concurso "Curar el mundo", que organizaba el Show de Xuxa. El concurso consistía en premiar al niño que presentara la mejor propuesta para sanar al planeta. Y ese libro era un tesoro de propuestas. El premio consistiría en un viaje al rancho de Michael Jackson, autor de la canción Heal de World, que Xuxa había grabado en español (también a él le hice entregar el libro de Marisol cuando vino a Buenos Aires). La conocida demanda judicial que justo por entonces se le hizo por presunto abuso de un menor, dejó en el aire el concurso, sin que se diera explicación alguna, la cual habría estado de más. No obstante, efectué una tentativa de que no se tomara tal determinación. La justicia no había pronunciado su sentencia, y Xuxa, supuesta amiga del cantante, se echaba atrás en vez de apoyarlo. Echando a perder el esfuerzo humano de todos los chicos que se habían empeñado en aportar algo para curar el mundo. Todo esto y más críticas y sugerencias iban en una carta, ya sobre los meses finales, que era la primera que le mandaba desde marzo. Lo único que supe por quien hizo de correo, fue que ella se puso contenta cuando le dio el sobre. Tener noticias mías, nunca le había demorado tanto. ¿Motivo de alegría? Quizá el comienzo de un nuevo comienzo.
"Coincidencias significativas"
    Un cuento, o...¿quizá una realidad?
    1994 arrancó con mi insistencia en aquella idea de la misión cósmica de Xuxa, y publiqué algo al respecto; un cuento infantil que escribí en 1991 y que permaneció guardado en un estante hasta 1993, cuando tras todo ese letargo, me pareció sensacional y publicable al releerlo. Publicado en enero del 94, el librito tenía sobre el final, este diálogo entre seres cósmicos:
    - Creemos que ya es momento de entrar en contacto con ella. Las cosas en el planeta están muy mal y ella está trabajando con éxito total. Si nos conociera y le diéramos la conciencia que le falta, la esperanza de salvación sería todavía mucho mayor...
    - ¿Están seguros de que ella necesita eso? Miren lo que ha logrado sin saber ni por qué está donde está, ni quién es, ni de donde llegó. ¿Para qué hablarle de su misión? ¿Creen que en el fondo no lo sabe?
    - Lo sabe, sí, pero le falta una prueba; los humanos siempre necesitan pruebas...
    - Si algo de ella ayudará a salvar al planeta, no es su parte humana imperfecta. La otra parte, su corazón, no necesita pruebas.
    - Ella lo siente, sí, pero deberíamos darle un estímulo mayor, estar con ella, que sepa que la hemos estado ayudando, que sienta nuestra compañía, que se sienta segura, protegida.
    - Ya hemos despertado su interés por cosas de otros mundos, y momento llegará en que se autodescubrirá. Con menos argumentos de los que ella tendría si quisiera, muchos buscan seguidores diciendo ser enviados de Dios. Y ella, a quien muchos la ven como enviada, prefiere verse como una persona más. Así era el plan: había que evitar la adoración. Y ella lo está cumpliendo.
    - Pero si se autodescubriera, ¿peligraría el plan? ¿se sentiría ella diferente y ya no sabría mostrarse como una humana más?
     - Aunque supiera quién es, de dónde viene y para qué, no dejará de ser una humana más: lo es en realidad; para eso tomó ese cuerpo humano y nunca dejaría de sentirse como cualquier persona. A fin de cuentas, todos los habitantes del mundo son seres cósmicos que bajaron a tomar cuerpos físicos. No hay ninguna diferencia sustancial.

En el siguiente diálogo, que antecede al arriba transcripto, se deja una importante reflexión:

  - En tu nueva película eres de otro planeta -dijo el periodista- En el fondo, detrás de todo esto, ¿qué puede haber de cierto? ¿Crees, como muchos, que eres de otro mundo?
    - Los seres de otros mundos que llegan en misiones de ayuda, existen. Que yo sea o no sea de otro mundo es una circunstancia que no puedo afirmar ni negar, porque no soy como esos niños que están naciendo y que recuerdan de dónde vienen y a qué vienen. Lo único que puedo decir es que por alguna razón yo no me acuerdo de nada, y lo mismo me da si vine de otro planeta o si siempre estuve aquí. Lo importante no es de dónde una viene, sino que una está aquí y que, vengamos todos de donde vengamos, todos debemos hacer lo mismo: hacer el bien.
    Llevado a Río para su cumpleaños, y entregados otros ejemplares para productores, Paquitas, etc., nunca nadie lo mencionó ni me respondió. Quizá el contenido era inconveniente a cierta forma de pensamiento. No por saber eso, iba a esperar que no se me diera ni las gracias, pero tal omisión encajaba en mi percepción de lo que estaba sucediendo. Por lo tanto, no había en ese silencio algo que pudiera sorprenderme, sino que me habría sorprendido cualquier respuesta de alguien.

    Otro cuento, o... ¿aquella misma realidad?
La sorpresa fue grande y grata cuando, meses después, en octubre, día 3, llegó a mis manos la única copia por entonces existente de un libro escrito a máquina, titulado Xuxa, la magia de un ángel. Claudia Igoa, su autora, recibió de mí con una emoción que por carta intentó describirme, mi libro tan parecido al suyo. Nos habíamos encontrado dos seres que pensábamos y sentíamos con claridad e intensidad lo mismo. Y, entre otras coincidencias, vivíamos en la misma ciudad, y hasta simpatizábamos por el mismo club de fútbol. Pero para que nos encontráramos, tuvo que aparecer en mi camino alguien que venía de más de mil kilómetros al sur, en la patagonia; era una contactada con extraterrestres y había leído aquella única copia del libro, que estaba en Buenos Aires, en casa de una fan de Xuxa a la que había visitado, y a la cual fui a ver la misma noche en que supe esto.
    La historia de Claudia y su libro merecen una historia aparte, que tal vez publique algún día. Para dar alguna idea, todo sucedió cuando la chica se curó de una parálisis, a partir de la fuerza que encontró en el mensaje de Xuxa. Pero algo anterior fue clave: una vez había soñado con una mujer luminosa que llegaba, que le hablaba, que le decía que podía sanarse, que debía luchar, vivir. Su rostro no era visible, o por lo menos no recordaba haber podido verlo. Cuando Xuxa llegó a la Argentina, Claudia sintió, percibió en ella a quien la había visitado en el sueño. El personaje onírico se le había presentado con un arco iris y un cristal; dos de los símbolos que más definían a Xuxa y su mensaje. Pero había algo más; acaso el detalle más contradictorio y enigmático de este paralelismo: la mujer del sueño, oh, detalle: ¡no era de este mundo!
    En consecuencia, su libro muestra una Xuxa que se mueve entre dos realidades: la terrena y la cósmica. Esa Xuxa es una guía espiritual, que la lleva a la autora a recorrer mundos, a enseñarle los secretos de la existencia, el valor de los sentimientos, las posibilidades de una conciencia que despierte a la humanidad. Es la Xuxa opuesta a ésa real que yo describo (que no está en papel de guía, sino de guiada; pero guiada precisamente hacia su autodescubrimiento de su guardada condición de guía, ya que por ahora se mantiene confundida). Sin embargo, esta admiración superlativa de Claudia hacia Xuxa, sólo parece exagerada en el plano físico, donde la mente de Xuxa está a años luz de esta historia literaria, de esta aparente fantasía. Porque hay una realidad que para la chica hubo en su "experiencia mística", y esa realidad es que el sueño no parecía sueño, y la curación producida entre cassettes de Xuxa y sus programas, es una experiencia que, no por ser física, vaya a ser más real que la otra. Si hasta la confirma. Quien sepa sobre bilocaciones, sobre la actuación que una parte de alguien puede estar haciendo en otro plano mientras está mental y físicamente en éste, comprenderá. Esa Xuxa cósmica de la que Claudia habla en su libro, no es la que todos conocemos, sino la que ella conoció en otra dimensión: la que no era un ser de este mundo.
    Citaré algo del cierre del libro:
"A tres años de ese fantástico viaje, debo confesarles que no la he visto nunca en el plano corporal, sino que la he visto únicamente a través de una pantalla de T.V.
Pero le estoy agradecida porque demuestra a cada paso, que en esta tierra hay lugar para todas las almas y que podemos convivir perfectamente".
"No sé realmente si fueron muchas las personas que realizaron un viaje similar al que yo he realizado; pero tengo la certeza de que muchos le agradecen su maravilloso mensaje, como así también son miles quienes la respetan y aman sobremanera".
"Y a los jóvenes y adolescentes nos deja una gran misión, la continuidad de su mensaje, el compromiso con la vida".
"Hoy vi su último programa en mi país. Vi y sentí todo el amor, la pasión, y los más puros sentimientos que pudo cosechar. Y observé cómo desafiaba al dolor y al pronóstico reservado de su lesión.
Se emocionó y agradeció tanto cariño; y cuando sus incondicionales seguidores, entre canciones y lágrimas, se transformaron en un manojo de manos que querían alcanzarla, ella rió y lloró con la misma fuerza.
Yo, desde el otro lado de la pantalla, también lloré.
Hoy, como muchos, pido a Dios que la bendiga y que la ayude a concretar sus sueños más fervientes.
Y hoy, más que nunca estoy  segura de que Dios permite que algunos ángeles vivan en la tierra".

    Poco después de haber leído mi cuento, agregó una página final aludiendo a su enfermedad, a su curación, y al sueño que había tenido:

"No fue para nada difícil, a los 15 años, tener que elegir entre dos mundos. Entre el mundo de la mentira, la oscuridad y la desilusión, y el mundo de sueños, de colores, de arco iris y de lunas de cristales, me quedé con este último.
Un temprano dolor físico me ayudó a descubrir que el cambio era posible.
Y el milagro se produjo con los colores del iris y la imagen de un cristal.
Algunos años más tarde, este ángel rubio e iluminado abrió las puertas de mi corazón sin pedir permiso; me ayudó a realizar un fantástico viaje, y, a partir de su presencia me demostró que mi mundo interior podía ser posible también fuera de mí.
Relaté mi viaje cuando transcurría el año 1991, y permaneció guardado en un cajón hasta el 31 de diciembre de 1993, en que agregué la última página.
Para algunos seré una idealista sin remedio, pero sé que para otros soy un medio de expresión de sus más importantes sentimientos.
Este ángel es como vos y como yo, que por el sólo hecho de habitar este mundo tiene su parte imperfecta...
...pero como muy bien lo ha expresado, el esbozo de otro ángel:
"LA OTRA PARTE, SU CORAZON,  NO NECESITA PRUEBAS".

  Hice entregar en mano una copia del libro para Xuxa. Claudia nunca tuvo respuesta: se lo merecía, por "haberse atrevido" a expresar lo que su admirada parecía seguir resistiéndose a que se diga o se escriba sobre su otra realidad.

La "mensajera cósmica" según otras voces
    Variaciones escenográficas
    El Show de Xuxa había terminado en el 93, tanto para hispanoparlantes, como para los brasileños; más de siete años de un programa que iba de lunes a viernes. Dada la salud de la animadora, afectada en la columna vertebral, su trabajo en el 94 fue reducido a un programa semanal, los sábados, sólo en Brasil. El Xuxa Park, presentaba una curiosidad: el característico plato volador había sido cambiado por una esfera de apariencia cristalina, con los colores del iris, que se abría para que Xuxa saliera de ella. Y el fondo de la escenografía estaba dominado por reproducciones, en resina, de enormes cristales de cuarzo. Se habían cumplido más de dos años desde que le efectuara a ella mi propuesta de colocar cristales en la escenografía, lo cual en principio yo había pensado en tratar antes con el escenógrafo, pero, ante su ausencia el día en que pedí verlo, decidí derivar directamente el asunto a Xuxa. A dos años y fracción, sin que la propuesta le llegara, el escenógrafo tuvo también la ocurrencia de trabajar sobre esta idea.

