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Imitación
La Disciplina de Imitación de los doppelgänger
es la esencia de su modo de ser y de actuar. Ningún doppelgänger,
ni siquiera los recién creados, poseen un valor menor a 2 en esta
disciplina, y muchos ven en su perfeccionamiento uno de los objetivos de
su nueva vida. Aunque potente, esta Disciplina posee limitaciones: como
se dijo antes, se puede imitar casi a cualquier individuo, pero sólo
la Apariencia se modifica con el cambio. Igualmente, este poder permite
imitar cuerpos, no ropas (un doppelgänger que viste de blanco puede
imitar hasta el más mínimo detalle a un Tremere, pero debería
cambiarse de ropa antes de que cualquiera pudiera contemplar su obra, porque
la verdad es que puede levantar sospechas).
Igualmente, no se puede imitar a cualquier ser: un doppelgänger
puede imitar la forma de un humano cualquiera, sea cual sea su edad, sexo
o condición, e incluso puede imitar a otro Vástago...pero
es incapaz de imitar a un lupino en su forma lobuna o cuasi lobuna, sólo
en su forma humana. Puede imitar a un Fantasma, si matiene un aspecto que
pueda clasificarse como "normal" (si tiene cuatro cuernos y cinco brazos...pues
no), aunque el doppelgänger será corpóreo, claro, y
su piel resultará bastante pálida (en realidad, como la de
los Vástagos, así que ya puestos...).
Otra cosa que hay que tener en cuenta es que el doppelgänger
no puede imitar detalles como implantes quirúrgicos (una prótesis
dental, por ejemplo, o una pata de palo), aunque sí las cicatrices
ocultas a su vista (siempre que toque a su víctima: en los niveles
en que ésto no es necesario, estos detalles se pierden). Las cicatrices
visibles se imitan en todos los casos, por supuesto...
Por último, pero no menos importante, el doppelgänger
no guarda en su memoria el aspecto de distintos individuos. Para poder
cambiar de una forma a otra debe tocar a su víctima, o disponer
de una imagen de la misma a mano. Si le faltan ambas cosas, es incapaz
de asumir su forma. Sí es capaz de recordar voces, aunque con el
paso del tiempo se le hace más difícil poder imitarlas correctamente.
El robo de la voz: el doppelgäger es capaz de imitar
una voz, siempre que la haya oído al menos una vez. Si hace tiempo
que no la ha oído, es más difícil, pero igualmente
posible.
Sistema: el doppelgänger lanza Percepción
+ Actuar, dificultad 6. Para detectar el engaño, deberán
obtenerse más éxitos que el Doppelgänger en una tirada
de Percepción + Aúspex, dificultad 6. Por cada día
pasado desde que el doppelgänger escuchó la voz que quiere
imitar, sufre un +1 a la dificultad. El desarrollo de la técnica
hace más sencillo el uso de este poder: el doppelgänger puede
oir a un individuo, grabarse a sí mismo imitando la voz...y siempre
que quiera puede escuchar la cinta para "refrescarse la memoria". Sin embargo,
la grabación tiene que ser de buena calidad: si la cinta es mala,
la voz saldrá muy distorsionada...

El robo del rostro: los doppelgänger son famosos
por éste poder. Les permite asumir el aspecto físico de otros.
Este poder NO es una ilusión, sino que el cambio es real (aunque
algo doloroso mientras se produce), pero a pesar de todo puede ser detectado
con Auspex (no es automático, sin embargo). Este poder imita el
aspecto físico, no la voz.
Sistema: el doppelgänger hace una tirada
de Percepción + Imitación, dificultad 6. Para detectar el
engaño, deberán obtenerse más éxitos que el
doppelgänger en una tirada de Percepción + Aúspex, dificultad
6. Para poder usar este poder, el doppelgänger debe tocar a la víctima,
aunque sea un simple roce (un puñetazo vale, pero también
tropezarse con alguien por la calle "por casualidad", o simplemente apoyar
su mano en la espalda). Activar este poder cuesta al doppelgänger
un punto de Fuerza de Voluntad, en el momento del contacto. Este poder
dura hasta que el doppelgänger cambie a otra forma o hasta que revierta
al estado monstruoso (ver Debilidades).
 
