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Daimonion
Sentir
el Pecado: El Baali puede percibir el mayor defecto en
la personalidad del sujeto, ya sea una Virtud baja, una Voluntad débil,
un trastorno mental o lo que sea.
Sistema: El Baali debe hacer una tirada de Percepción
+ Empatía, contra una dificultad equivalente a la Fuerza de Voluntad
del blanco + 4.

Temor al Vacío Inferior: El Baali aprovecha
el conocimiento de la debilidad de su blanco par doblegar su mente. Debe
usar Sentir el Pecado para averiguar el defecto trágico de su blanco.
A continuación debe hablar con él, informándole de
su inevitable condenación.
Sistema: Deberá hacer una tirada opuesta
de Astucia + Intimidación, contra Coraje + 4 del blanco. Si el Baali
vence, la víctima huirá en frenesí; si se gana por
tres éxitos o más, la víctima se derrumbará,
impotente.
 
Llamas del Submundo: El Baali puede lanzar
llamaradas sobre su blanco.
Sistema: El Baali deberá tirar Destreza
+ Ocultismo (dif. depende de la distancia) para impactar. Por cada Punto
de Sangre gastado hace un dado de daño.
  
Psicomaquia: El Baali puede invocar a la Bestia
existente en un individuo. Después de utilizar Sentir el Pecado
(más atrás) para distinguir la debilidad, el Baali puede
persuadir a la Bestia para que aflore a la superficie.
Sistema: La víctima deberá pasar
una tirada contra su mayor debilidad (su Virtud menor), con una tirada
de dificultad 8, o entrará en frenesí; todos los trastornos
mentales sufridos por la víctima quedarán de manifiesto.
Este poder no afecta a Vástagos que hayan alcanzado la Golconda.
   
Maldición: El Baali puede lanzar una
maldición sobre el blanco. Uno de los Rasgos, escogido por el Baali,
descenderá a cero durante un período de tiempo que dependerá
del número de éxitos.:
1 éx. -- Una noche.
2 éx. -- Una semana.
3 éx. -- Un mes.
4 éx. -- Un año.
5 éx. -- Permanente.
Sistema: El Baali deberá hacer una tirada
de Inteligencia + Ocultismo contra la Fuerza de Voluntad del blanco.
   
Ignorar las Llamas abrasadoras: Gracias al
efecto de este poder, el fuego ya no afecta al personaje.
Sistema: Los efectos son permanentes.
    
Invocar al Heraldo del Infierno: El Baali puede
invocar a un demonio menor del Infierno para que cumpla sus órdenes.
Los demonios varían mucho en sus aptitudes y forma, pero habitualmente
se crearán según los siguientes
valores: Atributos 10/7/3, 15 puntos en Habilidades,
Fuerza de Voluntad 8, 10 puntos en Disciplinas, aparte de una Fortaleza
de por lo menos 3 y la capacidad de curarse como un Lupino. La forma puede
variar tremendamente: algunos demonios son bellas seductoras, otros, horrores
reptilianos.
Sistema: este poder exige un ritual de una hora,
con el gasto de tres Puntos de Sangre y un sacrificio humano. Se puede
invocar al demonio sin el ritual de una hora o sin el sacrificio, pero
entonces el Baali deberá gastar seis Puntos de Sangre y el demonio
estará sin control; es posible que decida arrastrar al Baali al
Infierno por su temeridad.
     