    La opinión de un entendido
    Mi amigo Mauricio Elías es conocido en el ambiente de las modelos por su actividad como fotógrafo en castings y desfiles, sus filmaciones y producciones televisivas, pero pocos saben que pese a esas frivolidades entre las que se mueve, tiene un profundo interés en lo espiritual, y altos conocimientos al respecto. En una de mis charlas con él sobre el tema Xuxa (11 - 9 - 94) me decía:
    "Cuando uno encara un trabajo, un programa de televisión, donde uno tiene que estar, como en todos los programas de televisión, en comunicación con el público, uno tiene que tender siempre a seguir la línea que sigue la sociedad, en cuanto a todo tipo de temas. En ese momento, en los primeros programas de Xuxa, estaba de moda todo lo que se refiere a sectas pararreligiosas; el mensaje era el mismo que el de la religión: era un advenimiento, era una espera de supuestos seres que nos iban a venir a llevar, a los buenos, y los malos se iban a quedar acá, o caer en los fuegos del infierno. Eso es lo que dicen los libros religiosos. Y ellos dicen lo mismo, sólo que en vez de decirles ángeles, dicen extraterrestres.
    Después de esto es como que la gente ya no le da mucha bolilla con el correr del tiempo, y ya la gente pasa a afirmarse más sobre la tierra y a darse cuenta de que eso no es tan importante, sino que más importante es un desarrollo psico-espiritual, sin importarle a uno en qué momento va a llegar la muerte de uno; si va a llegar por un fin total de la humanidad, o si va a llegar por un fin natural de uno. Entonces, la persona comienza a darle más importancia a un trabajo psicológico e intelectual, que eso hace a un enriquecimiento espiritual. Por eso, en estos momentos, los programas de ella están más encarados hacia esos temas; todo lo que se refiere a energía, al mundo espiritual, en contacto con la naturaleza, en contacto con... bueno, con los temas de las piedras, la composición energética de las piedras, que hace una armonía entre el ser humano y todo lo que lo rodea.
    El tema del plato volador representó un momento, una moda; una moda que estaba buscando la gente, una esperanza. El hecho de tener fe en algo, sin saber en que volcar esa fe, es una necesidad espiritual de la gente. Pero como toda etapa, son etapas que van pasando".
    ¿Y el hecho de mostrarla a ella como una extraterrestre? Porque obviamente, un plato volador no es de acá, es de otro lado...
    Sí, todo individuo necesita siempre tomar un modelo. El individuo tiende a endiosar ese modelo, porque necesita apoyarse en ese modelo, para salir adelante, para crecer. Con el tiempo, el ser se da cuenta de que ese modelo sólo es un vehículo para que él mismo pueda progresar y evolucionar. Y eso es un poco lo que está pasando: sí, la ven a ella como una mensajera de todo este tipo de cuestiones de índole espiritual; en ese caso era ella un extraterrestre, que daba mensajes, muy lindos mensajes para los chicos, para un mundo mejor.
    ¿Y el hecho de que ahora no salga de un plato volador, sino con una escenografía de cristales?
    Y, es un poco que la han humanizado más a ella. Primero era una semi-diosa, una extraterrestre, una persona que es más que un ser humano, porque es una extraterrestre, con otras cualidades, otras virtudes. Y ahora, ella es más terrestre, más humana; es como que está más cerca de la gente que antes. No tan idealizada, como un advenimiento de una era de seres extraterrestres que nos rescatan y que nos dan un conocimiento, sino que más humana y más cerca de la realidad, más cerca de todo eso que habíamos hablado: de las piedras, de la energía, de la composición química de las piedras, de la composición química de la materia... o sea, más humana, más cerca de la realidad. El ser humano se ha establecido más cerca de la realidad y se ha alejado un poco de la mística, que es lo que lo saca al ser humano de contexto, lo que no lo hace razonar, digamos, con la realidad.
    Sin embargo, ¿Podría verse al cristal como místico en parte?
    El cristal, sí, se lo toma también como místico porque la espiritualidad del ser es mística también; el ser, todo lo que no puede tocar y no puede ver con los sentidos, lo tiende a ver como algo irreal y fuera de toda realidad, como una ilusión.
    Sería como que el plato volador está más fuera de los sentidos que el cristal, porque (éste) es más del mundo físico...
    El plato volador, sí, sí, pero sigue siendo una ilusión, porque es como un deseo el plato volador. Una piedra es más palpable, se puede tocar. Y si uno comprende como está formado todo el universo, está formado por electrones, que son algo que no se puede agarrar, no se puede tocar, sino que también forma parte de una escencia que forma parte de una tridimensión en que se densifica en forma de materia. Yo lo que puedo apreciar es que en la actualidad ella (Xuxa) está más cerca de la realidad, y que, considero yo, que es lo que busca la humanidad. A la humanidad uno no le puede hablar en estos momentos, de que nos van a venir a buscar, que nos van a venir a rescatar, que hay que hacer el bien; yo creo que la humanidad, aparte de eso, requiere otra cosa: requiere un proceso de conciencia, requiere un conocimiento, una educación; una educación intelectual que le dé un desarrollo espiritual. Eso es lo que está buscando ahora la humanidad, y es lo que ella le está queriendo dar a la humanidad también.
    Es como que la nave representaría la búsqueda de algo en el más allá, mientras que el cristal estaría en el más acá...
    Exactamente. Si, la realidad es esa.
    Y desde la perspectiva del escenógrafo, ¿esto habría surgido inconcientemente o marcaría un propósito conocido por él, de lograr ese efecto? Es decir, ¿esto se hace a nivel intuitivo, las cosas salen así porque hay alguna fuerza interna que hace que a alguien se le ocurra poner un plato volador o un cristal de cuarzo, o acá hay alguna elaboración mental?
    No, acá hay una elaboración mental. Para poder crear una escenografía primero hay que tener un conocimiento al respecto del tema que se está tratando. Acá hay un conocimiento grande sobre el tema, y obviamente, yo considero que está manejado por un grupo de gente. Ese conocimiento no es innato, sino que es adquirido, porque vos fijate cómo se ha manejado la cuestión: ella primero empieza como una mensajera, da mensajes, aparece como que baja de una nave extraterrestre, y ahora el tema se ha profundizado un poco más; se ha profundizado porque es como que esa extraterrestre se hizo humana, está en la tierra. Y está en contacto con todos los materiales que conforman la Tierra, con los minerales por ejemplos, con las piedras. Y para poder hablar de eso hay que tener un conocimiento; ese conocimiento no es innato, es adquirido; adquirido o por otra persona o por esa misma persona. No es nada innato, es una cosa elaborada. Como cuando uno hace un estudio, también, de marketing, no hay nada innato en eso.
    Es decir que han querido mostrar una imagen de una nueva Xuxa...
    Sí, sí, exactamente, más acorde con los tiempos que se están viviendo actualmente. Yo creo y considero que el hecho de que baje un extraterrestre a la Tierra, en estos momentos, no creo que le interese a mucha gente, no creo que a toda la gente le interese. Lo que si a la gente le interesa es el proceso interno que pueda desarrollar un individuo y que lo haga crecer, no el hecho de que digan: bajó un extraterrestre y dio lindos mensajes, y si hubo un extraterrestre e hizo un milagro o no lo hizo, a una persona no le puede servir, no le sirve. Yo creo que lo que le sirve a una persona es que ese mensaje para él sea práctico y lo pueda aplicar en él, que pueda aplicar un conocimiento en él, que pueda valorar todo lo que tiene la naturaleza, que toda la composición química y en cuanto a composición espiritual, energética de todos los objetos, forma parte de él también, porque él está dentro de la tridimensión; que aprenda a vivir en armonía con todos los elementos y pueda llevarlo a la práctica. Que sepa que una piedra a él le sirve, porque está compuesta también por materia y está compuesta por energía; que el agua no solamente es un líquido sino que también tiene energía. Que sepa lo que justamente el hombre no sabe en estos momentos, el hombre ha separado la espiritualidad por un lado y la materia por el otro, y se ha quedado con lo que puede conocer y lo que puede ver, que es la materia, que es lo que nos enseñan desde que vamos a un colegio primario, secundario, a una universidad, y cuando vamos a hacer un trabajo solamente hablamos de cosas materiales. Pero el ser ha dejado de lado todo lo que Oriente, por ejemplo, lo tomó como algo primordial, que es la escencia del ser, que es la energía, el impulso-vida. Y lo que ahora Occidente quiere hacer es vivir una fusión materia-espíritu, que esa densidad del individuo sea un poco más espiritual. Eso es lo que yo veo en los programas, por ejemplo en el caso de Xuxa. Que lo que pasó en programas anteriores de ella, ese vuelco hacia que ella bajaba de una nave, eso es común; es común porque la persona que no está enriquecida espiritualmente tiende a volcarse de golpe a la mística, porque ve a la mística como algo... lo sobredimensiona, digamos. Ese sobredimensionamiento da lugar a la adoración de ídolos, ese sobredimensionamiento da lugar a que el hombre tienda, justamente, a endiosar a las personas. Necesita el hombre eso, porque está carente, afectivamente, espiritualmente, está carente de esa fuerza del espíritu, porque él es débil. Una persona que está intelectualmente educada, que espiritualmente ha realizado procesos de consciencia que lo han enriquecido y lo hayan elevado espiritualmente, no necesita eso. No necesita que le digan que tenés que portarte bien y hacer lo que te van a decir, porque si no, los extraterrestres que van a venir mañana no te van a llevar. Entonces eso ha sido, es una cosa lógica y común: cuando el individuo está en pasión, necesita que baje una nave y baje un mensajero de esa nave. Pero llega un momento en el que el individuo deja esa pasión de lado y comienza a educarse espiritualmente e intelectualmente y comienza a desarrollar su personalidad de una forma más firme, más fuerte, y no necesita de todas estas cosas.
    Por eso este vuelco; ahora, eso es un cambio bastante grande, el hecho de que ella haya tomado conciencia y que hable de... que tenga una escenografía, el ambiente que la rodea a ella, que sea más terrícola digamos, o humana, con piedras y con cuarzo.

    Cuestiones acuarianas
    Yo viajaría a Río en octubre, y trataría de ver al escenógrafo para que me diera su explicación de todo esto. El jueves 13 le dejé una carta en la producción del programa, y el viernes 21 pude localizarlo allí mismo. Salió, acompañado por Marlene Mattos, y fui con ellos hasta el Teatro Fénix, de la TV Globo. Entramos como a las 15.00, en que Xuxa haría una grabación a puertas cerradas. Éramos unos poquitos allí, entre ellos unos cinco o seis argentinos, a los que yo conocía. Mientras esperaba que el escenógrafo se desocupara para que conversáramos (lo cual sucedió recién a las 21.30), conocí a dos músicos autores de varios de los temas del recién editado último disco de Xuxa. Uno era Cláudio Matta, a quien le contaba mi visión de un universo en conflicto, donde no podía caber la idea de un Dios feliz de ver mundos como éste en la enfermedad en que están. Cláudio parecía no coincidir, y su compañero, Álvaro Socci, citó una frase de una de sus canciones ya editadas en una placa anterior de Xuxa, donde decía "Deus não deve estar nada contente, uma parte de sim está doente". El tema se llamaba "Terra e coracão", y yo lo conocía del año anterior. Hablándoles de la relación de la cuestión Xuxa con la Era de Acuario, Álvaro me habló de uno de sus temas, que estuvo a poco de ser incluído en el último disco de Xuxa (Sexto Sentido); el tema se llamaba Aquarius (!).

