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Sam & Max: Hit the Road
Argumento
Cuando
aquel día sonó el teléfono en el despacho del perro
Sam y el conejo Max, no se podían imaginar que estaban a punto
de investigar un nuevo y complicado caso: la desaparición de Bruno, el
bigfoot. Después de múltiples búsquedas que los habían
llevado por los más extraños rincones de la geografía americana
(la bola de cuerda más grande del mundo, una reunión de bigfoots,
el Mystery Vortex...), Sam i Max tenían dos pistas importantes:
Trixie, la chica-jirafa que también había desaparecido;
y Conroy Bumpus, un cantante de country que coleccionaba animales exóticos.
Pronto averiguarían la conexión entre todo y resolverían
el caso.

Crítica
Este juego, como Day of the Tentacle, es uno de los más
surrealistas que se ha hecho. Con los geniales personajes de Steve
Purcell, la aventura rebosa ironía, humor ácido y
sarcasmos (sobre todo por parte de Max). Y, aunque todos los aspectos
técnicos -como los gráficos y el sonido- son muy buenos,
esto es lo mejor del juego. Se parodia casi todo, con un humor
retorcido que hace reír entre dientes. A parte de esto,
Sam & Max: Hit the Road tiene enigmas divertidos pero
complicados, ya que desbordan la imaginación más
creativa. A pesar de su aspecto infantil, este no es un juego
para niños pequeños, sino que está pensado
para un público adulto con ganas de reírse del mundo
un rato.

 
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