Gran Maldición: Esta maldición
es mucho más sutil que el poder de nivel tres y afecta a una zona
mucho más amplia. Con ella, el Baali siembre en una ciudad o provincia
entera una sensación de pesadumbre, desesperación y malestar.
El crimen y la violencia aumentan, los pequeños enfados se convierten
en odios enconados, la economía entra en una espira descendente,
se rompen los matrimonios por causas triviales y el mundo se convierte
en un lugar más desagradable en general. Incluso las organizaciones
de la Estirpe se vuelven más indisciplinadas y menos eficaces; por
ello, este poder es ideal para minar las estructuras de poder de la Camarilla
en una ciudad. Un éxito en el uso de Auspex a nivel 9 o más
permitirá que el usuario determine que hay una aura exterior malévola
en la región afectada; la gente normal dará por supuesto
simplemente que las cosas están cambiando... para peor.
Sistema: El Baali hace una tirada de Inteligencia
+ Ocultismo (dif. 9); cuantos más éxitos consiga, mayores
serán los efectos.
      
Convocar a la Gran Bestia: Este poder permite
invocar a uno de los Grandes Señores Demoníacos del Submundo,
que surgirá desde el Hades; los detalles de esto quedan al arbitrio
del Narrador, pero lo más prudente es decir que estas entidades
son más poderosas que cualquier vampiro y que el mundo estará
en un grave problema. Este poder se presenta más como un recurso
argumental que como una forma de que un Narrador sádico extermine
a la cuadrilla de personajes. Hay que tener en cuenta, además, que
tan sólo Shaitan, el fundador de los Baali, conoce este poder.
Sistema: Se tardan cuatro horas en completar este
ritual y exige el sacrificio de 50 víctimas (Vástagos o mortales),
con una Humanidad mínima de 4 cada una.
       
Abrir el Camino: Mientras los otros clanes se dedican
a balbucear sobre las guerras de los Antediluvianos, los Baali se han dedicado
a un oscuro propósito: la liberación de sus señores
sobre una tierra inconsciente. Abrir el Camino es el método por
el cual este impío acto puede realizarse, y tales son el poder y
la depravación requeridas para usar este poder que sólo ha
podido intentarse realizar tres veces a lo largo de la Historia.
Afortunadamente, todos los intentos han fracasado. El
pasado no tiene importancia alguna para los Baali, sin embargo, quienes
mantienen que tales fracasos tan sólo posponen lo inevitable. No
pasará mucho tiempo, dicen los fervorosos Baali, antes de que provoquen
la oscuridad definitiva para destruir la faz de la tierra.
Sistema: Abrir el Camino es de hecho un poder
y una parte de la Disciplina de Daimonion. Sin embargo, es tal la intensidad
de la formalidad del poder de su uso que es psicológicamente imposible
que ejercer esta habilidad sin antes un extenso ritual para "preparar"
al conjurador de este poder. Realmente, Abrir el Camino podría funcionar
perfectamente sin la necesidad de tantos adornos, si lo realizara un Baali
que no creyera en ellos, pero viendo que ninguno existe en la actualidad,
esta cuestión es inútil.
El ritual preparatorio requiere una inversión tremenda
de tiempo y sacrificios. Para que el conjurador esté en el estado
mental adecuado, debe entonar himnos a la entidad que pretenda despertar,
ininterrumpidamente, durante 48 horas seguidas. La más mínima
vacilación o interrupción conduce al fracaso del ritual,
y puede atraer la inoportuna atención de la entidad a la que se
pretende invocar. Una vez concluido en cántico, el Baali debe hacer
un sacrificio de cien libres, impolutas almas. Las víctimas sacrificadas
pueden ser mortales o Cainitas, pero su valor de Conciencia no debe ser
inferior a cuatro. Llegados a este punto, el Baali invoca y libera toda
su Fuerza de Voluntad, gastando 9 puntos WP permanente en un intento de
quebrantar las ataduras que sujetan a su maestro fuera del mundo. Si una
tirada de WP (dif. 10) tiene éxito, el Baali se convierte en un
vasallo vacío y una puerta a través de la cual su maestro
puede volver a entrar en la realidad.
A partir de aquí, el personaje ya no puede ser
jugado, pues se ha convertido en un aspecto de su maestro. Por otro lado,
el mundo ahora tiene problemas mayores que los planes de un Cainita.
Traducido por Eileen
Dietriech
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