    La conversación con el escenógrafo transcurrió en una oficina, mientras Xuxa continuaba con su grabación. Esto fue lo sucedido:

    Entrevista a João Cardoso, en oficinas de TV Globo, Río, 21 de octubre de 1994
    ¿Cómo es esta idea de hacer así, una escenografía que presente ese tipo de imágenes?
    Cuando nosotros pensamos sobre este decorado, había necesidad de hacer como si fuera una caverna, una gruta mágica. Entonces teníamos que utilizar todos los elementos que...no es que uno no supiera, uno comenzó a escoger los elementos que dieran esa idea de magia, que pudiera darnos idea de elementos que entrasen en contacto con planos más elevados, con planos etéreos. Entonces fue ahí que uno empezó a trabajar con los cristales.
    Nacía de una caverna, dijiste.
    Dentro de una caverna. Yo tenía que crear, como si fuera así: el ambiente donde Papá Noel vivía, una de las residencias de Papá Noel, sería dentro de esa caverna. Es como si fuera...ella escondería como una fuente de informaciones, tanto del pasado, del presente, como del futuro. Entonces quiere decir, ¿cómo es que uno iría a mostrar eso de forma mágica? El nombre era "caverna mágica", "gruta mágica". Entonces, tenía que crear toda esa atmósfera de sueño, de todo...Entonces, quiere decir: una de las cosas que imaginé, de donde Papá Noel, en el plano físico, pudiese captar energía para poder pasar para todas las personas, poder saber del futuro de las personas, es decir, para poder hasta aconsejar a las personas, sería a través de un cristal, que sería el receptor de esa luz divina, ¿entendió? Entonces a partir de ahí fue que uno comenzó a usar.
    ¿Tenía relación con Jesús también? La caverna del Niño Jesús...Jesús cuando nace; ¿tiene que ver la caverna?
    No necesariamente; fue una cosa muy intuitiva.
    Porque hay personas que aseguran que no fue en un pesebre, que fue en una gruta que él...
    Que él nació, ah, sí. Yo no sé; sólo sé que...sólo puedo decir que fue muy intuitivo.
Inclusive, hay alguien en Río de Janeiro que se llama Francisco Bostrom, que escribió un libro sobre cristales (El mago de los cristales). Él dice que la palabra "cristal" viene de Cristo.
    Ah, puede ser, puede ser...
    Ahí tú puedes haber captado intuitivamente.
    Puede ser...Lo que yo sé, que aprendí durante un tiempo, es que "Cristo" es un estado elevadísimo de la espiritualidad.
    El estado crístico.
    Exactamente. Entonces, quiere decir, un día todos nosotros seremos cristos. Pero eso, con experiencias y experiencias para nuestra alma. Pero...es posible, ¿no? que tenga que ver, ¿no es? El cristal, como todo el mundo habla, es uno de los elementos más puros que la propia Naturaleza puede crear. Irradia salud, irradia buenos fluidos, de acuerdo con la manipulación que uno tenga con él.
    ¿Hace cuánto tiempo tienes todos esos conocimientos de cristales?
    ¿Yo? hace poco tiempo (ríe). Después de que yo fui a hacer ese trabajo, esa cuestión del cristal fue una cosa tipo así...
    Artística, decorativa.
    Sí, y también fue muy intuitiva.
    Simbólica.
    Simbólica, exactamente.
    Transparencia, pureza, luz.
    Exactamente, exactamente.
    Y de ahí halló la parte mística, alguien te comentó que tenía otras...
    Exactamente.
    ¿Y quién fue?
    Bien, comenzó, la verdad, con mi mamá.
    ¡Ahá!
    Ella manipula mucho, a ella le gustan mucho las piedras. Ella manipula, el cristal le gusta. Entonces yo creía antes que era un hobby de ella, pero después comencé a percibir que tiene realmente una fuerza mayor. Inclusive, en casa yo ahora tengo varios cristales: cuarzo, cuarzo rosa, amatista, todo. Yo gusto. Y por ese trabajo también es que yo fui...
    ¿Tú fuiste el creador de la escenografía que después fue hecha para este Xuxa Park?
    Fui.
    ¿De ahí mismo?
    Fui. Quiere decir: cuando uno utilizó los cristales en el escenario de Navidad, Xuxa se entusiasmó tanto, que en el año siguiente ella quería hacer un trabajo con cristales.
    Ah, ella tuvo la propuesta entonces.
    Sí. Lo de este Xuxa Park fue un pedido de ella.
    Ahí ella pensó una cosa más grande todavía.
    Mayor todavía. Ella gustó tanto, quedó tan encantada con el trabajo que uno hizo dentro de esa gruta, que ella..."Ah, yo quiero tener un escenario que tenga muchos cristales". Y a partir de ahí es que fue creciendo. Y ella comenzó a hasta convivir más con eso, comenzó a despertar, a descubrir hasta la potencialidad...
    Trascendente.
    Trascendental que ella posee. Unos usan mediumnidad, otros magnetismo, otros...qué se yo...Xuxa tiene eso.
    Cuando tú dices que ella comenzó á interesarse más...
    Sí, porque ella siempre tuvo...sólo que ella nunca paró para analizar. Ella ya viene de otros años. Yo siento eso, que ella viene de otros años...
    Ella ha hablado en el programa, de eso.
    No, no ha hablado. Ella habla más de shows. Tú percibes: ella tiene, Xuxa tiene unas cosas así medio...
Nilton (Gouveia, de la producción), me dijo que está muy mística este año.
    Yo hallo que, la verdad, Xuxa siempre tuvo un poder enorme, un magnetismo enorme. Yo hallo que es una dádiva, ¿no?; ella ya nació con ese don. Sólo que ahora ella paró más para percibir ese poder que ella posee.
    Yo hallo que ustedes, los que están en torno de ella, son los que tienen que crear las condiciones para que ella pueda aflorar ese potencial. Sin ustedes ella no podría haber conseguido. Por eso la síntesis es hecha aquí.
    Ah, puede ser (ríe), puede ser. Dicen que no existe casualidad en el mundo...
    Eso que está en el librito que te mandé: que escenógrafo, director de cine, músicos, todos veían en ella el personaje estratégico para que, a través de él, se realizaran los ideales de cada uno. Tú como escenógrafo puedes tener un ideal que, a través de ella, consigues realizar.
    Puede ser, puede ser; realmente ella me estimula para eso. Ella...mucho, es verdad. Es gracioso que...realmente una cosa casi a nivel inconsciente, como tú ves. No es sólo trabajo, ¿entiendes?, se desenvuelve...qué se yo, acontece una necesidad; tu conciencia interior pide para que tú eches mano en esas informaciones que están en lo inconsciente de cada uno.
    Otra cosa: el cambio del plato volador de tantos años; desde el inicio estuvo el plato volador, ¿no? ¿los primeros programas del año 86, por ahí?
    Ahá.
    ¿Por qué cambia? Ustedes colocan ahora algo que es como si fuese de cristal también, que ella sale...
    Es una iris. Es porque, en verdad, la propuesta de escenario este año, quiere decir...uno siempre hacía que Xuxa llegase a determinados lugares, con la nave. Es eso que, la verdad, las cosas hablan más en forma intuitiva. Pero la forma de uno explicar eso en el plano racional, es así: Xuxa siempre llegaba a determinados lugares y transformaba, ¿no es así? Y esa vez, uno comenzó a imaginar...a ir a de donde ella vino.  Es decir, el escenario ahí sería tipo así: los portales, las cercanías, los sitios más próximos de donde ella realmente, ella podría vivir.
    En todos los otros trabajos, nosotros siempre hicimos así: Xuxa viene con su plato volador.
    Como que viene de fuera de la Tierra.
    Sí, viene de fuera, y llega a determinado sitio, y transforma aquel sitio, ¿eh?
    Las personas, todo.
    Las personas, los colores, todo.
    Y ahora ella sale...
    Ahora nosotros estamos YENDO A BUSCARLA DONDE ELLA, DE DÓNDE ELLA PODRÍA VENIR. (las mayúsculas destacan el tono de voz).
    "Foi até o infinito no meu disco voador..."
    ¡Siií!...(riendo).
    "...lá acima eu descobrí de ónde eu vim, pra ónde eu vou".
    Sí...es por ahí.
    Entonces ella es como que sale del cristal (...) ¿y ahí ella?
    Llega...sería el patio de entrada de su residencia, en su casa. Y aquella...como está el decorado, sería los portones de entrada de su castillo, que podría estar muy después; todavía no hicimos.
    Ese castillo estaría en otro mundo.
    Sí, puede ser, de otra dimensión, otra esfera.
    Y la diferencia del mensaje entonces sería que, todos estos años, era como que ella llegaba aquí a dar un mensaje.
    Sí.
    Y ahora es como que ella está volviendo a su origen.
    Sí, puede ser, puede ser.
    Tú hallas que la misión está terminando, entonces.
    (ríe)
    Intuitivamente...
    No sé, no sé; puede ser que, en mi cabeza, sería una nueva etapa. Es que, en verdad, para nosotros, la misión de Xuxa no...todavía falta mucho. Está pasando por una nueva fase, no sé si me comprendes.
    ¿Será que ella está más asentada en la realidad ahora?
    Mm...me parece que sí...
    Porque ella puede ser más mística en el pensamiento, pero tiene cosas que parecen más concretas ahora.
    Sí, sí, va quedándose...para nosotros, más madura ¿no? Ahora me parece que está empezando a poner las cosas en su equilibrio.
    ¿Será que el cristal, como elemento que es de la Tierra, a diferencia del plato volador, que no es de la Tierra, tenga algo que ver con eso de estar más en este sitio, que aquel mensaje de que ella llegaba de otro sitio, o no sería?
    No sé, no sé...puede ser...Lo más importante de todo es que el cristal es pureza, para nosotros significa pureza...
    Elevación.
    Elevación, pureza, todo. Entonces...no sé si es exactamente eso. No sé si es eso. Me parece más que...eso mismo: pureza, una forma de contacto celestial, esas cosas.
    Ahora, todo lo que tú hablaste, tu pensamiento particular de que ella viene para cumplir una misión, ¿todo eso ya desde el año 86 fue pensado escenográficamente, como una propuesta, o fue un descubrimiento posterior?
    No, no: una después de la otra. No. Jamás. Cuando nosotros estamos haciendo un trabajo, jamás pensamos que...No tiene nada programado por nosotros. Es una cosa...
    Espontánea, es hecha espontáneamente.
    Espontánea. Incluso nosotros hablamos mucho. En los últimos trabajos Xuxa habló mucho sobre...¿sabes?, hubo una interrelación muy fuerte entre nosotros y Marlene, Xuxa principalmente. Muy fuerte.
    Porque tú hablaste convencido de que ella viene de fuera para cumplir una misión.
    Bueno...(ríe) no sé, bueno, es el trabajo que nosotros hacemos; no sé si eso pasa así.
    Si es así o no es así, ahá.
    Pero los trabajos que hacemos, es así, en ese ritmo; para mí en ese ritmo. De esta forma, ¿comprendes? Ahora, que me estás hablando, estás poniendo en mi cabeza algunas cosas pero que...puede ser que sí: yo pienso que Xuxa tiene una misión, realmente. Ella descubrió una cosa que tenía que hacer y está, puede ser que ahora más clarito en su cabeza que...alguna cosa tiene que hacer en este mundo.
    Parecería que algunos de los músicos que hacen las canciones para ella, pensasen que ella viene de afuera, que ella tiene una misión respecto de la Nueva Era, el Nuevo Planeta, como que para los músicos esos mensajes ellos pasan a través de Xuxa, el mensaje para los niños, como que Xuxa es preparatoria para eso.
    Puede ser, puede ser.
    Parecería ser que estos músicos, Paulo Massadas, por ejemplo, Michael Sullivan...
    Michael Sullivan, puede ser; me parece (ahora como yo soy una persona espiritualista), todos nosotros tenemos una importancia en el Universo, si no, no existiríamos. Ahora, algunas personas tienen más peso.
    Más determinación.
    Y más peso; puede ser que sean más antiguas. Entonces, me parece que Xuxa sería una de esas personas. No solamente ella, pero que ella es una de esas personas. Me parece. Yo me siento dentro de ese universo.
    Yo también (lo veo así), por eso...estoy hablando con un escenógrafo, porque para mí un escenógrafo es importante. Inclusive un escenógrafo, un músico, para mí son tan importantes, que el mensaje que Xuxa transmite, no sería el mismo, si no fuera por las imágenes y por las músicas.
    Ah, sí.
    Porque personas que juegan con niños, puede haber muchas, pero lo que diferenciaría a Xuxa de otras animadoras, es la variedad y cantidad de canciones que ha hecho. Yo pienso que la parte musical es muy importante.
    Es verdad, es verdad; muy importante. La imagen y el sonido, es verdad.
    Por eso pienso que los músicos, y todos...personas así de producción de aquí son todos (río) iluminados.
    ¡Mm...por Dios! (ríe) ¡Dios mío!...
    (...)
    Pero yo hallo que...ahora tú realmente tocas una cosa seria. Realmente yo hallo que acontece esto a uno: uno es llegado a eso, es impresionante. Es como si fuese así: el movimiento...es decir, si uno no hiciera eso, parece que alguna cosa está en desequilibrio, qué se yo. Uno es llevado a hacer, a actuar de esa manera, a crear de esa manera, ¿entendiste? Qué se yo; es impresionante eso.
    Hace tres años que yo no pisaba aquí la Globo para ver a Xuxa. Inclusive, si tú no me hubieses invitado a pasar aquí, yo no podría haberla visto. Es como que siempre hay una fuerza que me conecta con ella, para hacer estas cosas, hacer el libro...
    Ahá; hay mucha gente que tiene esa...
    Siempre llega alguien, llega información...
    Sí, es impresionante. Es gracioso (...) pero uno es llevado a producir de esa manera. Yo estoy hasta acordándome de algunas creaciones que acontecen, a veces durante sueños; ya aconteció ver escenarios para Xuxa, que ya hasta hice en sueños. Ellos surgen en sueños. Algunas cosas así.
    Y después tú hiciste.
    Y yo ya miré cosas en sueños que todavía no hice. Hay cosas así, impresionantes.
    ¿El año que viene tiene idea de cambiar la escenografía, o no se sabe si va a ser hecho el programa en el Brasil?
    No sé, no sé. Cada año uno tiene que (...) puede ser.
    Está muy linda, una lástima sería que cambiase.
    Ah, sí (ríe).