El robo de la identidad: este poder es una versión
mejorada del anterior, ya que permite al doppelgänger imitar la voz
de su víctima además del aspecto físico, sin necesidad
de haber oído la voz antes.
Sistema: igual que antes, con igual coste.
  
La gran transformación: la Disciplina de Imitación,
hasta alcanzar este nivel, puede contrarrestarse en gran medida mediante
el uso de la Disciplina Aúspex. Pero, a este nivel, la transformación
es casi perfecta, y ni siquiera esta Disciplina es efectiva.
Sistema: igual que antes, sólo que la dificultad
a la hora de detectar el engaño es 8, y no se tira Percepción,
sino sólo Auspex (y con un -4 a su valor). Activar este poder cuesta
al doppelgänger un punto de Fuerza de Voluntad, y mantenerlo un punto
más cada hora. Si deja de pagar esos puntos, se pierden los beneficios
de la Gran Transformación, pero se considera que el doppelgänger
sigue transformado siguiendo el poder de "El robo de la identidad" (el
número de éxitos a superar para detectarle en las nuevas
condiciones es el mismo que el que consiguió en su primera tirada).
   
El robo silencioso: a este nivel, al doppelgänger
le basta mirar a su víctima para asumir su aspecto, con una perfección
similar a la de "La gran transformación". Y esta visión no
tiene por qué ser en vivo: basta hacerlo por la televisión,
por ejemplo, o con una foto. Sin embargo, hay un problema en estos casos:
si no logra ver a la víctima desde todos los lados, no conocerá
su aspecto total, así que las posibilidades de cometer un error
aumentan. Igualmente, de este modo es imposible imitar cicatrices o lunares
(por ejemplo) ocultos a la vista (cosa que no sucede cuando se toca a la
víctima).
Sistema: se aplican las mismas tiradas y dificultades
que en "la gran transformación", con las siguientes puntualizaciones:
se suma 1 a la dificultad si se vé a la víctima en la televisión
(o medio similar), y 2 si se la vé en una foto (o retrato). Debido
a ésto, no es posible imitar a un completo desconocido en ambos
casos, sino que hay que conocer su nombre y haberse encontrado con él
en alguna ocasión.
   
El imitador: dicho en pocas palabra, el doppelgänger
gana la habilidad de recordar formas. Si alguna vez consigue cinco o más
éxitos en su tirada correspondiente para medir hasta que punto la
imitación es buena, podrá adquirir esa forma cuando desee,
sin tener que hacer tirada ni gastar puntos de Fuerza de Voluntad. Se asume
que el número de éxitos conseguidos en la tirada fue cinco.
Sí deberá gastar un punto de Fuerza de Voluntad cada hora
si quiere aplicar los beneficios que conlleva el uso de "La gran transformación".
    
El cambiante: el culmen para los doppelgänger, o
al menos no conocer nivel más avanzado. Llegados a este punto, el
doppelgänger ya no sólo es capaz de imitar una forma...¡sino
de inventar unas nuevas! Podrá pasar por niño, joven, viejo,
vampiro, mortal, etc, simplemente gastando un punto de Fuerza de Voluntad.
No hace falta tirada, ¿quién va a reconocer a alguien que
no existe?, y la Apariencia de la forma será la que desee el doppelgänger.
Sin embargo, estos cambios son bastante inestables, y el doppelgänger
debe pagar un punto de Fuerza de Voluntad para mantenerlo cada cuarto de
hora. Dejar de realizar este pago supone, además, caer en una forma
desfigurada, a menos que el doppelgänger asume una forma imitada (no
creada) antes de que expire el plazo de funcionamiento de este poder.
Niveles más altos: como siempre, a partir
de aquí casi ni conviene pensar en ello (hay conocimientos que matan...).
Ya puestos a imaginar cosas terribles, podría ser que esta disciplina
a niveles muy altos permite asumir cualquier forma, desde una mesa hasta
un ser de dos cabezas.
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