Coges la jarra de acero, te preguntas ¿habré elegido bien ? seguro que sí pues las otras 3 jarras no parecen adecuadas para beber y la de madera parece haberla puesto el posadero "de pega" .
Sin más te sirves el brebaje en ella y te lo tomas de un trago.
Su sabor es agradable a pesar del aspecto que tenía.
Notas como te arde conforme te baja por la garganta hasta el estómago.
Parece que has elegido bien.