    Por primera vez, la escenografía no fue modificada al año siguiente, y se la mantuvo también en años posteriores, definiendo una imagen y un mensaje.  
 
    Cambios y definiciones escenográficas
    El programa Xuxa Park, en el 97, combinó una pequeña innovación con una reaparición: por un lado, Xuxa saliendo de una pirámide y no ya de aquella esfera iridiscente cristalina. Por otro lado, la animación computarizada, con el plato volador como en los viejos tiempos. La pirámide, con un interior metalizado iridiscente, como los CD. Por fuera, plateada y con triángulos equiláteros formando una trama. Inconfundible símbolo de fuerzas energéticas, vinculado con inteligencias cósmicas que operan en la tierra desde la antigüedad. Rodeada de cristales, mantiene el mensaje de la escenografía anterior, que no cambió en esa parte. Parece ser que la perdurabilidad de esos cristales durante los tres ciclos desde el 94, habla de una definición en el mensaje. Si cada año la escenografía era renovada, pero la nave era mantenida, y eso ahora ocurre con los cristales, así como antes el mensaje era la procedencia cósmica de Xuxa, ahora se pasa a lo espiritual, lo energético de su naturaleza y su propósito. Vuelve la nave y, con los cristales, se sintetizan ambos mensajes: lo cósmico y lo sublime.

La imagen mítica
    Endiosamiento
    La imagen de diosa extraterrestre que le fabricaron, se volvió contra su deseo de ser "de carne y hueso". El "plan Marlene Mattos" -la manager- parecía limitarse a la imagen de super mujer inalcanzable. Yo le propondría algo por lo cual no sería valorada por su figura, sino por lo que transmitiera: lo importante no sería "ella", sino "su" mensaje, que no sería tan suyo, sino universal. Porque una cosa es el transmisor y otra cosa es lo transmitido. Y a mí lo que me interesaba de Xuxa era su papel de comunicadora, en función de lo que podría comunicar sobre la vida, no sobre sí misma. La transmisión de virtudes y espectacularidades personales puede ser muy deslumbrante, pero es preferible alumbrar a deslumbrar. Porque ser deslumbrante no ayuda al deslumbrado a manifestar su propia luz. El deslumbrado queda invadido de una "luz" externa que, al estimular la admiración, eclipsa la mente, impidiéndole observar con claridad. En vez de esclarecimiento, el deslumbrante genera confusión, por lo que la supuesta luz que proyecta es, en realidad, oscuridad. El deslumbrante encandila, enceguece, y esa ceguera sólo difiere de la negra, en que se ve como un fogonazo blanco, que es la otra forma de oscuridad: la de la luz que quiere brillar más de lo que debe. Tal fue el problema que tuvo Lucifer ("portador de luz") que no se volvió oscuro por falta de brillo, sino por exceso: él podía ser un nuevo eje autosuficiente, un ser endiosable.
    El endiosamiento del ídolo, artista, deportista o lo que sea, reedita en el plano terrenal aquella génesis cósmica del Mal. No se habría perdido el orden universal a partir de una nueva deidad brillando en exceso, de no ser por el deslumbramiento de los que la aceptaron. No hay líderes de sectas, ni sectas, sin seguidores que los endiosen. Lo que el deslumbrante hace -diablo, ídolo popular o líder sectario- es usufructuar la potencialidad de deslumbramiento que los seres tienen por naturaleza, y que se manifiesta cuando están dadas las condiciones. Dejando de lado las condiciones por las cuales ángeles y seres cósmicos en general fueron deslumbrados por el Diablo, limitémonos al plano humano y veamos cuáles son las condiciones necesarias para ser deslumbrado y usufructuado por el deslumbrante.
    El individuo que idolatra, cree ser un planeta necesitado del brillo de su estrella, sin la cual se siente apagado; cree que su alegría, su estar bien, pasa por la transmisión de "energía eléctrica" con que su ídolo le enciende su luz. Vale decir, que descubrió tal energía en la otra persona y se conecta a ella para recibirla. Si hubiese descubierto el mismo potencial dentro de sí, la conexión le hubiera sido innecesaria. Pero no, no estaba en condiciones de conocerse a sí mismo, de sentirse tan estrella como el que más, o de percibir que su admirada estrella era tan planeta como el que menos. Pues todos somos centrales y orbitales en la vida, ejes y circundantes, según las circunstancias.
    Por lo tanto, para que de esta falta de conciencia pueda sacar provecho el deslumbrante, necesita que el deslumbrado permanezca en la confusión. Una mente confundida, incapaz de ser conciente de sí misma y de lo que el mundo le propone, se logra mediante cualquiera de los medios de difusión y educación que poseen los manipuladores de la sociedad como mercado. Ser consumidor de ídolos deslumbrantes es proporcional a la incapacidad de ser productor de ideas alumbrantes. Quien produce alumbramiento de conciencias, desactiva potenciales consumidores, transformándolos en nuevos productores y transmisores de claridad mental. Eso le resta gente a los ídolos, y eso está funcionando como fisuras en la sociedad de consumo, que los que la manipulan no pueden evitar. Es menos perceptible que las usinas generadoras de ídolos y sus líneas y torres de alta tensión por donde se los impone, pero las fisuras están, y por ellas circula el pensamiento de los que tratamos de no deslumbrarnos y de ayudar a otros a no ser deslumbrados. Porque los que para esto estamos, no pretendemos     deslumbrar, sino alumbrar. Y alumbrar es esclarecer.
    Presentar a Xuxa como persona deslumbrante e idolatrada por todo lo hasta aquí explicado, sería simplista y condenatorio. Sería absolutismo en la interpretación del problema, cuando el relativismo necesario para comprenderlo plantea el otro lado, el beneficioso, de la idolatría a Xuxa. Porque limitarse a observar el lado negativo del endiosado, impediría considerar, además, las ventajas que esta sociedad de consumo ofrece a la transmisión de valores positivos mediante la figura idolatrable.  Sin detenernos en el eclipse mental que Xuxa produce en el fanático admirador, veamos el otro lado, el de la claridad mental, la conciencia de muchas cosas sobre la vida, el ser y el Todo.
    Ídolos como Xuxa pueden ser objeto de infinidad de críticas a la dependencia mental que generan. Pero ya que el sistema de mercado los hace surgir y los mantiene inamovibles, por lo pronto, resulta más beneficioso pensar en qué se puede hacer para que esa idolatría rinda frutos que la gente pueda cosechar. Por nuestra parte, los que le hemos acercado literatura destinada al desarrollo interior y a la nueva conciencia, hemos tratado de apostar a la utilidad del ídolo. La persona idolatrada sería más inútil y perjudicial para la sociedad, si no se sacara provecho de todo lo bueno que tiene para ofrecer. Y, paradógicamente, mucho de eso bueno no podría ofrecerlo si no fuera esa idolatrada estrella con posibilidad de llegar a millones de personas. Si alguien "Allá  Arriba" tenía esto como fin, se justifican entonces los medios.
    A quien idolatra a Xuxa, si algún día dejara de endiosarla, por lo menos el haber estado tan fanatizado le habrá servido para prestarle atención y aprender ciertas cosas. Un día la idolatría pasa, y quedan esas cosas.
    Mi hipótesis de trabajo en cuanto a la utilidad del fenómeno Xuxa y cómo aprovecharlo, es justamente la imposibilidad de que, para muchos, se acceda al conocimiento de dichas "ciertas cosas", sin este fanatismo como requisito para atender a lo que Xuxa transmite de positivo. Y el presente trabajo plantea, sin embargo, una posibilidad intrínseca de esta entrada en el campo magnético de Xuxa y la obtención de cierta información y valores: la paradoja de que esa información y valores adquiridos del mensaje de Xuxa, actúen como fuerza centrífuga capaz de alejar al seguidor, al fan, al que idolatraba, del campo magnético de la estrella, pasando de planeta que era, a brillar con luz propia. Quien haya seguido, escuchado y comprendido lo esencial del mensaje que Xuxa propone, sabrá que eso es el amor, que no permite idolatrías inventadas, vendidas y compradas, con la consecuente servidumbre o esclavitud psicológica. Como todo guía espiritual que genera tanta atracción, Xuxa ofrece valores que permiten a quien los cultive, darse cuenta de que el trabajo del guía terminó para él; él ya sabe orientarse por sus propios medios.
    No es frecuente para los niños encontrarse con padres o maestras de escuela que hablen de cosas espirituales, de fuerzas positivas, de la capacidad que la mente tiene de realizar sueños si se lo propone. No de la forma en que Xuxa lo llegó a hacer después de años en televisión y de vinculación con personas que la fueron orientando, nutriéndola de valores trascendentes mediante conversaciones, cartas, libros y hasta canciones que le compusieron. No es frecuente tampoco para los adolescentes escuchar en el colegio estas cosas. Y ahí estaba Xuxa, para decirles lo que ni en sus casas, ni en la escuela podían escuchar y aprender.
    Y en esta relatividad de la idolatría, en cuanto a su lado desventajoso para la sociedad, y las ventajas en contrapartida, mis definiciones sobre la estrategia de canalizar a esta persona con fines útiles a la humanidad, partían del principio de que "los pensadores influyen sobre los artistas, y estos sobre las masas".  
 
