El Abismo no es un reino, sino el vacío entre o fuera
de todos los reinos. Ha sido descrito como la nada absoluta de la Creación,
o la fundación de la realidad. Algunos magos aseguran que es una
barrera que separa el plano divino de los mundanos.
Otros piensan que es un montón de basura cósmica surgida
de la creación del universo, donde los residuos y partes defectuosas
fueron desechadas.
El propio Abismo no se parece a nada en absoluto. Está falto
de todo, tiempo, espacio, materia o energía. Está casi vacío
de quintaesencia, definiéndose principalmente como la ausencia de
élla. Cualquiera que entre en él provocará una gran
perturbación y tendrá cantidades relativamente grandes de
quintaesencia y lo que és más importante, sus percepciones
también variarán. Cuando alguien entra en el Abismo, sus
preconcepciones del mismo lo influirán. Su quintaesencia goteará
fuera de él, y crea una realidad según sus creencias. Si
un mage espera una oscuridad infinita, eso será lo que verá.
Otra persona puede ver sólo llovizna, o una infinita llanura vacía.
El peligro real del Abismo es el hecho de que incluso la cantidad más
pequeña de materia quintaesenciañ. Incluso la quintaesencia
de un durmiente es suficiente para que un poco de realidad tome forma a
su alrededor. Tomará la forma que él piensa que quiere, y
cuando él la vea, la fortalecerá. Aún es una realidad
muy frágil, pero con tal de que su creador crea en ella, permanecerá.
La más pequeña duda hará que se disuelva.
La mayoría de las personas que entran en el Abismo crearán
una realidad insconcientemente y se agarrarán a ella cuando interaccionen
con la misma. Así permanecerán en el Abismo, rodeados por
sus alucinaciones. Su quintaesencia se derramará despacio por su
inmensidad e imperceptiblemente despacio irá muriendo en la distancia.
Finalmente se quedan demasiado débiles para percibir nada y desaparecen.
Si una víctima consigue escapar, será acosado por el puro
poder de la realidad exterior hasta que pueda recuperar su quintaesencia.
Algunas víctimas también han sido debilitadas, y disueltas
como los sueños cuando son sometidas a la realidad normal.
El Abismo también es el hogar de otras cosas. Algunos seres o
fenómenos sobreviven dentro de su vacío, persiguiendo la
más leve chispa de quintaesencia como los monstruosos peces de las
profundidades. Estos seres son sumamente buenos en esconderse en la no-existencia
y evitan liberar quintaesencia cueste lo que cueste. Cuando algo entra
en el Abismo, ellos se reúnen en la fuente de quintaesencia. Toman
la forma de los objetos, las personas o seres que encajan en las alucinaciones
del visitante, e intentan hacerse notar, obtener más realidad. En
cierto modo, se comportan como duendes. Alguno tal vez incluso intente
atacar al visitante, matarlo y robar la quintaesencia de su patrón.
Otros intentan atraer al visitante creando ilusiones y fantasmas, mientras
que otros se conforman simplemente con esperarlo. Algunos habitantes incluso
pueden dejar al reino robar la quintaesencia y entonces volver a él
en busca de seguridad.
Uno de los mejores rasgos del Abismo es la simplicidad extrema de crear
un reino: simplemente piensa en él. Debido a la falta de quintaesencia,
el reino será muy débil, y generalmente sólo existe
alrededor de su creador. Literalmente allí no hay nada cuando nadie
observa. Si aparece una fuente constante de quintaesencia, como alguien
canalizando la energía de un nodo hacia él, rápidamente
se formará un reino. Pero estos reinos son contaminados por sus
habitantes que hacen todo lo posible para conformarse al mismo con la intención
de robar quintaesencia. Un objeto creado aquí se disolvería
en la realidad ordinaria, como los seres o personas del Abismo. Otro efecto
es que todo lo que el creador crea (y generalmente quiera) se hace realidad.
Esto lleva a una realidad sumamente maleable, donde los magos pueden hacer
cualquier magia que crean que pueden hacer, sin paradoja a menos que piensen
que deben temerla.