    Mítica y natural
   La imagen de Xuxa tiene algo de mítica y algo de cuento de hadas. La parte mítica sería la sobrenatural, ya que el mito es, en cuanto al personaje caracterizado como tal, superhumano, posee virtudes que una persona común no posee, hace cosas que nadie haría. El personaje del cuento de hadas, en cambio, tiene la humanidad de cualquiera, y lo que vive le puede suceder a cualquier persona.
    La Xuxa del mito, la que es vista como una persona especial, única, dotada de un don misterioso y sobrenatural, es una semidiosa, una superheroína, alguien que tiene un poder secreto.
La Xuxa como personaje de cuento de hadas, es la "princesa" que recorre el laberinto de dificultades en la vida, o que espera en la torre de marfil la llegada del "príncipe azul". Mientras tanto, es salvada de la tristeza por el lector del cuento: es un cuento interactivo donde el personaje está en comunicación con el que sigue la historia (el público) y es por él que vive una alegría o felicidad en compañía de muchos, al no tener su amor para vivir íntimamente otro tipo de sentimiento.
    Como mítica que es, esa soledad es producto de la inexistencia de algún hombre mítico a su nivel. Y eso no es cosa de gente de la calle. Nadie vivirá una historia de esas: es una historia con magia, para la leyenda. Sólo los míticos Pelé y Senna tuvieron lugar -y determinación- allí.
    Pese a todo, como subyace la idea mitológica de que Xuxa está para una misión, toda privación y postergación se hace comprensible y admisible desde este punto de vista. Por lo tanto, las postergaciones amorosas serán incorrectas para una humana normal, pero son necesarias a la idea y a los fines de una "humana" sobrenatural. Y una persona así, no es modelo a imitar, porque trasciende la condición humana: no está para brindarle a los niños un ejemplo de lo que deberán ser y hacer cuando crezcan, sino para ayudarlos a vivir felices mostrándoles una forma de actuar en la vida, con alegría, esperanza, fe en los sueños. Un mensaje celestial, con escenografías y vestuarios creando climas cósmicos, y con esas canciones de contenido espiritual. En este sentido, no pretendía ser modelo a imitar: sólo era modelo de una clase de ser que habita en mundos mejores, como si quisiera decir que "este mundo va a ser mejor, porque hay mundos mejores y yo vengo de uno de ellos; crean en mí, y creerán en que el futuro será mejor". Para una propuesta optimista, nada mejor que alguien que testimonie la existencia en alguna parte, del ideal que se desea alcanzar. Una Xuxa cósmica, amorosa, está indicando que hay mundos de amor. Si en otros se pudo lograr el amor, por qué no en éste...
    Esta fantasía del personaje del plato volador, se corresponde con la vida real de una Xuxa que vive para su trabajo (misión - niños) más que para sí misma, y lleva el sello de los enviados, los santos, los mártires, los que, en fin, han sacrificado sus aspiraciones personales dedicándose al servicio de la humanidad. Los que han venido a ayudar, por más penurias que debieran sufrir. Los que no vinieron como modelos a ser imitados (nadie podría ser un Jesús o un Buda de la noche a la mañana), sino a producir cambios de conciencia, dejando enseñanzas. Por eso Xuxa no es modelo: no lo es por su imperfección, así como Cristo no lo es por su perfección. Un modelo es algo que se puede imitar. Xuxa no es una modelo en su parte cósmica perfecta (la Xuxa personaje de la nave y las canciones de amor), eso no se puede imitar; y tampoco lo es en su parte humana, tan imperfecta como la de cualquiera, y eso no se debe imitar.
 
    En su desdoblamiento entre el mito y el cuento de hadas, veamos estas definiciones:
    Mito: super persona (lo super humano, no imitable). Misticismo. Fantasía. Trascendencia cósmica.
    Cuento de hadas: personaje noble (la princesa solitaria, cuando se casa termina el cuento y pasa a ser modelo a imitar).
    Superposición de lo humano y lo fantástico.
    Modelo: persona (lo humano imitable).
    Reina = madre; Princesa = chica. Como "Reina de los niños": maternal; como "princesa": amiga, compañera.
    Princesa Cósmica (la semidiosa del plato volador): sabe, enseña. Es mítica.
    Princesa Humana (la chica): busca el saber, aprende. Es común.
    Hada madrina: protege, guía.
    Hada envejecida: bruja (hechiza, absorbe y reprime a la princesa o chica; la manager de Xuxa es vista por muchos en tal papel).
    Mito: super humana. No puede vivir como humana. Renuncia a sus poderes para hacerse humana (el mito se convierte en cuento de hadas: el personaje se humaniza). Logra casarse y tener hijos. Si es sin padre, sigue el mito: nadie puede acceder a ella. Y en casos como el de Madonna, incluso con padre, luego se restablece el mito: no es hombre para permanecer con ella.
   (Estas consideraciones datan de 1996; como agregado posterior al embarazo de Xuxa, cabría destacar que su pareja procreativa siguió el mismo curso que el "semental" de Madonna).
 
Fantástico realismo
    Quizá no lo pensaron y les salió así. Quizá no podían imaginar lo que iría a suceder. No debe haber estado previsto que la cosa sería tan conmovedora. Que ver y escuchar a tan especial persona causaría en muchos una emoción indescriptible como la que he sentido y no puedo definir con palabras. Lo que yo sentía no era algo limitado a esa persona, sino que estaba dado por lo que parecía existir detrás de ella, por sobre ella. Verla y escucharla era como estar ante la personificación misma de la magia y la divinidad; como una enviada que simbolizaba la presencia divina en un mundo en crisis que parecía iluminarse de esperanza con sus canciones y mensajes de amor y paz; magia transformadora de la dura realidad del mundo.
    Como sucede con las películas en las que uno "se mete" y se olvida de que no son realidad, sino actuación cinematográfica, y ríe o llora ante situaciones ficticias, como si fueran verdaderas, en esta "película" de Xuxa el proyector no duraba un par de horas, sino años produciendo emociones en millones de espectadores. En buena parte de las emociones, había una motivación dada por el trasfondo fantástico imaginado por el público; más allá de ser cierto o no lo de la misión divina, la idea estaba. Intencional o no, planificada o espontánea, esta Xuxa revestida de magia y divinidad, fue conmovedora aunque se haya tratado de un juego de fantasía. Los conmovidos, en tal caso, vivimos ese juego como cosa seria, como real la fantasía y como en otro mundo dentro del mundo. Xuxa era símbolo de un ideal de cambio mundial, y puesta allí por todos los que la veíamos como  una abanderada, no éramos resultantes de su mensaje, sino que ella y su mensaje entraron en escena porque estábamos. El producto comercial fue creado porque había mercado. Nosotros lo consumíamos en tanto estuviera hecho a nuestro gusto. Nos gustaba un mundo mejor, feliz, de amor. ¡Sea entonces un producto artístico de tales connotaciones! Como lo televisivo y discográfico no saben de valores sentimentales o espirituales, sino de cifras, la explicación a nivel de producción y publicidad, es ésta. A los empresarios de esos niveles no se les explica que detrás de todo esto hay valores espirituales y fuerzas cósmicas; se les habla en términos de producto, motivaciones del consumidor, marketing, rating...Y el argumento es que, dado el estado de conciencia de la gente en el mundo actual, es viable vender masivamente algo que genere diversión, alegría, optimismo y, ante las carencias afectivas de los niños, una suerte de maternidad suplementaria.
    Nos fabricaron, entonces, un personaje a la medida de nuestros conflictos y estados emocionales. Y nos hemos emocionado no tanto por el personaje o la persona, sino por el juego de fantasía con que ella y nosotros, autoengañados todos, hemos jugado. Conmovidos mientras el proyector funcionara y guardando algo de infantilidad mientras los años pasaran y creciéramos, nos resistiríamos a aceptar que todo fue una representación teatral. Pero muchos de los que nos conmovíamos ya no nos conmovemos tanto; muchos, ya crecidos y bastante, le son indiferentes a una Xuxa que cada vez parece más diferente, menos celestial, menos hada madrina y más normal, más terrenal; menos fantástica y más real. Quizá el final de la película, del juego, del encantamiento. Quedará para la historia un segmento de tiempo de más de una década, en el que un mito viviente surgió a partir de una fantasía, como un cuento de hadas con personaje existente en la realidad; cuento en el que nos tocó cumplir papeles menores en general, pero con cierta importancia en otros casos, como el mío, en que me tocó en suerte protagonizar situaciones de bastante injerencia en algunos tramos de la historia y, finalmente, ser quien contara el cuento.
La Plata, noche del 5 al 6 de octubre de 1996
 
Canción acuariana
Volviendo a 1994, sobre el final del año, viajé a Río, busqué una habitación con televisión, y esperé la hora del programa especial de Xuxa con motivo de la Navidad. Entre lo que cantó, reproduciré la letra de algo que nunca había escuchado, pero identifiqué rápidamente: era aquel tema del que me hablara su compositor, Álvaro Socci.
AQUARIUS
Ya fue el día
en que calles eran lares
de menores y mujeres
y familias por millares.
Ya fue el día
de niñez abandonada
sin amor, sin pan, sin nada,
sin sus padres, ni país.
Ya fue el día
en que nuestros gobernantes,
hermanos no semejantes,
no sirvieron a nadie.
Llegó Aquarius,
Nuevo Tiempo, Nueva Era,
que viene cual primavera
floreciendo en larga espera.
Llegó el día
en que todos ya son libres
para hacer lo que quisieren,
pero sólo harán el bien.
Llegó el día
en que el miedo no existe
y nadie se siente triste.
Violencia nunca más.
Llegó el día
de cambiar de pensamiento,
de hacer el movimiento
de revolución en paz.
El corazón es presidente
de este Mundo Nuevo,
un mundo todo un sólo país,
todos un sólo pueblo.
En que la esperanza
no es sólo otro bichito verde,
pues su luz está aquí.
(...)
Hoy es el día
en que el amor no es más un sueño
y la vida es el camino que tú quieras.
Ya fue el día.
Llegó el día:
Aquarius está aquí.
 
    (La traducción del Portugués y adaptación a rima y métrica es mía, con muy leves variantes de la letra original de Álvaro Socci)
 
    Uno se pregunta por qué al tema Aquarius, que iba a integrar el disco Sexto Sentido, no se lo colocó en el mercado discográfico. Y no quisiera dar mi apreciación al respecto, quizá equivocada, pero no sé hasta que punto. Una lamentable omisión, considerando lo transmitido en esa letra.
Sin el peso de un compromiso
   La carga de "la misión"
    Pero ya Xuxa ha hecho bastante, a pesar de lo que no pudo ser. Poco me quedará por decirle. Porque a estas alturas ya he llegado a la conclusión de que ella no tiene por qué cargar en sus espaldas con la responsabilidad de hacer demasiado por el mundo. El mundo está lleno de gente que hace demasiado, porque también está lleno de gente que hace poco, que hace nada y que deshace. Si todos hiciéramos lo justo, nadie tendría que llevar demasiado peso encima. Y si muchos se descargaran de ese peso, otros tendrían que empezar a ocuparse de lo que omiten. ¡Descansa ya, trabajadora incansable! Que sea la hora de tus deseos personales postergados. Sacrificados por un trabajo tomado como misión, convertido en una cruz. No ya...
    Y ya terminando el año, le enviaría un libro de cuentos recién publicado (con mención, en un concurso literario), en donde encontraría uno titulado:
LA MISIÓN DE LA PRINCESA
    Bella, famosísima, amada y admirada por millones de chicos y grandes, vivía con las comunes complicaciones de toda persona común, buscando respuestas a los misterios de la vida en los libros comúnmente buscados por buscadores como ella o escuchando hablar a las comúnmente consideradas personas "de conocimiento". Pero las búsquedas de años y años que pasaban, no le dejaban en claro cuál era el sentido de su vida.
    Cuando apareció en su camino el enigmático personaje del país vecino, el mensaje que él le transmitió coincidía con el que otras personas le transmitían también sobre la misión de ella. El mensajero tan extraño, un día le dijo que era un extraterrestre ocupando un cuerpo humano, sin sentirse por ello más extraterrestre o menos humano que cualquier persona, porque él sabía que los demás también eran extraterrestres, sólo que la mayoría no lo sabe. La diferencia era que él recordaba el momento en que, para cumplir con una misión de mensajero, tomó el cuerpo de un periodista, divulgador del tema ovni, artista plástico y otras cosas favorables a dicho fin. Una estratégica elección de un cuerpo con una mente apta para la misión a cumplir.
    Poco después de su llegada, se encontraría con ella, y comenzaría a transmitirle todas esas cosas que, a la par  de las que recibía por otras fuentes, le fueron mostrando su imagen de cósmica princesa en la Tierra, con una misión de ayuda a un mundo que iría a salvarse de la destrucción gracias a ella y a todos los que lucharan por el amor y la paz. Los best sellers de un escritor en auge la convencieron de la futura inexistencia de catástrofes, guerras, pestes y otras formas de destrucción que el Apocalipsis bíblico anunciaba.
    Pero, un día, el enigmático mensajero del optimismo cambió sus palabras. Como humano que era en ese cuerpo que había venido a ocupar, había dejado de lado los conocimientos cósmicos que tenía, dejándose influenciar por falsas convicciones humanas, que no eran más que confusiones. Hasta que conoció personalmente al exitoso escritor, y ahí se dio cuenta de que sus ideas antiapocalípticas no procedían de alguna divina inspiración, sino que eran expiración de sus propios temores que le hacían negar como el avestruz, el Apocalipsis innegable; aquél de Jesús, de Ramatís o del viejo Romaniuk. Una inevitable lavada de cara para el planeta, gracias a la higiene del agua salada en maremotos, inundaciones, y a movimientos telúricos. Un microsegundo de dolores de parto para una eternidad, en el paso de un planeta decadente a una nueva humanidad naciente.
El enigmático mensajero volvió tras sus pasos y dijo lo que tenía que decir y había omitido bajo aquellas influencias de fantasioso optimismo. La princesa lo vio como bajado del limbo de dulces sueños de un futuro sin cambio doloroso; parecía más realista y más caminante que volador. Y él le dijo:
    "Retiro de tus espaldas la carga que te puse, de querer hacerte sentir una pieza clave para salvar a la humanidad de la destrucción. Te dejo libre de andar por la vida, con la tranquilidad de que no dependerá de ti lo que vaya a suceder. Que tu meta no sea ayudar a salvar al mundo: está a la vista que sin la destrucción de todo lo denso y efímero que hay a tu alrededor, no habrá lugar para lo etéreo y eterno de una nueva realidad, con otra forma de materia y de estructura molecular. No será producto del esfuerzo humano que todo el ambiente y los cuerpos físicos cambien y ya no haya dolor: será producto de radiaciones cósmicas, venidas del Amor".
    Entonces la princesa, preguntándose para qué vivir sin ser capaz de salvar al mundo, recibió estas finales palabras de su amigo cósmico:
    "No has venido como salvadora, porque nada es necesario salvar que no se salve de un modo distinto de lo que los humanos entienden por salvación, queriendo salvar lo físico cuando está allí lo que debe ser cambiado. Has venido a dar en este tiempo y espacio, una alegría más. Con tus vibraciones de amor, alegrando corazones, haces al mundo un poco mejor".
    Ese presente pasaría, y con ella se iría. El Apocalipsis, irreversiblemente, se cumpliría. Pero en un mundo de dolores, ella había puesto flores.
Cuestiones cósmicas y mi verdadera forma de pensar
    Revelaciones y confesiones
    Publicado el 19 de noviembre, lo envié a Xuxa el 7 de diciembre, aprovechando el viaje de una seguidora que la vería. El libro y una improvisada grabación, iban en un paquete cerrado con una cadena y un candado. Lo siguiente es parte del contenido de la cinta.

    "El libro que va en el paquete, dice algunas cosas que nunca quise transmitirle a esa Xuxa ilusionada de una vida que iría a convertirse en un paraíso en la Tierra. Nunca quise decir cosas que...bueno, las sé; las supe siempre, pero no a muchos se las dije. Muy seleccionado a quién decirle y a quién no. ¿Por qué iría a decirle a una chica con una esperanza tal, que las cosas no son exactamente como ella cree? Preferí que Xuxa siguiera ilusionándose e ilusionando gente. Hasta hubo un tiempo en el cual yo también tuve mi propio autoilusionamiento. Uno está en este planeta, uno puede saber que viene de otro lado, uno puede saber a qué vino, y uno puede saber qué es lo que va a pasar. Pero uno puede hacerse una "autohipnosis", uno puede convencerse de aquello que ni siquiera cree. Y eso me pasó. ¿Por qué lo hice?, quizá porque fue un juego, dentro del laberinto: entrar por una puerta, olvidarme de aquello que dejaba atrás, aquellas convicciones, aquellos conocimientos; meterme en el juego, el juego de Xuxa, Enrique Barrios, etcétera. ¿Y qué había allí?, había todo lo que en el fondo deseamos todos. Era lindo; más valía eso, que la verdad dolorosa. Verdadera, pero dolorosa. Aunque ahora digo: dolorosa, pero verdadera.
    Me costó un poco, o bastante, desengancharme de este ilusionamiento. Pero, finalmente, volví a lo que verdaderamente soy y sé; a mi verdadera convicción. El otro día estuvo una estudiante de Astronomía en mi casa. Y cuando me dijo: "los extraterrestres no existen, porque la Teoría de la Relatividad dice que a velocidad de desplazamiento de 300.000 kilómetros por segundo un objeto no puede penetrar...blá, blá, blá", todo eso de siempre, de los astrónomos que pretenden justificar a través de esas limitaciones científicas, algo que desconocen. Y dijo: "por lo tanto, los extraterrestres, no existen" (risa mía en la grabación). Y entonces, le respondí: "Yo soy extraterrestre". ¿Me estás tomando el pelo?, dijo. "No, soy extraterrestre". ¡Demostrámelo! "No, demostralo vos. Andá afuera y decí: (mi nombre) es un extraterrestre. Y yo diré: nunca dije eso. Entonces vos dirás: ¡Sí, me lo dijiste! Y yo diré: nunca dije eso. Entonces vos, te quedarás con la incógnita". Porque yo no soy un extraterrestre que viene a traer pruebas de que es extraterrestre. Soy un extraterrestre que no quiere que se sepa que es extraterrestre. Si no, nada me costaría aparecer en televisión, radio y prensa gráfica, porque los contactos los tengo, y podría aparecer donde yo quisiera, diciendo: "Soy extraterrestre". Y si no lo hago, es porque mi finalidad no es la de darme a conocer como tal, al menos POR AHORA (las mayúsculas destacan mi tono en la grabación).
    Entonces, esas pruebas que ellos exigen para demostrar que una cosa es cierta...muy bien, ¿por qué no las demuestran ellos? ¿Por qué? La ciencia, los astrónomos, los físicos, no tienen una forma científica de demostrar que los extraterrestres existen. No existe forma, porque lo que no es del plano físico, no puede ser investigado con las herramientas del plano físico que utiliza la ciencia. Entonces aquí se plantea un doble problema: que para los que creen en los extraterrestres ha sido siempre tomado como una desventaja, y en realidad, es una ventaja, si lo vemos del otro lado: el problema de la ciencia es que no puede, no solamente demostrar que existan los extraterrestres, sino que tampoco puede demostrar que no existen. Es indemostrable científicamente; la limitación está dada tanto si se quiere decir que existen, como si se quiere decir que no existen. ¿Por qué? Porque no es cuestión científica. Lo mismo que si hablamos de espíritus, o de reencarnación, o de energías. Son cosas que van más allá de la ciencia, y que la ciencia no tiene cómo negar ni afirmar. La ciencia no está hecha para afirmar o negar cosas que no pertenecen al plano de las tres dimensiones.
    Por lo tanto, señores de la Astronomía, y señores escépticos: yo, para mí mismo (y no me importa lo que piensen los demás), yo soy extraterrestre. ¿Por qué? ¡muy sencillo!: porque me acuerdo de cuando bajé a tomar este cuerpo. Era 1986, abril 20, antes de medianoche. Recuerdo cuando salió quien estaba, y yo ingresé a este cuerpo. ¿Mm? ¿Clarito Xuxa? Bueno. Ése soy yo. Pero no podía decirle a la Xuxa del 91, ni a la del 92, ni a la del 93, lo que soy, cuál es el propósito para que me mandaron aquí, qué era lo que yo tenía que hacer, y qué era lo que debía transmitir. No es tampoco el propósito de esta grabación detallar todo eso; ya me encargaré a través de un libro, cuando el momento llegue, de dar a conocer a todos una serie de cosas que tienen que ver con los que estamos cumpliendo un Plan. Porque los extraterrestres no vienen todos del mismo lado.
    Los del comando galáctico están preparando la evacuación del planeta (...) y se están ocupando de preparar y seleccionar a la gente que será transportada en la nave cuando lleguen los momentos en los que este planeta no podrá soportar condiciones de inestabilidad climática, ambiental en todo sentido, y deban ser retirados de aquí aquéllos que pertenezcan a esta selección. Luego serán traídos de nuevo, cuando (...) esto se reestabilice. Además serán traídas las personas con un determinado grado de vibración, y otras serán llevadas a otros lugares. Ése es un plan.
    Pero hay otros seres (...) los del planeta Venus están tratando de evitar que el planeta éste se destruya. Están preparando a la gente con mensajes (que tienen mucho que ver con Ami o con lo que usted está transmitiendo) que son mensajes por los cuales se propone la posibilidad de que el mundo no sea destruído y se salve. Eso sí: ellos no afirman que esto se vaya a salvar. Ellos creen que es posible salvarlo, pero no dan ninguna certeza, a diferencia de Enrique Barrios que, para él, esto no se termina: esto se salva, fácilmente, y así, punto. ¿No? Antojadizamente para él porque se le ocurrió, bueno; es el único tipo entre miles y miles de contactados o de gente que tiene que ver con extraterrestres, que dice eso. Bueno, él dice eso, se le ocurrió eso. Tengo todo un estudio sobre Enrique Barrios, y bueno, eso también será publicado en su momento. ¡A mí no se me escapa uno! A mí no se me escapa uno, porque me ocupo de esto, y no soy tan fácil de convencer. Sí hasta cierto punto; después, que no me defrauden, porque ahí sí que la cosa cambia. El supuesto Ami que había transmitido el mensaje aquel, de la "inspiración", bueno, hay cosas que parece que...no son tanto de Ami, porque el fenómeno de los contactados con seres de otros campos, siempre parece ser el siguiente: hay un tanto por ciento de mensaje emitido por el transmisor que trasciende esta dimensión, en un lenguaje de determinadas características, a un receptor aquí en la Tierra que, de ese lenguaje y de esa transmisión, obtiene una X cantidad o porcentaje de información que, a su vez, queda interferida por conceptos de la propia personalidad. Es decir: A dice a B lo que, a su vez, retransmitirá a C...que es como el juego del teléfono descompuesto.
    Entonces, no hay un mensaje textual que pueda llegar desde el cosmos sin distorsionarse y, lamentablemente, Enrique Barrios ha incurrido, como casi todos los contactados, en una distorsión de los conceptos originales que le fueron transmitidos. Yo lo tengo investigado, y ya le llegará su hora a Enrique, así como a otros habrá de llegarle. También me llegará a mí la hora, así que yo rendiré cuentas de mis cosas. No tengo un ciento por ciento de acierto en mis conceptos, pero me he ocupado con mucha responsabilidad, la misma que me exige trabajar en estos temas, hacer una recopilación durante años y años, de todo este tipo de información, de conocimiento, de autores, de contactados, etcétera.
    El problema de los contactados es que ellos transmiten su propio mensaje, cada uno dice lo suyo; lo que tienen para decir, bueno, eso dicen. Mi función es diferente: recopilo todos los mensajes, y de todo, expongo todo. Es como el supermercado: para que no haya monopolios, ahí están todos los productos. De eso me encargué; lo que quieren los contactados es el monopolio: cada uno decir la suya, y no le importa lo que digan los demás. ¿Mm? Entonces, ahí no hay unidad, ahí no hay intercambio, ahí no hay nada. Y eso no es a lo que yo apunto. Hace años que estoy apuntando a otra cosa, y siempre he sido respetado y no he sido calificado como "elemento peligroso" por los investigadores de sectas de la Argentina, justamente por la forma en que me desenvuelvo. Ganarse respeto por parte de esta gente acá en la Argentina, es una cosa muy difícil. Si ellos lo han hecho para conmigo, entonces por algo debe ser.
    Ahora bien, ese librito contiene ese mensaje. Esta grabación no sé si es una bienvenida a un nuevo tiempo, o una despedida de un tiempo que se va. No sé si habrán nuevas grabaciones. No sé si habrán nuevos mensajes o nuevas cartas; no sé, no sé nada.(...) Estoy solamente en el campo del presente, que me muestra claramente, que hay en Río de Janeiro una persona con la cual no he establecido comunicación durante cuatro años, de la manera que hubiera sido deseable, por lo menos para mí (...) Pero el tiempo pasó... y se está yendo... nuevamente, un año en el cual mi ausencia ha definido la forma en que aquello que Xuxa representa para mí, ha quedado más guardado que evidenciado. (...) Creo que si le vamos a dar importancia a la no proximidad física, estamos olvidando que hay cosas más importantes que eso (...) He hablado a veces con los fans, que hay una cosa más importante que seguir a alguien, y es amar a alguien. ¿Y qué diferencia hay entre amar y seguir? Se puede seguir sin amar, y se puede amar sin seguir. También se puede seguir y amar. Amar...¿Y qué es amar? ¿Poseer? Creo que no...
"Amar", esa palabra viene de (a mors = no muerte) (...) Si no es muerte, es vida. ¿Y qué es vida? ¡He...!, la vida es una expresión de libertad, una expresión de expansión, de alegría, de creación. Pero, ¿hay vida sin libertad? ¿hay "amar" en el "querer" que posee? ¿Qué es "muerte"? Olvidemos la muerte física, porque ella no existe, es nada más que un paso a otro estado. Pero "muerte" es odio, muerte es dolor, muerte es egoísmo; eso es la verdadera muerte. ¿Y dónde está el dolor, y dónde está el odio, y dónde está el egoísmo, sino en esas relaciones por las cuales una persona ata a la otra, la limita, la posee, la persigue, la oprime? En un casamiento, en una pareja, ¿acaso está ausente todo esto? ¿Qué clase de amor es aquél que limita tanto? Eso es querer, querer poseer; poseer es poner límites. Y, a veces, cuando hay un sentimiento de pasión (porque una cosa es amor y otra pasión), la pasión puede expresarse en sentido positivo o negativo, siendo el sentimiento de alegría, un sentimiento de felicidad, o un sentimiento de bienestar, lo contrario al sentimiento de malestar o de odio (el odio también es un sentimiento, una pasión, ¿mm?). Entonces, una pasión se desdobla en odio y... "cariño", podríamos decir, como el opuesto. Pero el amor, no es el opuesto del odio: es el opuesto de la pasión, que se desdobla en odio y cariño. El amor, al ser opuesto de la pasión, es algo muy elevado. Amar, liberar, "permitir vida", sería. Si "amor" viene de "no muerte", y no muerte es vida, aquello que libera, aquello permite vida. Y yo, creo que permitir vida, muchas veces es estar lejos, dejar que la persona distante sea. Y no querer imponer la presencia. Quizá quise imponer presencia en algún momento (al principio, cara a cara). Recurrí a las cartas: ya era una presencia más distante, que permitía un mayor espacio. Y después, ni cartas siquiera: permití un mayor espacio aún. Entonces parecería ser que he amado más a Xuxa cuanto más lejos he estado. Porque menos la he molestado.
    Y los fans (...) Tengo amigos allí, pero se lo he dicho a algunos: esto que ustedes están haciéndole a Xuxa, no es amor. Si la amaran verdaderamente, se tratarían ustedes, entre ustedes, de otra manera. Porque si lo que ella transmite es amor, y si lo que ustedes rescatan de lo que ella transmite, es eso, ustedes deben incorporar eso y expresar eso. Y, en muchos actos que cometen, no lo están haciendo. ¿Qué es lo que rescatan de Xuxa entonces, su otra parte, que todos la tenemos? ¿La parte pasional? ésa que puede incurrir en odios, envidias, roces entre unos y otros, y problemas, bueno, ¿eso es lo que rescatan de ella, y no lo otro? Parece que sí. Quizá por eso, y por otras cosas, no he tratado de integrarme a grupos de fans, salvo comunicarme, o hablar o charlar con algunos, o tener amistad (...).
    Ahora debo irme. ¿Qué dejo en esta cinta? quizá más incógnitas que esclarecimiento. Quizá no mucho de nuevo, salvo mi voz que aparece, de esta manera por primera vez. Una voz que yo mismo me doy cuenta de que es algo dura, poco afectiva (...) La frialdad de un lenguaje de esas características, pues, está dada por la necesidad de mantener este trato más formal (...) no es que estoy poniendo distancias; es que las distancias siempre existieron. Lo que pasa es que uno creyó que no existían (...) Entonces vamos a recuperar las debidas distancias.
    Bueno, no quiero excederme (...) no quiero cubrir dos lados de un cassette, para hacer perder una hora, que ya es bastante haber perdido 35 minutos; es mucho. Desde ya que conmigo el tiempo no se pierde del todo, porque, como le dije a mucha gente: no te hagas problema por el tiempo que pierdas conmigo. Alguna vez, si no lo aprovechás ahora, alguna vez te darás cuenta del provecho que tiene. Pues todo es aprovechable, no todo es valorable en el momento en que se produce.
(...) Me voy. Chau. Nos vemos. ¿Nos vemos? Bueno, quizá alguna vez; quizá no, pero eso no importa. No importa. (cantando:) "Me voy alejando despacitooo...me voy yendooo...tomo mi nave imaginariaaa...y emprendo vuelooo...mmm...Allá arriba descubrí...de dónde vine y dónde voy..." ¿Cómo era? ¿algo así? ¿mm...cómo? ¿usted viene de allá arriba? ¿cómo es? ¿"Fui hasta el infinito en mi disco volador / allá arriba descubrí de dónde vine, adónde voy"? ¿Ah, entonces yo no estaba loco cuando decía que Xuxa era extraterrestre, ella misma lo cantaba? ¡Mmm hmm...! ¡Qué cosa, ¿eh?, cómo cambian los tiempos! Bueh. Bueno, estamos todos locos entonces, ahora me quedo más tranquilito. Bueno (...)"  

  Entre el capullo y las alas
   En unas páginas que encontré, escritas por aquellos tiempos, explicaba mis comportamientos en cuanto a no decir ciertas cosas a Xuxa:
    "Sabiéndome poseedor de un gran poder de influencia sobre las personas, estaba seguro de que Xuxa podía ser privilegiada por mis ideas positivas, o ser víctima de mis errores de pensamiento. Mi problema era cómo hacer para transmitirle sólo las cosas que no alteraran el curso de su misión. Había cosas que yo sabía y no debía revelarle. Y el problema era que algunas de esas cosas afloraran entre todo lo que debía transmitirle.
    Habían en mi mente dos realidades, dos cosmovisiones antagónicas: la que el mundo aceptaría fácilmente y la que fácilmente el mundo rechazaría.
    Mis influencias sobre ella pretendían no ser optimistas al extremo, en cuanto al futuro de la humanidad. Si logré mi propósito de reforzar sus esperanzas, cumplí con mi objetivo. No sé si así sucedió; al menos no lo sé a ciencia cierta. Pero puedo suponer que en algún rincón de su interior quedó pulsando toda esa carga de pensamientos y sensaciones que le transmití. Yo creía que era para su bien que cumplí ese propósito. Pero tres años deberían pasar para que cesara de ilusionarla con esperanzas que por fin descubrí que eran irrealizables. El mundo cumpliría irreversiblemente un ciclo más sin final feliz. Luego vendría un paraíso, sí, pero tras los dolores del parto.
    Xuxa no debía recibir ni transmitir cosa alguna que tuviera que ver con las finales desgracias de esta era de la humanidad. Era necesario mantenerla envuelta en el capullo de seda del final feliz de Ami: era una mariposa demasiado frágil para que saliera del capullo protector a volar a la realidad dolorosa del futuro planetario.
    Pero claro, tarde o temprano ella, como todos, iría a descubrir la verdadera tendencia de las cosas de la vida, el verdadero destino de esas tendencias irreversibles. Y la mariposa angelical vería deshacerse sus alas frente al decepcionante cuadro de la realidad.
    Por eso yo no debía seguir pintándole un cuadro promisorio de felicidad apocalíptica: debía prepararla para lo contrario de lo que durante tres años contribuí a prepararla.
    Mi mundo ilusorio de Xuxa y Ami (el mismo mundo por ella soñado y por Ami pregonado) quedaba cada vez más deshecho por la realidad misilística, económica, plurirreligiosa y polucionada. Que Enrique Barrios continuara con su universo personal de sus esperanzas ilusas; yo debía buscar esperanzas más concretas. Debía ser fiel a mi sentido de buscar la verdad, sea cual fuere, y decirla, pese a quien le pese.
    Si yo le contaba a Xuxa lo que, finalmente, decidí creer y hacer que la gente sepa, iría a destruir aquella fantasía bonita que le pinté. Quizá iría a influir en la posible destrucción de las fantasías bonitas que ella misma se pintó gracias a sí misma, a Ami, a mí y a otras influencias. Ella iría a contar con mi ayuda para descubrir que las cosas de la vida no son como parecen. Sólo conmigo podría contar para eso. ¿Por qué? Porque había dos planificaciones a cumplirse: la del mundo acuariano, y la de los que vinimos a decir cosas que trascienden esa realidad planetaria microcósmica.
    Tuve que bajar al nivel del jardín de infantes de la New Age y sus hadas madrinas. Allí estaba Xuxa y su mensaje. Pero el Universo y lo que hay más allá de él...tienen niveles superiores a ese jardincito de ilusiones planetarias. Y yo no podía hablar de cosas universitarias a una niñita. Tuve que ponerme el guardapolvos cuadriculado y el pantaloncito corto. Entonces la niñita y yo jugamos amistosamente como compañeritos de misión en la Tierra, entre cartitas de amor y besitos mandados con cariño de chiquilina. Demasiadas flores para pincharla con las espinas de mi saber oculto. Pero debía hacerlo alguna vez. Debía mostrarle cuál era la finalidad real de su misión. Mostrarle qué era lo que se podía y lo que no se podía hacer. Bajarla de aquel rol de salvadora donde la puse por error en los inicios, en el 91, y situarla en el papel que ella tenía en el planeta. Un papel por el cual no habría salvación ni solución agradable para la humanidad; un papel tan sólo destinado a cambiar la conciencia de muchos frente a lo que existe y lo que vendrá, pero no para evitar lo que vendrá, ni para cambiar lo que existe".

El final de un nuevo final
    El libro que no debía faltarle
    Cuando en 1995 sea el cuarto cumpleaños seguido en que llegaré hasta su casa en Río para dejarle mi regalo, recibirá La Novena Revelación, el best seller mundial de James Redfield. De ese último 27 de marzo en que estaré allí, pasarán como seis meses, y la revista dominical de La Nación pondrá en su tapa el título de la nota principal: La otra Xuxa. ¿Cuál? La que por decir que, habiendo leído el referido libro, al comprender las relaciones entre ciertos acontecimientos, será mostrada como una "nueva" Xuxa recién incursionada en lo místico. Nada más lejos de la realidad en el tiempo: el "descubrimiento" de la periodista firmante estará ya muy lejos de los tiempos de la película dirigida por Anna Penido, lejos de El Alquimista, lejos de la literatura de Barrios, y de muchos otros antecedentes de la verdadera incursión de Xuxa en el tema.
    Poco me quedará ya por transmitirle, a esta ex niña mimada por mí y por tantos en otros tiempos. Ha crecido, ha cambiado, ha elegido un destino. Ha abandonado ya hace rato (93) a todos los niños de Hispanoamérica a los que acompañaba todas las tardes, y a los que había habituado a su compañía que, a veces, ella prometía para siempre, y que, a veces, dudaba de poder seguir ofreciendo. Quizá esa compañía empezó a ser verdaderamente eterna, cuando pronunció sus finales palabras con que se despidió para cerrar el programa final del Show de Xuxa: "amigos, son para siempre...", entre un diluvio continental de lágrimas propias y ajenas, en Buenos Aires, y frente a cada pantalla en cada país de América.

    Mi cierre de transmisión
   Habrán pasado dos años desde esa despedida, cuando ella recibirá el último sobre de aquel muchacho encariñado que le mostró y que le entregó lo que muchísimos otros; aquel humano y extraterrestre que le mostró y que le entregó lo que ningún otro. Será diciembre de 1995 y, en ese sobre, ella encontrará una grabación. Entre mucho más, podrá escucharme decirle que si bien ella se define como católica, no es tal cosa si cree en la Nueva Era. Al día siguiente, cuando Mirtha Legrand le pregunte si es católica, responderá que sí, dudará, y se rectificará manifestando: "no voy a decir más que soy católica, porque si no van a pensar que voy a la iglesia".
    También encontrará en el sobre la Guía Vivencial de Redfield, Servidores de la Luz, de Rhea Powers (el mensaje venusino), y el mensaje de las Pléyades publicado por Bárbara Marciniak, que contendrá la primera aproximación a mi "verdadera verdad" que en cinco años recién entonces le habré revelado a Xuxa; porque ese mensaje dice lo que en realidad pasó con este mundo, y no el cuento de hadas de todo lo que hasta ese momento ella habrá leído por mi intermedio, dada mi autohipnosis acuariana primero, y mi precautoria reserva después.
    Quedará en ella si deseará enfrentarse a la realidad de un mundo preconcebido para la manipulación de las almas puestas en él, o si seguirá con el bello y tranquilizador cuentito del mundo hecho para la evolución dolorosa de las almas, bajo el supuesto cuidado de un Dios supuestamente providente que evitará los acontecimientos trágicos de la Apocalíptica profecía bíblica.
    Pero ya no será cosa mía lo que haga de este último material; y ya no habrá cartas cariñosas y tampoco libros reveladores. Todo estará hecho. Será el final de un proceso de media década de preparación de su mente. Su misión estará cumplida. Su mente cargará la información transmitida. Su corazón guardará las vibraciones de mi sentir. Y mi corazón, guardará las vibraciones de su sentir. De misión a misión, habrá quedado efectuada la mutua "trans-misión". Cuando este extraño transmisor de sentimientos y conocimientos cierre contacto, sin que ambos sepamos que eso estará ocurriendo, mi desaparición no anunciada quedará como un enigma. Terminará su tiempo de verme como un pro-acuariano más. Mi ausencia será indicio de que algo en mí estará cambiando; algo se estará preparando en mi mente y espíritu, y no consistirá precisamente en volver alguna vez como aquel soldadito planetario a las órdenes de un proyecto galáctico de comandantes confederados. Si alguna vez algo de mí supiera, será lo que ahora sí podrá encontrar en mi discurso. De ese derecho la habré estado privando hasta entonces, pues ella no tenía la obligación de vivir en un cuento de hadas, y quizá subestimé su sensibilidad e inteligencia para percibir y saber comprender este otro mensaje que le ocultaba. Pero, como todo ser humano tiene el derecho de saberlo, ella tendrá la posibilidad cuando le llegue el momento.

Su historia en mi historia
    Toda esta extensa historia en la que la cuestión Xuxa ha ocupado un destacado lugar dentro de la historia personal del Comandante Clomro, tiene sus razones, quizá no muy claras para los que no entiendan por qué dedicarle tanto análisis, si es un tema colateral. Si hubiera dado un salto en este tema, de 1990 a 1995 en que aparece Clomro, la incógnita de la ecuación a formular por el lector, estaría dada en qué sucedió durante todo ese tiempo para que aquel extraterrestre que en 1989 había empezado a lanzarse por radio, se mantuviera silencioso. Considero un hecho trascendente la aparición de Xuxa en mi esquema mental, así como los libros y personas que, afines al mensaje de ella en cuanto a contenidos acuarianos, fueron influyentes en mi pensamiento. Estas influencias fueron breves, a tal punto que mis archivos de reflexiones que escribí en 1992, me recuerdan que mis convicciones anteriores fueron rápidamente restablecidas, y que las ideas New Age no permanecieron por muchos meses en mi propósito de fondo.
    Pero mis propósitos de superficie no tenían por qué rivalizar con muchas de las finalidades nobles, útiles y prácticas de los adeptos a la Nueva Era. Por eso Xuxa no tenía por qué caer fuera de mis planes y estrategias. Y encuentro interesante compartir con el lector, ese conflicto interno que yo tenía al saber ciertas cosas que a ella no quería revelarle, y que se iban perfilando para ser destapadas en algún momento.
    También es interesante el estudio de esta persona y del fenómeno en sus aspectos vinculados con lo cósmico. Si alguien tuviera que imaginar cómo sería un extraterrestre viniendo a transmitir un mensaje, pero viviendo como humano, hay dos arquetipos implantados en la mente colectiva de la sociedad: el superdotado intelectual transmitiendo información, y el beato espiritual transmitiendo paz y elevación. No cabe la idea de un extraterrestre pasional, con oscilaciones emotivas, una ilógica en sus comportamientos y una contradicción en sus conceptos religiosos y cósmicos. Y, sin embargo, un extraterrestre así estaría más cerca de la realidad humana de la mayoría de la gente. El intelectual llega más a la razón, despierta el sentido crítico hacia la historia turbia y los dogmas científicos y religiosos. Es el arquetipo en el que se ve reflejado el Comandante Clomro. El extraterrestre espiritual va más al plano intuitivo y sublime, a la inclinación hacia realidades trascendentes. Pero llegar a la inteligencia de la gente, que es mi función, tiene la desventaja de toparse con la rigidez de las estructuras mentales que la mayoría no desea cambiar, ya por temor a ser diferente y parecer conspirador contra el orden establecido, ya por comodidad, pues pensar y reformular una estructura de pensamiento exige esfuerzo mental. Y llegar a la espiritualidad de la gente, tiene la desventaja de que este plano está muy relegado por las aspiraciones materiales de la sociedad, al menos en Occidente. Por lo tanto, extraterrestres como yo o como los de esta otra propuesta, no tenemos capacidad de llegada a la mentalidad de la mayoría de la gente.
    En Xuxa, considerada como "mensajera cósmica", su estilo de transmisión difiere del mío y del de los espirituales. Ella no pretende llegar ni al intelecto ni a la espiritualidad del público. Sabe que hay mucha gente necesitada de un mensaje que llegue al corazón, y que recién después de eso se puede empezar a brindar un mensaje que llegue a la cabeza o al espíritu. Sabe que las emociones son una realidad que los mensajeros extraterrestres parecen ignorar o menospreciar, con sus habituales mensajes intelectivos o espirituales. El amor del que hablan es descripto por ellos o con demasiado tecnicismo, o con una dimensión cósmica que escapa a las posibilidades de la experiencia sensible.
    Su propósito es mentalizar y espiritualizar, sí, pero partiendo del sentir en un plano humano en el orden emocional. Por eso no es de extrañarse que en ella pueda aflorar lo pasional y algún descontrol emotivo. Esto no se corresponde con ningún arquetipo extraterrestre conocido. Precisamente porque nunca se supo advertir que muchos extraterrestres han venido como mujeres y han cumplido con propósitos cósmicos mediante la energía yin, el plano pasional, a la vez que los que vinimos para una función yang y mental, o los que vinieron para lo espiritual, parecemos quizá más extraterrestres que una poetisa, una cantante o una actriz, porque demostramos menos los sentimientos, y el arquetipo del extraterrestre no tiene a la expresión sentimental como característica identificatoria.
 
 Como venida de otro mundo, el de la ciudad espacial de la escenografía, la princesa cósmica sale de su nave y es recibida por su corte. Dará su mensaje al público presente y al del otro lado de las cámaras. Es diciembre de 1991 en la TV Globo, y Clomro está ahí, cámara en mano, para registrar esta escena. Después, la despedida, el retorno a la nave, la puerta cerrándose, y el final. Y en cada final de programa, las cámaras enfocan a niños que lloran: "se fue...ella ya no está..." Y aunque volverá, y habrá muchos más programas, cada cierre parece el anuncio de la partida final, el retorno definitivo a su mundo. Entre la alegría de la bienvenida y las lágrimas de la despedida, cada programa resume esto de la misión de venir al mundo y de tener que partir algún día.
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